El árabe proporcionó una gran masa de vocabulario al castellano, la más importante después del latín. Pero su papel no se limitó a aportar su propio léxico patrimonial, sino que también sirvió de vehículo para conceptos y formas lingüísticas procedentes de otras culturas y lenguas con las que entró en contacto.
Este es el caso de alfil, que procede del árabe al ‘el’ y fīl ‘elefante’, tomado a su vez del persa pīl ‘elefante’, porque en el primitivo juego del ajedrez esta pieza era representada por dicho animal. En la imagen se puede ver un alfil del siglo XV con dos puntas en las que aún se pueden reconocer los colmillos. La hendidura del alfil moderno es un vestigio de esta antigua forma.
Como es sabido, el ajedrez se originó en la India. Desde allí se difunde a los países vecinos, incluida Persia, donde lo encontrarán los árabes, que lo llevarán hasta el Magreb y Al-Andalus. Al traer el juego también trajeron consigo las palabras para nombrar a las piezas. Nada más lógico.
[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, ¿De dónde viene la palabra 'alfil'?]
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6 de febrero de 2010 a las 9:33
Cierto es, muy interesante, y desde mi primer comentario en tu blog te animo a que sigas reflexionando sobre nuestra lengua, nos enriqueces con tus aportaciones
7 de febrero de 2010 a las 20:00
Muy ilustrativo y muy bien contado. la etimología de las palabras me fascina. Pero me queda una duda: ¿por qué siempre me habían dicho que el alfil representaba a un sacerdote?
Gracias.
7 de febrero de 2010 a las 21:09
Siendo el ajedrez una batalla de estrategia tiene sentido que las piezas estén representadas por todos los que formaban cada ejército (soldados, caballos, elefantes, rey, ¿reina? y las fortalezas o castillos que debían tomar).
Gracias.
8 de febrero de 2010 a las 9:05
Curiosísimo. El inglés da un salto adelante y, por semejanza con una mitra, pasa a llamar al alfil “bishop” (obispo): http://en.wikipedia.org/wiki/Bishop_%28chess%29
9 de febrero de 2010 a las 12:01
Gracias, David, por tu aclaración y por el enlace. Dudas fuera.
23 de febrero de 2010 a las 21:35
¿Bustos?. ¿De los Bustos filólogos de toda la vida?. Bueno, da igual. A mí también me apasionan las curiosidades acerca de nuestra lengua, sobre todo si son tan claras y concisas como ésta. Muchas veces los artículos de filología son infumables, incluso para los propios profesionales de la lengua.
En cuanto al “post” en concreto me llama la atención que el elefante se convirtiera en obispo. ¿Alguna explicación?.
6 de mayo de 2010 a las 22:49
Siendo que el origen de la palabra es el elefante. ¿Cómo pasa este a la idea de un obispo religioso? Los reyes tenían guías espirituales, cristianos o no y el alfil representa ese personaje de la historia. A mi me parece que estaría más relacionado con el Elffin – sacerdotes celtas (druidas) …