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Vamos a practicar la acentuación de los adverbios terminados en -mente. Tienes que decidir si es necesaria la tilde en los adverbios que encontrarás destacados en negrita.

1. Entiendo perfectamente cuál es tu situación.

2. Ven para acá lo más rapidamente posible.

3. Mi amigo visitaba asiduamente aquel café.

4. Esto es lo que comunmente se denomina una birria.

5. Este ejercicio lo resuelvo yo facilmente.

6. Actualmente me interesan sobre todo los adverbios en -mente.

7. Nos vamos incorporando a todo tardiamente.

8. Nos saludó cortesmente quitándose el sombrero.

9. Todo terminó felizmente.

10. Has quedado feamente con esa contestación.

Ahora, comprueba las soluciones.

Cuando se coordinan dos o más adverbios en -mente, lo normal es que dicha terminación aparezca tan solo en el último, tal como se hace en (1):

(1) [...] el Gobierno, mal que les pese a los opositores, es el que está en posición de capitalizar más rápida y eficientemente ese enojo colectivo [La Nación (Argentina), acceso: 28-11-2012]

Lo más frecuente es que aparezcan coordinados con la conjunción y, como en el ejemplo anterior, pero también podemos encontrar la conjunción pero (2) y la conjunción o (3):

(2) [...] se decía: “Debe hacerse todo lo necesario, rápida pero eficazmente, con el fin de que Allende no pueda mantenerse en los próximos seis meses, que serán cruciales” [Jorge Edwards: Persona non grata]

(3) Cualquier cosa pudo torcer el volante o distraer su atención, premeditada o involuntariamente [Eduardo Levy Yeyati: Gallo]

Incluso puede desgajarse el elemento -mente en construcciones comparativas como la de (4), introducida mediante la fórmula tan… como…:

(4) [...] utilizando además sus botes podían poner la fuerza en tierra tan rápida como eficazmente [Agustín Ramón Rodríguez González: Trafalgar y el conflicto naval anglo-español del siglo XVIII]

¿Y entonces es incorrecto repetir -mente? No, desde el punto de vista gramatical no hay nada que impida formar combinaciones como rápidamente, ágilmente y eficazmente. Sin embargo, esto resulta pesado, por lo que es preferible evitarlo.

No es esta la única peculiaridad de estos adverbios. Los adverbios en -mente tienen una regla especial de acentuación. Si aún no la conoces, puedes leerla siguiendo el enlace. Y si te interesa este tema, también puedes hacer unos ejercicios para practicar la acentuación de los adverbios en -mente.

Indica si las secuencias destacadas en negrita en las siguientes oraciones son correctas. Corrige las que no lo sean. Te puede venir bien leer la entrada sobre el uso de los adverbios fuera, afuera, dentro, adentro, etc., así como la entrada sobre alante. Para comprobar tus respuestas, consulta las soluciones.

a) Me miró de arriba a abajo

b) Pues el caso es que no se está mal aquí dentro

c) ¿Por qué no te vas fuera un ratito?

d) ¡Niño, sube arriba y bájate el New York Times!

e) Ponte tú en el asiento de alante

f) Te tengo dicho que no pongas los pies arriba de la mesa

g) Pues el caso es que no se está mal aquí adentro

h) ¿Por qué no te vas afuera un ratito?

i) —¿Se puede? —¡A delante, a delante!

j) Si no está el tractor delante del palacete, es que no está en casa

Aprisa admite, al menos en principio, dos grafías diferentes: en una palabra (1) o en dos (2):

(1) La limpieza es total, en todas partes, no obstante la gran cantidad de gente que camina aprisa, mientras consume alimentos pasajeros [...] [El Meridiano de Córdoba (Colombia), acceso: 25-10-2012]

(2) También nos alejamos del vivir a prisa e irreflexivamente, para hacerlo de un modo más sereno y meditado [Los Andes (Argentina), acceso: 25-10-2012]

Sin embargo, como suele ocurrir cuando tenemos la opción de escribir junto o separado, se prefiere la primera.

Este es un caso análogo al de otros adverbios, como deprisa, enseguida, enfrentealrededor.

Ex profeso es una expresión de origen latino que significa ‘intencionadamente, expresamente’, como en los siguientes ejemplos:

(1) [...] durante muchos años —los que van, grosso modo, desde 1968 hasta 1982— me atizaba un par de canutos, ex profeso, cada vez que tenía que conducir por carretera [Dragolandia (España), acceso: 6-8-2012]

(2) En Bagdad, en 2003, turbas contratadas ex profeso irrumpieron en el Museo Nacional y se apoderaron de los tesoros de Mesopotamia [La Jornada (México), acceso: 6-8-2012]

Se admite también escribirla fusionada en una sola palabra: exprofeso.

