Los internacionalismos son palabras que están presentes en un gran número de lenguas con una forma muy similar. Lógicamente, también tienen que compartir un significado.
Las palabras internacionales nos facilitan la vida cuando estamos en el extranjero. Por ejemplo, si queremos ir a un museo, lo tendremos muy fácil en Londres, Berlín, Ámsterdam, Copenhague, Estocolmo y hasta en Yakarta, pues en inglés, alemán, neerlandés, danés, sueco e indonesio, esta palabra se escribe museum y tiene también pronunciaciones similares. Tampoco nos debería ofrecer grandes dificultades en francés (musée), portugués (museu), checo o polaco (muzeum) y estonio (muuseum). Y debería ser pan comido en italiano o —lo que son las cosas— finés, ya que en estas dos lenguas es simplemente museo.
Los internacionalismos son el resultado de múltiples préstamos a partir de una fuente común en última instancia. El español, sin ir más lejos, ha exportado así una parte de su vocabulario, por ejemplo, guerrilla, siesta o sangría. También sirvió de intermediario para internacionalizar palabras de las lenguas nativas de América, como chocolate (náhuatl), patata (caribe), alpaca (aimara), maíz (taíno), etc. Esto se explica porque las palabras suelen seguir a las realidades a las que nombran.
Los internacionalismos son cada vez más frecuentes y constituyen una muestra de la tendencia a la convergencia de las lenguas en el marco de la globalización. No hay más que pensar en el vocabulario de las famosas TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), con palabras que están hoy presentes a escala mundial, como Internet, DVD, router, escáner, email, spam, etc. Como el sagaz lector habrá advertido a estas alturas, el inglés no tiene hoy competidor en este terreno.
Los internacionalismos, por un lado, favorecen la comunicación y, por otro, la homogeneización; pero me gustaría saber qué opinión te merece a ti todo esto y también si nos puedes proporcionar más ejemplos. Nos vemos en los comentarios.
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23 de julio de 2009 a las 6:45
[...] Internacionalismos [...]
23 de julio de 2009 a las 8:46
Bar, pub, taxi creo que son internacionalismos, pero ni estoy seguro ni sé de donde proceden.
Saludos
23 de julio de 2009 a las 15:06
Creo que están bien a veces pero que abusamos de ellos y lo usamos en casos en los que la existencia de otra palabra española o conjunto ya existe, como email (correo electrónico) y mil más en nuevas tecnologías. Pero bueno siempre nos queda el consuelo de que los italianos los usan aun más.
Miguel
24 de julio de 2009 a las 9:04
En la línea de lo que dice Miguel Blanco, a mí me matan los internacionalismos innecesarios, ya que considero que contribuyen a empobrece una lengua en vez de a enriquecerla. Por ejemplo, “género”. En Castellano siempre ha habido sexo (para las personas) y género (para las cosas, por decirlo de forma simple). Vamos, que cualquier día en el DNI en vez de poner “sexo” empezarán a poner “género”, y ese día me entrará una crisis de identidad personal material y no sabré si soy una mujer o una mesa.
24 de julio de 2009 a las 16:22
Caro Alberto:
A veces nos peleamos con esa profusión de palabras extranjeras que llegan a nuestro idioma, a diario. Bueno, pues, ahora vemos que hay ciertas palabras, de uso tan expandido en decenas de lenguas, que ya se consideran internacionalismos, como es el caso das que citas en tu artículo y tantas otras como ómnibus, taxi, teléfono, café, tomate, radio, alcohol, hospital y varias otras, lo cual no podemos dejar de considerar como positivo, por la penetración y aceptación de esos conceptos en distintos idiomas.
Además, ese es un fenómeno que viene de desde muy lejos, con los griegos, los cartagineses, los árabes, los visigodos, el descubrimiento del nuevo mundo, en fin, el hombre siempre ha intercambiado informaciones con los demás y es natural que aparecieran nuevas palabras para designar nuevos conceptos.
Nos quejamos de que se usan demasiadas palabras extranjeras en lugar de aquéllas propias de nuestra lengua. Más vale utilizar palabras autóctonas, cuando las tenemos propias. Pero eso ocurre en todas las lenguas, no es un fenómeno que existe sólo con el castellano, tal y como pudimos ver en tu nota, de hace unos días, sobre las palabras castellanas introducidas en el inglés. Es decir: los anglosajones nos traen nuevos términos, pero incorporan los nuestros también, lo cual, al fin y al cabo, es muy positivo.
