Ene 162018
 

La canela es una especia que lo mismo sirve para aromatizar un arroz con leche que para darle un toque exótico a una carne asada.

La palabra canela la tomamos prestada del francés antiguo canele allá por el siglo XIII. Es un diminutivo de caña, por la forma que adopta esta corteza de árbol cuando se seca (la famosa canela en rama). Es posible que su origen último esté en el italiano cannella (‘cañita’), aunque esto no es seguro.

En las lenguas románicas esta imagen de la canela como caña desplazó a la denominación latina, que era cinnamum. Por eso, hoy en español, gallego y portugués se dice canela; en francés, cannelle; en catalán, canyella; y en italiano, cannella.

El latín cinnamum también tiene su historia. Este nombre era un préstamo del griego kínnamon. Los griegos, a su vez, habían aprendido la palabreja en cuestión de los fenicios, que hablaban una lengua semítica, hermana del hebreo. En este último idioma, para comparar, canela se dice qinnamôn.

Curiosamente, donde se ha conservado el nombre latino es en algunas lenguas germánicas. El inglés se mantiene muy cercano con su cinnamon. En alemán la evolución ha sido más radical, pero detrás de la palabra Zimt, lo que se esconde es el latín cinnamum (> zinemin > zinment > zimet > Zimt).

La canela es deliciosa en sí y de por sí, pero estoy seguro de que apreciarás mejor su aroma ahora que conoces el origen de su nombre.

COMPÁRTELO
 16 de enero de 2018  etimología, léxico