Tanto… como…

La expresión tanto… como… forma una correlación que expresa una noción de igualdad:

(1) Es necesario solucionar tanto los problemas económicos como los sociales.

Podemos parafrasearla con lo mismo… que…:

(2) Es necesario solucionar lo mismo los problemas económicos que los sociales.

Cuando la expresión formada con tanto… como… funciona como sujeto, el verbo tiene que ir en plural:

(3) Tanto Sisebuto como la duquesa eran grandes aficionados a la ópera.

En el fondo, esta expresión viene a ser una forma más enfática y elaborada de expresar la misma idea que la conjunción y:

(4) Es necesario solucionar los problemas económicos y los sociales.

(5) Sisebuto y la duquesa eran grandes aficionados a la ópera.

El error más frecuente en el uso de esta expresión consiste en mutilarla eliminando el segundo miembro: como.

(6) Se ha celebrado una reunión en la que han participado tanto partidos políticos, sindicatos y asociaciones vecinales.

Lo que se debe decir en el ejemplo de arriba es esto otro:

(7) Se ha convocado una reunión en la que han participado tanto partidos políticos como sindicatos y asociaciones vecinales.

Si eliminamos como, le estamos haciendo un flaco favor a nuestro oyente o lector porque le desorientamos y le obligamos a hacer un esfuerzo adicional para entendernos. No cuentes con que todas las personas querrán o podrán hacer ese esfuerzo.

A veces se puede producir un choque entre el como de esta expresión y otro como que viene exigido por la gramática:

(8) Eliodoro era muy apreciado tanto como filósofo como como jugador de rugby.

Esto no es gramaticalmente incorrecto, pero produce cacofonía. Lo que hay que hacer en estos casos es sustituir tanto… como… por alguna expresión equivalente:

(9) Eliodoro era muy apreciado lo mismo como filósofo que como jugador de rugby.

(10) Eliodoro era muy apreciado no solo como filósofo, sino también como jugador de rugby.

(11) Eliodoro era muy apreciado como filósofo y como jugador de rugby.

Conviene saber también que, por lo general, no se utiliza coma con tanto… como…

Además, podemos encontrar expresiones comparativas en las que tanto se combina con como, pero eso ya es harina de otro costal. Lo que nos interesa aquí son estos usos en los que tanto… como… es un equivalente aproximado de la conjunción y.

Plural de palabras terminadas en -k

Los sustantivos y adjetivos terminados en ka forman el plural añadiendo -s:

(1) El ebook > los ebooks

(2) El anorak > los anoraks

Como se puede ver por los ejemplos, se trata de palabras de origen extranjero. Son relativamente frecuentes porque muchas de las palabras del inglés presentan esta terminación. Como es sabido, esta lengua es la principal fuente de préstamos lingüísticos en el español actual.

Soluciones: coma entre sujeto y verbo

Vamos a resolver ahora el ejercicio sobre comas entre sujeto y verbo. Señalo con números los puntos donde se situaban las comas incorrectas. Además destaco en cursiva los sujetos correspondientes para que los podamos reconocer fácilmente.

Don Sisebuto Nonato [1] era un caballero de los de antiguamente. Entre otras cosas, adoraba la ópera. Las arias interpretadas por divas como la Callas o la Caballé [2] esponjaban su corazón y, a menudo, bastaban para hacer asomar una lágrima furtiva a sus ojos. Durante una larga temporada, residió en Italia. Las lenguas ociosas, siempre dispuestas a propagar rumores, atribuían su ausencia de España a un encendido romance con Renata Tebaldi, extremo que siempre negaron tanto ella como él. Lo que nadie sabía es que no hubo romance, pero sí amor, por lo menos por parte de nuestro héroe, y que las rosas que indefectiblemente recibía la diva en su camerino de la Scala habían sido escogidas una a una por su fiel Sisebuto. Quienes le conocen bien [3] afirman que todavía hoy se encierra durante horas en su vieja casa de Madrid a escuchar discos de vinilo e incluso de pizarra que le traen entre crujidos y chisporroteos los ecos de su antigua pasión.

