El leísmo
19 de Octubre de 2007
El leísmo es un uso antinormativo que consiste en utilizar el pronombre le(s) para el complemento directo:
Comenta que las autoridades les recogieron en la playa [Abc, 22-9-2007]
En el ejemplo anterior, la norma hubiera exigido escribir:
Comenta que las autoridades los recogieron en la playa
El sistema etimológico de pronombres personales átonos (es decir, el sistema heredado del latín) únicamente comprende los pronombres lo(s), la(s) para la tercera persona del complemento directo:
Yo lo conocí el mismo día que a Bertolt Brecht [Ramón J. Sender: Álbum de radiografías secretas]
También los saludamos con efusión [Azorín: En lontananza]
Estas formas son las corrientes en Andalucía y América y son siempre correctas.
De todas las variedades de leísmo, solo el de persona singular masculino está aceptado en la norma:
Esto leía el pobre Pere cuando le mataron [Eduardo Mendoza: La verdad sobre el caso Savolta]
Además existen estos otros tipos, todos ellos considerados incorrectos:
1. Leísmo de cosa:
—No, no me lastimes y te le daré [el anillo] [Mariano José de Larra: El doncel]
2. Leísmo de persona masculino plural:
Les persiguieron, les encarcelaron y les condenaron por practicar la poligamia [Fernando Arrabal: La torre herida por el rayo]
3. Leísmo de persona femenino (tanto en singular como en plural):
Si no por Isabel, vaya si me echo novia allí, que le conocí a una tal Rosita, sobrina de un cura, como para volverle loco a cualquiera [Rafael Sánchez Mazas: La nueva vida de Pedrito de Andía, tomado de DPD: leísmo]
El leísmo femenino ha existido tradicionalmente en el País Vasco y territorios limítrofes, pero hoy tiene una nueva fuente en hablantes laístas corregidos que por ultracorrección incurren en leísmo.
Para complicar más las cosas, existen ciertos casos especiales, como el denominado leísmo de cortesía, el uso del pronombre le(s) en construcciones impersonales con se, la alternancia de régimen de los verbos de afección psíquica, las construcciones causativas formadas con los verbos hacer y dejar o los cambios de régimen que están experimentando ciertos verbos. Nos iremos ocupando de todos ellos en sucesivas entradas y nos conformaremos por el momento con presentar los aspectos básicos de un fenómeno tan complejo como este.
No hay ninguna prueba o truco que nos pueda indicar de forma sencilla y fiable si estamos utilizando el pronombre le correctamente. Al final, la cuestión se convierte en un problema de diccionario. El DPD nos proporciona ayuda en muchos casos dudosos, pero no es exhaustivo, por lo que no siempre nos sacará de apuros.
Con el leísmo, la norma le quita la razón a Castilla y se la da a Andalucía y América, que se han mantenido fieles al uso etimológico. Esto indica que la norma (por más que se haya orientado tradicionalmente hacia el habla de Castilla) no coincide plenamente con ninguna variedad regional concreta.
El leísmo no es ningún invento reciente. Las vacilaciones entre le y lo vienen siendo constantes desde la Edad Media. Para que el hablante leísta se consuele un poco, le diremos que está en muy buena compañía. Algunos de nuestros grandes clásicos eran leístas. Como muestra, ahí va un buen leísmo de cosa, nada más y nada menos que de Cervantes:
Cerró el papel Rutilio con intención de dársele a Policarpa [Miguel de Cervantes: Los trabajos de Persiles y Sigismunda]
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23 de Abril de 2008 a las 23:22
[…] a una persona a la que tratamos de usted y está aceptado en la norma. Consiste, como cualquier leísmo, en utilizar el pronombre le(s) para el complemento directo. Lo característico de este tipo […]
23 de Abril de 2008 a las 23:27
[…] loísmo siempre ha sido menos frecuente que el leísmo y el laísmo. Como ellos, surge en la Castilla medieval y es un fenómeno fundamentalmente […]
23 de Abril de 2008 a las 23:32
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23 de Abril de 2008 a las 23:36
De vez en cuando busco gente preocupada por estos temas. Me interesan mucho y más de una vez he reprochado al MEC y a la RA la falta de interés en generar debate linguístico. La conclusión es que un idioma tan rico se habla muy mal, y me temo que irá a peor. El leismo, en particular, es un problema sin resolver. Agradezco mucho su esfuerzo y lo seguiré de cerca. Como escritora me resulta apasionante. Creo que hay que llegar a acuerdos y presionar a los medios para que, al menos, contraten a profesionales que hablen correctamente. Hay que consensuar criterios para las traducciones. También dar un pequeño curso a los políticos… Gracias.