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Concordancia: uno de los que

La secuencia uno de los que nos pide una concordancia del verbo en plural, tal como se hace en este ejemplo:

(1) Uno de los que llegaron a dicho jubileo fue cierto hombre del norte llamado Nicolás Copérnico [Vicente Blasco Ibáñez: A los pies de Venus].

¿Por qué tiene que estar el verbo en plural? Porque el sujeto es los que. Igual que decimos Los que llegaron al jubileo…, debemos decir Uno de los que llegaron al jubileo… Es así de sencillo.

A veces se encuentran concordancias en singular para este tipo de construcciones: Uno de los que llegó a dicho jubileo… Esto es un caso de concordancia ad sensum, es decir, una concordancia que se basa en la idea y que pasa por alto las reglas de la gramática. La concordancia ad sensum es una especie de salto mortal. Es sabido que en este tipo de piruetas se pueden romper cosas y en este caso lo que se rompe es la sintaxis, pues se obliga al verbo a concordar con uno, que no es su sujeto.

Esta segunda forma de concordancia no es propiamente una incorrección, pero no es un estilo aconsejable. Encuentra su lugar en el habla informal y relajada. Debemos evitarla, en cambio, en el habla y la escritura esmeradas, que requieren siempre que tengamos el máximo cuidado con la gramática.

Sino que

Muchas personas se preguntan cuándo hay que utilizar sino que y cuándo sino solamente. Esta duda es especialmente frecuente entre los estudiantes de español como lengua extranjera. El que en una oración aparezca sino sino que depende de la forma del verbo:

(1) Olegario no estaba estudiando, sino que estaba en la discoteca.

En (1) tenemos la secuencia sino que y a continuación un verbo conjugado. Esa es la clave.

Cuando no hay verbo o no está conjugado, se utiliza simplemente sino:

(2) A Olegario no le gusta leer, sino tocar la guitarra.

(3) No quiero aguardiente, sino una tila.

En (2) hay un verbo (tocar), pero está en infinitivo y, por tanto, no nos vale como verbo conjugado. En (3) no hay ni siquiera verbo después de sino, así que no hay posibilidad de que aparezca por ningún lado la conjunción que.

Recuerda que antes de sino se escribe coma. No confundas tampoco sinosi no.

A + infinitivo con valor imperativo

Normalmente, el uso del infinitivo con valor de imperativo es incorrecto. Sin embargo, existe una construcción de infinitivo con la preposición a que es coloquial, pero perfectamente correcta. Me refiero a secuencias como las siguientes:

(1) ¡A comer todo el mundo!

(2) ¡A callar!

(3) ¡A dormir ahora mismo!

Estos usos son propios del lenguaje coloquial, familiar incluso. Los encontraremos preferentemente en la lengua oral, aunque también aparecen en textos escritos que imitan la oralidad o que se acercan por sus características a lo oral (piensa, por ejemplo, en lo que ocurre con los mensajes de móviles).

Hablar correctamente no consiste en hablar como un libro, sino en saber utilizar en cada ocasión los recursos más adecuados. Tan correcto puede ser lo popular como lo formal; todo depende de cuándo y dónde.

Soluciones: concordancia de ‘ninguno’

Ha llegado el momento de comprobar si has resuelto correctamente el ejercicio sobre la concordancia de ninguno. Cada apartado vale un punto.

a) Todos estos libros tienen algo en común: ninguno me interesa [esta concordancia es correcta y además este el caso estándar, que no presenta ningún problema especial].

b) Ninguno de los concursantes supieron supo resolver la pregunta [la concordancia era incorrecta: no decimos alguno de los concursantes supieron y, del mismo modo, tampoco debemos decir ninguno de los concursantes supieron].

c) Ninguno de nosotros tiene tiempo para perderlo en tonterías [es correcta].

d) Ninguno de vosotros está en posesión de la verdad [es correcta].

e) Ninguno de nosotros querríamos que la situación empeorase hasta el punto de no tener solución [esta concordancia se acepta, pero conviene que seas prudente con ella; su lugar está en el habla coloquial y más vale que se quede ahí].

f) Ninguno de vosotros contáis con suficientes apoyos para ganar las elecciones [es correcta con las mismas precauciones que la anterior].

g) Ninguno queremos que la situación degenere [es correcta; lo que nunca debes decir es nadie queremos].

h) Ninguno podéis ganar las elecciones sin apoyos externos [también es correcta; esto en ningún caso se debe convertir en nadie queréis].

i) Todos los candidatos tienen algo en común: ninguno saben sabe lo que quiere hacer después de las elecciones [era incorrecta; al corregirla también hay que cambiar quieren hacer por quiere hacer].

j) Ninguno de los implicados quedó plenamente satisfecho con la solución [correcta].

