Diferencia entre ‘leer’ y ‘leerse’

Sobre los valores de me, se, etc., hay publicados libros enteros y suelen llegar la conclusión de que es más lo que ignoramos que lo que sabemos. Sin embargo, en el caso concreto de leer y leerse se puede explicar la diferencia de forma bastante clara.

Hay dos partes en la cuestión. Por un lado, encontramos un valor semántico que tiene que ver con una mayor implicación del sujeto. Me leí un libro, de alguna forma, toca más de cerca al que lo dice que Leí un libro. Por otra parte, leer un libro y leerse un libro difieren en otras propiedades semánticas que podemos observar indirectamente en los complementos de los que se rodean. Para no alargar innecesariamente el suspense, anuncio que leerse un libro implica que el objeto (o sea, el libro) se consume en su totalidad. Explico ahora los detalles.

Para empezar, el complemento directo es obligatorio con leerse, pero no con leer, que cuando aparece sin él, simplemente, tiene una interpretación general:

(1) Ayer leí.

(2) ???Ayer me leí.

Para que algo se pueda consumir en su totalidad, ese algo tiene que estar ahí.

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El uno admite usos partitivos y el otro no:

(3) Los asistentes al acto leyeron en voz alta del Quijote.

(4) ???Los asistentes al acto se leyeron en voz alta del Quijote.

También tiene su lógica: leer admite que cada uno tome un trocito del texto y lo lea. Con leerse hay que consumir el texto íntegro (o, por lo menos, tener desde el principio esa intención). Fíjate en estos otros ejemplos:

(5) Ayer leí el Quijote durante dos horas.

(6) ???Ayer me leí el Quijote durante dos horas.

En (5) y (6) encontramos nuevamente el contraste entre una acción que se prolonga en el tiempo sin límites definidos y otra que tiene que alcanzar su punto final y darse por cerrada. Esto último es, precisamente, lo que vemos en (7) y (8):

(7) Leí el Quijote en una semana.

(8) Me leí el Quijote en una semana.

Aquí la acción se ha desarrollado y ha alcanzado su fin. Esto, que es una posibilidad más para leer, es imprescindible (implícita o explícitamente) para leerse.

Si haces la prueba, verás que la oposición entre leer un libroleerse un libro tiene mucho en común con la que encontramos en comer un bocadillo frente a comerse un bocadillo.

Los lingüistas alemanes han trabajado bastante sobre estos valores, a los que suelen denominar Aktionsarten o, para que nos entendamos, ‘modos de acción’. Es más: el que nos encontramos aquí tiene un nombre: telicidad (que no es lo mismo que felicidad).