Ene 212020
 

Los verbos aprender y aprehender tienen un mismo origen histórico. Ambos proceden del verbo latino apprehendere (‘tomar, agarrar’). Sin embargo, el significado de cada una de las formas castellanas se ha especializado y, por tanto, es un error utilizar la segunda en lugar de la primera.

Aprender es, básicamente, ‘adquirir conocimiento’:

(1) Estamos aprendiendo a cooperar entre países y culturas distintas [José Antonio Marina y María de la Válgoma: La lucha por la dignidad].

En (1) se utiliza el verbo aprender con el significado indicado arriba. El conocimiento que se está adquiriendo es el de cooperar entre países y culturas diferentes.

Aprehender, por su parte, es una forma culta que tiene el significado de ‘agarrar, capturar’, sobre todo cuando son las fuerzas del orden las que se hacen con algo o con alguien. Este verbo se escribe con una hache intercalada entre dos es (aprehender). Veamos un ejemplo de uso:

(2) Cuando lo aprehendieron repartiendo propaganda, él les habló a los guardias en inglés, dijo no entender palabra de castellano y fingió que además de gringo era tonto [Ángeles Mastretta: Mal de amores].

En el ejemplo (2), las fuerzas del orden han capturado a alguien. El verbo aprehender está empleado de manera impecable.

Esta palabra también posee el significado de ‘percibir algo con la mente o con los sentidos’:

(3) La necesidad y el rigor son atributos de la lógica y de la matemática. Pero ¿cómo ha de ser posible aplicarlos a la psicología si ni siquiera son aptos para aprehender la realidad física? [Ernesto Sabato: Uno y el universo].

El ejemplo (3) nos está indicando que la necesidad y el rigor no nos ayudan a captar la realidad física con la mente. Este segundo valor del verbo aprehender es propio del lenguaje filosófico. Constituye una ampliación metafórica del primero. El salto metafórico consiste aquí en pasar de agarrar algo en el mundo físico a hacerlo en el ámbito más abstracto de lo intelectual: de capturar con las manos a capturar con la mente, con el entendimiento.

Vamos a tener muy poquitas posibilidades de utilizar aprehender correctamente, a no ser que estemos hablando sobre la policía o que estemos redactando un texto filosófico. Es cierto que hay una cierta relación entre el segundo valor de la forma culta aprehender y el significado del verbo aprender normal y corriente. Sin embargo, el motivo por el que más de uno y más de dos se pirran por aprehender resulta evidente: es más largo y, por eso mismo, suena más importante. Las palabras largas ejercen un atractivo irresistible para quienes no tienen gran cosa que decir. La falta de sustancia del contenido intentan disimularla con la proliferación de sílabas. Esto es un vicio de expresión que ya criticó el gran poeta latino Horacio en su Ars poetica. Se denomina sesquipedalismo.

En resumen, aprender significa ‘adquirir conocimiento’. Es un verbo del lenguaje cotidiano y encontraremos ocasión de utilizarlo a diario. En cambio, aprehender es una forma culta que encuentra su lugar en contextos muy limitados. Si estás sintiendo la tentación de emplearla, contente: casi seguro que te vas a equivocar.

 21 de enero de 2020  etimología, léxico, ortografía, verbo