Uso de la coma en oraciones de relativo

En una lección anterior estudiamos el funcionamiento de la coma con las oraciones de relativo especificativas y explicativas. Ahora vamos a profundizar.

Para empezar, nos vamos a enterar de qué es una oración de relativo y qué es un antecedente. Una vez que tengamos claros estos conceptos, vamos a ver que existen oraciones de relativo cuyo antecedente se expresa de manera explícita y otras cuyo antecedente se omite. A las primeras se las suele denominar oraciones de relativo con antecedente expreso y a las segundas, oraciones de relativo sin antecedente expreso.

Si prefieres aprender de manera visual, te propongo que sigas esta lección en vídeo.

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Vídeo: Cómo se usa la coma en oraciones de relativo

¿Qué es una oración de relativo?

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Las oraciones de relativo le aportan una gran flexibilidad al lenguaje. Nos permiten expresarnos de forma abreviada y, así, agilizan la comunicación. Si no existieran, necesitaríamos muchas más palabras para hacernos entender. Te propongo el siguiente ejemplo de oración subordinada de relativo:

(1) Miró una foto de su abuela, quien ejerció una benéfica influencia en su vida.

El ejemplo contiene un relativo: quien. Este encabeza una oración subordinada. Aprovecho para aclarar que las oraciones de relativo siempre son subordinadas. Por su naturaleza, dependen necesariamente de una oración principal.

Estas subordinadas van encabezadas por relativos como estos:

  • que,
  • quien,
  • el cual,
  • cuanto,
  • cuyo,
  • (a)donde,
  • como,
  • cuando.

Cuando funcionan como relativos, estas palabras poseen una propiedad que facilita la comunicación. Vienen a ser como una cápsula en la que puedes encerrar otras palabras o expresiones que acabas de mencionar. De esa manera, representan a esos elementos sin necesidad de repetirlos literalmente.

Como ves, existe un puñado de relativos diferentes. Esto tiene una explicación. Digamos que cada una de estas cápsulas posee una forma diferente. Por eso, en su interior encajan solamente determinados tipos de elementos.

Por ejemplo, ya te puedes imaginar que (a)donde encierra expresiones con significado de lugar. En cambio, cuando sirve de vehículo a ideas de tiempo. Quien suele contener una idea de persona… Cuando tu oyente o lector se encuentra una de estas cápsulas que le lanzas, su forma ya le está dando pistas sobre lo que encontrará en el interior. Cuando abra la cápsula, descubrirá los detalles.

Te voy a mostrar el mecanismo lingüístico que subyace a los relativos. Esta es una explicación que se suele omitir cuando se habla de ellos. Sin embargo, constituye una ayuda inestimable para comprenderlos y utilizarlos.

Imagínate que todavía no se han inventado los relativos y que tampoco disponemos de otros procedimientos para abreviar la expresión o evitar repeticiones. Cuando quiero expresar algo, tengo que decirlo con todas las palabras. Si el lenguaje fuera así de rígido, yo tendría que hablar de esta forma:

(2) He visto a una niña. La niña bailaba flamenco.

Por suerte, tenemos relativos. Por eso, yo puedo tomar de la estantería del lenguaje la cápsula que. En su interior encaja a la perfección una expresión como la niña. Así, me ahorro la repetición de un elemento que acabo de mencionar:

(3) He visto a una niña que bailaba flamenco.

En este ejemplo, que es el relativo y niña es el antecedente. Se llama antecedente porque es un elemento que ha aparecido previamente. Este nos da la clave para descubrir lo que encierra en su interior la cápsula lingüística denominada relativo. Por lo general, el antecedente y el relativo se sitúan uno al ladito del otro, como puedes ver en el ejemplo. El antecedente lo encontrarás en la oración principal, mientras que el relativo introduce la subordinada. No obstante, esto necesita algunos matices. El principal tiene que ver con las oraciones de relativo sin antecedente expreso. Nos ocuparemos de ellas a continuación.

Estas cápsulas son reutilizables, por supuesto. Un relativo como que puede contener ahora mismo la expresión la niña; pero, acto seguido, lo puedo vaciar y colocar en su interior otra expresión diferente (y así sucesivamente).

El relativo desempeña siempre una función dentro de la oración subordinada. En el ejemplo (2) la expresión la niña era el sujeto de bailaba flamenco. En (3) el relativo que ocupa el lugar de la niña y, por eso mismo, hereda su función. El sujeto de bailaba flamenco es ahora el relativo que.

