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Soluciones: gerundio de posterioridad

Aquí tienes resuelto el ejercicio sobre el gerundio de posterioridad. Las soluciones que se presentan son ejemplares. Puede haber otras posibilidades que te permitan evitar el gerundio de posterioridad. Debes encontrar la tuya. Cada apartado solucionado correctamente vale un punto.

a) El vuelo procedente de Madrid tuvo un trayecto plagado de incidencias, siendo imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia [aquí hay un gerundio de posterioridad; te propongo un par de soluciones: "... por lo que fue imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia", "... y fue imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia].

b) Escapó de Alcatraz cavando un túnel con una cucharilla [este es un uso correcto del gerundio: primero cavamos el túnel y después nos escapamos, como debe ser].

c) Susanita estudió su carrera en cuatro años, encontrando un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional [para evitar el gerundio de posterioridad podemos recurrir a formulaciones como las siguientes: "... y a continuación encontró un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional", "... tras lo cual encontró un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional"].

d) Te tengo dicho que no hables comiendo [está hablando y comiendo al mismo tiempo; puede que no sea lo más recomendable desde el punto de vista de los modales, pero la gramática no tiene nada que objetar].

e) Milón se puso fuerte paseando un toro en brazos [lógica y temporalmente lo que ocurre es que primero paseamos el toro y después (como consecuencia de ello) nos ponemos fuertes; lo ideal es empezar cuando es un ternerito y pasearlo un rato en brazos todos los días; así podremos levantarlo sin esfuerzo cuando sea un toro hecho y derecho; desde el punto de vista gramatical no hay nada que objetar].

f) Milón puso en práctica con constancia su famoso método del toro, desarrollando una fuerza extraordinaria [aquí la gramática opina que estamos haciendo las cosas al revés; podemos evitar el gerundio de posterioridad con formulaciones como estas: "... gracias a lo cual desarrolló una fuerza extraordinaria", "... y desarrolló una fuerza extraordinaria"].

g) Hemos rediseñado nuestra estrategia de ventas, logrando un incremento de la facturación del 23 % [el lenguaje comercial redicho siente una especial predilección por el gerundio en general y, si es de posterioridad, mejor que mejor; es preferible expresar esto así: "... con lo que hemos logrado un incremento de la facturación del 23 %", "... lo que nos ha permitido lograr un incremento de la facturación del 23 %"].

h) Trabajó como minero durante muchos años, desarrollando silicosis al final de su vida [ayudaremos a nuestro lector y evitaremos problemas gramaticales si marcamos claramente el tipo de relación lógica que mantienen las dos acciones que se expresan en el ejemplo: "Trabajó como minero durante muchos años. Como consecuencia, desarrolló silicosis al final de su vida"].

i) Habiendo oído a los testigos, el juez dio por finalizada la sesión [nada que objetar: primero se oye a los testigos y después se da por finalizada la sesión; así es como debe ser en los juicios y en la gramática].

j) Probaron con un láser, pero al final hubo que depilarle las cejas tirando con unos alicates [me puedo imaginar el dolor de métodos de depilación tan expeditivos, pero nos queda el consuelo de que la gramática no ha sufrido: todo era correcto].

Para más información, consulta el artículo sobre el gerundio de posterioridad.

Ejercicios: gerundio de posterioridad

En este ejercicio vas a encontrar una serie de gerundios destacados en negrita. Tienes que decidir si se trata de casos de gerundio de posterioridad o no. Si lo son, debes corregirlos.

a) El vuelo procedente de Madrid tuvo un trayecto plagado de incidencias, siendo imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia.

b) Escapó de Alcatraz cavando un túnel con una cucharilla.

c) Susanita estudió su carrera en cuatro años, encontrando un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional.

d) Te tengo dicho que no hables comiendo.

e) Milón se puso fuerte paseando un toro en brazos.

f) Milón puso en práctica con constancia su famoso método del toro, desarrollando una fuerza extraordinaria.

g) Hemos rediseñado nuestra estrategia de ventas, logrando un incremento de la facturación del 23 %.

h) Trabajó como minero durante muchos años, desarrollando silicosis al final de su vida.

i) Habiendo oído a los testigos, el juez dio por finalizada la sesión.

j) Probaron con un láser, pero al final hubo que depilarle las cejas tirando con unos alicates.

¿Ya has terminado? Ve rápidamente a la página de soluciones.

La pasiva refleja

La construcción pasiva refleja se denomina así porque presenta puntos en común con la construcción pasiva y con las construcciones reflexivas. Se trata de construcciones como las que encontramos en los ejemplos (1) y (2):

(1) [...] aquí se necesita gente que pueda trabajar [Felipe Santander: El corrido de los dos hermanos].

(2) [...] no se regalan armas de fuego a una dama [Eduardo Mendoza: La ciudad de los prodigios].

