Oct 092018
 

En español tenemos dos palabras muy parecidas, pero que se diferencian por su significado, por su ortografía e incluso por su pronunciación: Nobelnovel.

Nobel es el apellido del químico sueco Alfred Nobel. Este señor pasó a la historia por inventar la dinamita. Si se hubiera quedado ahí, la cosa no hubiera ido a mayores, pero es que además tuvo la loable idea de destinar su fortuna a dotar unos premios internacionales que llevan su nombre: los Premios Nobel. Y ahí fue cuando este nombre propio pasó al vocabulario de todas las lenguas europeas, incluida la nuestra.

Empecemos por la ortografía. La expresión Premio Nobel se escribe con mayúscula porque las denominaciones oficiales de premios y condecoraciones lo requieren según nuestras normas ortográficas. Vamos a poner un ejemplo en un contexto:

(1) Este año han concedido el Premio Nobel de Economía a los estadounidenses William D. Nordhaus y Paul M. Romer.

Si nos comemos la palabra premio para abreviar, Nobel mantiene su mayúscula:

(2) Gabriel García Márquez recibió el Nobel de Literatura en 1982.

Te habrás dado cuenta de que también van en mayúscula EconomíaLiteratura en (1) y (2). Esto es así porque este premio tiene varias categorías y a cada una de ellas se le aplica también la mayúscula inicial.

Vamos a complicar ahora el asunto. A veces nos referimos a las personas ganadoras del Nobel utilizando esta misma palabra, que entonces deja de ser un apellido, deja de ser el nombre de un premio y se convierte en una denominación que aplicamos a una persona. Pues bien, en ese caso desaparece la mayúscula porque lo que tenemos es un nombre común:

(3) Hemos invitado al nobel de literatura de este año a nuestro programa. Le tendremos con nosotros la próxima semana.

En (3) estamos hablando de una persona a la que van a entrevistar en un programa de televisión o de radio. Como puedes comprobar, también literatura pasa a escribirse con minúscula en este caso.

El apellido Nobel en sueco es palabra aguda. Por eso en español se recomienda también que carguemos el golpe de voz en la última sílaba: [prémio nobél]. Esta es la recomendación, que es muy sensata; pero el hecho es que la variante llana [nóbel] está enormemente extendida. No deberíamos rasgarnos las vestiduras si lo oímos pronunciar así.

Y luego está el adjetivo novel, que se aplica a quien se está estrenando en alguna actividad, profesión, condición, etc. Podemos ser conductores noveles, profesoras noveles, padres noveles (o sea, novatos). Esta palabra se escribe con uve y es aguda. Por tanto, su pronunciación es [nobél] y coincide con la recomendada para el apellido sueco.

Sea como sea, no debemos confundir la denominación del premio (Nobel) con el adjetivo (novel).

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 9 de octubre de 2018  adjetivo, lengua oral, léxico, nombre propio, ortografía