El repertorio italiano, y sobre todo el de Puccini, era, con diferencia, el que mejor se avenía con el carácter lírico y sentimental de nuestro amigo. Verdi, Rossini, Bellini y Donizetti [4] constituían para él cumbres de la civilización y de la música. En cambio, los alemanes [5] le dejaban frío. El entusiasmo que despertaba en algunos El cazador furtivo de Weber [6] le resultaba incomprensible. Comparar El caballero de la rosa con Aída [7] era, dentro de su particular visión del mundo, un pecado en toda regla. De hecho, esto [8] le llevó a romper con cierto caballero de Múnich con el que hasta entonces había compartido mesa y amistad. De los franceses prefería ni hablar. Una vez, asistió entre bostezos a una representación del Fausto de Gounod. Esa experiencia [9] fue suficiente: decidió que nunca volvería a tirar así el dinero. Que España no le diera óperas al mundo [10] fue algo que siempre amargó su corazón. Por eso, y comoquiera que la zarzuela no resultaba de su gusto, se veía forzado a recorrer el planeta en pos de las Tebaldi, Callas y Caballé, soñando con ellas, oyéndolas cantar en italiano y gastando su ya menguada fortuna en inundar de rosas sus camerinos.

Comento ahora algunas de estas falsas comas.

[1] Esta era fácil. Estaba ahí para calentar motores. Don Sisebuto Nonato es un sujeto típico y fácilmente identificable, por lo que no era complicado darse cuenta de que la coma estaba de más.

[2] Este caso es un poco más peliagudo porque se trata de un sujeto más bien largo. Lo que ocurre cuando el sujeto tiene una cierta extensión es que a continuación aparece una pausa en la pronunciación. Quien no sabe puntuar tomará esa pausa como señal de que hace falta una coma. Craso error.

[3] Este sujeto es más complicado todavía porque está constituido por una oración subordinada. Es un sujeto menos típico y, por tanto, más difícil de identificar. Prueba a sustituir la secuencia en cursiva por algunos y lo verás más claro.

[4] La dificultad aquí está en que el sujeto está constituido por una serie (una enumeración). A algunas personas se les plantea la duda de si debe aparecer coma después del último elemento, introducido por y. No: un sujeto sigue siendo un sujeto y no podemos separarlo del verbo con una coma.

[5] Este no debería presentar ninguna dificultad. De todas formas, puedes aplicar una prueba que sirve para identificar el sujeto: ponlo en singular y verás cómo el verbo cambia también a singular.

[6] Si este sujeto te da quebraderos de cabeza, prueba a sustituir toda la secuencia por eso y probablemente se haga la luz.

[7] Lo mismo podemos decir en este otro caso.

Los casos [8] y [9] no necesitan de mayor aclaración.

[10] Aquí vale lo mismo que hemos dicho para [6] y [7].

La principal recomendación que te puedo dar es que no te dejes engañar por las pausas, que son muy traicioneras en cuestión de comas. Si puntúas de oído, puntuarás mal. Conviene aclarar también que puede haber un inciso entre sujeto y verbo. En ese caso encontrarás dos comas que delimitan esa secuencia (atención: son dos, no una). Eso es lo que ocurre en varias ocasiones en el texto de arriba, por ejemplo, aquí: “El repertorio italiano, y sobre todo el de Puccini, era el que mejor se avenía con el carácter lírico y sentimental de nuestro amigo”. Las comas están ahí para señalar que la secuencia y sobre todo el de Puccini es un añadido. Como es sabido, los incisos se separan con comas.

Ejercicios: coma entre sujeto y verbo

En el texto siguiente se han colado diez comas que separan sujeto y verbo. Como esto es una falta atroz, urge encontrarlas y deshacerse de ellas. Cuando termines, consulta las soluciones.

Don Sisebuto Nonato, era un caballero de los de antiguamente. Entre otras cosas, adoraba la ópera. Las arias interpretadas por divas como la Callas o la Caballé, esponjaban su corazón y, a menudo, bastaban para hacer asomar una lágrima furtiva a sus ojos. Durante una larga temporada, residió en Italia. Las lenguas ociosas, siempre dispuestas a propagar rumores, atribuían su ausencia de España a un encendido romance con Renata Tebaldi, extremo que siempre negaron tanto ella como él. Lo que nadie sabía es que no hubo romance, pero sí amor, por lo menos por parte de nuestro héroe, y que las rosas que indefectiblemente recibía la diva en su camerino de la Scala habían sido escogidas una a una por su fiel Sisebuto. Quienes le conocen bien, afirman que todavía hoy se encierra durante horas en su vieja casa de Madrid a escuchar discos de vinilo e incluso de pizarra que le traen entre crujidos y chisporroteos los ecos de su antigua pasión.