(3) Quizás la crisis nos obligará a volver al bosque a cortar leña para la estufa, pero si no es así, habrá que hacerlo exprofeso [Informacion.es, acceso: 6-8-2012]

Sin embargo, es una falta de ortografía el unir las dos palabras con un guion: ex-profeso.

Conviene advertir, asimismo, que no se debe escribir esta expresión en cursiva ni entre comillas, puesto que se trata de un latinismo adaptado. En latín se escribía con dos eses (ex professo), pero se modificó su escritura para adaptarla a la ortografía española. Por eso, simplemente se escribe en letra redonda como el resto del texto, sin destacarlo de ningún modo.

No debemos confundir profeso con proceso. Son incorrectas las expresiones ex proceso y exproceso. Además, este es un desliz en el que pueden incurrir fácilmente quienes se fían del corrector ortográfico del procesador de textos, ya que estos sistemas no están preparados para detectar usos incorrectos de palabras que están recogidas en su diccionario.

Otro error común consiste en añadir la preposición de y llegar así a expresiones como de ex profesode ex proceso.

Tampoco debemos emplear el adverbio exprofesamente. Ex profeso ya tiene de por sí valor adverbial, por lo que no hay necesidad de crear un adverbio nuevo.

En cualquier caso, si no estás seguro del significado, el uso correcto, la ortografía o la pronunciación de ex profeso, probablemente te podrías ahorrar muchos quebraderos de cabeza hablando y escribiendo con más sencillez. Se trata simplemente de sustituir esta expresión por otras que no solo son impecables, sino que no ofrecen lugar a dudas, como intencionadamente, a propósito o, incluso, aposta.

Existen dos síes diferentes que se escriben con tilde diacrítica. El primero es un pronombre reflexivo de tercera persona que resulta fácil de identificar porque siempre depende de una preposición, como vemos en el ejemplo (1). Otras combinaciones frecuentes son en sí, por sí, para sí, etc. Puede aparecer también acompañado del refuerzo mismo como en a sí mismo (2):

(1) La puesta de sol, Sr. Saila, no da más de sí. Vamos adentro [Ramón José Sender: Proverbio de la muerte]

(2) Yo fui pausadamente, como cuando quiere uno convencerse a sí mismo de que no tiene miedo [Rosa Chacel, Memorias de Leticia Valle]

El segundo es la afirmación  (3), que técnicamente es un adverbio. Este adverbio se puede sustantivar anteponiéndole un determinante (el sí). Sigue escribiéndose entonces con acento. La más famosa de estas sustantivaciones es probablemente la que utilizó Moratín en el título de una de sus obras que recojo aquí como ejemplo (4):

(3) Sí, señor, me he casado con la hija del rey [Ray Loriga: Caídos del cielo]

(4) El sí de las niñas [Leandro Fernández de Moratín]

La contrapartida sin tilde es una conjunción que, como tal, introduce una oración.

(5) Si no has ido nunca, vas a ir hoy por primera vez [Adelaida García Morales: La tía Águeda]

Este otro si es átono. Lo que se pronuncia en la oración subordinada de (5) es esto: [sinó ás ído núnca]. No está de más indicar aquí que conviene tener cuidado para no confundir si no con sino. La explicación correspondiente se puede leer en el artículo al que conduce el enlace anterior.

Existe todavía otro si sin tilde que es el nombre de una nota musical, pero lo que de verdad se intenta diferenciar con la tilde diacrítica es lo anterior. Por eso, este se ajusta simplemente a la regla de acentuación que establece que los monosílabos no llevan tilde.

Alante es una variante reducida del adverbio de lugar adelante. De las dos posibilidades solo la última está aceptada en la norma culta del español. Eso no impide que la primera esté viva y bien viva. Carlos Arniches se servía de ella en sus sainetes entre el siglo XIX y el XX dentro de su imitación estereotipada del habla popular:

¿La posá? Pues siga usté esta calle alante, tuerza usté a la derecha, vuelva usté por un callejón… [Carlos Arniches y Celso Lucio: Los secuestradores]

Esta forma no nace ayer. Haciendo una búsqueda en el CORDE (Corpus Diacrónico del Español, Real Academia Española) encontramos ya un ejemplo en un documento notarial del siglo XV:

E de oy día en alante que esta carta es fecha nós los dichos Pero Pérez e María Ferrández nos partimos e quitamos del juro, e de la tenencia, e propiedat e señorío d’esta dicha viña que damos al dicho monesterio [Carta de entrega de unas posesiones, acceso: 18-11-2010]

A partir de ahí se encuentran sobrados ejemplos en todas las épocas hasta llegar a nuestros días.