Saludos,
Isac Nunes
24 de julio de 2009 a las 19:52
Hola, bibliotranstornado, gracias por los ejemplos que propones. “Bar” y “pub” vienen del inglés, cómo no. El primero es una metonimia. “Bar” es “barra” y al local se le llama así porque tiene una barra en la que se despachan bebidas. “Pub” es un acortamiento de “public house”. “Taxi”, en cambio, viene del alemán y está formado sobre lat. “taxa” ‘tasa’, aunque esta etimología está discutida y es un poquito más complicada que esto.
Me parece interesante lo que dice Miguel sobre los italianos y casi me quedo con ganas de oír un poco más al respecto :), porque sería interesante la comparación entre diferentes lenguas. Ahí podríamos ver que unas son más receptivas que otras a los términos que vienen de fuera.
Aprovecho para darle las gracias a Estrella, que ya se ha registrado y ha estado haciendo aportaciones en el Foro de Lengua Española… aunque no estoy de acuerdo contigo, Estrella, en cuanto a “sexo” y “género”. Para mí son conceptos diferentes: el sexo es una categoría biológica y el género, cultural y mantienen una relación complicada. La sociedad va siendo cada vez más compleja y también lo van siendo las representaciones y explicaciones que construimos acerca de nosotros mismos.
Isac dice algo muy interesante: a más contacto entre los pueblos, más intercambio. Y no solo nos intercambiamos televisores de plasma, petróleo o software, sino también palabras, ideas, costumbres, estilos de vida, modas, recetas de cocina…, aunque una parte de la cuestión también es hasta qué punto esos intercambios son igualitarios.
Saludos a todos y espero seguir viéndoos por aquí.
25 de julio de 2009 a las 3:10
A mí no me parece un tema demasiado preocupante ni para bien ni para mal. quiero decir simplemente que las lenguas y su proceso de homogeneización o diversifiación seguirán el curso que tengan que seguir de forma natural, o al menos así espero que sea. No creo que ni una cosa ni su opuesta sean intrínsecamente positivas o negativas. Vivimos en una época en la que la tecnología permite comunicar los dos extremos del planeta en tiempo real y la difusión de los productos audiovisuales alcanza al conjunto del planeta (y aquí lo que importa, sobre todo, es la parte de “audio” de audiovisual). Pero si me permiten el símil, a mi humilde entender, esto es un poco como que llueva o haga sol, nos puede gustar más una cosa o la otra pero poco podemos hacer para evitarla y parece que ambas son necesarias para que todo funcione. Mejor sacar el paraguas si llueve o ponerse crema protectora si hace sol en vez enrabietarse inutilmente. Ambos procesos se han dado, a diferentes escalas, a lo largo de la historia y parece que el mundo no se ha acabado. Por otra parte, a mi modo de ver (y el de otras personas más cualificadas que yo), la globalización no es un fenómeno ni tan profundo ni tan reciente como se suele pensar, pero este sería otro tema de discusión.
Respecto a los ejemplos concretos de iternacionalismos, tengo la sensación de que el griego, como ya ha apuntado Isac Nunes, es un gran proveedor de éstos, pero no sabría decir co seguridad si es el caso o símplemente es que el castellano ha tomado muchas palabras de esta lengua. durante un tiempo tuve una svecinas griegas con las que trabé amistad y se sorprendían de la cantidad de palabras que era capaz de comrpender cuanda hablaban entre ellas en griego. En este sentido no sé si democracia, política, logos, mito, éter, filosofía, historia, auto…se pueden considerar internacionalismos.
Excelente blog, por cierto.
Un saludo.
28 de julio de 2009 a las 1:11
Me gustó mucho está entrada, sin internacionalismos las lenguas jamás habrían evolucionado hasta lo que son hoy en día, y esta evolución jamás podrá ser detenida; mucho menos ahora con los recursos de comunicación con que contamos en este siglo XXI.
1 de agosto de 2009 a las 6:27
Hola, Niko, el griego es una fuente importantísima de internacionalismos por el papel que ha tenido desde la Antigüedad como lengua de prestigio. Los ejemplos que tú señalas son, efectivamente, internacionalismos procedentes de la época clásica. Pero además el griego sigue siendo fuente de internacionalismos a través de formaciones contemporáneas procedentes sobre todo de la terminología científica, como “fotofobia, cátodo, psicopatía”, etc. Te puede interesar echarle un vistazo a esta otra entrada del blog: “Palabras de origen griego“.
