Dic 062016
 

El nombre cachalote es un préstamo del portugués. Está formado sobre cachola, que en esta lengua es un sinónimo popular y humorístico de cabeza. 

Por tanto, cachalote significa originariamente ‘cabezón’. No hay que ser Séneca ni Aristóteles para entender el porqué: en este mamífero destaca por encima de todo la descomunal cabeza, que además es casi cuadrada.

El término pasó del portugués al español; de allí, al francés; y desde esta última lengua se propagó a otros idiomas europeos, entre otros, el inglés (cachalot), el sueco (kaskelot) y el polaco (kaszalot).

En otras lenguas europeas encontramos también denominaciones basadas en la llamativa cabeza de este mamífero marino. En italiano se llama capodoglio, que es un compuesto de capo d’olio, o sea, cabeza de aceite, por la gran cantidad de grasa que contiene (el famoso esperma de ballena). En neerlandés se le conoce como Potvis (y de ahí sale también el nombre alemán Pottwahl). Estas dos últimas lenguas lo que hacen es comparar la testa del cachalote con una cacerola.

Así que ya ves todo lo que da de sí la cabeza de este cetáceo (por lo menos lingüísticamente).

 6 de diciembre de 2016  etimología, léxico