Entrena el oído para saber cuándo escribir junto o separado

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Lección

Entrenar el oído es fundamental para mejorar la ortografía. A menudo, ciertos elementos de la pronunciación te están dando pistas sobre cómo debes escribir. En el curso No te Comas la Coma, ya descubrimos que la entonación es una ayuda inestimable para puntuar debidamente. Para la diferencia entre junto y separado, te va a ayudar la acentuación de las palabras. Voy a explicar a qué me refiero exactamente cuando hablo de acentuación en este contexto.

Existe una noción que es fundamental para tres propósitos como mínimo:

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  • emplear la tilde correctamente,
  • leer en voz alta con naturalidad,
  • resolver dudas del tipo junto o separado.

Sin embargo, esto que es tan práctico no se suele explicar entre las reglas de uso de la tilde. Es más, cuando se trata el asunto, se suele enseñar mal. El resultado son problemas ortográficos que se arrastran ya para toda la vida. Es imprescindible que entiendas que en la cadena hablada vas a encontrar dos tipos de palabras, dependiendo de si reciben un golpe de voz propio o no:

  • palabras tónicas,
  • palabras átonas.

Vamos por partes. Para entender la acentuación de las palabras, es necesario diferenciar dos planos limpiamente:

  • Por un lado está la escritura.
  • Por otro lado está la pronunciación.

En el plano de la escritura se sitúa el acento ortográfico. Ese es su nombre técnico, aunque solemos referirnos a él con una denominación de andar por casa: tilde. Esta segunda denominación es menos precisa, pero casi siempre nos sirve para entendernos. Cuando hablamos de acentos en este sentido, nos referimos a una rayita que se escribe a veces encima de las vocales:

Á, É, Í, Ó, Ú
á, é, í, ó, ú

La presencia o ausencia de esa marca le da pistas al lector para determinar qué sílabas reciben un golpe de voz especial en la pronunciación.

El plano de la pronunciación tiene que ver, lisa y llanamente, con los sonidos que salen por la boca cuando hablamos. En este plano se sitúa el acento prosódico.

A mí siempre me gusta explicar el origen de estos tecnicismos porque creo que eso ayuda a entenderlos. Los antiguos griegos usaban el nombre prosodia para referirse a un poema cantado. Para cantar debidamente en griego, había que estudiar a fondo la pronunciación de las vocales largas y las vocales breves. Por eso, el término prosodia empezó a usarse para hablar del conocimiento sobre la duración de las vocales. Después se extendió al conocimiento sobre las sílabas que se pronuncian con golpe de voz propio y las que carecen de él.

Esa es la parte que nos interesa a ti y a mí. En español no distinguimos vocales largas y vocales breves, pero sí que recalcamos ciertas sílabas al hablar. El acento prosódico es la fuerza especial con que se pronuncian esas sílabas. Eso es lo que quiero decir cuando hablo de golpe de voz. Por ejemplo, la palabra árbol la pronuncio con una fuerza especial en la sílaba ar-. En cambio, en avestruz cargo esa fuerza en la sílaba -truz.

Pues bien, hay una noción escolar que es errónea, pero que se inculca(ba) en las cabecitas infantiles generación tras generación. Cuando yo era pequeño, me explicaron lo siguiente:

  • En la escritura, solamente algunas palabras llevan tilde.
  • No obstante, todas las palabras reciben un golpe de voz propio al hablar.

La primera parte es correcta, pero la segunda es un error de bulto. En la lengua oral hay palabras tónicas y palabras átonas. Las primeras reciben un golpe de voz propio. En cambio, las segundas carecen de él. Te lo voy a mostrar con un ejemplo:

(1) La niña juega con sus amigos.

Es evidente que en este ejemplo no hay ninguna tilde, pero ¿cómo están distribuidos los acentos prosódicos, es decir, los del habla? ¿Se carga un golpe de voz en cada palabra, en algunas o en ninguna? Lee el ejemplo en voz alta e intenta determinarlo antes de pasar a mi solución.

¿Ya lo tienes? Te cuento yo ahora mi parte de la historia. Esa secuencia consta de seis palabras, pero solamente tres de ellas reciben un golpe de voz al hablar. Las otras tres se tienen que apoyar en la palabra siguiente para su pronunciación. Te muestro aquí la transcripción:

(2) [laníña juéga konsusamígos]

El ejemplo (1) contiene tres palabras significativas y esas son las que reciben golpe de voz propio:

  • niña
  • juega
  • amigos

Digo que son palabras significativas porque se refieren a seres o acciones del mundo. Si alguien te pregunta qué significa niña, jugar o amigo, probablemente podrías explicarlo sin grandes dificultades.

Las otras tres palabras tienen un significado abstracto de tipo gramatical:

  • la
  • con
  • sus

Estas no se refieren a cosas del mundo, sino a diferentes relaciones gramaticales que se dan en el interior de la oración. Si alguien te pregunta qué significan, me temo que te pondría en un apuro. Haz la prueba si quieres: intenta explicarle a un niño cuál es el significado del artículo la.