El repertorio italiano, y sobre todo el de Puccini, era, con diferencia, el que mejor se avenía con el carácter lírico y sentimental de nuestro amigo. Verdi, Rossini, Bellini y Donizetti, constituían para él cumbres de la civilización y de la música. En cambio, los alemanes, le dejaban frío. El entusiasmo que despertaba en algunos El cazador furtivo de Weber, le resultaba incomprensible. Comparar El caballero de la rosa con Aída, era, dentro de su particular visión del mundo, un pecado en toda regla. De hecho, esto, le llevó a romper con cierto caballero de Múnich con el que hasta entonces había compartido mesa y amistad. De los franceses prefería ni hablar. Una vez, asistió entre bostezos a una representación del Fausto de Gounod. Esa experiencia, fue suficiente: decidió que nunca volvería a tirar así el dinero. Que España no le diera óperas al mundo, fue algo que siempre amargó su corazón. Por eso, y comoquiera que la zarzuela no resultaba de su gusto, se veía forzado a recorrer el planeta en pos de las Tebaldi, Callas y Caballé, soñando con ellas, oyéndolas cantar en italiano y gastando su ya menguada fortuna en inundar de rosas sus camerinos.

Dudas lingüísticas 17

La sección de dudas del Blog de Lengua se despide hoy hasta el próximo curso. Lo hace un poco más tarde de lo previsto por problemas técnicos que hicieron que se perdiera el artículo original el viernes pasado.

Durante estos meses veraniegos estaré dando los últimos retoques a un libro en el que he estado trabajando con un grupo de amigos. En él voy a explicar todo lo que sé sobre cómo escribir un blog. Espero que salga a la luz antes de final de año.

De momento, os dejo con las respuestas de hoy y un abrazo.

José: valores de los tiempos verbales

Hola, Alberto:

Quisiera que me aclararas dos dudas. La primera corresponde con la palabra que he puesto en cursiva. Creo que lo correcto sería decir quiero, pero me parece muy autoritario. Ejemplo: Quiero que me aclares una duda. No sé si solo es percepción mía. Ayúdame.

La segunda duda creo que es similar. Supón que estás buscando a una persona. En tu mente dices: ¿Dónde estará?

¿Por qué esa suposición se hace en futuro? Creo que lo correcto sería Dónde está. Otro ejemplo: ¿Dónde habré dejado eso? Espero que puedas ayudarme. Quizá yo solo me complico, pero quiero (¿o quisiera?) saber la opinión de un experto.

Muchas gracias,

José

Respuesta:

Hola, José:

Las dos dudas están relacionadas. Los tiempos verbales pueden adquirir valores muy diversos en el uso. Por eso no debemos tomar sus nombres demasiado al pie de la letra. Si nos fijamos simplemente en el presente de indicativo verás que puede tener valor de presente, por supuesto:

(1) Te echo de menos.

Pero además puede adquirir un valor de futuro:

(2) Mañana tengo un examen.

O de pasado:

(3) Napoleón Invade España en 1808.

Pero entremos en materia con tu pregunta: vamos a examinar lo que ocurre con el tiempo denominado futuro. Para lo que menos utilizamos ese tiempo en la lengua actual es para hablar de lo que está por venir. Para eso ya tenemos ir a + infinitivo:

(4) Voy a estudiar.

El futuro de indicativo se emplea más bien para dar órdenes:

(5) ¡Te callarás!

O para hacer conjeturas. Ahí es donde entran los ejemplos que propones y también este otro:

(6) La madre tendrá unos setenta años.

En cuanto a quisiera, la cuestión es más complicada. El imperfecto de subjuntivo añade un matiz de cortesía a la expresión:

(7) Quisiera hacerte una pregunta.

Más que con quiero con quien compite es con querría:

(8) Querría hacerte una pregunta.

