Soluciones: nombres de ciudades extranjeras

¿Te ha salido bien el ejercicio de nombres de ciudades extranjeras? ¿Conocías los nombres en español de todos esos lugares? Vamos a verlo. Cada nombre correcto vale 0,5 puntos.

Un buen día me encontraba en mi casa soñando con cómo sería mi vida si hubiera nacido en otro lugar y en otra época. Me hubiera gustado, por ejemplo, ser el primer portugués que salió de Oporto y llegó hasta Bombay. Seguramente, en mi recorrido, hubiera hecho escala en Ciudad del Cabo, aunque quizás por aquel entonces todavía no se llamara así o ni siquiera estuviera fundada. Quién sabe…

Fantaseaba también con la idea de ser uno de los fundadores de ciudades norteamericanas como Nueva Orleans o Filadelfia [solamente se adapta la grafía, pero hay que adaptarla], aunque más frecuentemente mi imaginación vagaba por Europa. ¡Quién hubiera podido vivir en Asís en la época de San Francisco, trabajar en Padua en el taller de Tiziano o ser un ciudadano de Turín en la época de Víctor Manuel II, cuando esta ciudad era la capital de Italia!

Si hubiera vivido en el Sacro Imperio Romano Germánico, sin duda, hubiera sido un soldado y hubiera participado en las guerras de religión. Me hubiera desplazado a las órdenes del emperador desde Tréveris a Ratisbona, desde Colonia a Aquisgrán o puede que hasta hubiera tenido que ir a Friburgo. Aunque, desde luego, hubiera preferido trabajar en Maguncia en la imprenta de Johannes Gutenberg. Es más tranquilo y va más con mi carácter. Y tampoco le hubiera hecho ascos a ser un habitante de Dresde [cuidado con esa ene final del nombre alemán, que se pierde en español] e inventar la porcelana europea.

Desde luego, convendría evitar Burdeos en la época de la filoxera o Nimega en la Segunda Guerra Mundial. Para eso, más vale ser banquero en Basilea o Lausana.

¿Y si hubiera nacido en Gotemburgo? No lo sé, déjame pensar qué hubiera hecho yo si hubiera nacido en medio de Suecia…

Ejercicios: nombres de ciudades extranjeras

En el siguiente ejercicio vas a encontrar veinte nombres de ciudades extranjeras que tienen equivalentes en español. Sustitúyelos y, a continuación, consulta las soluciones.

Un buen día me encontraba en mi casa soñando con cómo sería mi vida si hubiera nacido en otro lugar y en otra época. Me hubiera gustado, por ejemplo, ser el primer portugués que salió de Porto y llegó hasta Mumbai. Seguramente, en mi recorrido, hubiera hecho escala en Capetown, aunque quizás por aquel entonces todavía no se llamara así o ni siquiera estuviera fundada. Quién sabe…

Fantaseaba también con la idea de ser uno de los fundadores de ciudades norteamericanas como New Orleans o Philadelphia, aunque más frecuentemente mi imaginación vagaba por Europa. ¡Quién hubiera podido vivir en Assisi en la época de San Francisco, trabajar en Padova en el taller de Tiziano o ser un ciudadano de Torino en la época de Víctor Manuel II, cuando esta ciudad era la capital de Italia!

Si hubiera vivido en el Sacro Imperio Romano Germánico, sin duda, hubiera sido un soldado y hubiera participado en las guerras de religión. Me hubiera desplazado a las órdenes del emperador desde Trier a Regensburg, desde Köln a Aachen o puede que hasta hubiera tenido que ir a Freiburg. Aunque, desde luego, hubiera preferido trabajar en Mainz en la imprenta de Johannes Gutenberg. Es más tranquilo y va más con mi carácter. Y tampoco le hubiera hecho ascos a ser un habitante de Dresden e inventar la porcelana europea.

Desde luego, convendría evitar Bordeaux en la época de la filoxera o Nijmegen en la Segunda Guerra Mundial. Para eso, más vale ser banquero en Basel o Lausanne.

¿Y si hubiera nacido en Göteborg? No lo sé, déjame pensar qué hubiera hecho yo si hubiera nacido en medio de Suecia…

Sensu stricto

La expresión latina sensu stricto significa ‘en sentido estricto’, como en este ejemplo, donde se emplea correctamente:

(1) Reprimamos los gestos románticos y reconozcamos en el enamoramiento —repito que no hablo del amor sensu stricto— un estado inferior de espíritu, una especie de imbecilidad transitoria [José Ortega y Gasset: Estudios sobre el amor].

