Hay un caso de leísmo que está aceptado en la norma y es corriente incluso para hablantes y territorios que no son leístas. Es el que aparece asociado a construcciones impersonales con se, por ejemplo:

[...] rehuyeron combate donde se les esperaba —área del “Peñón Viejo”— y se desviaron sin molestia alguna hacia Chalco [Ciencia y Sociedad, acceso: 7-2-2009]

El ejemplo anterior es de un autor mexicano (y, por tanto, nada sospechoso de leísmo). Teniendo en cuenta que esperar rige complemento directo, aquí cabría decir se los esperaba. Sin embargo, la variante más extendida es la leísta. Ambas se consideran correctas, eso sí.

Este fenómeno afecta tanto al singular como al plural. Es claramente más frecuente en masculino, aunque también se puede encontrar asociado al femenino:

[Isis] era más prominente mitológicamente como la esposa y hermana de Osiris y la madre de Horus y se le adoraba como la esposa y madre arquetípica [Cat Thinking, acceso: 7 de febrero de 2009]

Oraciones como la anterior no se consideran incorrectas; pero, en cualquier caso, lo habitual aquí es se la adoraba.

Esta no es sino una más de las ramificaciones del complejo fenómeno gramatical del leísmo.

Una duda muy frecuente es la que plantea el uso de las diferentes formas del determinante cualquiera, a saber:

Cualquier

Cualquiera

Cualesquiera

El que aparezca una u otra depende de dos factores:

a) la posición respecto del nombre (si aparece antes o después de este)

b) el número del nombre (singular o plural)

La forma cualquier es singular y aparece antepuesta al nombre. Como vemos en el ejemplo siguiente, el nombre al que se refiere puede ser tanto femenino como masculino:

(1) [...] el [teléfono] móvil es el mejor disfraz, el que te permite disimular cualquier cosa, camuflar cualquier sitio, el que hace que el enemigo no sepa dónde mirar cuando te está buscando [¿Quién es Juan? / e-life, acceso: 26-4-2008]

Cualquiera es también singular, pero aparece pospuesto al nombre, que puede ser masculino o femenino:

(2) Trabaja en una oficina cualquiera, en un polígono cualquiera [Ideario Personal sin Censuras, acceso: 26-4-2008]

El comportamiento es el mismo que el de otras palabras que tienen una forma plena y otra apocopada (acortada), como, por ejemplo, el determinante posesivo mi, mío: decimos mi primo, pero un primo mío. La forma apocopada aparece antes del nombre, mientras que la plena aparece detrás.

Cualesquiera es la forma de plural. Hoy es rara, salvo en textos formales. El género sigue siendo indiferente:

(3) Una mañana cualquiera, en un tren cualquiera, unos ojos cualesquiera [Más de Cien Mentiras, acceso: 27-4-2008]

En el ejemplo (3) podemos ver no solo el uso de cualesquiera sino también su contraste con la forma de singular. La tendencia en el habla corriente es a la pérdida de la forma de plural y su sustitución por la de singular (unos ojos cualquiera), pero lo norma aún no ha dado ese paso.

Virtualmente, existe también una forma apocopada de plural cualesquier. En la práctica no se usa. En lugar de decir cualesquier problemas, se dice cualquier problema (en singular) y ya está.

Además, hay un uso como pronombre. En este caso, lógicamente, no hay sustantivo, y se emplean tan solo las formas plenas cualquiera y cualesquiera, según se trate de singular (4)  o plural (5):

(4) Como sabe cualquiera, en un principio todos los elfos eran blancos: formas blancuzcas de niebla, espíritus claros [Escritos e ideas, acceso: 27-4-2008]

(5) Cualesquiera que sean su cuna o ascendencia común, lo cierto es que en la época del profeta Mahoma [...] existían varios dialectos entre las tribus de la Península Arábiga [Silvia Peralta Morillo, acceso: 27-4-2008 (texto eliminado de la web a 8-12-2009)]

Y con esto debería quedar resuelta cualquier duda que pudiera surgir sobre el uso de cualquiera.

