Jun 012017
 

Cocodrilo viene del griego krokódilos. Esta palabra, a su vez, está formada sobre las raíces króke (‘guijarro, canto’) y drilos (‘gusano’). El krokódilos griego era, literalmente, el gusano que se tumba en los cantos (a tomar el sol). Sin embargo, se trataba de un animal mucho más inocente que el cocodrilo de nuestros días. La palabra griega se refería originariamente a la vulgar lagartija. Después su significado se amplió para referirse a los terribles reptiles que se pasean por las orillas del Nilo (y que debieron ser los primeros de que tuvieron noticia los antiguos griegos).

Basta observar la etimología para percatarse de que la erre ha ido dando tumbos en esta palabra. La unión de krókedrilos tendría que haber dado krokódrilos, pero eso son muchas erres (intenta leerlo en voz alta). Ya en griego se produjo una disimilación: cuando una palabra contiene dos sonidos parecidos, hay muchas posibilidades de que uno desaparezca, sobre todo si esa combinación resulta difícil de pronunciar. De krokódilos (ya con una sola erre) salió el latín crocodilus, pero la secuencia croco resultaba un poco extraña en latín, así que los hablantes acabaron convirtiéndola en cocodrillus. Desde ahí, solo faltan unos retoques para llegar a la forma castellana.

Este temible animal ha dado lugar a la expresión lágrimas de cocodrilo, que es compartida por el español y las otras lenguas europeas (fr. larmes de crocodil, ing. crocodile tears, al. Krokodilstränen, etc.). Las lágrimas de cocodrilo son las que resultan poco sinceras, son la expresión hipócrita de un dolor o una compasión que no se sienten. A esta expresión se le atribuyen dos orígenes. El primero es que los cocodrilos lloraban como si fueran personas para atraer a la gente. Véase como muestra la explicación que nos ofrece Covarrubias en su Tesoro:

[El cocodrilo] tiene un fingido llanto con que engaña a los pasajeros, que piensan ser persona humana, afligida y puesta en necesidad, y cuando ve que llegan cerca de él, los acomete y mata en la tierra.

La otra variante es que el cocodrilo llora mientras se merienda a sus víctimas.

Al parecer, existe una base fisiológica para estas antiguas creencias. El cocodrilo tiene glándulas lagrimales. Estas se activan, precisamente, cuando el animalito mastica. A partir de ahí está servido el que los seres humanos empezáramos a proyectar nuestras propias emociones sobre estos reptiles.

Y así es como saltando de idioma en idioma, con erres que van y vienen, llegamos desde una lagartija normal y corriente a uno de los animales más fieros que habitan la Tierra.

 1 de junio de 2017  etimología, léxico