Podcast: adecuo, adecúo

David Callejo y yo empezamos preguntándonos si se debe decir adecuo o adecúo, licuo o licúo, pero el cambio de modelo de conjugación de estos verbos acaba dándonos pie para reflexionar sobre la forma en que cambian las lenguas.

La sección “Blog de Lengua” se emite todas las semanas en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER de Madrid Norte y Madrid Sur. Si te encuentras fuera de la zona de cobertura de estas emisoras de radio, no te preocupes. Siempre podrás escuchar estos diálogos lingüisticos desde el blog el día que quieras y a la hora que tú quieras. Para eso y más sirve un podcast.

La semana que viene hablaremos sobre la eñe. No te lo pierdas.

Coma con ‘no obstante’

En la lengua actual la expresión no obstante se aísla con comas del resto de la oración en la que aparece. Se pueden dar tres situaciones dependiendo de la posición que ocupe:

(1) No obstante, Sisebuto no se dejaba asustar fácilmente.

(2) Sisebuto, no obstante, no se dejaba asustar fácilmente.

(3) Sisebuto no se dejaba asustar fácilmente, no obstante.

En (1) aparece en posición inicial y, por tanto, se separa con una coma del resto de la oración, que viene después. Esta posición es la más frecuente. Si se presenta en el interior, tal como vemos en (2), son dos comas las que necesitamos para aislar esta expresión. Por último, y aunque no es lo más normal, podemos encontrar no obstante al final de una oración. En ese caso, necesitamos nuevamente una sola coma, pero en esta ocasión hemos de anteponerla.

Cuando no obstante va precedido de una conjunción se puede prescindir de las comas para no recargar la puntuación, sobre todo si ya hay una antes de la conjunción, como aquí:

(4) Carolina estaba decidida a ir a Segovia, pero no obstante le preocupaban las críticas de su familia.

En (4) podríamos aislar no obstante entre comas, pero al hacerlo acumulamos tres seguidas. Como no se produce confusión al quitarlas, podemos prescindir de ellas tranquilamente y así aligeramos la puntuación y la lectura. Lo mismo se aplica a secuencias como y no obstante, aunque no obstante, si no obstante, etc. Ten en cuenta, eso sí, que en casos como estos tienes que quitar las dos comas o mantener las dos. No puedes suprimir  solamente una.

No pierdas de vista tampoco que en muchas de estas combinaciones lo que se puede eliminar tranquilamente es no obstante. Prueba a hacerlo en (4) y comprobarás que la complicación no estaba en el uso de las comas, sino en la forma de redactar.

Soluciones: colocaciones

Te propongo unas soluciones para el ejercicio de colocaciones. No son exhaustivas. Quizás puedas encontrar alguna posibilidad más que sea igualmente correcta.

a) impartir un curso, dictar un curso

b) celebrar una reunión

c) presentar una solicitud

d) adoptar medidas

e) Podría valer se había ganado muchos enemigos, pero lo más de lo más es se había granjeado muchos enemigos.

f) contrajo una grave enfermedad

g) asestó una puñalada

h) emiten un documental

i) conciliar el sueño

j) planteó una pregunta, formuló una pregunta

Un procedimiento muy eficaz para elevar el estilo de un texto consiste en sustituir los verbos generales por verbos específicos en las colocaciones de verbo y sustantivo.

Ejercicios: colocaciones

Las colocaciones son una parte fundamental del vocabulario de las lenguas. Por eso resulta imprescindible aprenderlas. Te propongo para ello un ejercicio en el que tienes que sustituir diez verbos generales por otros más específicos (por ejemplo: dar un discurso > pronunciar un discurso). Este ejercicio, naturalmente, tiene sus soluciones.

a) El profesor Facúndez se ha marchado a Cincinnati para dar un curso sobre la cría del gusano de seda en la Capadocia.

b) Esta tarde se va a hacer una reunión para decidir el calendario de reuniones del próximo mes.

c) Voy a echar una solicitud para trabajar de socorrista en la piscina de mi pueblo.

d) El Gobierno va a tomar medidas para averiguar cuáles fueron los resultados de sus medidas anteriores.

e) El profesor Facúndez se había hecho muchos enemigos por sus posturas un tanto radicales sobre la historia del gusano de seda.

f) El profesor cogió una grave enfermedad por observar a los gusanos de seda a campo abierto durante la noche.

g) Bruto dio una puñalada a César.

h) Esta tarde echan un documental en la televisión sobre los gusanos de seda de la Capadocia. No te lo pierdas. Es apasionante.

i) No consigo coger el sueño por las noches.

j) Un alumno hizo una pregunta muy comprometedora sobre la alimentación del gusano de seda.

