Archivo de Diciembre de 2007
‘Amoto’ y ‘atril’: reanálisis
27 de Diciembre de 2007
Las formas atril y amoto son el resultado de sendos procesos de reanálisis que han alterado las fronteras entre el determinante y el sustantivo.
Nuestro atril procede del latín lectorile (que, a su vez, procedía de lector):
Lectorile > latril > atril
Alguien debió de creer que la ele inicial de latril formaba parte del artículo. Así, una parte del nombre quedó embebida en el artículo:
El latril > el atril
El sustantivo moto surge de motocicleta por acortamiento:
Motocicleta > moto
Aparece así un nombre femenino terminado en -o. Esto no es más extraño que otros nombres femeninos terminados en -o como mano, pero contribuyó al cambio. Si en el caso de atril una parte del nombre se integró en el determinante, en el de moto es el determinante el que le va a pasar un trozo al nombre:
Una moto > un amoto
Estas dos palabras tienen diferente consideración desde el punto de vista normativo: amoto se considera incorrecta, mientras que atril es correcta.
Bodega, botica, boutique
24 de Diciembre de 2007
Hoy día tenemos en español tres nombres que están emparentados históricamente pero que tienen diferente significado y diferente consideración social:
Bodega, botica, boutique
Los tres vienen del griego apothéke, que significaba ‘almacén’. Cuando se conoce la etimología, enseguida se cae en la cuenta de que sus significados están relacionados: los tres son sitios donde se almacenan cosas (que después se pueden vender). Los almacenes estaban normalmente en los sótanos, que eran el mejor sitio para conservar alimentos, bebidas, hierbas medicinales, etc. En una bodega se prepara, guarda y elabora el vino; en una botica, las medicinas; y en una boutique, mercancías en general (la boutique era en francés al principio cualquier tipo de tienda y solo después se especializó en el significado de tienda de moda o de productos selectos).
Mientras que la palabra bodega pertenece a un nivel neutro de lengua, botica pertenece a los niveles populares y boutique a los de prestigio.
La palabra bodega es perfectamente presentable en sociedad, pero puede aparecer también en los contextos más populares. Es como esas camisas que quedan bien igual con un traje que con unos vaqueros. El vino lo mismo se bebe en la taberna que en los palacios, en bota que en copa de cristal.
Cuando hablamos de una botica o de un boticario, no podemos evitar pensar en las cosas de antiguamente, en los pueblos, en partidas de dominó con el boticario, el cura y el alcalde, en un mundo que ya no existe o está dejando de existir. Si a un licenciado en farmacia recién salido de la facultad le digo que ya es boticario, me pondrá mala cara. Si le digo que es farmacéutico, ya es otra cosa. Botica y boticario tienen un tufillo sospechoso y han sido sustituidos por los términos más prestigiosos farmacia y farmacéutico.
Lingüísticamente, el origen de la boutique es el mismo que el de la botica y, sin embargo, su consideración social es muy diferente. Boutique nos llega a través del francés. Esta palabra recibe su prestigio del que tienen la lengua y la cultura francesas, de París como uno de los grandes centros de la moda internacional y de la condición selecta de las mercancías que allí se venden. Tanto prestigio tiene que es capaz de traspasárselo a todo lo que se le ponga al lado, como un actor al que le basta con aparecer con alguien para hacerlo famoso. Piénsese en la diferente impresión que producen estas dos oraciones:
Mi hijo ha puesto una tienda de ropa
Mi hijo ha puesto una boutique
Las dos se refieren a la misma realidad, pero al oír la segunda no podemos dejar de pensar en un establecimiento con un cierto nivel. Quien utiliza esta palabra, participa del prestigio de la cultura que nos la dio y de los productos que se venden en esas tiendas.
A los franceses les resultan curiosos otros usos del término que hemos empezado a hacer en español para diseminar su prestigio, para elevar realidades muy humildes, por ejemplo:
Boutique del pan
Boutique de la fruta
Hoy muchos comerciantes estarían dispuestos a abrir una boutique del pan, pero ya hace falta más valor para decir que vas a poner una tahona.