Se caracterizan por lo siguiente:

a) Solo son posibles con verbos transitivos

Esta es una característica que las acerca a las pasivas perifrásticas (como El delincuente fue condenado). Al igual que ocurre con estas, solamente se pueden formar construcciones pasivas reflejas a partir de verbos que toman un complemento directo. Los verbos necesitar y regalar, que son los que tenemos en los ejemplos de arriba, normalmente forman oraciones activas como (3) y (4), en las que hay un complemento directo, que destaco en negrita:

(3) El patrón necesita gente.

(4) Manolo regaló un fusil de juguete a su hermano.

Si no hay complemento directo, no hay pasiva: ni perifrástica ni refleja.

b) El verbo va acompañado de la partícula se

Esto las acerca a las impersonales con se. No le busques una función sintáctica a se. Está ahí únicamente como marca que nos avisa de que nos encontramos ante una construcción especial. Nos está dando pistas de que ha desaparecido algo: el sujeto de la activa.

c) El complemento directo de la activa correspondiente es el sujeto de la pasiva refleja

Esta es otra característica que las acerca a las pasivas perifrásticas. A partir de una oración como Manolo regala fusiles a las damas podemos llegar a pasivas perifrásticas como Los fusiles les son regalados a las damas o pasivas reflejas como No se regalan fusiles a las damas. Una y otra construcción tienen en común que lo que era un complemento directo se convierte ahora en sujeto. Podemos apreciar que se trata del sujeto porque el verbo concuerda con él en número. Es una prueba infalible. Esto queda de manifiesto sobre todo en el plural:

(5) Se buscan trabajadores.

(6) Se regalan armas de fuego.

d) No se nos indica quién realiza la acción

Para eso es para lo que sirve precisamente una oración pasiva: para apartar el foco de atención del agente y situarlo sobre la acción y su objeto. Es una característica que comparte la pasiva refleja tanto con la pasiva perifrástica como con las construcciones impersonales con se.

Además de las cuatro características anteriores, podemos proporcionar unas breves notas de uso. El sujeto de la activa correspondiente puede aparecer como complemento agente, aunque no es lo normal. En este caso, se introduce mediante la preposición por o, mejor todavía, la expresión por parte de:

(7) Se eligen representantes por los ciudadanos.

(8) Se eligen representantes por parte de los ciudadanos.

La pasiva refleja resulta más natural en español que la perifrástica y se suele preferir a esta, incluso en textos formales.

Hay que decir que se trata de una construcción enormemente compleja. Aunque los hablantes nativos la manejan con soltura y espontaneidad, suele plantear dificultades considerables a quienes aprenden el español como lengua extranjera.

La pasiva refleja está muy cercana a las construcciones impersonales con se. Tanto es así que no siempre es posible distinguir netamente unas de otra, pero de esta cuestión tendremos que ocuparnos cuando hablemos de las impersonales con se y las complicaciones que presentan.

Soluciones: infinitivo fático

Vamos a corregir ahora el ejercicio de infinitivo fático. Cada respuesta correcta vale un punto.

a) Por último, agradecerles les agradecemos que hayan escuchado este discurso soporífero sin salir corriendo. [Esto era un caso evidente de infinitivo fático. En lugar de les agradecemos puedes tener deseamos agradecerles o alguna otra fórmula. De lo que se trata es de que haya un verbo en forma personal].

b) En definitiva, escuchar este discurso soporífero sin salir corriendo tiene mérito. [Aquí no había ningún infinitivo fático. El verbo principal de la oración es tiene, que está debidamente conjugado].

c) En resumen, exigir lo que es nuestro no es ningún delito. [Este es un uso completamente normal y correcto del infinitivo].

d) En primer lugar, rogarles les rogamos que no se agolpen en las entradas. [Infinitivo fático: hay que sustituirlo por un verbo conjugado].

e) Que quede claro desde el principio: pedirles que renuncien a sus derechos es un abuso. [Correcto].

f) En resumen, el comer y el rascar todo es empezar. [Correcto].

g) No tocar. Peligro de muerte. [Esto es una orden impersonal en infinitivo y es correcta].

h) Al principio mucho prometer y después nada. [Correcto, coloquial pero correcto].

i) Antes de despedirnos, recordarles les recordamos que mañana estaremos aquí a la misma hora. [Infinitivo fático].

j) Recordarles antes de despedirnos que mañana estaremos aquí a la misma hora se ha convertido ya en una costumbre. [Esta oración es enrevesada, pero correcta. Prueba a sustituir Recordarles antes de despedirnos que mañana estaremos aquí a la misma hora por esto. Lo verás claramente].

Para aclarar dudas, consulta el artículo sobre el infinitivo fático.