Las dudas que quizás te queden puedes despejarlas consultando el artículo en el que se explica la concordancia del verbo cuando su sujeto es ninguno.

Ejercicios: concordancia de ‘ninguno’

En este ejercicio vamos a practicar la concordancia del verbo cuando su sujeto es ninguno. Tienes que decidir si el número y la persona de los verbos que aparecen destacados en negrita son correctos o si hay que corregir algo. No es un ejercicio fácil.

a) Todos estos libros tienen algo en común: ninguno me interesa.

b) Ninguno de los concursantes supieron resolver la pregunta.

c) Ninguno de nosotros tiene tiempo para perderlo en tonterías.

d) Ninguno de vosotros está en posesión de la verdad.

e) Ninguno de nosotros querríamos que la situación empeorase hasta el punto de no tener solución.

f) Ninguno de vosotros contáis con suficientes apoyos para ganar las elecciones.

g) Ninguno queremos que la situación degenere.

h) Ninguno podéis ganar las elecciones sin apoyos externos.

i) Todos los candidatos tienen algo en común: ninguno saben lo que quieren hacer después de las elecciones.

j) Ninguno de los implicados quedó plenamente satisfecho con la solución.

Las soluciones te están esperando.

Ejercicios: gerundio de posterioridad

En este ejercicio vas a encontrar una serie de gerundios destacados en negrita. Tienes que decidir si se trata de casos de gerundio de posterioridad o no. Si lo son, debes corregirlos.

a) El vuelo procedente de Madrid tuvo un trayecto plagado de incidencias, siendo imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia.

b) Escapó de Alcatraz cavando un túnel con una cucharilla.

c) Susanita estudió su carrera en cuatro años, encontrando un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional.

d) Te tengo dicho que no hables comiendo.

e) Milón se puso fuerte paseando un toro en brazos.

f) Milón puso en práctica con constancia su famoso método del toro, desarrollando una fuerza extraordinaria.

g) Hemos rediseñado nuestra estrategia de ventas, logrando un incremento de la facturación del 23 %.

h) Trabajó como minero durante muchos años, desarrollando silicosis al final de su vida.

i) Habiendo oído a los testigos, el juez dio por finalizada la sesión.

j) Probaron con un láser, pero al final hubo que depilarle las cejas tirando con unos alicates.

¿Ya has terminado? Ve rápidamente a la página de soluciones.

La pasiva refleja

La construcción pasiva refleja se denomina así porque presenta puntos en común con la construcción pasiva y con las construcciones reflexivas. Se trata de construcciones como las que encontramos en los ejemplos (1) y (2):

(1) [...] aquí se necesita gente que pueda trabajar [Felipe Santander: El corrido de los dos hermanos].

(2) [...] no se regalan armas de fuego a una dama [Eduardo Mendoza: La ciudad de los prodigios].

Se caracterizan por lo siguiente:

a) Solo son posibles con verbos transitivos

Esta es una característica que las acerca a las pasivas perifrásticas (como El delincuente fue condenado). Al igual que ocurre con estas, solamente se pueden formar construcciones pasivas reflejas a partir de verbos que toman un complemento directo. Los verbos necesitar y regalar, que son los que tenemos en los ejemplos de arriba, normalmente forman oraciones activas como (3) y (4), en las que hay un complemento directo, que destaco en negrita:

(3) El patrón necesita gente.

(4) Manolo regaló un fusil de juguete a su hermano.

