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Etimología de ‘lavabo’

Todos lo conocemos. Todos lo hemos usado. Pero ¿alguna vez nos hemos parado a pensar de dónde viene el nombre del humilde instrumento conocido como lavabo?

La palabra lavabo es la forma de futuro del verbo lavare en latín. Significa literalmente ‘yo lavaré’. Hasta aquí todo bien. No deja de tener su lógica que un objeto que sirve para lavarse las manos tenga un nombre relacionado con el verbo lavar. Pero ¿por qué en futuro? ¿Es una promesa? ¿Es para recordarnos la obligación de lavarnos las manos antes de comer?

La explicación hay que buscarla nada más y nada menos que en el rito de la misa tridentina, que es la que procede del concilio de Trento. Como es sabido, esta se oficiaba en latín. Durante la ceremonia, antes de tocar la hostia, el sacerdote se lavaba las manos y recitaba el salmo 26, 6, que dice así:

Lavabo inter innocentes manus meas
et circumdabo altare tuum, Domine.

O sea:

Lavaré mis manos entre los inocentes
y rodearé tu altar, Señor.

Para el lavatorio de manos un monaguillo se acercaba con una jarra y vertía agua sobre las manos del oficiante. Esta se recogía en un platillo. A continuación le entregaba un paño para que se secara. No es de extrañar que, por metonimia, a esta escena se la denominara el lavabo y que este nombre se extendiera a los utensilios que participaban en ella. Desde ahí solo falta dar un paso más para trasladar la imagen y la denominación a los lavabos domésticos.

La misa tridentina pasó a la historia con el concilio Vaticano II, pero la etimología de la palabra lavabo ha quedado como recuerdo de aquella etapa del catolicismo. Hoy nos brinda un hermoso ejemplo de cómo las religiones influyen en las lenguas.

Soluciones: impropiedades léxicas

Vamos a ver cómo se podía resolver el ejercicio de impropiedades léxicas. Las soluciones propuestas no son las únicas posibles. Quizás hayas empleado algún sinónimo que sea igualmente válido. En ese caso, basta con que utilices el diccionario y el sentido común.

a) adolece de {le falta/no tiene/carece de} energía [adolecer no tiene nada que ver con faltar].

b) Estas políticas conllevan llevan a un empobrecimiento general [conllevar no es una forma más guay de decir llevar].

c) La Universidad Complutense es uno de los campus una de las universidades [campus no es sinónimo de universidad].

d) a expensas falta solamente [a expensas de no es lo mismo que a falta de].

e) Contra Cuanto más estudio [la expresión correcta es cuanto más].

f) los pagos en especias especies [si decimos que nos pagan en especias, lo que estamos dando a entender es que recibimos pimienta, clavo y canela a cambio de nuestro trabajo; como no creo que este sea el caso, lo que conviene decir es que nos pagan en especies].

g) El granizo ha infringido infligido graves daños [no debemos confundir infringir con infligir].

h) los cuerpos inermes inertes [inerme es ