En España el tuteo es la forma normal de dirigirse a una señora de ochenta años en un hospital:
-María, ¿qué tal has comido?
En nuestro país hay una marcada tendencia a lo informal que tiene su reflejo en la lengua. El usted está completamente out. Ahora lo que se lleva es el tú.
Muchos achacan los avances del tuteo a la influencia del inglés. Como es sabido, en esta lengua no existe el equivalente de nuestros pronombres de confianza (tú) y respeto (usted), sino que con you se despacha a todo el mundo y además en singular y en plural (eso sí que es un pronombre bien aprovechado).
Sin embargo, esto no quiere decir que un hablante de inglés no pueda marcar estas diferencias. La cercanía o distancia entre los interlocutores se muestran por diferentes medios, entre otros, el uso del nombre (“Peter”) o del apellido (“Mr. Smith”). Esto se nota, por ejemplo, en los malos doblajes de películas que repiten hasta la náusea el nombre de pila (aunque hay que decir en su descargo que esto también está relacionado con las necesidades de la sincronización):
-¿Disfrutaste de la cena, Mary?
-¡Oh, Peter, fue una cena maravillosa!
-Para mí también lo fue, Mary.
-Era una atmósfera tan especial, Peter…
-Nunca me había sentido antes de esta manera, Mary.
Y así sucesivamente. En inglés esto puede mostrar cercanía. En español, en cambio, es la forma más segura de que te manden al cuerno por pesado.
Probablemente, esta tendencia hacia lo informal, que va arrinconando el usted, más que una influencia lingüística del inglés sea una influencia cultural del estilo de vida estadounidense.
En los tratamientos se cruzan lo lingüístico y lo cultural. Una parte está anclada en la gramática, por ejemplo, la existencia (o inexistencia) de pronombres de respeto y de confianza. Otra parte tiene que ver con convenciones sociales y culturales que varían, incluso para una misma lengua, en tres dimensiones: el tiempo, el espacio y los grupos sociales.
Cuando viajamos por el mundo, esas diferencias enseguida nos llaman la atención. Cualquiera que haya estado en Alemania o en Francia se habrá dado cuenta de que se utiliza mucho más el usted. Y no solo eso. En Alemania grados académicos como el de doctor gozan de un prestigio que lleva a que, por ejemplo, Lufthansa o Deutsche Bahn den la opción de incluir la abreviatura Dr. delante del nombre en los billetes que expiden (imagínense adónde nos mandarían en Iberia o Renfe si les fuéramos con esas).
Pero dentro de los países de habla alemana también hay diferencias. En Austria hay una mayor formalidad que se refleja, por ejemplo, en el uso más frecuente de los títulos académicos en la vida diaria. No es raro que la gente ponga en el buzón o en la puerta de casa que es ingeniero o licenciado:
Ing. Baumann
Mag. Böhmer
Esto es algo que comparten austriacos y checos, que hablan lenguas diferentes, pero formaron parte del Imperio Austro-Húngaro.
Nunca se me olvidará la boda de mis amigos Martina y Boris. Ella era austriaca y él, alemán. Se conocieron en la República Checa y se casaron al poco tiempo en un pueblecito de los Alpes austriacos. A la boda acudieron alemanes, austriacos, checos y este español que escribe. Pues bien, la primera vez que el alcalde se dirigió a los novios durante la ceremonia lo hizo así:
-Estimada Licenciada en Artes Müller, estimado Licenciado en Filosofía Schmidt…
A mí aquello me pareció un poco ceremonioso, pero bueno, ya se sabe cómo son estos centroeuropeos… Si la cosa hubiera quedado ahí, tampoco hubiera pasado nada. Lo que ocurre es que cada vez que el alcalde los nombraba lo hacía con el título completo. Al cabo de un rato, yo procuraba disimular, a los alemanes se les escapaba la risita, y los austriacos y checos seguían como si tal cosa. Ya hacia el final los alemanes se tronchaban de risa, los austriacos y checos los miraban con cara de pocos amigos y yo pensaba: “Esto lo tengo que contar en casa”.
Y eso es lo que estoy haciendo porque esta anécdota ilustra perfectamente cómo las diferencias en los tratamientos solo en parte son lingüísticas. El resto es social y cultural, y, por tanto, transversal a diferentes lenguas.
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15 de octubre de 2010 a las 8:37
Hola! muy linda tu anécdota.
Hoy voy a tomar tu escrito para usarlo en mi clase de español.
Con los créditos como corresponde.
Gracias.
Paloma
ps y soy chilena. Por si a caso… ;)
16 de octubre de 2010 a las 6:38
Caro Alberto:
Hay muchos aspectos que mencionar en tu estupenda nota. El primero de ellos está en las formas verbales de las lenguas francesa y alemana, que son más «fáciles» de asimilar en el tratamiento formal, que en el informal. En francés, «vous voulez» suena mejor al oído que «tu veux».
En alemán, a su vez, el verbo utilizado con el pronombre personal «Sie» es igual al infinitivo, sin ninguna desinencia ni irregularidad.
Por lo menos, a un hablante extranjero, esos detalles del francés y el alemán llaman muchísimo la atención, puesto que es más natural el ustedeo que el tuteo, al hablar en esos idiomas.
En Francia, quienes tutean a casi todos son los árabes, puesto que en su lengua tampoco hay esa diferencia que tenemos en castellano. ¿Quién nos podría decir si eso ocurre también en Alemania (o en Austria, si tomamos en cuenta la anécdota que nos cuentas)?
En la página oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de España (mae.es), hay un dato muy interesante, en el apartado de SEGURIDAD CIUDADANA de las Recomendaciones de viaje, a los viajeros españoles que van a Chile (consejo que no he visto en referencia a otros países), el siguiente:
«La gente es en general educada. Conviene tener presente la diferencia en el trato entre españoles e iberoamericanos, pues tienden a ser éstos últimos más ceremoniosos y formales. El tuteo es menos usado que en España, aunque es característico chileno el “ustedeo” de afecto.»
Saludos,
Isac Nunes
17 de octubre de 2010 a las 23:48
Alberto:
Deberías escribir sobre el ustedeo como tratamiento único (Colombia, Costa Rica) que aparentemente se daba en Chile en zonas rurales el siglo pasado.
El ustedeo de afecto es muy curioso. Por una parte están los esposos, padres e hijos, nietos y abuelos que se tatan mutuamente de usted. Esto se da incluso, rarísimas veces, entre hermanos. Por otra parte, el ustedeo de afecto en Chile se realiza en momentos especiales, como por ejemplo al usar la palabra “compadre” o “comadre” que prácticamente exigen el tratamiento de usted, incluso ente quienes se tutean.
Ejemplo inventado:
Ven, por favor. Pero, compadre, no se haga de rogar.