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Soluciones: colocaciones

Te propongo unas soluciones para el ejercicio de colocaciones. No son exhaustivas. Quizás puedas encontrar alguna posibilidad más que sea igualmente correcta.

a) impartir un curso, dictar un curso

b) celebrar una reunión

c) presentar una solicitud

d) adoptar medidas

e) Podría valer se había ganado muchos enemigos, pero lo más de lo más es se había granjeado muchos enemigos.

f) contrajo una grave enfermedad

g) asestó una puñalada

h) emiten un documental

i) conciliar el sueño

j) planteó una pregunta, formuló una pregunta

Un procedimiento muy eficaz para elevar el estilo de un texto consiste en sustituir los verbos generales por verbos específicos en las colocaciones de verbo y sustantivo.

Ejercicios: colocaciones

Las colocaciones son una parte fundamental del vocabulario de las lenguas. Por eso resulta imprescindible aprenderlas. Te propongo para ello un ejercicio en el que tienes que sustituir diez verbos generales por otros más específicos (por ejemplo: dar un discurso > pronunciar un discurso). Este ejercicio, naturalmente, tiene sus soluciones.

a) El profesor Facúndez se ha marchado a Cincinnati para dar un curso sobre la cría del gusano de seda en la Capadocia.

b) Esta tarde se va a hacer una reunión para decidir el calendario de reuniones del próximo mes.

c) Voy a echar una solicitud para trabajar de socorrista en la piscina de mi pueblo.

d) El Gobierno va a tomar medidas para averiguar cuáles fueron los resultados de sus medidas anteriores.

e) El profesor Facúndez se había hecho muchos enemigos por sus posturas un tanto radicales sobre la historia del gusano de seda.

f) El profesor cogió una grave enfermedad por observar a los gusanos de seda a campo abierto durante la noche.

g) Bruto dio una puñalada a César.

h) Esta tarde echan un documental en la televisión sobre los gusanos de seda de la Capadocia. No te lo pierdas. Es apasionante.

i) No consigo coger el sueño por las noches.

j) Un alumno hizo una pregunta muy comprometedora sobre la alimentación del gusano de seda.

Sargenta

La palabra sargenta puede significar varias cosas en español. En la lengua actual se usa sobre todo con el significado de ‘mujer mandona’. Esta acepción es propia del lenguaje coloquial y está cargada de tintes claramente despectivos. Veamos un ejemplo:

(1) [...] la bisabuela Carmen lo que necesitaba era compañía, pero compañía de verdad, no la de aquella sargenta cacatúa que quería mangonearlo todo [...] [Eduardo Mendicutti: El palomo cojo].

En usos antiguos y populares tenía el significado de ‘mujer del sargento’. Era, por tanto, uno de esos femeninos de nombres de profesión que habían adquirido el significado de ‘esposa de‘. El ejemplo siguiente da testimonio de ello:

(2) [...] en los tiempos de Barcelona, cuando Robles era mi sargento, a su legítima la llamaban la Sargenta [...] [Lorenzo Silva: La marca del meridiano].

Esta acepción ya prácticamente ha caído en desuso, aunque todavía se pueden encontrar casos esporádicos como el del ejemplo (2), que tiene una intención humorística.

No debemos utilizar la forma sargenta con el significado de ‘mujer que tiene el grado de sargento en el ejército’. Para el femenino de los grados del ejército ya se ha llegado a una solución unificada que consiste en utilizar la forma masculina cambiando el artículo al femenino:

(3) Me recibía en un despacho una sargento de uniforme, guapa, fría y esforzadamente profesional [Javier Cercas: La velocidad de la luz].

De esta manera, lo que era un nombre masculino se convierte en común en cuanto al género.

La palabra sargenta nos permite apreciar cómo los usos del vocabulario se van modificando a medida que cambia la sociedad.

Podcast: Nike, Ajax, Audi, Volvo

El español y todas las lenguas de Europa están plagados de palabras de origen griego y latino. Las lenguas y las culturas de la Antigüedad clásica gozan de un gran prestigio y constituyen la base de la civilización occidental. No debe extrañarnos, por tanto, que algunas marcas traten de capitalizar la admiración que aún hoy sentimos por los pueblos que estaban detrás de ellas.

En este podcast repaso junto con David Callejo, periodista de la Cadena SER de Madrid Sur, la conexión con Grecia y Roma que mantienen cuatro grandes marcas de nuestros días a través de sus nombres: Nike, Ajax, Audi y Volvo.

 

Soluciones: nombres de ciudades extranjeras

¿Te ha salido bien el ejercicio de nombres de ciudades extranjeras? ¿Conocías los nombres en español de todos esos lugares? Vamos a verlo. Cada nombre correcto vale 0,5 puntos.

