Aprende a usar la coma con ‘porque’ y familia

Llegados a este punto, hacemos un cambio de tercio. En las lecciones anteriores hemos visto diferentes casos en que coordinábamos elementos, es decir, los poníamos al mismo nivel. Las conjunciones que intervenían entonces eran y, o, pero, así como sus respectivas hermanas. En ocasiones, los elementos coordinados podían ser oraciones.

A partir de aquí, vamos a empezar a estudiar combinaciones de elementos que no se sitúan al mismo nivel, sino en niveles diferentes. Ya no vamos a hablar de coordinación, sino de subordinación. Esta introduce una jerarquía. Eso significa que uno de los elementos en cuestión es el principal, mientras que el otro ocupa una posición dependiente.

Para empezar, vamos a observar esto en acción con la conjunción porque y sus hermanas. A partir de ahí te iré mostrando otras conjunciones que también tienen la capacidad de subordinar. En cada caso, nos iremos fijando en cómo se usa la coma con ellas.

La ortografía va a diferenciar dos tipos de porque. Además, va a tratar de manera diversa a esta conjunción y a sus hermanas.

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Vídeo: Aprende a usar la coma con la conjunción porque y familia

¿Qué es una oración subordinada?

En lecciones anteriores hemos visto ejemplos de oraciones coordinadas. Cuando coordinamos oraciones con conjunciones como y, o, pero, las situamos al mismo nivel. No se da una relación de dependencia entre la una y la otra, sino que están en pie de igualdad:

(1) Mariano come y bebe.

En este ejemplo tienes una acción que es comer y otra que es beber. Se sitúan una al lado de la otra sin más. No hay una relación de dependencia entre lo uno y lo otro.

En cambio, cuando una oración se subordina a otra, lo que ocurre es que la oración subordinada se integra en la principal y desempeña una función en el interior de esta: se convierte en una parte de la oración principal.

En este capítulo vamos a estudiar oraciones subordinadas con porque y familia. En capítulos siguientes estudiaremos otros tipos de oraciones subordinadas. Vamos a empezar observando un ejemplo de oración subordinada con porque:

(2) La leche se estropeó porque tú la dejaste fuera del frigorífico.

En este ejemplo, la oración principal es La leche se estropeó. Esta oración principal encierra otra que se subordina a ella: la secuencia que aparece a partir de porque. Esta cuenta con su propio verbo (dejaste), su propio sujeto (tú) e incluso sus propios complementos (la, fuera del frigorífico). Por su parte, la conjunción porque desempeña una doble función. Por un lado, es el pegamento que une la oración subordinada con la principal. Por otro lado, indica cuál es la relación lógica que se da entre la una y la otra.

Porque expresa la causa o motivo de algo. Nuestra oración subordinada expresa la causa de que la leche se estropee. La oración subordinada en su conjunto desempeña una función en el interior de la principal: es uno de los complementos del verbo estropear. Concretamente, se trata de un complemento circunstancial, es decir, un complemento opcional. Dentro de los muchos tipos de complementos circunstanciales que existen, están los complementos circunstanciales de causa. Es un tipo de complemento que se puede añadir con un alto grado de libertad porque casi todo en este mundo tiene una causa.

En el ejemplo anterior, la causa se expresa con una oración, pero ese complemento también podría tener una forma más simple:

(3) La leche se estropeó por el calor.

En esta nueva versión, explico el motivo sencillamente con la preposición por, el artículo el y el sustantivo calor. Al final, lo que tenemos detrás de estas variaciones es un esquema que los hablantes asociamos con estropearse:

(4) Algo se estropea por algún motivo.

Variables como algo, alguien, por algún motivo, en algún lugar, etc., permiten marcar los huecos que abre cada verbo para su sujeto y sus diferentes complementos. Son una especie de comodines que nos ayudan a mostrar el esquema de construcción de ese verbo. Después, estas variables se sustituyen en el habla por elementos con mayor o menor grado de complejidad. Dentro de los elementos que pueden aparecer rellenando ese por algún motivo están las oraciones subordinadas introducidas mediante porque.

Existen oraciones subordinadas que desempeñan otros tipos de funciones. Algunas pueden funcionar como complemento directo, otras pueden funcionar como sujeto. Algunas se comportan como si fueran un adjetivo. Esto es un curso de ortografía. Por tanto, hacer un examen detallado de todos los tipos de oraciones subordinadas nos llevaría demasiado lejos. Simplemente, iré refiriéndome a ellas a medida que sea necesario.

Lo que me interesa que retengas de esta explicación son dos ideas principales:

  1. Las oraciones pueden contener otras oraciones en su interior.
  2. Estas operaciones por las que anidamos unas oraciones dentro de otras pueden tener consecuencias para el uso de los signos de puntuación y, concretamente, para el uso de la coma.

El motivo por el que pasan las cosas en el mundo

Antes he dicho que porque es una conjunción causal. Si la lengua fuera estrictamente lógica, solamente podrían existir oraciones causales de este tipo:

(5) La calle está mojada porque ha llovido.

Aquí nos informan de dos hechos diferentes:

  • algo que ha pasado en el mundo (que la calle está mojada),
  • el motivo por el que ha pasado (que ha llovido).

Lo uno es la causa de lo otro. Por tanto, estamos ante una construcción causal con todas las de la ley. Cuando la oración introducida mediante porque se refiere al motivo por el que suceden las cosas en el mundo, no se escribe coma antes de ese porque. Así es como lo he hecho yo en el ejemplo.