Y aunque no sea forma propia de la lengua culta, la licencia poética sí que le permite asomar la patita de vez en cuando, como, por ejemplo, en el teatro del mismísimo José Zorrilla en el siglo XIX:

Secretos ¡ay! que jamás
se aclaran un solo instante
me vedan mirar alante
me ciegan si miro atrás [José Zorrilla: El zapatero y el rey]

No es que Zorrilla no supiera que tenía que escribir adelante, es que no había otra manera de cuadrar un octosílabo.

Incluso, en algunas situaciones comunicativas, lo correcto puede resultar poco adecuado. Imaginemos que tenemos que decirle a un niño que se ha acabado el paseo porque se vuelve a casa castigado. ¿Qué preferiríamos? ¿Camina para adelante o Tira p’alante? Yo tengo muy claro cómo me regañaba a mí mi padre y cómo tendría que regañar yo a mis hijos.

¿Significa todo esto que alante debería entrar finalmente en el diccionario con todos los parabienes académicos? Depende. Es sabido que el proceso de normativización de cualquier lengua supone la reducción del número de variantes. No es alante el único damnificado en este proceso. Ejemplos análogos los brindan la preposición para y su forma abreviada pa o la reducción del conjunto de variantes del adverbio de modo así/ansí/asín/asina/ansina: todas ellas están presentes en el español clásico y, aún hoy, en variedades regionales; pero nos hemos quedado tan solo con así como estándar.

Quizás todo se reduzca a que hemos de dominar una variedad de registros suficiente como para saber que si estoy dando una conferencia debo decir adelante, pero que, en cambio, si estoy tomando unas cervezas con los amigos puede ser más adecuado (que no más correcto) emplear alante. Unas zapatillas de andar por casa pueden ser muy cómodas para eso, para andar por casa, pero pueden estar fuera de lugar en el trabajo. Aunque, por otra parte, la sociedad tiende a una mayor informalidad en la ropa, en el trato y en la lengua. Entonces, quizás sería cuestión de que nos pusiéramos de acuerdo para ser informales hasta las últimas consecuencias.

Mientras tanto, la forma normativa es adelante; y alante queda para andar por casa.

Tenemos en español pares de adverbios de lugar con a- y sin a- que a veces plantean dudas en el uso. Me refiero a parejas como fuera/afuera, dentro/adentro, delante/adelante, detrás/atrás, etc. Lo primero que tenemos que saber es que cada miembro del par admite lo mismo usos de situación (1, 2) que usos de desplazamiento (3, 4):

(1) No me diga que estoy fuera de la realidad, miss Ramos [...] [Ana María Fuster Lavín: Réquiem]

(2) Me quedé afuera aguardando a Momo [Fernán Caballero: La gaviota]

(3) Mañana me voy fuera de Lima, a descansar por unos ocho días [Carmen María Pinilla (ed.): Arguedas en el Valle del Mantaro]

(4) Espérame aquí, niña. Voy afuera a hacerme muy rico [Isabel Allende: Cuentos de Eva Luna]

Por tanto, hay que desechar la idea, bastante arraigada, de que las formas sin a- solo se utilizan cuando tienen significados estáticos y que las contrapartes con la preposición incorporada denotan exclusivamente movimiento.

La verdadera diferencia está en su capacidad para admitir un complemento o no. Las formas sin a- aceptan siempre un complemento introducido por la preposición de, como se ve en los ejemplos (1) y (3). Este no tiene por qué estar presente obligatoriamente. Puede expresarse (5) o quedar sobreentendido (6); pero, en cualquier caso, virtualmente está ahí:

(5) Me voy fuera de Lima por unos días

(6) Me voy fuera por unos días

Es frecuente, por otra parte, el uso de las formas con a- con dicho complemento, pero se considera vulgar: Me quedé afuera de la competición. Debemos evitar, por tanto, afuera de, adentro de, adelante de y atrás de.