Al final, la cuestión es dime con quién andas y te diré quien eres. El vino pertenece a lo popular y castizo, pero también a lo culto y distinguido. Entender de vino siempre es un signo de distinción y refinamiento. Por eso la palabra bodega se mueve con la misma comodidad en la corte que en la aldea. La botica pertenece a lo castizo y popular, pero le falta el sentarse a las buenas mesas y el codearse con las gentes de posibles. En francés todo resulta más fino y el lujo es más lujoso. Esto incluye, naturalmente, a las boutiques parisinas y a cualquier realidad que toquemos con la varita mágica de la palabra boutique.
¿O no? ¿Por qué no nos cuenta usted qué le parece?
Las siglas se escriben sin puntos
21 de Diciembre de 2007
Las siglas en español se escriben sin puntos. Las Academias se refieren a esta cuestión en dos artículos del DPD:
Actualmente las siglas no llevan puntos entre las letras que las componen (OTAN), salvo que formen parte de un enunciado escrito todo él en mayúsculas (DPD: punto, 2.3)
Las siglas se escriben hoy sin puntos ni blancos de separación. Solo se escribe punto tras las letras que componen las siglas cuando van integradas en textos escritos enteramente en mayúsculas: MEMORIA ANUAL DEL C.S.I.C. (DPD: sigla, 5.a)
Origen de los adverbios terminados en -mente
19 de Diciembre de 2007
Los adverbios terminados en -mente (por ejemplo, sinceramente) no existían en latín. Son una innovación de las lenguas románicas. Surgen de expresiones como esta:
Clara mente (’con mente clara’)
Lo que tenemos en el ejemplo es un adjetivo (clara) combinado con el sustantivo mente. El sustantivo y el adjetivo están en caso ablativo, que era el del complemento circunstancial. Esta combinación podía aparecer en oraciones del tipo:
Te lo digo con la mente clara
Al principio, los adjetivos tienen que ser compatibles con el significado de mente. Despues mente se va vaciando de significado hasta quedar convertido en un elemento que sirve para formar adverbios a partir de adjetivos. La pérdida de significado va acompañada de la pérdida de libertad en el plano formal: deja de ser una palabra independiente para convertirse en un sufijo que forzosamente va ligado a un adjetivo.
Todavía encontramos un indicio de su origen en el hecho de que el adverbio se construya a partir de la forma femenina del adjetivo. El sustantivo mente era femenino y el adjetivo tenía que concordar con él.
Encontramos otro rastro de su procedencia en el doble acento que presentan estos adverbios en la lengua oral; decimos:
Cláraménte
Tanto el adjetivo como el sufijo adverbializador -mente llevan su propio acento como recuerdo de que en su día fueron palabras independientes. Esto es excepcional en nuestra lengua. Los compuestos llevan normalmente un solo acento, por ejemplo sacacórchos, donde el acento recae únicamente sobre el segundo componente.
También en la lengua escrita, la acentuación de los adverbios en -mente es particular: solo lleva tilde el adverbio si el adjetivo la lleva por sí solo, como rápidamente.
Hay otra peculiaridad más que se explica por su origen. Cuando se coordinan dos de estos adverbios, lo normal es que el sufijo sólo aparezca en el segundo:
Este es un punto de vista general en todos los asuntos políticos: cuanto se haga, hay que hacerlo honrada y sinceramente [Ángel Ganivet: Idearium español]
Esto no ocurre con otros sufijos. Es el antiguo sustantivo independiente que asoma una vez más.
El sustantivo latino mens mentis se ha roto en dos en su paso al castellano y a las otras lenguas románicas: un nombre mente que es su sucesor directo y un sufijo adverbializador -mente. Hoy los hablantes no reconocen ninguna relación entre uno y otro a pesar de que históricamente son hermanos y tienen la misma forma. Es normal: los hablantes se dedican a hablar y no a hacer historia de la lengua. ¡Por suerte!
Condicional de rumor
17 de Diciembre de 2007
El condicional de rumor es el uso de la forma condicional del verbo para no comprometerse con la veracidad de lo que se está diciendo, por ejemplo:
Liedson, que cumple en diciembre próximo 30 años, encabezaría una lista de delanteros que el club sevillano maneja para suplir al avanzado de Mali, según el periódico [as.com (España), 16-11-2007]
Se trata de un uso muy extendido en el lenguaje periodístico, puesto que es una forma económica de indicar que el redactor ni afirma ni niega sino que, simplemente, se limita a transmitir una información.