De hecho, a menudo me han preguntado por qué se puede utilizar en este caso quisiera en lugar de querría. Esta es una particularidad de tres verbos del español: quisiera, pudieradebiera. Veamos algunos ejemplos:

(9) {Quisiera/querría} hacerte una pregunta.

(10) El presidente {pudiera/podría} incurrir en responsabilidades si hiciera mal uso de sus atribuciones.

(11) Usted {debiera/debería} ser conocedor de las implicaciones de sus actos.

En estos casos, las formas en -era resultan más formales o corteses, son menos frecuentes y poco a poco van cayendo en desuso.

El tema de los valores de las diferentes formas verbales suele constituir un apartado bastante amplio de las gramáticas. Esto es solo una breve aproximación.

***

Me pregunta Vicente por una expresión que ha encontrado en una novela: un sí es un no es. La particularidad que tiene esta expresión es el segundo un, que he resaltado en negrita. Vicente, amigo, no busques más. Se trata de una errata. Estas son muy frecuentes en novelas y todo tipo de publicaciones. Lo que debería decir ahí es simplemente un sí es no es, con su significado habitual de ‘un tanto, algo’: Llevaba la gorra ladeada un sí es no es a la izquierda, o sea, Llevaba la gorra un tanto ladeada a la izquierda.

***

Ana: pronunciación de y/ll, b/v

Hola, Alberto:

Siempre he creído que al hablar en castellano no podía hacerse distinción a la hora de pronunciar los sonidos de las letras ll e y, así como b y v; sin embargo, como consecuencia de estar pasando unos días junto a una amiga catalana, y ante su insistencia en afirmar lo contrario, se tambalean mis convicciones. Estoy casi segura de que en el caso de b y v estoy en lo cierto, pero no las tengo todas conmigo en el otro caso. ¿Podrías, por favor, solventar esta duda?

Gracias.
Un abrazo,
Ana

Respuesta:

Hola, Ana:

En tu pregunta hay dos partes diferentes. La primera tiene que ver con un fenómeno que se denomina yeísmo. Este consiste en pronunciar calló como cayó. Originariamente, en castellano se diferenciaba entre una y otra pronunciación. Esta distinción se conserva en algunas variedades, pero en otras, ambos sonidos han confluido. Los hablantes yeístas son hoy mayoría con diferencia. Esto se acepta hoy como uno más de los múltiples casos de variación que presenta la lengua. No es mejor ni distinguir entre estos dos sonidos ni dejar de hacerlo.

El caso de bv es diferente, puesto que nunca se distinguieron en la pronunciación. En nuestra lengua bastovasto se pronuncian exactamente igual. Antiguamente los maestros pronunciaban la uve en los dictados para ayudar a los alumnos. También hay quien por hipercorrección o por influencia de otras lenguas puede haber introducido esta diferencia, pero el hecho es que se trata de algo ajeno a nuestra pronunciación. Para que veas que pronunciar be y uve de la misma manera no es ninguna invención de nuestros días, te diré que ya los romanos se pitorreaban un poco de nosotros a cuenta de esto. Hay un viejo proverbio latino que dice Beati hispani quibus vivere bibere est. Esto viene a ser lo mismo que Dichosos los hispanos, para los que vivir es beber.

Os deseo a todos un feliz verano. Nos vemos el próximo curso.

Abdicar

El verbo abdicar tiene dos sentidos y cada uno de ellos da lugar a construcciones diferentes.

1. En su sentido propio tan solo unos pocos pueden conjugarlo en primera persona. Para poder decir con propiedad yo abdico hay que ser rey, emperador o similar. En este uso es un verbo transitivo. Los sustantivos que puede tomar como complementos son muy limitados. Normalmente es la corona, a veces el trono; en cualquier caso, ese complemento se referirá obligatoriamente a la dignidad a la que se renuncia. Lo mejor para entender todo esto es que veamos un ejemplo:

(1) Su majestad el rey don Juan Carlos I de Borbón abdica la corona de España [Ley Orgánica de Abdicación, 18-6-2014].

También podemos expresar a quién se le traspasa la dignidad a la que se renuncia. Para esto se utiliza un complemento que va introducido por la preposición en:

(2) El rey Juan Carlos tira la toalla y abdica la corona en su hijo con una fortuna personal que alcanzaría los 1.600 millones de euros [Economía Digital (España), 2-6-2014].

