La tilde de los demostrativos
20 de Octubre de 2007
En la inmensa mayoría de los casos es correcto escribir los demostrativos sin tilde.
En español tenemos tres series de demostrativos. Este es el conjunto completo de formas:
1. Este - esta - esto - estos - estas
2. Ese - esa - eso - esos - esas
3. Aquel - aquella- aquello - aquellos - aquellas
Los demostrativos pueden funcionar como adjetivos o como pronombres. Cuando funcionan como adjetivos, modifican a un sustantivo:
Quiero esa camisa
Cuando los demostrativos funcionan como adjetivos, nunca se acentúan.
Cuando funcionan como pronombres, desempeñan la función de un nombre o, para ser más exactos, de un sintagma nominal completo:
Quiero esa
Cuando funcionan como pronombres, algunos de ellos (no todos) puede ser obligatorio acentuarlos (en la práctica, casi nunca). Para empezar, nunca llevan tilde las formas neutras:
Esto - eso - aquello nunca se acentúan
¿Por qué? La tilde que reciben algunas de las formas pronominales es una tilde diacrítica o acento diacrítico, que es el que evita que confundamos palabras diferentes que se escriben igual. Nunca puede haber confusión con las formas neutras porque solo pueden ser pronombres. Podemos escribir:
Esto es increíble
Lo que no podemos hacer nunca es combinar esa forma del demostrativo con un nombre: esto árbol.
El resto de las formas pronominales solo es obligatorio acentuarlas si se puedan confundir con la forma adjetiva y dar lugar a interpretaciones erróneas, que es lo que puede pasar en estas dos oraciones:
Matilde dejó a ese tonto
Matilde dejó a ése tonto
La tilde nos indica que tenemos que interpretarlas así, respectivamente:
Matilde abandonó a ese tonto
A ese Matilde lo dejó tonto
Hasta aquí, en teoría, todo está muy bien. En la práctica, lo que hay que hacer es redactar de forma más clara y dejarse de tildes diacríticas. El primer par de oraciones tenemos que leerlo dos veces para enterarnos de lo que nos están diciendo. Las del segundo par, en cambio, se entienden a la primera.
No hay más casos obligatorios. Cuando los demostrativos se utilizan como pronombres sin dar lugar a ambigüedad, el acento es facultativo, es decir, queda a nuestro criterio el ponerlo o no ponerlo. Sin embargo, es preferible no poner tilde en estos casos. Cuando hay dos posibilidades correctas, y una es más sencilla y otra más complicada, se prefiere la sencilla.
En resumen, si tenemos una tilde en un demostrativo, hay que leer otra vez esa oración. Si la tilde no es obligatoria, hay que quitarla; y si lo es, hay que rehacer la oración para que desaparezca.
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22 de Febrero de 2008 a las 23:40
A mí me parece que siempre que es necesario poner tilde hay que hacerlo, hay que entender bien qué es un adjetivo y qué es un pronombre, y aprender bien la diferencia. No habría por qué tener que andar analizando en cada caso si el pronombre presta a ambigüedad o no para decidir si poner la tilde o no, me parece que decidir poner SIEMPRE la tilde en pronombres demostrativos que no son neutros haría la tarea de diferenciar funciones sintácticas mucho más fácil y favorecería fuertemente la claridad de los textos escritos.
8 de Marzo de 2008 a las 20:55
que esto es muy buenop chido wey.