Si no hay complemento directo, no hay pasiva: ni perifrástica ni refleja.

b) El verbo va acompañado de la partícula se

Esto las acerca a las impersonales con se. No le busques una función sintáctica a se. Está ahí únicamente como marca que nos avisa de que nos encontramos ante una construcción especial. Nos está dando pistas de que ha desaparecido algo: el sujeto de la activa.

c) El complemento directo de la activa correspondiente es el sujeto de la pasiva refleja

Esta es otra característica que las acerca a las pasivas perifrásticas. A partir de una oración como Manolo regala fusiles a las damas podemos llegar a pasivas perifrásticas como Los fusiles les son regalados a las damas o pasivas reflejas como No se regalan fusiles a las damas. Una y otra construcción tienen en común que lo que era un complemento directo se convierte ahora en sujeto. Podemos apreciar que se trata del sujeto porque el verbo concuerda con él en número. Es una prueba infalible. Esto queda de manifiesto sobre todo en el plural:

(5) Se buscan trabajadores.

(6) Se regalan armas de fuego.

d) No se nos indica quién realiza la acción

Para eso es para lo que sirve precisamente una oración pasiva: para apartar el foco de atención del agente y situarlo sobre la acción y su objeto. Es una característica que comparte la pasiva refleja tanto con la pasiva perifrástica como con las construcciones impersonales con se.

Además de las cuatro características anteriores, podemos proporcionar unas breves notas de uso. El sujeto de la activa correspondiente puede aparecer como complemento agente, aunque no es lo normal. En este caso, se introduce mediante la preposición por o, mejor todavía, la expresión por parte de:

(7) Se eligen representantes por los ciudadanos.

(8) Se eligen representantes por parte de los ciudadanos.

La pasiva refleja resulta más natural en español que la perifrástica y se suele preferir a esta, incluso en textos formales.

Hay que decir que se trata de una construcción enormemente compleja. Aunque los hablantes nativos la manejan con soltura y espontaneidad, suele plantear dificultades considerables a quienes aprenden el español como lengua extranjera.

La pasiva refleja está muy cercana a las construcciones impersonales con se. Tanto es así que no siempre es posible distinguir netamente unas de otra, pero de esta cuestión tendremos que ocuparnos cuando hablemos de las impersonales con se y las complicaciones que presentan.

El verbo concuerda en singular con los nombres colectivos

Cuando el sujeto de una oración está formado por un nombre colectivo, el verbo debe concordar con él en singular:

(1) A eso de las nueve, el grupo entraba en Jerusalén [Juan José Benítez: Caballo de Troya I].

(2) [...] una muchedumbre invadió la capilla de la Reina en el palacio de Somerset y destruyó el altar [Otero Lisandro: Temporada de ángeles].

Debemos huir en estos casos de la concordancia en plural: el grupo entrabanuna muchedumbre invadieron.

La confusión se produce porque hay una discordancia entre el significado y el número gramatical. Es cierto que sustantivos como grupo, muchedumbre, gente, pareja, etc., encierran una idea de pluralidad, pero si nos fijamos en el artículo que los acompaña, veremos inmediatamente que lo que tenemos delante es un singular con todas las de la ley:

(3) el grupo

(4) una muchedumbre

Pues bien, eso es lo único que le importa al verbo y a eso es a lo que nos debemos atener para hacer la concordancia.

No obstante, el tema de la concordancia del verbo con el sujeto es muy complejo. La concordancia de infinidad, cantidad y multitud es especial a veces. Habrá que ocuparse también en su debido momento de sujetos como un grupo de personas, la mayoría de los ciudadanos, etc., que siguen una regla especial porque combinan un sustantivo en singular y otro en plural.

Nota: Los ejemplos (1) y (2) están tomados del CREA (Real Academia Española: Corpus de referencia del español actual, acceso: 14 de febrero de 2014).

Cuándo se utiliza ‘el cual’

El cual es un pronombre relativo que alterna en su uso con que. Sin embargo, uno y otro no son intercambiables. El cual tiene unos contextos de uso más restringidos en comparación con que. En lo que sigue, me referiré al pronombre en cuestión como el cual para abreviar, pero en realidad las formas que puede adoptar son cinco: el cual, la cual, lo cual, los cualeslas cuales.

Este pronombre aparece siempre encabezando una oración subordinada de relativo. Sus posibilidades de uso varían dependiendo de la naturaleza de esa oración. Como sabemos, hay dos tipos de oraciones de relativo:

a) oraciones de relativo especificativas

b) oraciones de relativo explicativas

Con las primeras, solamente podemos utilizar el cual si lleva delante una preposición. Es decir, la siguiente oración es correcta:

(1) Este es el libro sobre el cual hemos hablado en clase.