El loísmo

20 de Noviembre de 2007

El loísmo consiste en utilizar el pronombre lo para el complemento indirecto. Siempre se considera incorrecto. Se percibe como vulgar, por lo que raramente se encuentran ejemplos en la lengua escrita. Este es uno de los pocos que he podido localizar:

Al Rey lo gustó mucho la idea [El Pueblo de Ceuta (España), 6-11-2007]

La forma estándar en el ejemplo anterior hubiera sido le:

Al Rey le gustó mucho la idea

El loísmo siempre ha sido menos frecuente que el leísmo y el laísmo. Como ellos, surge en la Castilla medieval y es un fenómeno fundamentalmente castellano. En principio, ni Andalucía, ni Canarias, ni América son loístas. Digo en principio porque en la práctica sí hay islotes loístas en América, sobre todo en zonas en que el español está en contacto con lenguas indígenas como el quechua. Véase si no este ejemplo tomado de una recopilación de cuentos ecuatorianos de tradición oral:

Tenía treh hija’ mujer’ este hombre. Y de las treh hija’ mujer’ una lo salió bien simpática [...] [Paulo de Carvalho Neto: Cuentos foklóricos del Ecuador: 52 registros de la tradición oral]

En la lengua estándar hubiéramos dicho le salió bien simpática.

El laísmo

24 de Octubre de 2007

El laísmo consiste en utilizar el pronombre la(s) para el complemento indirecto femenino. Es un fenómeno típicamente castellano.

La norma exige que para el complemento indirecto se utilice el pronombre le(s) tanto para masculino como para femenino.

Veamos un ejemplo de laísmo:

Pues anda y dila que venga [Leandro Fernández de Moratín: El viejo y la niña]

En el ejemplo anterior, el verbo decir toma un complemento directo (que venga) y un complemento indirecto (la). La norma exige decir aquí:

Pues anda y dile que venga

El hablante laísta reintroduce, por tanto, en el complemento indirecto la distinción de género.

Algunos hablantes laístas incurren por ultracorrección en leísmo femenino de persona. El laísta corregido puede desarrollar un miedo cerval al pronombre la, hasta el punto de convertir la regla en una afirmación general del tipo ‘la’ está mal dicho. A partir de ahí empiezan a surgir construcciones erróneas como A tu hermana no le he visto últimamente. El razonamiento es: si es a tu hermana le he dicho también será a tu hermana le he visto. Lo que no tiene en cuenta este hablante es que la función sintáctica de a tu hermana es completamente diferente en uno y otro caso: complemento indirecto en el primero y complemento directo en el segundo.

He aquí un ejemplo de leísmo ultracorrecto que me encuentro leyendo el periódico mientras desayuno:

De producirse esa fusión, La Caixa controlaría el 8,17% del nuevo banco, lo que le convertiría en el primer accionista individual [El País, 23-10-2007]

El redactor debería haber escrito:

[...] lo que la convertiría en el primer accionista [...]

El laísmo es corriente en Castilla desde la Edad Media. De hecho, muchos de los clásicos castellanos eran laístas. Santa Teresa de Jesús se nos revela muy abulense cuando escribe:

A lo de escribir Teresa [...], no creo si no es a la priora de Medina y a ella, por darlas contento, que no ha escrito a nadie [Santa Teresa de Jesús: Cartas]

El leísmo

19 de Octubre de 2007

El leísmo es un uso antinormativo que consiste en utilizar el pronombre le(s) para el complemento directo:

Comenta que las autoridades les recogieron en la playa [Abc, 22-9-2007]

En el ejemplo anterior, la norma hubiera exigido escribir:

Comenta que las autoridades los recogieron en la playa

El sistema etimológico de pronombres personales átonos (es decir, el heredado del latín) únicamente comprende los pronombres lo(s), la(s) para la tercera persona del complemento directo:

Yo lo conocí el mismo día que a Bertolt Brecht [Ramón J. Sender: Álbum de radiografías secretas]

También los saludamos con efusión [Azorín: En lontananza]

Estas formas son las corrientes en Andalucía y América y son siempre correctas.

