Archivo de la categoría: sintaxis

Soluciones: queísmo y dequeísmo

Aquí tienes las soluciones al ejercicio sobre queísmo y dequeísmo. Cada respuesta correcta vale un punto.

a) Estoy seguro de que…

b) seguro que te sale bien

c) Me alegra que me haga esa pregunta.

d) Me alegro de que…

e) Mi intención es que…

f) Date cuenta de que…

g) más vale que…

h) a no ser que..

i) Tengo ganas de que…

j) hasta el punto de que…

Ejercicios: queísmo y dequeísmo

Vamos a ver qué tal andas en cuestión de dequeísmo y queísmo. Vas a encontrar a continuación diez oraciones con sendos huecos. Tienes que decidir si en esos huecos hace falta una preposición y, en su caso, qué preposición es necesaria. Cuando termines, consulta las soluciones.

a) Estoy seguro ____ que me va a salir bien este ejercicio.

b) Claro, hombre, seguro ____ que te sale bien.

c) Me alegra ____ que me haga esa pregunta.

d) Me alegro ____ que me haga esa pregunta.

e) Mi intención es ____ que aprendas a usar las preposiciones.

f) Date cuenta ____ que al verbo no se le puede quitar nunca su preposición.

g) Pero más vale ____ que tengas presente que tampoco se le puede añadir una que no tiene de por sí.

h) Me quedaré hasta el jueves a no ser ____ que ocurra algo inesperado.

i) Tengo ganas ____ que lleguen las vacaciones.

j) Había engordado hasta el punto ____ que no le reconocíamos.

Pronombres relativos: quien

El pronombre relativo quien se utiliza propiamente refiriéndose a personas:

(1) No tardé en encontrar a Pablo, quien me recibió sorprendido y con agrado [Adelaida García Morales: La lógica del vampiro].

En (1) el relativo quien se refiere a Pablo. Si arrancamos de su contexto la oración introducida por quien, comprobaremos que en la posición que ocupaba este pronombre podemos poner tranquilamente el nombre Pablo:

(2) Pablo me recibió sorprendido y con agrado.

Pablo es en (1) el antecedente de quien.

Una vez que hemos entendido esto esto, hay que saber que cuando el antecedente está en plural, el pronombre tiene que adoptar obligatoriamente la forma quienes:

(3) Esto lo sabemos todos los traductores e intérpretes, quienes no obstante debemos estar siempre presentes en estos encuentros privados por tres razones principales [Javier Marías: Corazón tan blanco].

El antecedente de quienes en (3) es todos los traductores e intérpretes. Como está en plural, fuerza al pronombre a adoptar la forma de plural. Por tanto, sería incorrecto utilizar el singular quien en (3).

Hoy se admite también el uso de este pronombre con antecedentes referidos a entidades personificadas, a las que se les atribuye la capacidad de tomar decisiones, obrar, etc. (típicamente entidades formadas por agregaciones de personas, como gobiernos, partidos, sindicatos, empresas…):

(4) Este, ejem, ejem, individuo me fue remitido por el poder judicial, quien sabiamente dictaminó podía mejor ser tratado entre los muros de una casa de salud que entre los de una institución penitenciaria [Eduardo Mendoza: El misterio de la cripta embrujada].

Aunque se haya levantado el viejo tabú gramatical sobre este uso, desde el punto de vista del estilo no deja de chirriar. Mi consejo: mantente alejado de él en cualquier texto mínimamente serio. Ten en cuenta, por cierto, que en el ejemplo (4) el pronombre se utiliza para caracterizar el habla engolada de uno de los personajes de la novela.

Es siempre un error utilizar quien o quienes para referirse a cosas.