Los puristas no lo aceptan por ser un giro calcado del francés. Para que el ejemplo de arriba resultara más castizo, bastaría con sustituir el condicional por el futuro (la expresión según el periódico ya indica la falta de compromiso con la veracidad de la información):
Liedson, que cumple en diciembre próximo 30 años, encabezará una lista de delanteros que el club sevillano maneja para suplir al avanzado de Mali, según el periódico
Desde el punto de vista de la eficacia de la comunicación, sin embargo, esta solución no es ideal porque despista al lector: primero le hace creer que se le está informando de un hecho (encabezará) para a continuación hacerle ver que se trata tan solo de una posibilidad (según el periódico).
La opción para evitar el condicional de rumor es siempre utilizar expresiones adicionales que indiquen cuál es el grado de compromiso con la información que está transmitiendo, por ejemplo:
Es posible que…
Puede que…
Parece ser que…
Al parecer…
Quizás…
De ser cierta la información que manejamos…
Esto puede dar lugar a una redacción pesada, sobre todo en pasajes o textos en que sean necesarias muchas puntualizaciones de este tipo.
Si le ha picado la curiosidad, Justo Fernández le proporciona información más amplia y detallada sobre el condicional de rumor.
Etimología de ‘domingo’
16 de Diciembre de 2007
Domingo viene de dominicus (dies), ‘día del señor’.
Nuestra semana de siete días es la semana romana. Los días tomaban su nombre de los astros del sistema solar. Nuestro domingo era para los romanos el día del sol. Hoy se conserva memoria de esto en las lenguas germánicas, que aún lo llaman así, por ejemplo, inglés Sunday o alemán Sonntag.
En nuestra tradición religiosa este es el día en que resucita Cristo y por eso se le consagra a él desplazando al sol. Las lenguas románicas están de acuerdo en esto: en castellano, portugués y gallego lo llamamos domingo, en catalán diumenge, en francés dimanche, en italiano domenica, en rumano duminică, etc. Este día acabó también imponiéndose frente al sábado como día de celebración religiosa para los cristianos.
Covarrubias lo explica así en el Tesoro de la lengua castellana:
DOMINGO, el día del Señor […] En la ley antigua se celebraba la fiesta del sábado en memoria de que Dios, habiendo criado el mundo —y al séptimo día, que tiene por nombre sábado—, descansó y cesó de la obra de la creación […] Pero en la ley de Gracia, por memoria de que el mesmo Señor que crio este mundo y al hombre, tomando nuestra humanidad el Verbo Divino, segunda Persona de la Santísima Trinidad, le reparó con su Encarnación, Pasión, muerte y Resurrección, en memoria deste tan grande beneficio, los cristianos pasaron la celebridad y fiesta al día siguiente del sábado, en el cual el Señor resucitó glorioso, impasible, habiendo descansado de la obra de la Redención, que tanto le costó […] De aquí empezó el trabajo que le hizo sudar y sudar gotas de sangre en el huerto y después verter arroyos della, muriendo en la cruz. Pero resucitando al tercero día nos le dejó santificado para guardarle, llamándole día del Señor y vulgarmente domingo […]
Gerundio de posterioridad
13 de Diciembre de 2007
El gerundio de posterioridad es un uso antinormativo. Se incurre en él cuando en una oración aparece un gerundio que expresa una acción posterior a la del verbo principal (de ahí la denominación). Veamos un ejemplo:
Un grupo de desconocidos ha prendido fuego al vehículo, resultando calcinados éste y otros tres turismos […] [El Mundo (España), 11-9-2001] (INCORRECTO)
En el ejemplo anterior hay dos acciones diferentes:
1.º … ha prendido fuego… (verbo principal)
2.º … resultando calcinados… (gerundio)
Una solución correcta (entre muchas posibles) es esta, en la que sustituimos el gerundio por un verbo en forma personal:
Un grupo de desconocidos ha prendido fuego al vehículo, que ha resultado calcinado junto a otros tres turismos
Es correcto que la acción que expresa el gerundio suceda antes que la del verbo principal:
Previendo nuevos sucesos, la rectora Milena Bravo ordenó la suspensión de las actividades [El Universal (Venezuela), 28-11-2007]
La oración anterior es correcta porque la secuencia temporal es la siguiente:
1.º Previendo nuevos sucesos… (gerundio)
2.º … ordenó la suspensión… (verbo principal)
También es correcto que la acción del gerundio y la del verbo principal sucedan simultáneamente:
Ayuso caminaba moviendo los brazos a destiempo [José Manuel Caballero Bonald: Dos días de setiembre]
Caminar y mover los brazos son acciones que se producen al mismo tiempo. No hay nada que objetar a este uso del gerundio.