De todas las variedades de leísmo, solo el de persona singular masculino está aceptado en la norma:

Esto leía el pobre Pere cuando le mataron [Eduardo Mendoza: La verdad sobre el caso Savolta]

Además existen estos otros tipos, todos ellos considerados incorrectos:

1. Leísmo de cosa:

—No, no me lastimes y te le daré [el anillo] [Mariano José de Larra: El doncel]

2. Leísmo de persona masculino plural:

Les persiguieron, les encarcelaron y les condenaron por practicar la poligamia [Fernando Arrabal: La torre herida por el rayo]

3. Leísmo de persona femenino (tanto en singular como en plural):

Si no por Isabel, vaya si me echo novia allí, que le conocí a una tal Rosita, sobrina de un cura, como para volverle loco a cualquiera [Rafael Sánchez Mazas: La nueva vida de Pedrito de Andía, tomado de DPD: leísmo]

El leísmo femenino ha existido tradicionalmente en el País Vasco y territorios limítrofes, pero hoy tiene una nueva fuente en hablantes laístas que por ultracorrección incurren en leísmo.

Para complicar más las cosas, existen ciertos casos especiales, como el denominado leísmo de cortesía, el uso del pronombre le(s) en construcciones impersonales con se, la alternancia de régimen de los verbos de afección psíquica, las construcciones causativas formadas con los verbos hacer y dejar o los cambios de régimen que están experimentando ciertos verbos.

No hay ninguna prueba o truco que nos indique de forma sencilla y fiable si estamos utilizando el pronombre correctamente. Al final, la cuestión se convierte en un problema de diccionario. El DPD nos proporciona ayuda en muchos casos dudosos, pero no es exhaustivo, por lo que no siempre nos sacará de apuros.

Con el leísmo, la norma le quita la razón a Castilla y se la da a Andalucía y América, que se han mantenido fieles al uso etimológico. Esto indica que la norma (por más que se haya orientado tradicionalmente hacia el habla de Castilla) no coincide plenamente con ninguna variedad regional concreta.

El leísmo no es ningún invento reciente. Las vacilaciones entre le y lo son constantes desde la Edad Media. Para que el hablante leísta se consuele, le diremos que está en buena compañía. Bastantes de nuestros clásicos eran leístas. Como muestra, basta un botón de Cervantes:

Cerró el papel Rutilio con intención de dársele a Policarpa [Miguel de Cervantes: Los trabajos de Persiles y Sigismunda]

Origen de ‘conmigo’

8 de Octubre de 2007

¿Te has preguntado alguna vez por qué decimos conmigo y no con mí? La explicación es de tipo histórico.

Etimológicamente, decir conmigo (o contigo o consigo) es decir dos veces lo mismo. La terminación -go es lo que ha quedado de la erosión fonética y semántica de la preposición latina cum ‘con’. Digo preposición, pero en realidad sería más exacto hablar de posposición, puesto que se posponía al pronombre. En latín, conmigo se decía:

mecum (< me + cum)

Esta forma constaba del pronombre me y la posposición cum. Como la terminación -cum se iba desgastando y se iba percibiendo cada vez menos la idea de ‘con’, se le empezó a añadir como refuerzo otra vez la preposición, pero, esta vez sí, como preposición, es decir, precediendo al pronombre me; por así decir, haciendo un bocadillo:

mecum > micu(m) > migo > conmigo

Por eso hoy decimos conmigo y no con mí, que es lo que cabría esperar, igual que decimos con nosotros, sin mí, para mí, a mí, etc. Fíjate en que en italiano, por ejemplo, se dice con me.

La forma intermedia migo no está documentada. Los filólogos llegan a ella por reconstrucción. Esto es algo muy normal en la lingüística histórica.

‘Ti’ se escribe sin tilde

20 de Septiembre de 2007

El pronombre ti se escribe sin tilde. Siempre. No hay excepciones.

Este pronombre forma parte de una serie:

mí – ti – sí

Los otros dos ( y ) se escriben con tilde porque hay palabras con las que se podrían confundir:

Lo quiero para mí/ Lo quiero para mi casa

Lo hizo por sí mismo/ Lo hizo por si venían maldades

La función de esta tilde es evitar tales confusiones. Es lo que se denomina tilde diacrítica.

¿Pero con qué se va a confundir ti si solo hay uno? Como no hay lugar a confusión, nunca se escribe con tilde, sino que sigue la norma general de acentuación, que dice que los monosílabos se escriben sin tilde.

El tuteo y los tratamientos

1 de Septiembre de 2007

En España el tuteo es la forma normal de dirigirse a una señora de ochenta años en un hospital:

-María, ¿qué tal has comido?