Podcast: de dónde viene la palabra ‘tenis’

La palabra tenis tiene bastantes cosas que decirnos sobre la situación lingüística de Inglaterra en la Edad Media. En este podcast descubrirás quién tenía tiempo y ganas para jugar o cómo el vocabulario de una lengua contiene pistas sobre quién manda y quién trabaja en un país durante un periodo determinado.

En la grabación nos oirás al periodista David Callejo y a mí hablando sobre estas y otras cuestiones. La sección Blog de Lengua se emite todas las semanas en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER de Madrid Norte y Madrid Sur. Nos puedes oír en la radio o, a través del podcast, en el blog.

No te pierdas tampoco el siguiente podcast, que trata sobre adecuo y adecúo, y además explica algunas cuestiones sobre la evolución de las lenguas.

 

Concordancia: señoría, excelencia, alteza, etc.

La concordancia de tratamientos como señoría, alteza, excelencia, santidad, majestad, etc. presenta sus dificultades.

Por un lado, hay que tener claro que su género gramatical es femenino. Esto obliga a que los determinantes y adjetivos de los que se rodean estos nombres concuerden con ellos en femenino, como en este ejemplo:

(1) A la 1:30 de la tarde su señoría ilustrísima se dirigió a la iglesia, en donde administró la confirmación a 542 niños [Ana Isabel Herrera Sotillo: Monseñor Thiel en Costa Rica].

(2) Como muestra de nuestro rechazo a esta orientación inapropiada, hemos tomado la decisión de llamar a consultas al embajador de nuestra majestad en Madrid por un periodo indeterminado [En Pedro Rojo Pérez (ed.): El 2007 visto por los árabes].

En el ejemplo (1) el adjetivo ilustrísima está en femenino a pesar de referirse a un hombre porque toma el género femenino del sustantivo señoría. Lo mismo ocurre en (2) con el posesivo nuestra.

Por otra parte, nunca desaparece del todo la idea de que son nombres que se refieren a personas y que estas personas tienen sexo. Por eso, cuando se refieren a un hombre, el género masculino reaparece en cuanto nos alejamos del entorno inmediato del tratamiento en cuestión. Esto es lo que podemos observar en el siguiente ejemplo:

(3) He visto que su excelencia es habilísimo en conspiración, intriga y golpes de Estado [José Saramago: Cuadernos de Lanzarote I].

En (3) el adjetivo habilísimo no concuerda con el género femenino de excelencia, sino con la idea de masculinidad que va asociada al portador de ese título. Esta es la forma correcta de hacer esta concordancia. El género masculino es el que emplearemos fuera de los determinantes y adjetivos que arropan directamente al tratamiento honorífico.

Tampoco está de más recordar que los tratamientos y títulos honoríficos se escriben siempre con minúscula.

Sargenta

La palabra sargenta puede significar varias cosas en español. En la lengua actual se usa sobre todo con el significado de ‘mujer mandona’. Esta acepción es propia del lenguaje coloquial y está cargada de tintes claramente despectivos. Veamos un ejemplo:

(1) [...] la bisabuela Carmen lo que necesitaba era compañía, pero compañía de verdad, no la de aquella sargenta cacatúa que quería mangonearlo todo [...] [Eduardo Mendicutti: El palomo cojo].

En usos antiguos y populares tenía el significado de ‘mujer del sargento’. Era, por tanto, uno de esos femeninos de nombres de profesión que habían adquirido el significado de ‘esposa de‘. El ejemplo siguiente da testimonio de ello:

(2) [...] en los tiempos de Barcelona, cuando Robles era mi sargento, a su legítima la llamaban la Sargenta [...] [Lorenzo Silva: La marca del meridiano].

Esta acepción ya prácticamente ha caído en desuso, aunque todavía se pueden encontrar casos esporádicos como el del ejemplo (2), que tiene una intención humorística.

No debemos utilizar la forma sargenta con el significado de ‘mujer que tiene el grado de sargento en el ejército’. Para el femenino de los grados del ejército ya se ha llegado a una solución unificada que consiste en utilizar la forma masculina cambiando el artículo al femenino:

(3) Me recibía en un despacho una sargento de uniforme, guapa, fría y esforzadamente profesional [Javier Cercas: La velocidad de la luz].

De esta manera, lo que era un nombre masculino se convierte en común en cuanto al género.

La palabra sargenta nos permite apreciar cómo los usos del vocabulario se van modificando a medida que cambia la sociedad.

Soluciones: ultracorrección

Vamos a ver cómo había que solucionar el ejercicio de ultracorrección. Cada caso resuelto vale un punto. En el ejercicio solo se te pedía que arreglaras lo que estuviera mal. Yo además voy a dar alguna explicación.