El complemento en cuestión también puede ir introducido con la expresión en favor de.

(3) Juan Carlos I abdica la corona en favor de su hijo Felipe [El Informador (México), 26-6-2014].

Este verbo, como ocurre muchas veces con los verbos transitivos, admite también un uso absoluto:

(4) El rey abdica [Titular de El Mundo (España), 3-6-2014].

Esto no tiene mayor misterio. Es lo mismo que ocurre cuando decimos Luisito come empanadillas o Luisito come.

2. Además de este uso propio existe otro figurado en el que significa ‘renegar de algo, hacer dejación de algo’:

(5) El PSOE no puede abdicar de su memoria republicana [La Vanguardia (España), 18-6-2014].

Esta versión de abdicar es portadora de connotaciones francamente negativas. Nos encontramos en este caso con un verbo intransitivo. El complemento va introducido por la preposición de, tal como podemos observar en el ejemplo (5).

Siempre es un error utilizar la preposición a con el verbo abdicar. No debemos formar construcciones como abdicar a. Podemos encontrar ocasionalmente el sentido propio construido como abdicar de (abdicar de la corona). Conviene advertir al respecto que se trata de una forma carente de prestigio y que muchos hablantes la rechazarán directamente como incorrecta. Evítala.

Yo me resistía a escribir este artículo. Sin embargo, han sido tantas las personas que me han preguntado por este verbo desde la reciente abdicación del rey de España que al final no me ha quedado más remedio.

Coma antes de ‘y’: en combinación con punto y coma

Se puede escribir coma antes de la conjunción y cuando tenemos una serie en la que se separan unos elementos de otros con punto y coma, por ejemplo:

(1) Robus trajo empanada; Susana, una tortilla de patatas; Mariano, ensalada de arroz, y Mónica, torrijas.

Este tipo de situaciones se da con frecuencia cuando encadenamos secuencias en las que se ha suprimido el verbo, como sucede en el ejemplo de arriba. Ya sabes que podemos marcar la omisión del verbo con una coma.

Es cierto que se puede utilizar la coma antes de y en estas series separadas por punto y coma, pero también se puede utilizar el punto y coma, lo cual resulta más lógico y más claro. Volveremos sobre esta cuestión cuando hablemos del punto y coma.

Soluciones: gerundio como modificador de un sustantivo

Vamos a resolver ahora el ejercicio sobre el uso del gerundio como modificador de un sustantivo. Cada respuesta correcta vale un punto.

a) una mochila conteniendo que contenía explosivos [este es el típico uso del gerundio como modificador de sustantivos; es un calco del inglés que se suele deslizar en las traducciones, aunque no solo en ellas; normalmente en español tendremos que sustituirlo por una oración de relativo]

b) la zarza ardiendo [este uso es correcto, ardiendohirviendo son dos excepciones]

c) Este grifo está goteando [esto es una simple perífrasis verbal; no puede ser más correcta]

d) agua hirviendo [aquí tenemos la otra excepción; nada que objetar]

e) tienes a tu madre esperando [este ejemplo podría despistar un poco porque esperando se refiere a madre, pero no lo hace directamente, sino a través del verbo tienes; la función del gerundio ahí es la de complemento predicativo; se entenderá más fácilmente por qué es correcto este uso si tenemos en cuenta que por debajo de tienes a tu madre esperando se encuentra la idea de que tu madre está esperando]

f) películas mostrando que muestran/muestren escenas violentas [este uso del gerundio era incorrecto; en la oración de relativo podemos optar por el indicativo o el subjuntivo dependiendo de si estamos pensando en películas que existen o si solamente estamos pensando en ellas de manera general e hipotética (cualquier película pasada o futura que pueda contener escenas violentas)]

g) Se ha hecho un vestido reciclando trozos de tela [esta oración es correcta; reciclando trozos de tela aparece junto al sustantivo vestido, pero no está vinculado a él sintácticamente; nos dice algo sobre el acto de confeccionar el vestido, pero no sobre el vestido en sí]

h) El documento detallando que detalla/en el que se detallan los términos de la reforma se publicará en breve [este otro, en cambio, sí que es un gerundio que modifica a un nombre]

i) El cuadro se titula Aviones volando hacia el infinito. [aquí tenemos otra excepción: en los títulos de obras de arte pueden aparecer este tipo de construcciones; en realidad, lo que ocurre es que el título viene a ser como una oración abreviada: En este cuadro se ven aviones que están volando hacia el infinito]

j) Abrió la puerta hurgando con una tarjeta de crédito [este caso es análogo al de g) y es una construcción impecable]

Si todavía tienes dudas, te conviene leer el artículo sobre el uso del gerundio como modificador de sustantivos.

