Oct 162007
 

[Actualizado, ampliado con ejercicios y mejorado el 17 de marzo de 2020]

¿Por qué decimos el arma, el águila y no la arma, la águila? La regla general es la siguiente:

Los sustantivos femeninos que empiezan por a- tónica van precedidos por la forma masculina del determinante.

Cuando hablo de a- tónica, me refiero a que esa vocal es la que recibe el golpe de voz en la pronunciación. Cuando escribimos arma, águila, lo que pronunciamos es [árma, águila].

La regla de arriba presenta cuatro restricciones.

Primera restricción (y muy importante): Solo se aplica a cuatro determinantes:

a) el: el arma

b) un: un arma

c) algún: algún arma

d) ningún: ningún arma

Es fácil darse cuenta de que se trata en realidad de los determinantes el y un y los que llevan dentro un (o sea, algún y ningún). La norma no acepta este tipo de construcciones con el resto de determinantes. Se considera incorrecto, por ejemplo, De este agua no beberé. La norma exige que se diga y se escriba:

(1) De esta agua no beberé.

Segunda restricción: La regla solo se aplica al singular, como se puede observar en el siguiente ejemplo:

(2) Uno de los problemas más graves que tenemos en el municipio (relacionados con el agua) es el vertido de las aguas residuales en los ríos [La Unión de Morelos (México), 15-10-2007].

En el ejemplo anterior, aparece primero agua en singular con el artículo en forma masculina; pero a continuación, con el plural del mismo sustantivo, el determinante va en femenino.

Tercera restricción: El determinante y el sustantivo tienen que ocupar posiciones contiguas. En el momento en que se interpone cualquier elemento entre uno y otro, el determinante vuelve a la forma femenina, que es la que le correspondería normalmente:

(3) Dos profesores y tres estudiantes han resultado heridos al ser tiroteados por un adolescente que se ha quitado la vida con la misma arma [El País (España), 10-10-2007].

En el ejemplo anterior sería incorrecto escribir con el mismo arma.

Cuarta restricción: La regla no se aplica a femeninos de nueva creación, es decir, no es productiva en la lengua actual. Pensemos en el sustantivo árbitro. Tradicionalmente, solo se utilizaba en masculino. La formación del femenino árbitra es relativamente reciente. En principio, debería seguir la misma regla que los otros sustantivos femeninos que empiezan por a tónica; pero no lo hace. En lugar de eso, decimos la árbitra:

(4) La árbitra brasileña más mediática posará desnuda para el Playboy [20 Minutos (España), 19-6-2007].

Es importante no perder de vista que estos sustantivos son femeninos a todos los efectos. Esto quiere decir que cualquier elemento que tenga que concordar con el sustantivo (aparte de los mencionados determinantes el, un, algún y ningún) lo hará en femenino, como ocurre con el adjetivo canina en el siguiente ejemplo:

(5) Llegaron al pueblo muy fatigados, con un hambre canina [Josep Pla: La calle estrecha].

El ejemplo (5), ya de paso, nos viene bien para explicar que la aparición del artículo masculino depende de la pronunciación y no de la grafía: la hache no se pronuncia y, por tanto, no afecta a la aplicación de la regla.

La regla, aparte de estas restricciones, tiene tres excepciones (toda regla gramatical que se precie tiene sus excepciones). Se utiliza el artículo femenino con:

a) Nombres de letras: la hache, la alfa.

b) Nombres de mujer (en aquellos contextos en que aparecen con artículo):

(6) Esta no es la Ana que yo conocía.

Nótese que el mismo nombre puede comportarse de manera diferente dependiendo de si es nombre de mujer o no: El África subsahariana (nombre de continente), pero La África de la que hablabas no es la misma que yo conozco (nombre de mujer).

c) Nombres de países y ciudades: aquí se tiende a utilizar la forma femenina:

(7) Una noche, en viaje ya de regreso a España, recordé a Ávila, la Ávila única [Miguel Delibes: La sombra del ciprés es alargada].

(8) Durante su último viaje por Austria, el papa Benedicto XVI ha vuelto a insistir en la Austria católica […] en una repetida proposición [El Universal (México), 25-9-2007].

Y ahora, demuéstrame que has entendido la explicación. Resuelve el siguiente ejercicio.

Selecciona la opción correcta.

  1. Nunca digas de agua no beberé.
  2. Para cada examen me tienes que rellenar acta.
  3. Las grandes potencias andan loquitas por las reservas de petróleo que se acumulan en Asia central.
  4. En sus ratos libres se dedicaba a fabricar hachas de sílex que luego iba enterrando por el campo.
  5. No discutas con árbitra, que es peor.
  6. Tienes que pasar por secretaría a firmarme actas.
  7. Por mucho que te empeñes, por el mismo río nunca verás bajar aguas.
  8. —¿Ve usted que va por ahí volando? —Sí, señor. —Pues yo no.
  9. ¿Lleva usted en el equipaje de mano?
  10. alfa de los griegos es el origen de la letra a.

 

  3 comentarios en “‘El arma’: determinante masculino ante nombre femenino”

  1. Me encantó esta página. Gracias. Muy didáctica. Esta clase de «pequeñas dificultades» hacen que conozcamos más nuestro idioma.

  2. Felicidades Sr. Bustos,
    Su página es excelente, siempre me llamaron la atención las palabras femeninas con a que utilizaban artículos masculinos, ahora que leí toda la regla, realmente me encantó ver que algún y ningún tambien entraban y que los adjetivos determinados no. Y más aún ver que azúcar no entraba por no ser la a la sílaba tónica.
    Ya puse su página en mis favoritos.
    Gracias.

  3. Excelente. Soy periodista, consulté por la duda y me la respondió con gran claridad. Muchas gracias.