Coma con complementos obligatorios

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Recuerda que los complementos obligatorios son los que están previstos en el plan de construcción del verbo. Vienen dados por el significado del verbo. Un verbo como leer implica necesariamente a alguien que lee y algo que es leído. Un verbo como insistir no se puede concebir sin alguien que insiste y algo en lo que se insiste.

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Cuando quieras saber si un complemento está previsto en el plan de construcción del verbo, es tan simple como eso: fíjate en su significado. ¿Se puede concebir ese verbo sin ese complemento?

Frecuentemente, los complementos obligatorios adelantan su posición para aparecer antes del verbo. Esto puede ocurrir por dos motivos principales que nos van a servir para diferenciar dos casos. En el primer caso es obligatorio evitar la coma. En el segundo, esta coma va a ser opcional. Vamos con el primero.

A menudo se adelanta un complemento para añadir énfasis. Es un recurso del que dispongo para recalcar ese complemento de manera especial. Esta es una operación que depende de mi intención. Te lo voy a mostrar en la práctica:

(1) Faltas de ortografía yo no quiero cometer.

Aquí estoy intentando darle una fuerza especial a la idea de que deseo evitar las faltas de ortografía. Por eso adelanto la posición de ese complemento. En este caso, es obligatorio omitir la coma. Si nos guiamos por las dichosas pausas, vamos a puntuar mal. En la lengua oral, es muy frecuente que reforcemos la importancia de ese elemento por el procedimiento de hacer una paradita antes de pronunciar el resto del enunciado:

(2) [fáltas deortografía | yó nó kiéro kometér]

La barra vertical representa una pausa. Sin embargo, introducir una coma en esa posición es un error. Si puntúas de oído, has perdido.

Existe un segundo caso en que podemos colocar un complemento obligatorio antes del verbo. Lo hacemos automáticamente los hablantes de español cuando queremos indicar cuál es el tema de que vamos a hablar. A menudo, los hablantes adaptamos el orden del enunciado para ayudar a nuestro interlocutor a asimilar la información. Es una forma de guiar su atención sobre los elementos que resultan más relevantes en cada momento. Te lo muestro en el siguiente ejemplo:

(3) Amigos tengo pocos pero buenos.

Cuando anticipo ese complemento, le lanzo una señal a mi interlocutor: vamos a ocuparnos de la cuestión de los amigos. En este caso, se puede poner coma, aunque esta no es obligatoria. Por tanto, nos movemos en el resbaladizo terreno de las comas opcionales. El ejemplo anterior puedo reescribirlo así:

(4) Amigos, tengo pocos pero buenos.

¿Y tú como sabes si se trata de un caso o del otro? La Ortografía de la lengua española de 1999 contiene una prueba que desapareció en la versión de 2010. No es infalible, pero sí que va a representar una ayuda importante, sobre todo, cuando se la aplicas a enunciados concretos que se presentan dentro de un contexto conocido.

El primer caso (énfasis) lo vas a reconocer porque podrás reformularlo insertando es lo que, es el que, es como…:

(5) Faltas de ortografía es lo que yo no quiero cometer.

Esa pequeña fórmula es una manera de apuntar a aquello que queremos destacar. En cambio, el segundo caso lo que admite es en cuanto a:

(6) En cuanto a amigos, tengo pocos pero buenos.

Esa expresión en cuanto a señala el tema que estás introduciendo. Además, este segundo tipo suele establecer una contraposición. A continuación, yo podría introducir un nuevo enunciado que empezara con en cambio:

(7) Amigos tengo pocos pero buenos. En cambio, enemigos los tengo abundantes y de todos los tipos.

Ten en cuenta lo siguiente cuando le apliques esto a un enunciado que está inserto en un texto. No es imprescindible que esté presente esa idea que se contrapone. Basta con que sea posible, aunque no se llegue a expresar. Y si se expresa, puede ir introducida por en cambio o por algún otro elemento de enlace.

Como suele ocurrir con las nociones lingüísticas, estos dos casos (énfasis y tema) no son compartimentos estancos. Te vas a encontrar ejemplos claros, centrales, que pertenecen al uno o al otro; pero además tendrás una zona intermedia en la que hallarás ejemplos que se pueden interpretar de una u otra manera.

Te voy a dar mi consejo de redacción. Si antepones un complemento breve, puedes omitir la coma tranquilamente. Nunca es obligatoria. Es más, a veces debes evitarla. Por si eso fuera poco, esas comas interrumpen el flujo de la lectura.

En cambio, sí que te conviene empezar a preocuparte por esa cuestión cuando el complemento antepuesto es largo. Cuanto más largo es, más necesaria resulta la coma:

(8) El único ejemplar del manuscrito del Poema de Mío Cid que se conserva, nunca lo he tenido entre mis manos.

Al ejemplo anterior le podría añadir la expresión en cuanto a:

(9) En cuanto al único ejemplar del manuscrito del Poema de Mío Cid que se conserva, nunca lo he tenido entre mis manos.

Eso ya me está indicando que es el tema en el que quiero que se fije el lector. Además, puede ir seguido de una contraposición introducida por en cambio:

(10) En cambio, sí que he manejado versiones en microficha y digitalizadas.

Esto me termina de confirmar su condición de tema. Por tanto, admite la coma. Como es un complemento bastante largo, se la pongo. Eso permite marcar su límite y orienta al lector.

No obstante, te dejo materia para la reflexión: ¿se podría redactar el ejemplo del poema del Cid de una manera más clara y más ordenada que hiciera innecesaria la coma? En cuestiones de redacción, las opciones más acertadas suelen ir por el camino de descargar de trabajo a la puntuación.

Ejercicio

1. En español, los complementos del verbo tienen una posición fija.
2. El orden básico en español es el siguiente:

sujeto + complementos obligatorios + complementos opcionales + verbo

3. Los complementos opcionales pueden cambiar de posición.
4. Los complementos obligatorios deben mantenerse obligatoriamente en la posición que les corresponde (por algo son obligatorios).
5. Los complementos obligatorios vienen dados por el significado del verbo.
6. Se puede adelantar un complemento obligatorio para aportar énfasis.
7. Cuando un complemento obligatorio adelanta su posición, es obligatorio señalarlo con coma.
8. Cuando un complemento circunstancial adelanta su posición, se puede utilizar una coma para señalar que se ha desplazado.
9. Cuanto más largo es el complemento circunstancial que se adelanta, más sentido tiene separarlo con coma.
10. A veces, la coma es necesaria con un complemento circunstancial adelantado porque el sentido puede cambiar dependiendo de que esta aparezca o no.