‘Quién’ y ‘quien’

Quién y su forma plural quiénes se escriben con tilde diacrítica cuando tienen función interrogativa (1) o exclamativa (2):

(1) ¿Quién irá a darle cuerda a los relojes ahora? [Carlos Fuentes: Gringo viejo]

(2) ¡Quién lo diría viéndolas tan elegantes y risueñas! [Vicente Blasco Ibáñez: Arroz y tartana]

Es fácil reconocerlos en esta función porque se pronuncian como palabras tónicas. También aparecen con tilde diacrítica y pronunciación tónica en las correspondientes oraciones indirectas de tipo interrogativo (3) y exclamativo (4):

(3) A nadie le cupo duda de quiénes eran los responsables de su muerte [Isabel Allende: Eva Luna]

(4) Hombre, mira quién llega ahí [Lauro Olmo: Pablo Iglesias]

Se puede sustantivar quién anteponiéndole un determinante, como en el siguiente ejemplo:

(5) [...] pues negado el quién no me podía preguntar el para qué [Pilar Nasarre: El país de Nunca Jamás]

Por lo demás, quién y quiénes se escriben sin tilde cuando son átonos, como en (6) y (7):

(6) Hay personas con quienes no valen los propósitos buenos… [Benito Pérez Galdós: Tormento]

(7) Quien tiene alegría ya ha recibido el premio máximo y no echa de menos nada [Fernando Savater: Ética a Amador]

Su función es entonces la de pronombre relativo.

Existe una expresión, no obstante, en la que, a pesar de pronunciarse tónico, ha de escribirse sin tilde: cada quien, que podemos parafrasear como ‘cada cual':

(8) La vida de cada quien no le atañe más que a él [Augusto Roa Bastos: Vigilia del almirante]

En ocasiones, la presencia o ausencia de tilde puede dar lugar a contrastes de significado. Comparemos las oraciones (9) y (10):

(9) Todavía me acuerdo de quienes me ayudaron cuando tenía problemas

(10) Todavía me acuerdo de quiénes me ayudaron cuando tenía problemas

El quienes de (9) es un pronombre relativo que se pronuncia átono. Podemos parafrasear la oración como Todavía me acuerdo de las personas que me ayudaron. En cambio, en (10) tenemos una oración interrogativa indirecta con un quiénes tónico. Viene a ser como decir: Todavía recuerdo una cosa: quiénes me ayudaron.

En cualquier caso, y salvo la excepción señalada en (8), nos encontramos ante uno de los usos de tilde diacrítica en interrogativos y exclamativos que podemos resolver de oído.

Ya has entendido la teoría, pero ¿serías capaz de resolver unos ejercicios?

Y cuando los hayas resuelto, ¿te interesaría hacerte con el manual?

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Un pensamiento en “‘Quién’ y ‘quien’

  1. José L Ramírez

    Cuando se saca a relucir la cuestión del acento en la palabra “quien” y “quién”, pienso en otros asuntos semejantes. Alguien está dilucidando lo de “como y cómo”. Me limitaré ahora al tema actual de la palabra “solo – sólo” que también tiene una modalidad acentuada que se está perdiendo en la escritura y no sé (se – sé) si incluso la Real Academia ha permitido la anulación del acento.
    Fonéticamente se advierte el acento de “sólo”, cuando es adverbial y se identifica con “solamente”, mientras que el uso adjetivo o predicativo (“un solo hombre”, “estoy solo”) no lo hace y la palabra “solo”, aun cuando el acento también recae sobre la primera sílaba, como en toda palabra llana, es sin embargo menos “acentuado” (por así decir). Hay acentos no sólo prosódicos sino, diría yo, enfáticos. Parece difícil para muchos hispanos notar esa diferencia.
    Puede haber casos en que sea difícil distinguirlos, como por ejemplo en “sólo café” y “café solo”. El que toma café solo puede permitirse el tomar un pastelito u otro manjar de acompañamiento, mientras que quien sólo quiere tomar café, no quiere más que eso.
    A mi la palabra “sólo” me ha interesado largo tiempo por su uso en situaciones comerciales que yo llamaría manipulativas. En el lenguaje de venta de artículos estoy harto del uso de “sólo) a menudo sin acento, por ejemplo en la frase usual de “Este artículo cuesta sólo 29,95 euros”. Se utiliza el sólo para dar la impresión de que es baratísimo o de precio reducido. Y simplemente el hecho de los 95 céntimos, ya está indicando que tratan de engañarme o persuadirme a que compre, evitando decir que cuesta “casi 30 euros”.
    Yo tengo por costumbre ponerme en guardia y dilucidar la intención cuando alguien usa el adverbio “sólo” en situaciones de esa índole o índole parecida. El adverbio “sólo” tiene un valor retórico especial.

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