Ejercicios: gerundio como modificador de un sustantivo

Como ya sabes, el gerundio no puede funcionar como modificador de un sustantivo, es decir, no podemos utilizarlo como si fuera un adjetivo. En las siguientes oraciones tienes que decidir si el gerundio está empleado correctamente y, de lo contrario, corregirlo.

a) Los artificieros destruyeron una mochila conteniendo explosivos.

b) ¿Qué significa la zarza ardiendo que encontró Moisés?

c) Este grifo está goteando.

d) ¿Se debe preparar el té con agua hirviendo?

e) Date prisa, que tienes a tu madre esperando.

f) No se debe permitir a los niños el acceso a películas mostrando escenas violentas.

g) Se ha hecho un vestido reciclando trozos de tela.

h) El documento detallando los términos de la reforma se publicará en breve.

i) El cuadro se titula Aviones volando hacia el infinito.

j) Abrió la puerta hurgando con una tarjeta de crédito.

No sé a qué estás esperando para mirar las soluciones.

Dudas lingüísticas 16

Juan: escritura de numerales ordinales

Buenos días, Alberto:

Desde hace un tiempo vengo observando que para detallar el número de ediciones de ciertos festivales, certámenes, etc., se utilizan los números cardinales (25 edición del festival de…) en lugar de los ordinales (25.ª edición del festival de…) o los números romanos (XXV edición del festival de…). ¿Es correcto?, ¿cuál de las opciones señaladas es la más acertada?

Muchas gracias y un cordial saludo,

​Juan

Respuesta:

Hola, Juan:

En esos casos, efectivamente, hay que marcar en la escritura que nos encontramos ante numerales ordinales. Las posibilidades son utilizar una letra volada (25.ª, 58.º) o los números romanos (XXV, LVIII). Una cosa es cómo se lee eso (normalmente, veinticinco edición) y otra, cómo se debe escribir.

La otra parte de la pregunta es si es preferible marcar los ordinales en la escritura con letra volada o con números romanos. Las cifras arábigas con letra volada son más prácticas porque se entienden mejor. Los usos de los números romanos van siendo cada vez más limitados. Es verdad que son más ornamentales, por lo que pueden dar bastante juego en carteles.

Si quieres más información sobre el tema, te recomiendo que leas los artículos sobre el uso de los numerales ordinales y el uso de los números romanos.

Diego: no expletivo

Hola, Alberto:

Con unos amigos discutimos sobre el uso de la negación cuando se utiliza la conjunción hasta que. Ejemplo:

(1) Hasta que (no) llegó Juan, no cenamos.

Desde un punto de vista lógico no se debería usar la negación. De hecho, en inglés no se usa.

(2) We didn’t have dinner until John arrived.

Sin embargo, al oído suena mejor incluir la negación. ¿Cuál es el uso más correcto en español?

Gracias.

Respuesta:

Hola, Diego:

Esa negación que os preocupa a ti y a tus amigos es lo que se denomina un no expletivo. Lo de expletivo es una forma un poco complicada de decir que se trata de una palabra que está ahí de relleno. La negación expletiva no solo aparece en el contexto que me indicas, sino también en otros. Fíjate en estos ejemplos:

(3) Me da miedo no te vaya a pasar algo.

(4) ¡Cuánto no sufrió el pobre!

(5) Por poco no nos matamos.

(6) Más vale pedir que no robar.

Si te das cuenta, los ejemplos de arriba son totalmente coloquiales. Ahí es donde tienen su lugar estas negaciones expletivas: en el lenguaje coloquial y familiar. En el momento en que pasemos a registros más formales, haríamos bien en podar todo lo innecesario en la expresión.