Las restricciones de arriba son semánticas, es decir, tienen que ver con el significado. Además, nuestro pronombre presenta restricciones sintácticas, que son las que dependen de meros factores formales y estructurales. La clave aquí es la presencia o ausencia de una preposición. Cuando quien va acompañado de preposición, puede introducir lo mismo oraciones de relativo especificativas (5) que oraciones de relativo explicativas (6):

(5) […] usted tendrá amigos con quienes comentar todo tipo de asuntos, ¿no? [Luis Landero: Juegos de la edad tardía].

(6) O no tan casualmente —añadió Brunswick, a quien los años no habían enseñado a desprenderse de sus recelos [Manuel de Lope: Madrid Continental].

En cambio, si no hay preposición, solamente puede encabezar oraciones explicativas:

(7) […] solo estuvo presente su hermano Roger, quien al parecer salió con prisas en un deportivo (quizá un Aston Martin) nada más terminar la ceremonia [Javier Marías: Todas las almas].

(8) Ha venido a buscarte el chico quien que te llamó el otro día.

En este artículo he explicado el uso de quien en oraciones de relativo con antecedente expreso. También puedes encontrar este pronombre en oraciones sin antecedente expreso y las denominadas perífrasis de relativo. De unas y otras habrá que tratar en otro momento.

Una última advertencia antes de terminar: no hay que confundir quien con quién. Pulsa en el enlace y descubrirás la forma de evitarlo.

Concordancia: uno de los que

La secuencia uno de los que nos pide una concordancia del verbo en plural, tal como se hace en este ejemplo:

(1) Uno de los que llegaron a dicho jubileo fue cierto hombre del norte llamado Nicolás Copérnico [Vicente Blasco Ibáñez: A los pies de Venus].

¿Por qué tiene que estar el verbo en plural? Porque el sujeto es los que. Igual que decimos Los que llegaron al jubileo…, debemos decir Uno de los que llegaron al jubileo… Es así de sencillo.

A veces se encuentran concordancias en singular para este tipo de construcciones: Uno de los que llegó a dicho jubileo… Esto es un caso de concordancia ad sensum, es decir, una concordancia que se basa en la idea y que pasa por alto las reglas de la gramática. La concordancia ad sensum es una especie de salto mortal. Es sabido que en este tipo de piruetas se pueden romper cosas y en este caso lo que se rompe es la sintaxis, pues se obliga al verbo a concordar con uno, que no es su sujeto.

Esta segunda forma de concordancia no es propiamente una incorrección, pero no es un estilo aconsejable. Encuentra su lugar en el habla informal y relajada. Debemos evitarla, en cambio, en el habla y la escritura esmeradas, que requieren siempre que tengamos el máximo cuidado con la gramática.

Sino que

Muchas personas se preguntan cuándo hay que utilizar sino que y cuándo sino solamente. Esta duda es especialmente frecuente entre los estudiantes de español como lengua extranjera. El que en una oración aparezca sino sino que depende de la forma del verbo:

(1) Olegario no estaba estudiando, sino que estaba en la discoteca.

En (1) tenemos la secuencia sino que y a continuación un verbo conjugado. Esa es la clave.

Cuando no hay verbo o no está conjugado, se utiliza simplemente sino:

(2) A Olegario no le gusta leer, sino tocar la guitarra.

(3) No quiero aguardiente, sino una tila.

En (2) hay un verbo (tocar), pero está en infinitivo y, por tanto, no nos vale como verbo conjugado. En (3) no hay ni siquiera verbo después de sino, así que no hay posibilidad de que aparezca por ningún lado la conjunción que.

Recuerda que antes de sino se escribe coma. No confundas tampoco sinosi no.

A + infinitivo con valor imperativo

Normalmente, el uso del infinitivo con valor de imperativo es incorrecto. Sin embargo, existe una construcción de infinitivo con la preposición a que es coloquial, pero perfectamente correcta. Me refiero a secuencias como las siguientes:

(1) ¡A comer todo el mundo!

(2) ¡A callar!

(3) ¡A dormir ahora mismo!