Los hablantes nativos hacemos algo maravilloso de manera automática, a toda velocidad y sin necesidad de estudiar: cargamos un golpe de voz en algunas palabras, pero dejamos otras sin él. Así conseguimos guiar la atención del oyente para que diferencie dónde está el significado y dónde está la gramática.

Esa es una de las principales funciones de la diferencia entre palabras tónicas y palabras átonas, pero hay más. La que me interesa para este curso es la siguiente. A veces, una palabra que se pronunciaría normalmente con su golpe de voz pierde este. Normalmente, eso es señal de que esa palabra ha perdido su autonomía, ha caído en la órbita de otra y se ha fusionado con ella.

Compara estos dos ejemplos (trata de leerlos en voz alta):

(3) [lamákina friéga plátos]

(4) [lamákina friegaplátos]

Al ejemplo (3) le corresponde esta escritura:

(5) La máquina friega platos.

Nos están contando que cierto aparato está en funcionamiento y me está dejando la vajilla como los chorros del oro (que diría mi madre). Casi siempre será un electrodoméstico concebido específicamente para ese fin, pero podría ser cualquier ingenio real o imaginario capaz de lavar un plato.

En cambio, el ejemplo (4) se escribe de esta otra forma:

(6) La máquina friegaplatos

En esta segunda versión están mencionando específicamente un electrodoméstico que se conoce también como lavavajillas. En la lengua oral, la diferencia reposa sobre la presencia o ausencia de un golpe de voz en friega. El mecanismo que emplea la ortografía para distinguir lo uno y lo otro consiste en escribir junto o separado.

El hecho de que una palabra tónica pierda su golpe de voz te va a dar la clave para escribir en una sola palabra secuencias como aguanieve. Esta la pronunciamos [aguaniébe] y no [água niébe]. También nos sirve para diferenciar estas dos secuencias

(7) Él saca corchos

(8) El sacacorchos

El ejemplo (7) se refiere a un señor que está descorchando botellas. Se pronuncia con un golpe de voz en cada palabra:

(9) [él sáka kórchos]

En cambio, el ejemplo (8) nombra un instrumento que rescatas del cajón de la cocina cuando quieres destapar una botella de buen vino. Toda esa secuencia contiene un solo golpe de voz:

(10) [elsakakórchos]

De manera análoga, los dos ejemplos siguientes tienen pronunciaciones y significados diferentes:

(11) ¡Robaperas!

(12) ¡Roba peras!

El ejemplo (11) es una palabra compuesta que sirve para nombrar a un pilluelo. Yo puedo afirmar que Luisito está hecho un robaperas. Se pronuncia así:

(13) [rrobapéras]

El ejemplo (12) puede ser, o bien una orden que le doy a alguien para que cometa un hurto, o bien una exclamación que se me escapa cuando me percato de que alguien está realizando esa acción. Se pronuncia con dos golpes de voz:

(14) [rróba péras]

Lo relevante para escribir junto o separado es el hecho de que se pierda el golpe de voz de una palabra que normalmente lo llevaría. Eso es una pista muy potente de que te encuentras ante una palabra compuesta que requiere la grafía fusionada. Intento dejar bien clarita la idea de la pérdida porque muchas expresiones contienen palabras que son átonas de por sí. En ese caso, la falta de golpe de voz propio no te da ninguna pista: ahí no ha cambiado nada. Quizás se escriba en una palabra o en dos, pero tendrás que determinarlo por otros medios.

Te voy a ofrecer un par de ejemplos. Muchas personas tienen la (mala) costumbre de escribir el conector o sea (‘es decir’) en una sola palabra (osea). Ahí influyen probablemente dos factores:

  • Identifican que esa secuencia significa en bloque y que, por tanto, constituye una unidad.
  • Perciben instintivamente que se pronuncia como una sola palabra ([oséa]).

El problema radica en que la conjunción o es átona de por sí. Por tanto, la falta de golpe de voz no indica que eso se deba escribir fusionado, ya que no se ha perdido nada. No vas a encontrar ningún contexto en que o sea se pronuncie con un golpe de voz en la conjunción o (a diferencia de lo que ocurría con robaperas/roba peras, por ejemplo). Nos ocuparemos de la escritura del conector o sea en su debido momento.

Otro caso interesante es el de entorno/en torno. Dependiendo del contexto, se escribirá en una sola palabra o en dos. Independientemente de eso, su pronunciación es siempre la misma ([entórno]). La preposición en es átona de por sí. Por tanto, la ausencia de golpe de voz no te da pistas sobre la escritura en una palabra o en dos. Tendrás que tomar una decisión basándote en otros factores (volveremos sobre esta cuestión más adelante).

La mayoría de los hablantes pronuncian estas secuencias perfectamente cuando lo hacen sin pensar. Lo tenemos automatizado. Sin embargo, casi todos naufragamos en cuanto intentamos discernir en qué palabras cargamos un golpe y cuáles dejamos sin él.

Vídeo

Esta lección forma parte del curso ¿Junto o Separado?

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