Ejercicios: infinitivo fático

En las oraciones siguientes vas a encontrar infinitivos. En algunos casos son infinitivos fáticos que debes corregir. Los demás son infinitivos normales y corrientes, que no presentan ningún problema y están ahí simplemente para ver si eres capaz de distinguir los unos de los otros.

a) Por último, agradecerles que hayan escuchado este discurso soporífero sin salir corriendo.

b) En definitiva, escuchar este discurso soporífero sin salir corriendo tiene mérito.

c) En resumen, exigir lo que es nuestro no es ningún delito.

d) En primer lugar, rogarles que no se agolpen en las entradas.

e) Que quede claro desde el principio: pedirles que renuncien a sus derechos es un abuso.

f) En resumen, el comer y el rascar todo es empezar.

g) No tocar. Peligro de muerte.

h) Al principio mucho prometer y después nada.

i) Antes de despedirnos, recordarles que mañana estaremos aquí a la misma hora.

j) Recordarles antes de despedirnos que mañana estaremos aquí a la misma hora se ha convertido ya en una costumbre.

¿Qué tal te habrá salido? Se impone mirar las soluciones.

El verbo concuerda en singular con los nombres colectivos

Cuando el sujeto de una oración está formado por un nombre colectivo, el verbo debe concordar con él en singular:

(1) A eso de las nueve, el grupo entraba en Jerusalén [Juan José Benítez: Caballo de Troya I].

(2) [...] una muchedumbre invadió la capilla de la Reina en el palacio de Somerset y destruyó el altar [Otero Lisandro: Temporada de ángeles].

Debemos huir en estos casos de la concordancia en plural: el grupo entrabanuna muchedumbre invadieron.

La confusión se produce porque hay una discordancia entre el significado y el número gramatical. Es cierto que sustantivos como grupo, muchedumbre, gente, pareja, etc., encierran una idea de pluralidad, pero si nos fijamos en el artículo que los acompaña, veremos inmediatamente que lo que tenemos delante es un singular con todas las de la ley:

(3) el grupo

(4) una muchedumbre

Pues bien, eso es lo único que le importa al verbo y a eso es a lo que nos debemos atener para hacer la concordancia.

No obstante, el tema de la concordancia del verbo con el sujeto es muy complejo. La concordancia de infinidad, cantidad y multitud es especial a veces. Habrá que ocuparse también en su debido momento de sujetos como un grupo de personas, la mayoría de los ciudadanos, etc., que siguen una regla especial porque combinan un sustantivo en singular y otro en plural.

Nota: Los ejemplos (1) y (2) están tomados del CREA (Real Academia Española: Corpus de referencia del español actual, acceso: 14 de febrero de 2014).

Soluciones: infinitivo e imperativo

Estas son las soluciones al ejercicio sobre el uso incorrecto de infinitivo en lugar de imperativo. Cada una de las palabras en negrita vale un punto

a) Prohibido girar a la izquierda. [Correcto].

b) ¡No pongáis los pies encima de la mesa! [No poner era incorrecto. Además, la forma negativa del infinitivo usada con valor de imperativo se percibe como claramente vulgar].

c) ¡A dormir todo el mundo! [Correcto].

d) Si me queréis, idos/marchaos. [Este caso era complicado. Irse, así, con el pronombre se es una forma francamente vulgar, por lo que se debe evitar en cualquier caso; pero para complicarnos la vida el imperativo de ir no solo es poco usado, sino que encima es irregular (idos). Una solución puede ser emplear la forma equivalente de marcharse: marchaos].

e) No usar el ascensor en caso de incendio. [Correcto. El infinitivo se puede utilizar para dar órdenes que no se dirigen a nadie en concreto, sino que tienen validez general. Es típico su uso en letreros, instrucciones de aparatos, enunciados de ejercicios, etc.].

f) Os prohíbo ir al zoo. [Perfectamente correcto].

g) ¡Callaos de una vez! [Ese infinitivo era incorrecto. Nótese que la -d del infinitivo cae cuando se le añade el pronombre: marchad + os > marchaos].

h) ¡Dejad de pelear ya de una vez! [El primero era incorrecto y el segundo, perfectamente correcto].

i) Se ruega guardar silencio. [Impecable].

Para más aclaraciones, consulta el artículo sobre infinitivo por imperativo.

Ejercicios: infinitivo e imperativo

Este ejercicio está dedicado a los hablantes que diferencian entre vosotros y ustedes. Muchos de ellos tienden a utilizar el infinitivo en lugar del imperativo cuando el sujeto es vosotros. Tienes que decidir si los infinitivos resaltados en negrita están utilizados correctamente. Si son incorrectos, sustitúyelos por la forma verbal adecuada.