Estos usos son propios del lenguaje coloquial, familiar incluso. Los encontraremos preferentemente en la lengua oral, aunque también aparecen en textos escritos que imitan la oralidad o que se acercan por sus características a lo oral (piensa, por ejemplo, en lo que ocurre con los mensajes de móviles).

Hablar correctamente no consiste en hablar como un libro, sino en saber utilizar en cada ocasión los recursos más adecuados. Tan correcto puede ser lo popular como lo formal; todo depende de cuándo y dónde.

Soluciones: concordancia de ‘ninguno’

Ha llegado el momento de comprobar si has resuelto correctamente el ejercicio sobre la concordancia de ninguno. Cada apartado vale un punto.

a) Todos estos libros tienen algo en común: ninguno me interesa [esta concordancia es correcta y además este el caso estándar, que no presenta ningún problema especial].

b) Ninguno de los concursantes supieron supo resolver la pregunta [la concordancia era incorrecta: no decimos alguno de los concursantes supieron y, del mismo modo, tampoco debemos decir ninguno de los concursantes supieron].

c) Ninguno de nosotros tiene tiempo para perderlo en tonterías [es correcta].

d) Ninguno de vosotros está en posesión de la verdad [es correcta].

e) Ninguno de nosotros querríamos que la situación empeorase hasta el punto de no tener solución [esta concordancia se acepta, pero conviene que seas prudente con ella; su lugar está en el habla coloquial y más vale que se quede ahí].

f) Ninguno de vosotros contáis con suficientes apoyos para ganar las elecciones [es correcta con las mismas precauciones que la anterior].

g) Ninguno queremos que la situación degenere [es correcta; lo que nunca debes decir es nadie queremos].

h) Ninguno podéis ganar las elecciones sin apoyos externos [también es correcta; esto en ningún caso se debe convertir en nadie queréis].

i) Todos los candidatos tienen algo en común: ninguno saben sabe lo que quiere hacer después de las elecciones [era incorrecta; al corregirla también hay que cambiar quieren hacer por quiere hacer].

j) Ninguno de los implicados quedó plenamente satisfecho con la solución [correcta].

Las dudas que quizás te queden puedes despejarlas consultando el artículo en el que se explica la concordancia del verbo cuando su sujeto es ninguno.

Ejercicios: concordancia de ‘ninguno’

En este ejercicio vamos a practicar la concordancia del verbo cuando su sujeto es ninguno. Tienes que decidir si el número y la persona de los verbos que aparecen destacados en negrita son correctos o si hay que corregir algo. No es un ejercicio fácil.

a) Todos estos libros tienen algo en común: ninguno me interesa.

b) Ninguno de los concursantes supieron resolver la pregunta.

c) Ninguno de nosotros tiene tiempo para perderlo en tonterías.

d) Ninguno de vosotros está en posesión de la verdad.

e) Ninguno de nosotros querríamos que la situación empeorase hasta el punto de no tener solución.

f) Ninguno de vosotros contáis con suficientes apoyos para ganar las elecciones.

g) Ninguno queremos que la situación degenere.

h) Ninguno podéis ganar las elecciones sin apoyos externos.

i) Todos los candidatos tienen algo en común: ninguno saben lo que quieren hacer después de las elecciones.

j) Ninguno de los implicados quedó plenamente satisfecho con la solución.

Las soluciones te están esperando.

Ejercicios: gerundio de posterioridad

En este ejercicio vas a encontrar una serie de gerundios destacados en negrita. Tienes que decidir si se trata de casos de gerundio de posterioridad o no. Si lo son, debes corregirlos.

a) El vuelo procedente de Madrid tuvo un trayecto plagado de incidencias, siendo imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia.

b) Escapó de Alcatraz cavando un túnel con una cucharilla.

c) Susanita estudió su carrera en cuatro años, encontrando un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional.

d) Te tengo dicho que no hables comiendo.

e) Milón se puso fuerte paseando un toro en brazos.

f) Milón puso en práctica con constancia su famoso método del toro, desarrollando una fuerza extraordinaria.

g) Hemos rediseñado nuestra estrategia de ventas, logrando un incremento de la facturación del 23 %.

h) Trabajó como minero durante muchos años, desarrollando silicosis al final de su vida.

i) Habiendo oído a los testigos, el juez dio por finalizada la sesión.

j) Probaron con un láser, pero al final hubo que depilarle las cejas tirando con unos alicates.