No te creas tampoco que esto es un invento reciente. Es una herencia del latín, lengua en la que la negación expletiva era obligatoria en ciertos contextos. Te doy un ejemplo que tomo prestado de la gramática latina de Nebrija:

(7) Timeo ne pater veniat.

Eso era en latín ‘Temo no venga papá’, o sea, Tengo miedo no vaya a venir papá (pensamiento muy repetido entre los hijos de todas las generaciones, pues siempre andan tramando alguna trastada). Como el origen de estas construcciones está en latín, las encontrarás en las diferentes lenguas románicas a poco que busques. Sin ir más lejos, el francés hace un amplio uso de ellas. Si en nuestra lengua esta negación tiene un regusto popular, en francés, en cambio, tiende a darle un tono más elevado a la expresión. Citaré solamente un ejemplo:

(8) Il est plus difficile qu’on ne croit d’apprendre le français.

O sea, ‘Es más difícil de lo que no creemos aprender el francés’.

En definitiva, no te preocupes demasiado por esos noes expletivos. Son correctos pero coloquiales. Estarán bien utilizados mientras estés hablando con tus amigos y tu familia, pero te convendrá sacar la tijera de podar en cuanto tengas que expresarte de manera un poco más formal.

Juan José: un día queun día en que

Buenos días, recibo su boletín y sigo su blog con mucho interés, pero no encuentro nada que me aclare una duda que tengo. ¿Cuál sería la expresión correcta?:

(9) Un día que Pablo estaba en la escuela…

O bien:

(10) Un día en que Pablo estaba en la escuela…

¿O quizá las dos formas son correctas?

Muchas gracias por su atención.

Saludos.

Respuesta:

Hola, Juan José:

El problema está en qué tenemos que hacer con la preposición en al construir esas oraciones de relativo. La solución la encontraremos si nos fijamos en las construcciones que admite un día cuando no hay relativos de por medio. Yo puedo decir esto:

(11) Pablo llegó a la escuela en un día lluvioso.

Pero esta otra construcción es igualmente correcta:

(12) Pablo llegó a la escuela un día lluvioso.

Sobre la base de (11) podemos construir una oración de relativo como esta:

(13) Un día en que llovía a cántaros fue el elegido para llevar a Pablo a la escuela.

En cambio, a partir de (12) llegaremos a este otro resultado:

(14) Un día que llovía a cántaros fue el elegido para llevar a Pablo a la  escuela.

En definitiva, las dos son correctas, pero tienen estructuras sintácticas diferentes.

Jorge Juan: mayúscula en artículo determinado

Buenas noches, mi nombre es Jorge Juan. Le escribo desde Puertollano, provincia de Ciudad Real. He visto escrita la siguiente frase:

(15) Los mineros pertenecían a las minas la Extranjera, la Concepción y San Matías.

Pero también he podido leer esto otro:

(16) Las minas La Extranjera, La Concepción y El Amigo.

¿Cómo debo escribir el artículo? ¿Con letra mayúscula o minúscula? ¿Es correcto escribir el nombre entre comillas o en cursiva?

Muchas gracias por su atención. Reciba un cordial saludo desde la Mancha.

Respuesta:

Hola, jorge Juan:

Ahí el quid de la cuestión está en saber si el artículo forma parte del nombre propio. No hay una prueba segura para averiguarlo. Es más, los únicos que nos podrían ayudar a encontrar la respuesta correcta son quienes conocen esas minas y están acostumbrados a hablar de ellas. Si tú las conoces, puedes probar a construir oraciones como esta:

(17) Ningún minero quería trabajar en la temible Extranjera.

Si puedes introducir un adjetivo entre el artículo y el nombre, te diría con bastante seguridad que hay que escribir ese artículo en minúscula. Pero es posible que las gentes de la zona digan más bien algo así:

(18) Ningún minero quería trabajar en la temible La Extranjera.

En ese caso, el artículo sería parte del nombre y habría que escribirlo con mayúscula. Eso es lo que te puedo decir desde aquí, sentado delante del ordenador. Para responder con más seguridad, tendría que desplazarme hasta Puertollano y hablar con los viejos del lugar. Me lo apunto por si algún día paso por allí.

Ah, se me olvidaba: no es necesario marcar los nombres propios con comillas ni cursiva. Se escriben en letra normal.

Un saludo para todos y hasta la semana que viene.