Si en tu variedad de español no existe la diferencia entre vosotros y ustedes, también puedes probar a resolver el ejercicio para ver qué tal se te daría hablar vosotreando.

a) Prohibido girar a la izquierda.

b) ¡Eh! ¡Vosotros! ¡No poner los pies encima de la mesa!

c) ¡A dormir todo el mundo!

d) Si me queréis, irse.

e) No usar el ascensor en caso de incendio [escrito en un letrero].

f) Os prohíbo ir al zoo.

g) ¡Callaros de una vez!

h) ¡Dejar de pelear ya de una vez!

i) Se ruega guardar silencio.

Echa un vistazo a las soluciones, a ver qué tal te ha salido.

Leísmo y verbos de afección psíquica

Con los denominados verbos de afección psíquica se da una alternancia en el uso de los pronombres personales que está muy relacionada con el leísmo y que se considera perfectamente correcta. Comparemos estos dos ejemplos:

(1) A la marquesa la molesta Sisebuto.

(2) A la marquesa le molesta Sisebuto.

Para la mayoría de los hablantes, se produce un contraste de significado entre una y otra oración. En (1) interpretamos que Sisebuto está haciendo algo intencionadamente (‘aposta, adrede’) y que como consecuencia la marquesa se molesta. Hay una actividad voluntaria por parte de alguien que induce una alteración del estado de ánimo de otra persona.

En cambio, en (2) el pobre Sisebuto no hace nada y es la marquesa la que no le puede ver. Porque sí. Porque ella es así. Aquí nadie hace nada para molestar a nadie, sino que la causa de la molestia hay que buscarla en el carácter o la psicología de quien se siente molesto.

Para concretar un poco, podemos decir que los verbos de afección psíquica son los que expresan alteraciones en el estado de ánimo de las personas. Entre otros, tenemos molestar, fastidiar, divertir, entretener, animar, asustar, aterrorizar, exaltar, etc.

Como decía arriba, este fenómeno está muy relacionado con el leísmo, aunque no es propiamente leísmo. Lo que tenemos aquí es más bien un cambio de régimen del verbo, que dependiendo de ciertas características del sujeto se construye con un complemento directo, como en (1) o con uno indirecto, como en (2). El contraste se aprecia más claramente aún cuando contraponemos un sujeto dotado de voluntad con uno que carece de ella, como aquí:

(3) A la marquesa la divierte Sisebuto.

(4) A la marquesa le divierte ir a París.

En (3) tenemos que interpretar que el sujeto está haciendo cosas activamente con la intención de divertir a la marquesa. En (4) es simplemente el hecho de viajar a una ciudad determinada lo que excita el ánimo del sujeto, pero está claro que el acto de viajar no tiene intención ni nada que se le parezca.

El uso de los pronombres le, lalo presenta una enorme complejidad en nuestra lengua. Se entrelazan aquí cuestiones de norma, de régimen verbal, de variación, etc., que pueden hacer dudar incluso a las personas más avezadas.

Coma cuando se omite el verbo

Se suele escribir una coma para marcar el lugar que queda cuando omitimos el verbo de una oración, por ejemplo:

(1) Tú, a la cama.

El ejemplo (1) es algo que se le podría decir, por ejemplo, a un niño. Lo que se sobrentiende aquí es, más o menos, lo siguiente:

(2) Tú te vas a la cama.

A veces, las estructuras que sufren este tipo de elisiones pueden ser algo más complejas. Fijémonos en esta otra:

(3) Yo soy estibador; mi hermano, poeta.

En (3) se ha eliminado el verbo ser en la segunda parte y por eso está ahí la coma. Este tipo de estructuras complejas suelen requerir el uso del punto y coma para marcar diferentes niveles, aunque de eso nos tendremos que ocupar en otro momento. Baste decir ahora que si en (3) ponemos una coma en lugar del punto y coma, todo queda al mismo nivel y resulta más complicado interpretar el enunciado.

Al principio del artículo he dicho que se suele utilizar esta coma para indicar la falta de un verbo. Lo he formulado así porque esta coma no es ni mucho menos obligatoria. Todo depende de la claridad y de la intención de quien escribe. En (1), claramente, no ocurriría nada si la quitáramos. En (3), en cambio, podemos poner a nuestro lector en apuros si prescindimos de ella. Haz la prueba y lo verás.

A veces, el uso de esta coma da lugar incluso a una puntuación innecesariamente pesada y recargada:

(4) A mí me gusta la lectura; a Marta, el boxeo; a Iñaki, el levantamiento de piedras, y a Arnold, el punto de cruz.

El ejemplo (4) se entiende igual de bien si lo puntuamos así:

(5) A mí me gusta la lectura, a Marta el boxeo, a Iñaki el levantamiento de piedras y a Arnold el punto de cruz.

Las dos posibilidades son correctas, pero la segunda es más simple y más ligera. Para cada caso concreto tendremos que sopesar si nuestro escrito gana algo marcando la elisión de los verbos con comas o si, por el contrario, nos podemos contentar con alternativas más sencillas.