La sinonimia

La sinonimia es la relación semántica que se da entre palabras o expresiones que presentan significados equivalentes. Son sinónimos, por ejemplo, burro, asno y pollino; dinero y pasta; morir y fallecer; estar, encontrarse y hallarse; o bello, hermoso, bonito y lindo. Podemos comprobar que entre las palabras de las series anteriores se da una relación de sinonimia realizando sustituciones en el interior de una oración:

(1) Platero es un {burro/asno/pollino} que protagoniza una de las obras de Juan Ramón Jiménez

(2) Coge {el dinero/la pasta} y corre

(3) El rey {ha muerto/ha fallecido}

(4) La marquesa {está/se halla/se encuentra} indispuesta

(5) Ayer disfrutamos de un {bello/hermoso/bonito/lindo} atardecer

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Se suele diferenciar entre la sinonimia total y la parcial, aunque esta distinción es más que nada teórica, pues la sinonimia total, entendida como equivalencia perfecta, no pasa de ser una construcción ideal, una mera posibilidad lógica. En la práctica resulta difícil —si no imposible— señalar sinónimos totales que admitan la sustitución en cualquier contexto preservando no solo el significado sino también las connotaciones, el nivel de lengua, etc. Así, dinero y pasta en principio son sinónimos, pero la segunda denominación queda reservada para usos coloquiales o humorísticos. El presidente del Banco Central Europeo difícilmente podrá anunciar que eleva el precio de la pasta para prevenir tensiones inflacionistas.

La inexistencia de hecho de sinónimos totales se explica por varios motivos. Para empezar, sería antieconómica. Si dos palabras fueran perfectamente equivalentes, una de las dos no tardaría en ser desechada por la sencilla razón de que sobraría. Para continuar, las palabras suelen ser polisémicas, por lo que pueden resultar equivalentes en algunas de sus acepciones, pero no en todas. Morir y fallecer son sinónimos en el ejemplo (3), pero morir posee extensiones metafóricas de las que carece fallecer. Es perfectamente aceptable la oración Este televisor ha muerto (o sea, ha sufrido una avería que no tiene arreglo); pero no, en cambio, Este televisor ha fallecido. Tampoco conviene perder de vista que en el vocabulario se acumulan estratos con orígenes de lo más diverso y que pueden representar variantes dialectales, sociolectales, estilísticas, etc. Bonito y lindo son sinónimos en principio, pero el segundo resulta raro entre los hablantes de España. Estos dos adjetivos, a su vez, contrastan conjuntamente con hermoso y bello, que tendemos a identificar con la lengua literaria.

En la práctica hay que conformarse con una noción de sinonimia más débil que considera sinónimas las expresiones que presentan no ya una identidad sino una simple afinidad o semejanza de significado, es decir, una equivalencia aproximada que además se limita a algunos contextos. Esto es lo que se denomina sinonimia parcial. Así, aceptamos como sinónimas las series de los ejemplos (1)-(5), pero todos estaríamos en condiciones de identificar matices semánticos dependiendo de cuál sea la palabra concreta que seleccionemos, así como de construir nuevos contextos en los que se rompiera la relación de sinonimia.

Y ni siquiera esta versión débil está exenta de problemas. A veces nos encontramos ante expresiones que son sustituibles en ciertos contextos, pero que no son verdaderos sinónimos, sino que simplemente se refieren a las mismas realidades. La sinonimia es una relación semántica, es decir, de significado, y, por tanto, interna al sistema de la lengua. Esto otro, en cambio, son manifestaciones de un fenómeno diferente al que se denomina correferencia y que tiene que ver con el hecho de que diferentes expresiones lingüísticas se pueden referir a las mismas realidades o estados de cosas del mundo. En las siguientes oraciones podemos sustituir el papa por Benedicto XVI:

(6) El papa impartió la bendición urbi et orbi

(7) Benedicto XVI impartió la bendición urbi et orbi

Sin embargo, esto no quiere decir que nos hallemos ante sinónimos, sino que, por conocimiento del mundo, nos consta que a 18 de noviembre de 2011 Benedicto XVI es papa en Roma. La ilusión de sinonimia se desvanece en cuanto se modifica la referencia. Comparemos si no las siguientes oraciones:

(8) El primer papa fue Pedro

(9) El primer Benedicto XVI fue Pedro

La oración (9), desde luego, es inaceptable. Un efecto parecido se consigue aplicando el plural. No es lo mismo escribir una Historia de los papas que una Historia de los Benedictos XVI (?). En este caso, uno de los términos es un nombre propio, por lo que se me podría objetar que carece propiamente de significado. Fijémonos, pues, en lo que sucede con las expresiones lucero de la mañana y lucero de la tarde (ejemplos clásicos para ilustrar la diferencia entre significado y referencia). Ambas se refieren a una misma realidad extralingüística: el planeta Venus; pero es fácil percibir que su significado contiene rasgos muy diferentes.

La sinonimia, en definitiva, es un concepto que resulta más fácil de captar intuitivamente que de definir y hacer operativo. En la práctica, la sustitución de una palabra o expresión por otra siempre implicará introducir algún matiz en el significado, pues, como dijo Geckeler, el sistema de la lengua parece permitir que un significante tenga más de un significado, pero no que un significado tenga más de un significante.

Una relación semántica estrechamente relacionada con la de sinonimia es la antonimia, que viene a ser su reverso.

4 comentarios en “La sinonimia”

  1. Me llamó la atención el uso del vocablo “pasta” como sinónimo de dinero en España, pues en otros países se utilizan otros términos como “lana” en México. En fin, es sólo una simple curiosidad. ¡Muy buen blog!

  2. En alguna ocasión he escuchado que los únicos sinónimos puros corresponden a las formas verbales de pretérito imperfecto (‘hubiera’ o ‘hubiese’, ‘corriera’ o ‘corriese’), puesto que no aportan diferencias semánticas. ¿Es así o su uso puede connllevar diferentes connotaciones? Gracias. ¡Qué gran blog!

  3. Algunas palabras tienen significados distintos a lo largo y ancho del ámbito hispánico, por lo que pueden ser sinónimas de vocablos diferentes según el lugar donde se emplee, lo que sucede, por ejemplo, con “chulo”, que en España se asocia con “matón”; pero en América equivale a “lindo” o “bonito”.

  4. Muy buen enfoque, trataré de graduar el tema a la comprensión de mis pequeños de 5º grado ( entre 10 a 11 años). Muchas gracias por su blog Don Alberto, se pasa, nos ayuda bàrbaro.

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