Hola, Arturo, efectivamente, la comunicación favorece el intercambio y eso incluye el intercambio de palabras.
Por cierto, los “twiteros” ya podéis seguir el blog en Twitter.
3 de agosto de 2009 a las 19:20
Como a mí me apasiona y me parece interasantísimo todo lo que tenga que ver con las palabras, esta entrada -también- me ha gustado mucho, así como los comentarios.
Creo que a veces damos por hecho que una palabra es inglesa cuando precisamente es el inglés el que la ha tomado de otra lengua; pero es a través del inglés como se ha internacionalizado, que para eso es hoy día el idioma internacional por excelencia.
Gracias.
4 de agosto de 2009 a las 0:43
Gracias por la respuesta y por el enlace a la entrada sobre palabras de origen griego.
14 de septiembre de 2009 a las 8:13
Para empezar, tendríamos que pensar que ya anteriormente hubo cambios y pérdidas en el idioma, lo mismo que a lo largo de la historia se han desarrollado elementos, usos y costumbres nuevas para las que han hecho falta denominaciones, ya sea por descripción, por préstamo o invención.
Lo que está claro es que el idioma debe ser vivo y como tal adaptarse, para que nos siga funcionando para comunicarnos y no como mero objeto puro de estudio. Para eso ya está el latín, hecho y terminado. Sin uso en la vida coloquial.
En cuanto al uso del inglés para las tecnologías y nuevas tendencias, me parece que representa a veces un poco de pobreza de espíritu. Adjunto, Tema, correo, página web, reenvío, enlace… parece que no existan tantas veces que usarlas es casi un acto reivindicativo.
En realidad no todos los usuarios del idioma están tan enamorados de él como los que llegamos a páginas como ésta y nos parecen un sitio recreo, en lugar de un tostón.
Por cierto, hasta donde yo sé, “izquierda” en castellano y “esquerra” es catalán vienen de “ezkerra”
en euskera, puesto que el significado del original “siniestra” del latín se había oscurecido demasiado en épocas de la Inquisición… y no por eso pierde dignidad un idioma, sino que gana historia y desarrollo.
Con lo que no sé si estoy de acuerdo es con castellanizar cosas como el “cederrón” para evitar el “CD-rom”, lo veo un poco ridículo todavía, sobre todo el cambiar la eme final por una ene, me parece un poco paleto.
¡un placer!
4 de diciembre de 2009 a las 20:52
[...] es una palabra internacional de origen checo. A nosotros nos llega por mediación del inglés, como ha ocurrido con tantas [...]
23 de julio de 2010 a las 17:10
Estoy de acuerdo con que la evolución de una lengua se nutre de las palabras nuevas y también con que las palabras comunes o similares facilitan la comunicación, otro debate diferente es el uso esnob que a veces se da a ciertos extranjerismos cuando en el idioma propio existe una palabra que expresa igual o mejor una idea.
Sobre los internacionalismos encuentro interesantes, y relativamente modernos, los relacionados con filosofías orientales como “budismo” o “lama” o “karma” o “yoga”, aunque sobre el origen de éstas sólo sé que las dos últimas provienen del sánscrito. De oriente también hay algunas relacionadas con la alimentación, como “curry” (importada al inglés del tamil) o “té” (del chino) o “sushi” (del japonés, pero aún no está recogida en el DRAE)…
Enhorabuena por el blog, es muy interesante.
Saludos.
28 de octubre de 2010 a las 22:58
[...] del italiano, desde donde se difundió a las lenguas del mundo hasta pasar a formar parte del vocabulario internacional. El italiano estándar, a su vez, la tomó de la expresión veneciana sciào vostro, que en [...]
28 de noviembre de 2010 a las 8:54
[...] del italiano, desde donde se difundió a las lenguas del mundo hasta pasar a formar parte del vocabulario internacional. El italiano estándar, a su vez, la tomó de la expresión veneciana sciào vostro, que en [...]
11 de marzo de 2011 a las 0:02
[...] lenguas comparten una porción considerable de su léxico, que está formada por los denominados internacionalismos. Cualquier hispanohablante estrictamente monolingüe, pero con hábito de lectura, reconocerá sin [...]