También podemos darle la vuelta. Se puede decir y escribir tranquilamente stricto sensu:

(2) Y no voy a defraudarlo, aunque para ello deba someter a su criterio documentos que, stricto sensu, no me pertenecen [Maruja Torres: Hombres de lluvia].

En cambio, hemos de tener cuidado con los siguientes deslices.

En primer lugar, no debemos añadirle una preposición: en stricto sensu. Esto es así porque esas dos palabras latinas ya encierran de por sí la idea expresada por la preposición.

En segundo lugar, fíjate bien en las vocales de la terminación: stricto termina en -osensu en -u. Cualquier otra combinación es incorrecta.

Por último, no vayas a escribir stricto con al principio. Esa palabra empieza en lo que técnicamente se conoce como ese líquida. En español somos incapaces de pronunciarla, por lo que siempre diremos [estríkto], pero la escritura es otra historia y se debe mantener la ortografía latina.

Como se trata de una expresión tomada de otra lengua, debemos resaltarla en cursiva o, si estamos escribiendo a mano, entrecomillarla.

Lo que te he contado es lo que necesitas saber para manejar correctamente esta expresión, pero te invito a que te hagas una pregunta antes de usarla: “¿Verdaderamente la necesito?”. Si la respuesta no es un  claro y rotundo, es preferible que te quedes con la versión castellana: en sentido estricto.

Plural de palabras terminadas en vocal átona

Los sustantivos y adjetivos que terminan en vocal átona forman el plural añadiendo -s:

(1) la marquesa > las marquesas

(2) el jefe > los jefes

(3) el panoli > los panolis

(4) el ciruelo > los ciruelos

(5) el espíritu > los espíritus

Cuando decimos que la vocal es átona, nos referimos simplemente al hecho de que se pronuncia sin acento, es decir, que el golpe de voz de la pronunciación no recae sobre ella. Esto es independiente de si se escribe con tilde o sin tilde. Si no tienes claro el concepto, te conviene leer el artículo en el que se explica cómo determinar cuál es la sílaba tónica de una palabra.

Coma y rayas

Las rayas son signos de puntuación que se pueden utilizar para delimitar incisos y añadidos diversos en la escritura. Cuando la ortografía exige que en un determinado lugar coincidan coma y rayas, hay que seguir un orden fijo y obligatorio. La coma siempre irá a continuación de la raya de cierre:

(1) Una vez llegados al pueblo —porque al fin y al cabo era un pueblo—, la marquesa y Sisebuto reposaron un rato.

Fíjate en que no se deja espacio entre la raya y la coma.

Estas otras secuencias son siempre incorrectas:

(2) Mal: Una vez llegados al pueblo —porque al fin y al cabo era un pueblo,—

(3) Mal: Una vez llegados al pueblo, —porque al fin y al cabo era un pueblo—

Nunca puede haber una coma justo antes de la raya de cierre ni antes de la primera. Es todo el inciso delimitado por rayas el que se incrusta entre la coma y la palabra a la que normalmente iría esta pegada. Eso es lo que se representa a continuación con la flecha:

(4) Una vez llegados al pueblo⇑, la marquesa y Sisebuto reposaron un rato.

Por lo demás, el uso conjunto de estos signos de puntuación no presenta mayor problema.

Soluciones: etimología popular

Aquí tienes las soluciones al ejercicio sobre expresiones formadas por etimología popular. Cada respuesta correcta vale un punto.

a) Hoy vamos a comer algo ligerito: de primero canalones canelones Rossini y de segundo un codillo asado. [Aquí se produce un cruce con la palabra canalón, que es propiamente un conducto para que baje el agua de los tejados].

b) De postre puedes tomar lo que más te guste: piña, manzana, mondarinas mandarinas, arroz con leche o tiramisú. [Mondarina surge por asociación con mondar. El origen de mandarina, en cambio, es muy diferente].

c) No te vayas por ahí con las andalias sandalias, que te vas a clavar algo en el pie. Ponte unos zapatos en condiciones. [Si sirven para andar, ¿qué más natural que llamarlas andalias? Pues no, lamentablemente, no. Se ha producido un reanálisis].

d) La ideosincrasia idiosincrasia de nuestro país es algo único en el mundo. [Aquí no se ha reconocido el prefijo idio-, que significa 'propio', sino que se ha producido una asociación con idea].

f) Para subir al santuario lo mejor es que se cojan el telesférico teleférico porque hay una buena cuesta. [Aquí la palabra esfera ha desplazado a fero, que significa 'llevar, transportar'. Un teleférico es, etimológicamente, un aparato que te transporta a distancia, que te lleva lejos de donde estás].

