Ene 212015
 

El pedigrí es la genealogía de un perro de raza o de un caballo de carreras. Lo que pocos sospechan es que por debajo de este nombre lo que asoma es la pata de una grulla que lleva escondida ahí desde hace siglos. No, no me he vuelto loco. Todo tiene su explicación.

Nosotros hemos tomado la  palabra pedigrí prestada del inglés. En esta lengua su forma es pedigree. Originariamente significaba ‘árbol genealógico’. Después adquirió el significado más específico de ‘árbol genealógico de un animal’. El inglés pedigree es, a su vez, un préstamo del francés. Viene de la expresión pied de grue, que significa exactamente ‘pie de grulla’.

Cuando se dibuja un árbol genealógico, los puntos representan personas. Desde cada uno de esos puntos se trazan varias líneas en abanico que simbolizan la descendencia. Pues bien, esa figura se asemeja bastante a la pisada de un ave. Un árbol genealógico parece un papel por el que se ha paseado una grulla dejándolo lleno de huellas. Eso por lo menos es lo que le debió de parecer al primer hablante que utilizó la expresión. Esta tuvo éxito y terminó imponiéndose para referirse a ese tipo de gráficos.

Ya entendemos el significado etimológico de la palabra, pero para comprender su forma necesitamos saber todavía un par de cosas. La palabra inglesa pedigree en realidad se tomó de la versión del francés que se hablaba en Inglaterra en la Edad Media, cuando el país estaba bajo la dominación normanda. La forma de partida fue pe de gru. En algún momento se debió de olvidar la relación con el francés y con las grullas. Para el hablante medio, que no tenía conocimientos de francés, la forma pedegru resultaba oscura y por etimología popular se le buscó una conexión con degree ‘grado’. De ahí es de donde sale la forma actual pedigree.

Desde el inglés, esta palabra se exportó a las restantes lenguas de Europa, incluido el francés, que era el idioma que le había dado origen. En español hemos retocado nuevamente la forma y la hemos convertido en pedigrí para adaptarla a nuestras normas ortográficas.

Por cierto, no se acaban aquí las grullas en la etimología. Un geranio no es otra cosa que el pico de una grulla.

 21 de Enero de 2015  etimología, léxico