Sin embargo, te tengo que explicar que existe otro tipo de oraciones causales. Esto es posible porque la lengua tiene su lógica particular. Este es un fenómeno al que se refirió el lingüista rumano Eugenio Coseriu, quien explicó que la lengua no es lógica ni ilógica. Es más bien alógica, es decir, ajena a la lógica porque una cosa es la lógica y otra, la lengua. Añadió que es prelógica porque desde la perspectiva del ser humano primero viene el aprendizaje de la lengua y, más tarde, puede llegar el aprendizaje del lenguaje especializado de la lógica (si es que llega).

El motivo por el que te digo las cosas

Hay un segundo tipo de oraciones subordinadas introducidas mediante porque. Estas no informan sobre el motivo por el que suceden las cosas en el mundo. Lo que expresan es el motivo por el que te digo las cosas. Eso es lo que me permite modificar mi ejemplo de antes y que este siga teniendo sentido:

(6) Ha llovido, porque la calle está mojada.

Desde un punto de vista lógico, esta nueva versión es un puro disparate. La lógica nos dice que si la calle está mojada es porque ha llovido ¡y no al revés! Sin embargo, los hablantes utilizamos construcciones como esa a diario, las entendemos y no nos llaman la atención lo más mínimo.

Todo tiene su explicación. La clave nos la va a dar ese verbo decir que está implícito en todo enunciado. Ya hemos hablado de él en otra lección. Allí vimos que podemos hacerlo explícito en cualquier momento. Vamos a observar cómo reacciona nuestro ejemplo cuando explicito el verbo decir:

(7) Te digo que ha llovido porque la calle está mojada.

Ahora todo encaja. El hecho de que la calle esté mojada es el motivo que me da pie a mí para decirte a ti que ha llovido. La oración introducida mediante porque depende del verbo decir y no de estar mojada.

La ortografía da un trato diferenciado a este segundo porque: obliga a escribir coma ante él, tal como he hecho en el primer ejemplo de este apartado. Eso sí, cuando el verbo decir está explícito, esa coma sobra. Por eso no la he escrito en el segundo.

Las hermanas de porque

La conjunción porque tiene varias hermanas que también sirven para construir oraciones subordinadas causales. Las he dejado para el final porque la ortografía les da a todas el mismo tratamiento a efectos de usos de la coma (para complicarte un poco la vida, este tratamiento es diferente del de porque).

Entre estas hermanas encontrarás palabras y expresiones como las siguientes (la lista es representativa, no exhaustiva):

  • pues,
  • ya que,
  • puesto que,
  • como,
  • que.

Todas ellas son alternativas que pueden aparecer en lugar de porque. Vamos a comprobarlo ahora mismo. Te muestro primero un ejemplo con porque:

(8) Mi suegra se dedica a la dolce vita porque le tocó la lotería.

¿Podría reemplazar ese porque con alguna de las expresiones anteriores? Sí que podría. Utilizo llaves en el ejemplo para mostrar que introduzco diferentes alternativas:

(9) Mi suegra se dedica a la dolce vita, {pues/ya que/puesto que/que} le tocó la lotería.

Efectivamente, el cambio es posible. Con todas estas alternativas de porque, necesitas una coma delante. Yo la he escrito en el ejemplo de arriba antes de abrir llaves. Te lo muestro con un ejemplo simple para que se aprecie claramente:

(10) Se escribe coma ante estas expresiones, pues así lo decidieron nuestros queridos académicos.

Es posible que te haya llamado la atención encontrar que en la lista anterior. Esta palabra acumula una multitud de funciones en la lengua actual. En algunos contextos puede adquirir un valor causal. En ese caso, tienes que escribir coma ante ella. Vamos a mostrarla como ejemplo independiente:

(11) Mi suegra se dedica a la dolce vita, que le tocó la lotería.

Construcciones como esta son típicas de la lengua oral y coloquial, pero la ortografía también te indica cómo debes proceder si en algún momento quieres ponerlas por escrito.

De la lista anterior, la única que no ha actuado hasta ahora es como. Esta es un poquito especial. Me va a venir bien para explicarte qué pasa cuando se le da la vuelta a la tortilla, es decir, cuando se invierte el orden de la oración principal y la subordinada. Esa información la encontrarás en la lección siguiente.

Ejercicio

El uso de la coma con para que y aunque presenta algunos paralelismos con lo que acabas de estudiar en el caso de porque. No obstante, existen también diferencias. Te he preparado un ejercicio para que compruebes si dominas las reglas.

1. Las oraciones introducidas mediante para (que) expresan la finalidad o intención con que se hace algo.
2. Es obligatorio escribir siempre una coma antes de para que.
3. Algunas oraciones finales se refieren al verbo decir que se encuentra implícito en todo enunciado.
4. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

Ese futbolista no te conviene, para que luego no me reproches que no te lo he advertido.

5. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

Te traigo dos diferentes para que tú escojas.

6. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

Para que la explicación esté completa conviene añadir unas cuantas precisiones.

7. Concesivo es familia de comprensivo. Las oraciones concesivas son oraciones en las que intentamos ser comprensivos con las debilidades de los demás.
8. Siempre se debe escribir una coma antes de aunque.
9. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

Él aunque su madre lloraba dijo que quería dedicarse a cultivar cebollas.

10. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

A pesar de que su madre lloraba él seguía queriendo cultivar cebollas.