Antes he dicho que el antecedente es un elemento que ha aparecido previamente en la oración principal. Sin embargo, los seres humanos siempre andamos buscando atajos que nos permitan resolver tareas de manera más ágil. Esto lo aplicamos en todos los ámbitos de la vida y la comunicación lingüística no es una excepción. A veces, el antecedente no se menciona de manera explícita en la principal, sino que queda sobrentendido.

La presencia o ausencia del antecedente da lugar a una división de las construcciones relativas en dos grupos:

  • oraciones de relativo con antecedente expreso,
  • oraciones de relativo sin antecedente expreso.

Vamos a ver cómo se usa la coma con uno y otro grupo.

Oraciones de relativo con antecedente expreso

En la lección sobre estructuras explicativas expusimos la diferencia entre oraciones de relativo especificativas y explicativas. Allí observaste cómo funciona la coma con las unas y las otras. Yo, aquí, voy a introducir un brevísimo recordatorio y voy a añadir algún dato nuevo.

Empiezo con el recordatorio. Las oraciones de relativo explicativas se comportan como un inciso. Por eso, hay que encerrarlas entre comas:

(4) Las niñas, que se portan bien, tomarán helado de postre.

En (4) es fácil percibir que el antecedente de que es las niñas (no olvidemos que en este apartado estamos hablando de oraciones de relativo con antecedente expreso).

En cambio, las oraciones de relativo especificativas restringen el alcance del antecedente, es decir, definen un subconjunto dentro del conjunto más amplio que está representado por el antecedente:

(5) Las niñas que se portan bien tomarán helado de postre.

Los ejemplos (4) y (5) tienen significados diferentes. En (4) todas las niñas se portan bien y todas disfrutarán de su delicioso helado. En cambio, en (5) hay algunas niñas de comportamiento angelical y otras que son más bien como gremlins malos. Solamente las primeras recibirán su refrescante recompensa.

Dicho esto, necesito añadir que existe un caso especial dentro de las oraciones de relativo explicativas (para que nos entendamos, las que van entre comas). Este caso se da cuando el antecedente es un pronombre personal que funciona como sujeto: yo, tú, él, etc. Te doy un ejemplo:

(6) Tú, que eres tan guapa y tan lista, te mereces un príncipe o un dentista.

Estas oraciones de relativo son siempre explicativas. Por tanto, les corresponde ir entre comas, tal como ves en el ejemplo. Esa es la puntuación que recomienda la Ortografía de la lengua española (2010).

No obstante, esta misma obra prevé una excepción. Nuestros queridos académicos permiten que te comas la primera coma, pero mantengas la segunda, así:

(7) Tú que eres tan guapa y tan lista, te mereces un príncipe o un dentista.

Esta excepción presenta un grave inconveniente, pues entra en conflicto con una regla de oro de la puntuación: la que dice que no se debe introducir una coma entre el sujeto y el verbo. En (6) y (7), el sujeto de la oración principal es el pronombre tú, mientras que el verbo es te mereces.

Voy quitar de en medio la oración de relativo para que se aprecie claramente cuál es el sujeto de la principal:

(8) Tú te mereces un príncipe o un dentista.

Lo que no se admite es una tercera posibilidad que, quizás, tendría su lógica: suprimir las dos comas. Por tanto, esta versión no es aceptable:

(9) Tú que eres tan guapa y tan lista te mereces un príncipe o un dentista.

Por cierto, el ejemplo con esta muchacha tan guapa y tan lista es mi adaptación de una letra del grupo español La Cabra Mecánica. La canción ya tiene unos cuantos años.

Las oraciones de relativo sin antecedente expreso cuentan con su propia lección.

Vamos a resolver un ejercicio.

Ejercicio

1. Cada conjunción tiene un único valor. Por ejemplo, una conjunción condicional funcionará siempre como condicional.
2. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

Yo me alegro, siempre que te veo.

3. Decimos que un relativo tiene antecedente cuando está fichado por la policía.
4. El antecedente de un relativo tiene que estar presente por fuerza en la oración principal.
5. Las oraciones de relativo explicativas se encierran entre comas.
6. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

Yo, que he visitado los anillos de Saturno, me pierdo en Toledo.

7. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.

8. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

Donde las dan las toman.

9. ¿Está correctamente puntuado el siguiente ejemplo?

Te dejo las llaves del tractor para que cuando quieras lo utilices.

10. Cuando se trata de refranes, la Ortografía de la lengua española da una gran libertad en el uso de la coma.