Todas las precauciones son pocas con el gerundio. Muchas personas lo utilizan porque les suena fino o importante. En la práctica, se presta a muchos errores e incluso cuando se utiliza correctamente suele indicar más bien un estilo descuidado.
¿Académicos o profesores universitarios?
11 de Diciembre de 2007
En España, cuando hablamos de académicos, tradicionalmente nos referimos a los miembros de las Reales Academias. Este término se asocia sobre todo con los miembros de la Real Academia Española, que es la encargada de velar por el idioma; pero también se aplica a los pertenecientes a las otras corporaciones, como la Real Academia de la Historia o la Real Academia Nacional de Medicina.
Sin embargo, en los últimos años va avanzando otro uso de la palabra por influencia del inglés. En esta lengua academician o academic significa ‘profesor universitario’, por lo que fácilmente se desliza el falso amigo académico en traducciones apresuradas o descuidadas. He aquí un ejemplo:
Como la rueda, el alfabeto y la fermentación del vino, los fondos de cobertura nos hicieron levantar la ceja a los académicos [El País (España), 16-9-2007]
Se trata de un artículo escrito originariamente en inglés por el premio Nobel Paul A. Samuelson, catedrático del MIT. Aquí se debería haber traducido los profesores universitarios o, quizá, los miembros del mundo académico, expresión que sí se interpreta como referida a los universitarios.
Este uso va progresando y ya no solo se encuentra en traducciones sino también en textos redactados directamente en español. Esto fue lo que ocurrió en este titular de noticia:
La Caixa ‘ficha’ a diez académicos para su Servicio de Estudios [Abc (España), 4-10-2005; negrita, A.B.]
Cuando continuamos leyendo, descubrimos que se trata de catedráticos de universidad y, por tanto, del sentido anglizante de académico.
Habrá que ver si con el tiempo esta nueva acepción triunfa o si no pasa de ser una moda pasajera.
Etimología de ’tisana’
10 de Diciembre de 2007
Una tisana es hoy un cocimiento de hierbas. El nombre es de origen griego. Viene de ptisáne, que era una bebida hecha a base de cebada. El nombre ptisáne, a su vez, viene del verbo ptísso, que significaba ‘machacar’, ‘majar’ o también ‘descascarillar’ porque este era el proceso que se seguía con el grano para preparar la bebida. La denominación se basa en una metonimia (en este caso, el proceso por el producto).
Como ocurre con muchos otros helenismos, llega al castellano y a las otras lenguas románicas a través del latín. Este es el recorrido:
Gr. ptísso (’machacar, descascarillar’) > gr. ptisáne (’bebida de cebada’) > lat. ptisana (’bebida de cebada’) > cast. tisana
¿Y cómo se pasa de un agua de cebada a un cocimiento de hierbas? La explicación está en la medicina antigua. El agua de cebada era uno de los principales remedios contra la fiebre y servía de base también para diversos cocimientos o infusiones de hierbas. Al final acabó utilizándose para cualquier cocimiento o infusión medicinal, llevara cebada o no.
Una pequeña aclaración antes de terminar: la cerveza se hace de cebada triturada, pero no es lo mismo que una tisana, ¡cuidado!
Tilde en adverbios terminados en -mente
8 de Diciembre de 2007
Los adverbios terminados en -mente se acentúan igual que el adjetivo sobre el que están formados. Es decir, si el adjetivo lleva tilde por sí solo, también la lleva el adverbio; y si el adjetivo no la lleva, tampoco la lleva el adverbio:
Rápida > rápidamente
Rara > raramente
Rápida es una palabra esdrújula. Todas las palabras esdrújulas llevan tilde en castellano y, por tanto, el adverbio rápidamente hereda la tilde.
En cambio, rara es una palabra llana terminada en vocal. No le corresponde tilde según las reglas de acentuación, así que raramente se queda sin nada que heredar y se escribe también sin tilde.
Esta forma excepcional de acentuación se explica porque la ortografía mantiene un recuerdo del origen de los adverbios terminados en -mente.