Un buen día me encontraba en mi casa soñando con cómo sería mi vida si hubiera nacido en otro lugar y en otra época. Me hubiera gustado, por ejemplo, ser el primer portugués que salió de Oporto y llegó hasta Bombay. Seguramente, en mi recorrido, hubiera hecho escala en Ciudad del Cabo, aunque quizás por aquel entonces todavía no se llamara así o ni siquiera estuviera fundada. Quién sabe…

Fantaseaba también con la idea de ser uno de los fundadores de ciudades norteamericanas como Nueva Orleans o Filadelfia [solamente se adapta la grafía, pero hay que adaptarla], aunque más frecuentemente mi imaginación vagaba por Europa. ¡Quién hubiera podido vivir en Asís en la época de San Francisco, trabajar en Padua en el taller de Tiziano o ser un ciudadano de Turín en la época de Víctor Manuel II, cuando esta ciudad era la capital de Italia!

Si hubiera vivido en el Sacro Imperio Romano Germánico, sin duda, hubiera sido un soldado y hubiera participado en las guerras de religión. Me hubiera desplazado a las órdenes del emperador desde Tréveris a Ratisbona, desde Colonia a Aquisgrán o puede que hasta hubiera tenido que ir a Friburgo. Aunque, desde luego, hubiera preferido trabajar en Maguncia en la imprenta de Johannes Gutenberg. Es más tranquilo y va más con mi carácter. Y tampoco le hubiera hecho ascos a ser un habitante de Dresde [cuidado con esa ene final del nombre alemán, que se pierde en español] e inventar la porcelana europea.

Desde luego, convendría evitar Burdeos en la época de la filoxera o Nimega en la Segunda Guerra Mundial. Para eso, más vale ser banquero en Basilea o Lausana.

¿Y si hubiera nacido en Gotemburgo? No lo sé, déjame pensar qué hubiera hecho yo si hubiera nacido en medio de Suecia…

Ejercicios: nombres de ciudades extranjeras

En el siguiente ejercicio vas a encontrar veinte nombres de ciudades extranjeras que tienen equivalentes en español. Sustitúyelos y, a continuación, consulta las soluciones.

Un buen día me encontraba en mi casa soñando con cómo sería mi vida si hubiera nacido en otro lugar y en otra época. Me hubiera gustado, por ejemplo, ser el primer portugués que salió de Porto y llegó hasta Mumbai. Seguramente, en mi recorrido, hubiera hecho escala en Capetown, aunque quizás por aquel entonces todavía no se llamara así o ni siquiera estuviera fundada. Quién sabe…

Fantaseaba también con la idea de ser uno de los fundadores de ciudades norteamericanas como New Orleans o Philadelphia, aunque más frecuentemente mi imaginación vagaba por Europa. ¡Quién hubiera podido vivir en Assisi en la época de San Francisco, trabajar en Padova en el taller de Tiziano o ser un ciudadano de Torino en la época de Víctor Manuel II, cuando esta ciudad era la capital de Italia!

Si hubiera vivido en el Sacro Imperio Romano Germánico, sin duda, hubiera sido un soldado y hubiera participado en las guerras de religión. Me hubiera desplazado a las órdenes del emperador desde Trier a Regensburg, desde Köln a Aachen o puede que hasta hubiera tenido que ir a Freiburg. Aunque, desde luego, hubiera preferido trabajar en Mainz en la imprenta de Johannes Gutenberg. Es más tranquilo y va más con mi carácter. Y tampoco le hubiera hecho ascos a ser un habitante de Dresden e inventar la porcelana europea.

Desde luego, convendría evitar Bordeaux en la época de la filoxera o Nijmegen en la Segunda Guerra Mundial. Para eso, más vale ser banquero en Basel o Lausanne.

¿Y si hubiera nacido en Göteborg? No lo sé, déjame pensar qué hubiera hecho yo si hubiera nacido en medio de Suecia…

Soluciones: etimología popular

Aquí tienes las soluciones al ejercicio sobre expresiones formadas por etimología popular. Cada respuesta correcta vale un punto.

a) Hoy vamos a comer algo ligerito: de primero canalones canelones Rossini y de segundo un codillo asado. [Aquí se produce un cruce con la palabra canalón, que es propiamente un conducto para que baje el agua de los tejados].

b) De postre puedes tomar lo que más te guste: piña, manzana, mondarinas mandarinas, arroz con leche o tiramisú. [Mondarina surge por asociación con mondar. El origen de mandarina, en cambio, es muy diferente].

c) No te vayas por ahí con las andalias sandalias, que te vas a clavar algo en el pie. Ponte unos zapatos en condiciones. [Si sirven para andar, ¿qué más natural que llamarlas andalias? Pues no, lamentablemente, no. Se ha producido un reanálisis].

d) La ideosincrasia idiosincrasia de nuestro país es algo único en el mundo. [Aquí no se ha reconocido el prefijo idio-, que significa 'propio', sino que se ha producido una asociación con idea].

f) Para subir al santuario lo mejor es que se cojan el telesférico teleférico porque hay una buena cuesta. [Aquí la palabra esfera ha desplazado a fero, que significa 'llevar, transportar'. Un teleférico es, etimológicamente, un aparato que te transporta a distancia, que te lleva lejos de donde estás].

