Acerca de
Acerca del autor
Alberto Bustos es profesor de Lengua Española en la Universidad Carlos III de Madrid, donde imparte la asignatura Lengua Española I en las licenciaturas de Periodismo y Comunicación Audiovisual, y la asignatura Lengua Española en la titulación en Cultura y Civilización de la Universidad para Mayores.
Es licenciado en Filología Hispánica y doctor en Humanidades y ha sido habilitado para el Cuerpo de Profesores Titulares de Universidad por el Área de Conocimiento de Lengua Española.
Anteriormente ha sido profesor en la Universidad de Bohemia Occidental y Universidad de Bohemia Meridional (República Checa), profesor del New Zealand Council for Teacher Education en Wellington (Nueva Zelanda) y profesor en la Universidad de Dresde y Universidad de Halle-Wittenberg (Alemania).
Ha realizado estancias de investigación en la Universidad Libre de Berlín, Universidad París 13 y Universidad de Heidelberg.
Ha sido becario del Ministerio de Asuntos Exteriores y del DAAD (Servicio Alemán de Intercambio Académico).
Acerca del Blog
Con este blog me gustaría contribuir, aunque sea en pequeñas proporciones, a llenar un vacío en las publicaciones sobre lengua española. En la era de la imprenta, en la práctica, solo cabían dos posibilidades para quien quería profundizar en el conocimiento del español: o bien consultaba manuales, diccionarios y otras obras impresas, o bien asistía a cursos. ¿Pero qué podía hacer quien no se conformaba con leer un artículo de un diccionario etimológico o un epígrafe de una gramática, pero no podía o no quería asistir a clase? No había un libro que, en lugar de acumular datos desnudos, diera explicaciones como las que se escuchan en las aulas. Hoy, en cambio, las nuevas plataformas de publicación electrónica permiten que surjan géneros híbridos que antes hubieran resultado impracticables.
Este blog se sitúa en ese espacio intermedio entre la palabra impresa y la hablada. Podemos comparar sus entradas con fragmentos de clase, píldoras que encierran un contenido muy específico. El lector puede conformarse con una sola o ir entresacando un puñado, dejándose llevar por sus intereses, por la curiosidad o simplemente por el azar. Esta es una lectura para quince segundos, para veinte minutos o para una tarde.
¿Y quién puede ser ese lector? Para empezar, he pensado en los estudiantes. Muchas páginas son respuesta a esas preguntas que un año tras otro me plantean los alumnos. Los que más y mejor preguntan son, con diferencia, mis alumnos de la Universidad para Mayores. Sus inquietudes no son necesariamente las mismas que las de los estudiantes de grado; y estas, a su vez, pueden ser diferentes de las de los alumnos de los Cursos de Humanidades. Pero cualquiera de ellos debería encontrar algo entre estas notas.
Este cuaderno electrónico también lo puede leer esa persona que simplemente se interesa por su lengua. Muchas de las entradas responden a esas preguntas que con más o menos angustia le van planteando al profesor de lengua sus amigos, conocidos y colegas de otras especialidades. El hablante de español suele tener mala conciencia. Siglos de tradición normativa nos han acostumbrado a pensar que hablamos mal. Me gustaría pensar que lo que escribo puede ayudar a quitar angustias y malas conciencias, y a sustituirlas por información.
El lector puede ser esa persona que, buscando informarse sobre un tema, hace una búsqueda en Internet desde casa o desde el trabajo y aterriza aquí. Muchos de ellos abandonarán el sitio sin leer una línea, alguno quizás consulte una o dos páginas, y puede que haya incluso quien vuelva.
El lector, por último, es el autor. Muchas de estas reflexiones no tienen por qué preocupar a nadie que no sea él mismo, que es para quien se escribieron. O quizás sí… ¿quién sabe?