La diferencia entre oír y escuchar está en la intención. Escuchar es algo que se hace intencionadamente, mientras que oír es algo que sucede independientemente de nuestra voluntad. Por eso podemos oír sin querer:
ENCARNACIÓN. —Perdóname. Pero oí, sin querer, la conversación insidiosa, las alusiones malignas, los crueles recuerdos [Leopoldo Lugones: Nosotros]
En cambio, es imposible escuchar sin querer porque dentro del concepto de escuchar está la idea de intencionalidad.
Las cosas que se hacen intencionadamente se hacen para algo, o sea, llevan asociada la idea de finalidad. Por eso podemos decir, por ejemplo:
Escuché para enterarme
En cambio, las cosas que nos suceden independientemente de nuestra voluntad carecen de finalidad. Por eso no decimos que alguien está oyendo para enterarse.
Teniendo en cuenta lo anterior, se entiende que podamos mantener un diálogo como este:
—¿Me estás escuchando?
—Te oigo pero no te escucho
O también:
—Te escucho pero no te oigo
Si alguien me oye pero no me escucha, tengo que entender que percibe el sonido, pero no presta atención (que es algo que depende de su voluntad). En cambio, si me escucha pero no me oye, eso significa que esa persona está poniendo lo que puede de su parte, pero que las circunstancias no cooperan (cuando hacemos cosas intencionadamente, podemos tener éxito o no).
Algunos hablantes no distinguen entre oír y escuchar. Esto es especialmente frecuente en América. No es un fenómeno nuevo y las Academias de la Lengua ni siquiera lo consideran censurable (véase el artículo sobre escuchar en el DPD). A los hablantes de los territorios donde tradicionalmente no se ha hecho la diferencia se les van sumando muchos que prefieren el verbo escuchar porque, al ser más largo, les parece más importante.
15 de noviembre de 2008 a las 22:31
Es fantástico que algo tan claro como es la diferencia entre oír y escuchar no lo sea para tanta gente, especialmente los periodistas.
Cada vez que oigo a algún periodista en la radio o en la televisión pedir disculpas porque “no escuchaba” me dan ganas de llamarle para decirle que es un maleducado.
¿ Porqué nadie corrige a los periodistas (principal medio de difusión de la lengua), o a los políticos, cuando cometen esta barbaridad?
28 de noviembre de 2008 a las 22:11
[...] quien dice escuchar en lugar de oír simplemente porque la segunda le parece poca cosa. Si en algún contexto podemos elegir entre [...]
30 de junio de 2009 a las 14:01
[...] A parte de buscar en diccionarios he encontrado este interesante BLOG de lengua española de Alberto Bustos es profesor de Lengua Española en la Universidad Carlos III en el que explica muy claramente la diferencia entre un verbo y otro. [...]
15 de octubre de 2009 a las 21:40
yo pienso que es importante analizar estos conceptos, ya que no son lo mismo ni se pueden expresar de igual manera, debemos utilizar los conceptos adecuados para hablar, es lo mismo en observar y ver, las palabras largas tienen aun mayor significado en lo que queremos expresar; escuchar, podrìamos deducirlo a mantener una atenciòn clara y relevante en lo que estamos adquiriendo a travez de nuestro sentido del oido. Pero oir, simplemete lo adjudicamos a tomar sin analizar lo que venga a nuestro sentido.
26 de junio de 2010 a las 15:34
Ya me hacía la idea de la diferencia, pero gracias de todas formas por la información.
27 de octubre de 2010 a las 22:04
Si se entiende la diferencia entre VER y MIRAR ¿porqué no se entiende la diferencia entre OIR y ESCUCHAR ?
Yo tampoco entiendo porqué los periodistas no son capaces de ver esa diferencia. Lo peor es que mucha gente toma sus palabras por buenas y considera que “si en la radio o la televisión se dice es porque debe estar bien”.
12 de enero de 2011 a las 05:35
¡Entonces también ustedes deberían distinguir entre “porque” “porqué” y “por qué”! No es correcto el uso de “porqué” para hacer una pregunta.
12 de marzo de 2011 a las 17:32
Me parece que los salones de clase muchas veces se convierten en “oir” y no en escuchar.
A todos los educadores: ¡ENSEÑEN A ESCUCHAR!
12 de junio de 2012 a las 20:21
Luis cuestiona a las personas que utilizan de manera indistinta los vocablos “oír” y “escuchar”, concluyendo que, cuando se trata de un periodista, le “dan ganas de llamarle para decirle que es un maleducado.” Ahora bien, Luis, el lenguaje oral es tan importante como el escrito, así que trata de no repetir tus hororres de ortografía. Cuando preguntas, debes decir (o escribir) “por qué”, y cuando “respondes”, debes decir: “porque”.
O repite tus horrores, pero no juzgues a los demás.
13 de junio de 2012 a las 04:30
Un dualismo semejántemente problemático es el de HABLAR y DECIR.
“Hablar” es intransitivo y alude a una actividad, mientras que “decir” es transitivo, supone decir “algo” concreto.
Sobre este asunto véase el artículo “Arte de hablar y arte de decir” http://www.ub.edu/geocrit/sv-67.htm
16 de enero de 2013 a las 18:18
Gracias por la explicación. Últimamente es un horror ver como los “periodistas” (¿?) destrozan el idioma en los medios de comunicación. También he detectado el error en traducciones de libros, en doblajes, etc. Es tan frecuente que los que intentamos hablar correctamente empezamos a tener dudas.