Don Estanislado Estanislao [1] González era persona excéptica escéptica [2] por naturaleza. No se solía fiar de las noticias que leía en la prensa ni tampoco de lo que le contaba la gente. Por ejemplo, últimamente se hablaba mucho en los medios de comunicación sobre los riesgos de deflacción deflación [3] a los que se enfrentaba la economía europea. Pues bien, él no se conformaba con creerse las explicaciones de periodistas y economistas, sino que necesitaba comprobar si existía algún tipo de conección conexión [4] entre los datos aportados y la realidad circundante o si, más bien, se estaba enfrentando a información espúrea espuria [5]. Para ello decidió hacer una prueba que consistía en comprar cada semana un cuarto de kilo de lengüado lenguado [6] en la misma pescadería para observar la evolución de su precio a medio plazo.

En otra ocasión arrancó los geráneos geranios [7] de su vecina para asegurarse de que tenían raíces. Como es de imaginar, ella se puso como un basilisco, pero él le la [8] acusó de crédula y oscurantista. Y además le dijo que lo que le extrañaba era que no los hubiera arrancado ella misma para ver lo que pasaba por debajo de la tierra.

Otro día les ordenó a sus hijos: “Dejad ahora mismo lo que estéis haciendo y venidos veníos [9] conmigo, que vamos a medir el perímetro de la Tierra”. El pequeño, que ya estaba harto de las extravagancias de su padre, contestó: “Conmigo no cuentes, que yo me voy esta tarde con mis amigos”. Su hermano mayor, que ya tenía más juicio, le aconsejó que no discutiera y que considerara todo aquello, simplemente, como parte de la idiosincracia idiosincrasia [10] de su progenitor.

[1] Por miedo a formas populares como acabao, mojao, etc., hay quien dice bacalado, Estanislado, etc.

[2] Por no incurrir en faltas de ortografía como esplanada podemos acabar introduciendo alguna equis indebida delante de alguna consonante.

[3] Algunos hablantes pronuncian las terminaciones -cción como si fueran simplemente -ción (reacción > reación). Por eso mismo pueden caer en la ultracorrección contraria, que consiste en añadir ces incorrectas en palabras como deflación, inflación, etc.

[4] Esto es un tipo de ultracorrección ortográfica que afecta sobre todo a quienes sesean, que por inseguridad pueden introducir ces allí donde no las hay.

[5] ¡Ay, espúreo! Cómo nos hace sufrir esta palabra.

[6] Quien no domina las reglas de uso de la diéresis tiene muchas posibilidades de acabar escribiéndola donde no debe.

[7] Quien ha sido corregido alguna vez por decir cutanio en lugar de cutáneotiatro en vez de teatro puede convertir los geranios en geráneos.

[8] El laísta corregido suele acabar exagerando con el uso de le y, por tanto, incurriendo en leísmo.

[9] En este caso intervienen dos factores. Por un lado, muchos hablantes no saben formar el imperativo de vosotros y, por otro lado, les persigue el miedo a formas como comío (comido) leío (leído), etc.

[10] Si tenemos democracia, diplomacia, etc., ¿por qué no va a ser idiosincracia? Los hablantes seseantes tienen especial propensión a caer en este uso ultracorrecto.

Ejercicios: ultracorrección

En el texto que vas a encontrar más abajo se han colado diez casos de ultracorrección. Son de lo más variados: pueden ser incorrecciones ortográficas, gramaticales, de la forma de las palabras… De lo que se trata es de que localices los diez casos y los corrijas. El ejercicio tiene sus soluciones, como no podía ser menos.

Don Estanislado González era persona excéptica por naturaleza. No se solía fiar de las noticias que leía en la prensa ni tampoco de lo que le contaba la gente. Por ejemplo, últimamente se hablaba mucho en los medios de comunicación sobre los riesgos de deflacción a los que se enfrentaba la economía europea. Pues bien, él no se conformaba con creerse las explicaciones de periodistas y economistas, sino que necesitaba comprobar si existía algún tipo de conección entre los datos aportados y la realidad circundante o si, más bien, se estaba enfrentando a información espúrea. Para ello decidió hacer una prueba que consistía en comprar cada semana un cuarto de kilo de lengüado en la misma pescadería para observar la evolución de su precio a medio plazo.

En otra ocasión arrancó los geráneos de su vecina para asegurarse de que tenían raíces. Como es de imaginar, ella se puso como un basilisco, pero él le acusó de crédula y oscurantista. Y además le dijo que lo que le extrañaba era que no los hubiera arrancado ella misma para ver lo que pasaba por debajo de la tierra.

Otro día les ordenó a sus hijos: “Dejad ahora mismo lo que estéis haciendo y venidos conmigo, que vamos a medir el perímetro de la Tierra”. El pequeño, que ya estaba harto de las extravagancias de su padre, contestó: “Conmigo no cuentes, que yo me voy esta tarde con mis amigos”. Su hermano mayor, que ya tenía más juicio, le aconsejó que no discutiera y que considerara todo aquello, simplemente, como parte de la idiosincracia de su progenitor.