El pronombre el cual se puede sustituir aquí perfectamente por el que:

(2) Este es el libro sobre el que hemos hablado en clase.

En cambio, esta otra oración es incorrecta porque no hay preposición:

(3) Valle-Inclán es un escritor el cual se caracteriza por su prosa rica y refinada.

La única posibilidad es que:

(4) Valle-Inclán es un escritor que se caracteriza por su prosa rica y refinada.

Usos incorrectos como los de (3) son típicos en textos redactados por personas que se sienten inseguras en el uso de la lengua escrita. Como el cual es más largo que su alternativa que, les parece más importante y, por tanto, más propio de la lengua escrita. Para ellos, el tamaño importa.

La segunda posibilidad es la de su uso en oraciones de relativo explicativas. Aquí no hay restricciones. Podemos utilizar el cual tranquilamente. Los dos ejemplos siguientes son correctos:

(5) Me estuvo explicando todas sus aventuras, las cuales me eran perfectamente indiferentes.

(6) Tus gustos, sobre los cuales prefiero no discutir, resultan bastante sorprendentes.

Destaco las comas en las oraciones de relativo de arriba para que se aprecie claramente que son explicativas. También podemos utilizar que en contextos como los de (5) y (6). Puedes comprobarlo tú mismo si haces la sustitución.

Una pequeña nota ortográfica antes de terminar: el relativo el cual se escribe sin tilde. No hay que confundirlo con el interrogativo o exclamativo cuál, que se escribe con tilde diacrítica.

Haz un ejercicio. Será lo mejor.

Oraciones de relativo explicativas

Las oraciones de relativo explicativas funcionan como un inciso respecto de la oración principal. Vamos a ver primero un ejemplo y a continuación aclararemos a qué nos referimos exactamente. La secuencia destacada en negrita en (1) es una oración de relativo explicativa:

(1) Don Sisebuto, que estaba secretamente enamorado, era un caballero a la antigua.

Cuando digo que funcionan como un inciso, a lo que me refiero es a que introducen una información que es accesoria. Nos dan una explicación adicional (de ahí su nombre), pero que no pasa de ser un añadido prescindible.

Para que veas que, efectivamente, se comportan como un inciso, prueba a quitar en (1) la oración de relativo y a colocar entre las comas las siguientes secuencias, que tienen una naturaleza muy variada y no son, ni mucho menos, oraciones de relativo:

(2) el muy cursi

(3) ¡ay!

(4) persona honrada de la cabeza a los pies

(5) para qué nos vamos a engañar

Lo que tienen en común todas esas secuencias es que se trata de añadidos que se incrustan en la oración principal, pero que no alteran su sentido. Esta nos sigue hablando en todos los casos de lo antiguo que era Sisebuto.

Por aquí podemos enlazar fácilmente con la otra característica de estas oraciones: la información que introducen es prescindible. Como son un mero añadido, podemos eliminar cualquier oración de relativo explicativa sin que se altere el sentido de la oración principal. Si hacemos eso con el ejemplo (1), lo que nos queda es lo siguiente:

(6) Don Sisebuto era un caballero a la antigua.

El ejemplo (6) es una oración completa y su sentido no ha cambiado en comparación con (1). Lo único que hemos hecho ha sido quitarle los añadidos.

En la lengua oral, las oraciones de relativo explicativas se reconocen por dos cosas: a) se marca una pausa al principio y al final; y b) la entonación desciende respecto del nivel de la oración principal y después recupera ese nivel; o sea, bajamos un escalón y después volvemos a subirlo para indicar que retomamos el hilo de lo que estábamos diciendo. En la lengua escrita es obligatorio situarlas entre comas. Todo esto permite diferenciarlas de las oraciones de relativo especificativas, que son el otro tipo que existe.

De sus compañeras especificativas nos ocuparemos en otro artículo porque para aprender bien las cosas es mejor no mezclarlas, sino aprender primero una y, cuando esa ya se domina, lanzarse a por otra. También nos ocuparemos en otro momento de la noción de oración de relativo. De momento, la daremos por sabida.