17 de enero de 2013 a las 07:31
La diferencia entre oír y escuchar e uno de los muchos dualismos, que se dan sobre todo en el uso de los sentidos. Tenemos el VER y el MIRAR e incluso el OBRAR y el HACER. Y siempre existe el problema de confundir uno con otro meton+imicamente. Es un tema que me ha ocupado bastante. Quien tenga interés, puede encontrar un trabajo mío titulado “Arte de HABLAR y arte de DECIR – una excursión botánica en la pradera de la Retórica”. Lo encontrarán en la sección denominada SCRIPTA VETERA, en la página web de GEOCRÍTICA de la Universidad de Barcelona: http://www.ub.edu/geocrit/sv-67.htm
17 de enero de 2013 a las 07:38
Una vez más cometí el error de escribir directamente en el recuadro de esta página y enviarlo sin releer minuciosamente el texto. Lo cual siempre me lleva a erratas, metonimias “dedócratas” (de los dedos) como “e” en lugar de “es” y la sustitución de los acentos por un signo + previo (“meton+imicamente”, en lugar de “metonímicamente”): mira por donde se me ocurre hacer uso metafórico para asociar la metonimia o contagio de carácter léxico con la errata gráfica.
13 de febrero de 2013 a las 11:58
Respecto a “oír o escuchar” no considero que se incurra en error al decir “no te escucho” a una persona con la cual se está hablando por teléfono.
Si decimos que “escuchar” es prestar atención a un sonido o conversación, y “oír” es percibir sonidos sin mas, se supone que por educación y cortesía nuestro interlocutor espera que lo “escuchemos” (prestemos atención a lo que va a decirnos).
Si en el momento de una conversación telefónica decimos “no te oigo” (por ruidos externos altos o mala calidad de señal, o voz baja de la otra persona), en primer lugar no es real que no oímos, siempre que se da esta situación se oyen cosas (voz apenas perceptible o entrecortada, o ruidos en la línea), y en segundo lugar estamos dando a entender que una vez se solucione el problema acústico, lo “oiremos” sin mas, de prestarle atención nada.
Si por el contrario decimos “no te escucho” damos a entender que nuestra intención es prestar atención a sus palabras pero por alguno de los motivos antes mencionados no es posible, lo “oímos pero no podemos escucharlo”.
La causa principal de que este tema se haya tomado como erróneo es que mucha gente solo sabe ver una cara de la moneda, y dan por hecho que cuando se dice “no te escucho”, la persona está afirmando que no quiere escuchar lo que el otro tiene para decir, para que esto se confirme habría que terminar la frase, “no te escucho, porque todo lo que dices son mentiras y estoy enfadado”, mi intención es no “escucharle. Por el contrario, “no te escucho, porque estoy en la calle y hay mucho ruido de coches, habla más alto por favor”, mi intención es “escucharle” una vez hable mas alto.
Tenemos que tener la cabeza abierta a otras opciones y no juzgar sin pensar.
15 de febrero de 2013 a las 03:51
No es correcto hablar de ”las dos caras de una moneda”, pues el problema de la distinción entre oir y escuchar es que el que escucha oye, pero se puede oir pensando en otras cosas y dejando de “escuchar”, o del todo o parcialmente. Cuando decimos que alguien no escucha, queremos a veces significar que no “entiende”. No se puede escuchar sin oir, pero se puede oir sin “prestar atención” o sin entender, que es lo que añade el “escuchar”.
No es por consiguiente necesario ser tan dogmático y creer que una palabra significa exactamente lo mismo y que se pueden distinguir lassignificaciones como si fuera geometría y no lenguaje.
17 de febrero de 2013 a las 18:03
Pienso que los verbos no expresan la calidad de la acción, ni si esta es inconsciente o consciente … El verbo oir tiene un significado positivo, desde la lógica de significados diferenciados solo podemos dar a escuchar el significado que se le supone si por oir entendemos oir “mal”: oigo algo pero no distingo que es, lo oigo pero no lo percibo bien, lo oigo pero no entiendo lo que me dices, comprensión intelectual; lo oigo pero no me afecta, sentimiento.
En la Biblia se dice: el que tenga oídos que oiga. Si decimos El que tenga oídos que escuche la expresión pierde mucha fuerza.
Al hablar podemos decir oyemé bien, oye lo que tengo que decirte, y de igual forma decimos, Escucha bien lo que tengo que contarte, escuchamé con atención. Esto demuestra que el verbo escuchar no tiene un añadido que significa con especial atención. Y me parece que es incorrecto pretenderlo, sería una pedantería literaria, pues el verbo oir no indica imperfección. Entonces es como una palabra que suponemos “brilla más”, frente a la simple denominación del acto mismo, que comprende lo bueno, lo malo, lo que cabría esperarse, todo lo que se llegue a decir y si es un acto volutnario o no …
18 de febrero de 2013 a las 07:42
Advierto que, al tratar de aclarar significados semánticos, complicamos las cosas. Entendemos el asunto pero no logramos explicarlo de manera absolutamente clara.
“Oír” denomina una facultad. “Escuchar” denomina una acción, que hace uso de esa facultad. Más clara no puede estar la cosa.
La discusión recuerda a quello de “no hay que confundir el hambre con las ganas de comer”, aun cuando esa frase no es tan clara como “no hay que confundir el oir con el escuchar”. El hecho de que la facultad y su uso específico y consciente se confundan a veces en su uso terminológico (terminoLÓGICO)es algo que sucede por doquier en el lenguaje. Se trata del problema metonímico que nos acecha constantemente. Sin embargo, ni los retóricos ni la mayoría de los que se dedican a la lengua (decir “lengua” es también hacer uso de una metonimia)han querido dedicar a la metonimia (y a la metáfora) la atención que requieren, como elementos de construcción semántica de las palabras (no sólo de las expresiones cotidianas y literarias, que es algo secundario).