En nuestro país hay una marcada tendencia a lo informal que tiene su reflejo en la lengua. El usted está completamente out. Ahora lo que se lleva es el .

Muchos achacan los avances del tuteo a la influencia del inglés. Como es sabido, en esta lengua no existe el equivalente de nuestros pronombres de confianza () y respeto (usted), sino que con you se despacha a todo el mundo y además en singular y en plural (eso sí que es un pronombre bien aprovechado).

Sin embargo, esto no quiere decir que un hablante de inglés no pueda marcar estas diferencias. La cercanía o distancia entre los interlocutores se muestran por diferentes medios, entre otros, el uso del nombre (“Peter”) o del apellido (“Mr. Smith”). Esto se nota, por ejemplo, en los malos doblajes de películas que repiten hasta la náusea el nombre de pila (aunque hay que decir en su descargo que esto también está relacionado con las necesidades de la sincronización):

-¿Disfrutaste de la cena, Mary?
-¡Oh, Peter, fue una cena maravillosa!
-Para mí también lo fue, Mary.
-Era una atmósfera tan especial, Peter…
-Nunca me había sentido antes de esta manera, Mary.

Y así sucesivamente. En inglés esto puede mostrar cercanía. En español, en cambio, es la forma más segura de que te manden al cuerno por pesado.

Probablemente, esta tendencia hacia lo informal, que va arrinconando el usted, más que una influencia lingüística del inglés sea una influencia cultural del estilo de vida estadounidense.

En los tratamientos se cruzan lo lingüístico y lo cultural. Una parte está anclada en la gramática, por ejemplo, la existencia (o inexistencia) de pronombres de respeto y de confianza. Otra parte tiene que ver con convenciones sociales y culturales que varían, incluso para una misma lengua, en tres dimensiones: el tiempo, el espacio y los grupos sociales.

Cuando viajamos por el mundo, esas diferencias enseguida nos llaman la atención. Cualquiera que haya estado en Alemania o en Francia se habrá dado cuenta de que se utiliza mucho más el usted. Y no solo eso. En Alemania grados académicos como el de doctor gozan de un prestigio que lleva a que, por ejemplo, Lufthansa o Deutsche Bahn den la opción de incluir la abreviatura Dr. delante del nombre en los billetes que expiden (imagínense adónde nos mandarían en Iberia o Renfe si les fuéramos con esas).

Pero dentro de los países de habla alemana también hay diferencias. En Austria hay una mayor formalidad que se refleja, por ejemplo, en el uso más frecuente de los títulos académicos en la vida diaria. No es raro que la gente ponga en el buzón o en la puerta de casa que es ingeniero o licenciado:

Ing. Baumann
Mag. Böhmer

Esto es algo que comparten austriacos y checos, que hablan lenguas diferentes, pero formaron parte del Imperio Austro-Húngaro.

Nunca se me olvidará la boda de mis amigos Martina y Boris. Ella era austriaca y él, alemán. Se conocieron en la República Checa y se casaron al poco tiempo en un pueblecito de los Alpes austriacos. A la boda acudieron alemanes, austriacos, checos y este español que escribe. Pues bien, la primera vez que el alcalde se dirigió a los novios durante la ceremonia lo hizo así:

-Estimada Licenciada en Artes Müller, estimado Licenciado en Filosofía Schmidt…

A mí aquello me pareció un poco ceremonioso, pero bueno, ya se sabe cómo son estos centroeuropeos… Si la cosa hubiera quedado ahí, tampoco hubiera pasado nada. Lo que ocurre es que cada vez que el alcalde los nombraba lo hacía con el título completo. Al cabo de un rato, yo procuraba disimular, a los alemanes se les escapaba la risita, y los austriacos y checos seguían como si tal cosa. Ya hacia el final los alemanes se tronchaban de risa, los austriacos y checos los miraban con cara de pocos amigos y yo pensaba: “Esto lo tengo que contar en casa”.

Y eso es lo que estoy haciendo porque esta anécdota ilustra perfectamente cómo las diferencias en los tratamientos solo en parte son lingüísticas. El resto es social y cultural, y, por tanto, transversal a diferentes lenguas.