¿Cruasán o croissant?

Cruasán es la castellanización de la palabra francesa croissant. El nombre francés significa ‘media luna’, por la forma que tiene este bollo de hojaldre.

Lo más recomendable cuando se escribe en español es utilizar la forma castellanizada, tal como se hace en este ejemplo:

(1) No recordaba lo bueno que era algo tan simple como un cruasán ni lo bueno que estaba un café con leche [Julio Espinosa Guerra: La fría piel de agosto].

La única pronunciación correcta es la que refleja esa palabra, o sea, [kruasán]. Debemos evitar las variantes populares curasán, croasán, crusán, curasao, etc.

Si alguien tiene mucho empeño, puede mantener el galicismo crudo, como en este ejemplo de Eduardo Galeano:

(2) Otro símbolo de Francia, el croissant, nació en Viena [Eduardo Galeano: Espejos: una historia casi universal].

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Si nos inclinamos por la grafía francesa, hay que tener la precaución de destacar la palabra en cursiva (o entrecomillarla si estamos escribiendo a mano). No obstante, hay que advertir que esta opción tiene como mínimo tres inconvenientes:

a) No permite reflejar en la escritura el plural cruasanes.

b) Puede dar pie a faltas de ortografía si no andamos muy duchos en francés.

c) Muchas personas no acertarán con la pronunciación correcta porque ni saben francés ni tienen obligación de ello. Acabarán diciendo [kroisán] o algo por el estilo.

En algunos países hispanohablantes a este bollo se le conoce como medialuna (escrito en una sola palabra). Es una magnífica opción.

En resumen: esta palabra se pronuncia siempre [kruasán]; su plural es cruasanes; lo mejor es escribirla tal como suena (cruasán); y si alguien quiere, puede mantener la grafía francesa, pero bajo su propia responsabilidad.