Siesta viene de hora sexta, la del centro del día. En el siguiente ejemplo, siesta tiene simplemente este valor temporal:
El medio dia passado, fue la siesta viniendo [Libro de Alexandre, 1240-50, tomado de CORDE]
Todavía hoy, siesta se utiliza con este significado.
Como a esa hora la gente se echa un ratito a dormir, se empezó a llamar siesta a esa cabezadita. Detrás de esta denominación hay una metonimia: la actividad (o, en este caso, más bien, falta de ella) toma su nombre de la hora del día en que se desarrolla:
Siesta ‘parte del día’ > siesta ‘sueño tomado en esa parte del día’
La siesta no solo es una institución hispánica, sino que se ha convertido en una palabra internacional que ha pasado a lenguas tan diversas como el inglés (siesta), francés (sieste), alemán (Siesta), danés (siesta), húngaro (szieszta) o polaco (sjesta), por solo citar algunas.
12 de junio de 2009 a las 06:17
[...] institución hispánica que ha triunfado en el mundo entero es la siesta y con el hábito de echar una cabezadita hemos exportado la palabra. Otra institución hispánica [...]
23 de julio de 2009 a las 06:21
[...] español, sin ir más lejos, ha exportado así una parte de su vocabulario, por ejemplo, guerrilla, siesta o sangría. También sirvió de intermediario para internacionalizar palabras de las lenguas [...]
29 de enero de 2011 a las 14:38
Solo quisiera añadir el interesante hecho de que los romanos no dividían el día en 24 horas como hacemos ahora. Los romanos dividían las horas de luz en 12, lo cual explica por qué la hora sexta era hacia el mediodía. Por tanto también las horas tenían diferente duración según la época del año.