Colorín colorado

Colorín colorado, este cuento se ha acabado. Esta es la fórmula con la que típicamente terminan los cuentos infantiles en español. Junto con Érase una vez, crea un marco en el que se inserta la narración. La fórmula de apertura nos introduce en el mundo de ficción, nos avisa de que a continuación nos vamos a encontrar un cuento. La de cierre nos anuncia el final de la historia y nos devuelve a la realidad.

Estas expresiones forman parte del lenguaje formulístico, de lo que el lingüista rumano Eugenio Coseriu denominaba el discurso repetido. Este va pasando de generación en generación. En el caso que nos ocupa, la fórmula queda grabada en la memoria de los niños que oyen narrar los cuentos a sus mayores: a su madre, a su padre, a sus abuelos, a sus vecinas… Este tipo de fórmulas casa muy bien con el carácter de los niños, amantes de las rutinas, de la repetición. Cuando oyen la coletilla colorín colorado, saben que el cuento ha lllegado a su final y que empieza el momento de hacer otras cosas. Sin la fórmula final, el cuento no quedaría debidamente cerrado y no podríamos dormirnos o irnos a jugar o a merendar.

Esta expresión formulística se basa en la rima y la aliteración. Colorado rima con acabado y de este modo refuerza la idea de cierre. Las formas colorín y colorado se derivan de color. La repetición de esa raíz da lugar a una aliteración que añade sonoridad.

Muy a menudo se antepone la conjunción y. Obtenemos entonces dos octosílabos:

Y colorín colorado, (8 sílabas)
este cuento se_ha_acabado (8 sílabas)

El cómputo de ocho sílabas se consigue gracias a la sinalefa de se ha acabado, que permite que tres vocales cuenten como una sola sílaba. El que la expresión tenga metro refuerza su valor sonoro. Cerramos la narración en prosa con dos octosílabos pareados. Además, esto es interesante porque los versos de ocho sílabas son típicos de la poesía popular (pensemos en los romances, que se construían con octosílabos). Por otra parte, es una medida muy natural de la lengua oral en nuestro idioma. Los hablantes de español, en cuanto nos descuidamos, nos ponemos a soltar octosílabos por la boca; así, sin más. Y, si no, haz la prueba. Cuando estés hablando, fíjate en los grupos fónicos que formas y verás qué cantidad de octosílabos te salen.

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Las palabras colorín y colorado están formadas sobre la raíz color, pero no aportan un significado especial. Están ahí simplemente para crear una fórmula sonora y fácil de recordar. El significado de la expresión en conjunto es el de cierre de un cuento infantil. No hay que buscar más allá.

Esta tampoco es la única fórmula posible para cerrar los cuentos. Compite en esta función con Fueron felices y comieron perdices y con muchas más que pertenecen a ámbitos más locales.

Colorín colorado… evoca en todos nosotros momentos felices, de intimidad con las personas mayores que nos introducían en el mundo de los cuentos en nuestra infancia, de emoción ante las aventuras de estos primeros contactos con la literatura en nuestra vida.

Los cuentos no estaban completos si no se cerraban con estas palabras. Y este texto tampoco lo estaría si no lo terminara diciendo: “Colorín colorado, este artículo se ha acabado”.