g) Los servicios de rescate llegaron en alicóptero helicóptero y evacuaron inmediatamente a las víctimas. [Se produce un cruce con ala, probablemente, por la capacidad de volar y por la forma de las hélices].

h) Ten cuidado, a ver si se va a formar un cortacircuitos cortocircuito y nos vamos a quedar sin luz. [La idea de cortar ha desplazado a corto 'de pequeña extensión'].

i) Este lavabo no traga. Me va a tocar abrir el bote sinfónico sifónico. [Ojalá se pudieran oír sinfonías con arrimar el oído al desagüe. No, la realidad es mucho más pedestre. Un bote sifónico es una instalación que forma un sifón en las tuberías].

j) Espérate, que te sujeto eso con esparatrapo esparadrapo. Así no puedes ir por la calle. [Aquí es un trapo lo que se nos ha colado].

Ejercicios: etimología popular

En las siguientes oraciones vas a encontrar diez ejemplos de etimología popular. Sustitúyelos por las expresiones correctas correspondientes. Mira las soluciones cuando termines.

a) Hoy vamos a comer algo ligerito: de primero canalones Rossini y de segundo un codillo asado.

b) De postre puedes tomar lo que más te guste: piña, manzana, mondarinas, arroz con leche o tiramisú.

c) No te vayas por ahí con las andalias, que te vas a clavar algo en el pie. Ponte unos zapatos en condiciones.

d) La ideosincrasia de nuestro país es algo único en el mundo.

f) Para subir al santuario lo mejor es que se cojan el telesférico porque hay una buena cuesta.

g) Los servicios de rescate llegaron en alicóptero y evacuaron inmediatamente a las víctimas.

h) Ten cuidado, a ver si se va a formar un cortacircuitos y nos vamos a quedar sin luz.

i) Este lavabo no traga. Me va a tocar abrir el bote sinfónico.

j) Espérate, que te sujeto eso con esparatrapo. Así no puedes ir por la calle.

Etimología de ‘carro’

Carro es una de las pocas palabras de origen celta que tenemos en español. Nos llega por mediación del latín carrus desde una lengua celta ya desaparecida: el galo.

Los romanos tomaron prestada esta palabra para denominar al carro céltico, que no solo constituía un poderoso medio de transporte, sino que además les otorgó a los pueblos celtas una ventaja militar que resultó decisiva en su fuerte expansión por el continente europeo.

Carro se relaciona también con correr. Las dos palabras son, probablemente, descendientes de una raíz indoeuropea más antigua que heredaron tanto el latín como el celta.

Abdicar

El verbo abdicar tiene dos sentidos y cada uno de ellos da lugar a construcciones diferentes.

1. En su sentido propio tan solo unos pocos pueden conjugarlo en primera persona. Para poder decir con propiedad yo abdico hay que ser rey, emperador o similar. En este uso es un verbo transitivo. Los sustantivos que puede tomar como complementos son muy limitados. Normalmente es la corona, a veces el trono; en cualquier caso, ese complemento se referirá obligatoriamente a la dignidad a la que se renuncia. Lo mejor para entender todo esto es que veamos un ejemplo:

(1) Su majestad el rey don Juan Carlos I de Borbón abdica la corona de España [Ley Orgánica de Abdicación, 18-6-2014].

También podemos expresar a quién se le traspasa la dignidad a la que se renuncia. Para esto se utiliza un complemento que va introducido por la preposición en:

(2) El rey Juan Carlos tira la toalla y abdica la corona en su hijo con una fortuna personal que alcanzaría los 1.600 millones de euros [Economía Digital (España), 2-6-2014].

El complemento en cuestión también puede ir introducido con la expresión en favor de.

(3) Juan Carlos I abdica la corona en favor de su hijo Felipe [El Informador (México), 26-6-2014].

Este verbo, como ocurre muchas veces con los verbos transitivos, admite también un uso absoluto:

(4) El rey abdica [Titular de El Mundo (España), 3-6-2014].

Esto no tiene mayor misterio. Es lo mismo que ocurre cuando decimos Luisito come empanadillas o Luisito come.

2. Además de este uso propio existe otro figurado en el que significa ‘renegar de algo, hacer dejación de algo':

(5) El PSOE no puede abdicar de su memoria republicana [La Vanguardia (España), 18-6-2014].

Esta versión de abdicar es portadora de connotaciones francamente negativas. Nos encontramos en este caso con un verbo intransitivo. El complemento va introducido por la preposición de, tal como podemos observar en el ejemplo (5).

Siempre es un error utilizar la preposición a con el verbo abdicar. No debemos formar construcciones como abdicar a. Podemos encontrar ocasionalmente el sentido propio construido como abdicar de (abdicar de la corona). Conviene advertir al respecto que se trata de una forma carente de prestigio y que muchos hablantes la rechazarán directamente como incorrecta. Evítala.

Yo me resistía a escribir este artículo. Sin embargo, han sido tantas las personas que me han preguntado por este verbo desde la reciente abdicación del rey de España que al final no me ha quedado más remedio.