g) Los servicios de rescate llegaron en alicóptero helicóptero y evacuaron inmediatamente a las víctimas. [Se produce un cruce con ala, probablemente, por la capacidad de volar y por la forma de las hélices].

h) Ten cuidado, a ver si se va a formar un cortacircuitos cortocircuito y nos vamos a quedar sin luz. [La idea de cortar ha desplazado a corto 'de pequeña extensión'].

i) Este lavabo no traga. Me va a tocar abrir el bote sinfónico sifónico. [Ojalá se pudieran oír sinfonías con arrimar el oído al desagüe. No, la realidad es mucho más pedestre. Un bote sifónico es una instalación que forma un sifón en las tuberías].

j) Espérate, que te sujeto eso con esparatrapo esparadrapo. Así no puedes ir por la calle. [Aquí es un trapo lo que se nos ha colado].

Ejercicios: etimología popular

En las siguientes oraciones vas a encontrar diez ejemplos de etimología popular. Sustitúyelos por las expresiones correctas correspondientes. Mira las soluciones cuando termines.

a) Hoy vamos a comer algo ligerito: de primero canalones Rossini y de segundo un codillo asado.

b) De postre puedes tomar lo que más te guste: piña, manzana, mondarinas, arroz con leche o tiramisú.

c) No te vayas por ahí con las andalias, que te vas a clavar algo en el pie. Ponte unos zapatos en condiciones.

d) La ideosincrasia de nuestro país es algo único en el mundo.

f) Para subir al santuario lo mejor es que se cojan el telesférico porque hay una buena cuesta.

g) Los servicios de rescate llegaron en alicóptero y evacuaron inmediatamente a las víctimas.

h) Ten cuidado, a ver si se va a formar un cortacircuitos y nos vamos a quedar sin luz.

i) Este lavabo no traga. Me va a tocar abrir el bote sinfónico.

j) Espérate, que te sujeto eso con esparatrapo. Así no puedes ir por la calle.

Etimología de ‘carro’

Carro es una de las pocas palabras de origen celta que tenemos en español. Nos llega por mediación del latín carrus desde una lengua celta ya desaparecida: el galo.

Los romanos tomaron prestada esta palabra para denominar al carro céltico, que no solo constituía un poderoso medio de transporte, sino que además les otorgó a los pueblos celtas una ventaja militar que resultó decisiva en su fuerte expansión por el continente europeo.

Carro se relaciona también con correr. Las dos palabras son, probablemente, descendientes de una raíz indoeuropea más antigua que heredaron tanto el latín como el celta.

Plural de palabras terminadas en -j

Los sustantivos y adjetivos terminados en jota forman el plural añadiendo -es:

(1) el reloj > los relojes

(2) el boj > los bojes

(3) el carcaj > los carcajes

Se trata de un grupo de palabras extremadamente reducido: apenas encontramos una docena. Aparte de las citadas arriba, se puede mencionar algún préstamo reciente:

(4) el sij > los sijes

Las palabras de origen extranjero, cuando ya están suficientemente integradas en el español pasan a formar el plural según los modelos disponibles en nuestra lengua.

Coma antes de ‘y’ para evitar confusiones

Como norma general no se escribe coma antes de la conjunción y. Sin embargo, hay algunos casos específicos en los que sí es aconsejable o incluso necesario utilizar este signo de puntuación. Debemos hacerlo cuando su ausencia pueda dar lugar a confusiones, por ejemplo:

(1) Mariano se comió dos platos de lentejas, una barra de pan y además media sandía y hasta unos niños que pasaban por allí se le quedaron mirando.

La redacción de (1) nos lleva a pensar en un primer momento que Mariano no solo se comió las lentejas, el pan y la sandía, sino además a los niños. Tenemos que llegar hasta el final para darnos cuenta de que estos simplemente le miraban. Para evitar esto, lo que nos hace falta es una coma bien puesta:

(2) Mariano se comió dos platos de lentejas, una barra de pan y además media sandía, y hasta unos niños que pasaban por allí se le quedaron mirando.

La coma de (2) nos indica que hay una separación entre lo uno y lo otro, que no hay que poner a los niños en el mismo saco que la comida (por suerte para ellos).

Mira este otro ejemplo:

(3) Mariano comía durante todo el día y durante toda la noche se dedicaba a dormir.

Lo primero que interpretamos es que el bueno de Mariano se pasa todo el día y toda la noche comiendo. Tenemos que llegar hasta el final para enterarnos de que por la noche cambia de actividad.

El problema se soluciona, una vez más, con una coma:

(4) Mariano comía durante todo el día, y durante toda la noche se dedicaba a dormir.

Siempre que la falta de coma antes de y pueda dar lugar a malentendidos, debes ponerla.