No se utiliza la preposición a ante estos adverbios. Para eso ya están las variantes correspondientes con -a:

(7) Sigamos a delante > Sigamos adelante

Pero, sobre todo, no puede aparecer esta preposición ante las formas que ya la llevan incorporada:

(8) Vamos a adentro > Vamos adentro

Ni que decir tiene que son incorrectas expresiones redundantes como salir (a)fuera y entrar (a)dentro, pues la idea de salir ya implica que tiene que ser hacia fuera (no se puede salir hacia dentro), y en la idea de entrar va implícita la de que lo hacemos hacia dentro (por imposibilidad física y lógica de entrar hacia fuera). En estos casos debemos decir simplemente salir o entrar.

Por último, hay que mencionar la forma erosionada alante, que va desplazando en el habla coloquial (y no tan coloquial) a los adverbios adelante y delante. Como ves, está tachada, así que no creo que haga falta decir más.

Se podría continuar con el tema, pero esto es lo mínimo que es necesario saber para emplear estos pares correctamente. Y no es poco.

[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, 'Fuera', 'afuera' y compañía; puedes copiar este artículo para fines no comerciales, pero tienes que dejar estos enlaces]

Una duda ortográfica que suele traerles quebraderos de cabeza a mis estudiantes (y a mucha más gente) es la diferencia entre adonde, a donde, adónde y a dónde. Unas veces se escribe junto; otras, separado; a veces, con tilde; otras veces, sin ella. Por suerte, las actuales normas ortográficas han simplificado un poco el uso de estas cuatro formas.

Las formas con tilde tienen valor interrogativo (1), (2) o exclamativo (3), (4). Es igual de correcta la grafía en una palabra (1), (3) o en dos (2), (4):

(1) ¿Adónde va la gente cuando la despiden? [Blog de Pablo Bongiovanni, acceso: 10-2-2009]

(2) Pero ¿puede saberse a dónde vamos? [Miguel Delibes: Madera de héroe]

(3) Qué barbaridad, adónde vamos a parar [Relatos de Palestina, acceso: 11-2-2009]

(4) ¡A dónde vamos a parar! Me cago en la oveja Dolly [comentario de un lector en El Bufón Digital, acceso: 11-2-2009]

También es obligatoria la tilde cuando aparecen estos adverbios en oraciones subordinadas interrogativas (5), (6) o exclamativas (7), (8):

(5) Dime adónde viajas y te diré de qué cuidarte [La Auténtica Defensa, acceso: 10-2-2009]

(6) Nadie sabe a dónde va la economía mundial [El Comercio (Perú), acceso: 10-2-2009]

(7) ¡Y mira adónde hemos ido a parar nosotros… los triunfadores! [José María Pemán, Obras completas. VI. Miscelánea, Madrid: Escelicer, p. 1454]

(8) ¡No sé a dónde vamos a parar! [¡Sueña, nuestro Planeta Tierra, acceso 11-2-2009]

Las formas sin tilde se utilizan como adverbios relativos. Si alguien no tiene muy clara la diferencia entre este tipo y el anterior, puede reconocerlos si tiene buen oído, puesto que estas formas son átonas, mientras que las anteriores son tónicas. También aquí son igual de correctas la variante en una palabra (9) y en dos (10):

(9) Los clubes y la federación no descartan llevar el autonómico a Braga, adonde acuden a entrenar [Atletismo y algo más, acceso: 10-2-2009]

(10) Siempre es bueno tener una casa a donde llevar una barra de pan [Maruxa Vilalta: Una mujer, dos hombres y un balazo]

Las antiguas reglas diferenciaban contextos en que había que escribir junto o separado. Es posible que encuentres todavía algún texto donde se explique así. Hoy ya no es necesario preocuparse de eso, que bastantes problemas tenemos con todo lo demás.

Otro artículo relacionado con este es el que trata sobre la escritura correcta de por qué, porque, el porqué y por que. Ya que estás puesto, léelo. Te interesará.

Deprisa es uno de esos adverbios que se pueden escribir juntos (1) o separados (2):

(1) Vivimos tan deprisa que confundimos el silencio con la brisa de la ciudad [El Blog de José Manuel Prieto, acceso: 4-1-2009]

(2) Yo voy a alejarme de prisa, y te recomiendo que hagas lo mismo [...] [Cibercuentos.org, acceso: 5-1-2009]

Tan correcta es una forma como la otra. No obstante, la tendencia en estos casos es a utilizar la grafía en una sola palabra. Es la que yo te recomiendo.