¿Ya has terminado? Ve rápidamente a la página de soluciones.

La pasiva refleja

La construcción pasiva refleja se denomina así porque presenta puntos en común con la construcción pasiva y con las construcciones reflexivas. Se trata de construcciones como las que encontramos en los ejemplos (1) y (2):

(1) […] aquí se necesita gente que pueda trabajar [Felipe Santander: El corrido de los dos hermanos].

(2) […] no se regalan armas de fuego a una dama [Eduardo Mendoza: La ciudad de los prodigios].

Se caracterizan por lo siguiente:

a) Solo son posibles con verbos transitivos

Esta es una característica que las acerca a las pasivas perifrásticas (como El delincuente fue condenado). Al igual que ocurre con estas, solamente se pueden formar construcciones pasivas reflejas a partir de verbos que toman un complemento directo. Los verbos necesitar y regalar, que son los que tenemos en los ejemplos de arriba, normalmente forman oraciones activas como (3) y (4), en las que hay un complemento directo, que destaco en negrita:

(3) El patrón necesita gente.

(4) Manolo regaló un fusil de juguete a su hermano.

Si no hay complemento directo, no hay pasiva: ni perifrástica ni refleja.

b) El verbo va acompañado de la partícula se

Esto las acerca a las impersonales con se. No le busques una función sintáctica a se. Está ahí únicamente como marca que nos avisa de que nos encontramos ante una construcción especial. Nos está dando pistas de que ha desaparecido algo: el sujeto de la activa.

c) El complemento directo de la activa correspondiente es el sujeto de la pasiva refleja

Esta es otra característica que las acerca a las pasivas perifrásticas. A partir de una oración como Manolo regala fusiles a las damas podemos llegar a pasivas perifrásticas como Los fusiles les son regalados a las damas o pasivas reflejas como No se regalan fusiles a las damas. Una y otra construcción tienen en común que lo que era un complemento directo se convierte ahora en sujeto. Podemos apreciar que se trata del sujeto porque el verbo concuerda con él en número. Es una prueba infalible. Esto queda de manifiesto sobre todo en el plural:

(5) Se buscan trabajadores.

(6) Se regalan armas de fuego.

d) No se nos indica quién realiza la acción

Para eso es para lo que sirve precisamente una oración pasiva: para apartar el foco de atención del agente y situarlo sobre la acción y su objeto. Es una característica que comparte la pasiva refleja tanto con la pasiva perifrástica como con las construcciones impersonales con se.

Además de las cuatro características anteriores, podemos proporcionar unas breves notas de uso. El sujeto de la activa correspondiente puede aparecer como complemento agente, aunque no es lo normal. En este caso, se introduce mediante la preposición por o, mejor todavía, la expresión por parte de:

(7) Se eligen representantes por los ciudadanos.

(8) Se eligen representantes por parte de los ciudadanos.

La pasiva refleja resulta más natural en español que la perifrástica y se suele preferir a esta, incluso en textos formales.

Hay que decir que se trata de una construcción enormemente compleja. Aunque los hablantes nativos la manejan con soltura y espontaneidad, suele plantear dificultades considerables a quienes aprenden el español como lengua extranjera.

La pasiva refleja está muy cercana a las construcciones impersonales con se. Tanto es así que no siempre es posible distinguir netamente unas de otra, pero de esta cuestión tendremos que ocuparnos cuando hablemos de las impersonales con se y las complicaciones que presentan.