Metátesis

La metátesis consiste en alterar la posición de uno o más sonidos en el interior de una palabra. Este término lingüístico está formado sobre las raíces griegas metá (‘cambio’) y títhemi (‘colocar, poner’). O sea, metátesis es etimológicamente un cambio de posición.

La metátesis es uno de los fenómenos que alteran la forma fónica de las palabras. Tiende a cebarse con secuencias de sonidos que les resultan difíciles de pronunciar a los hablantes de una lengua determinada. Puede convertirse en un importante factor de cambio lingüístico. De hecho, es uno de los que han contribuido a darles su forma actual a muchas palabras de nuestro idioma. Por ejemplo, el sustantivo palabra se configura como resultado de una vieja confusión. El latín parabola se redujo en un primer momento a parabla, pero esta forma se les resistía a nuestros antepasados, que acabaron cambiando de sitio /r/ y /l/ para dar lugar a palabra. Algo parecido podemos decir de viuda, que surge al alterar la posición de las vocales del sustantivo latino vidua. La diferencia está en que en este caso estamos hablando de vocales y, además, que es solo una la que se desplaza.

La fuerza de la metátesis como factor de cambio lingüístico no se ha agotado con el paso de los siglos. Podemos encontrar este fenómeno en el habla popular de nuestros días. Sin ir más lejos, es lo que nos permite explicar la forma popular cocreta. El francés croquette se castellanizó como croqueta e inmediatamente empezaron los quebraderos de cabeza. En su lengua de origen, la secuencia /kr_k_/ no resulta rara ni complicada, pero en español sí que lo es. Por eso, el hablante castizo la amolda a sus hábitos articulatorios (y no, la Academia nunca ha “aceptado” cocreta).

Por otra parte, todos podemos incurrir ocasionalmente en metátesis cuando se nos traba la lengua. Así, por un lapsus linguae, podemos dejar el estómago convertido en estógamo. ¡Cosas más raras se han oído!

Detrás de muchas de nuestras formas cultas actuales se esconden errores del pasado, esfuerzos de los hablantes por suavizar formas que les parecían impronunciables. Así que más vale que tengamos un poco de mesura al juzgar los fenómenos equivalentes de nuestros días.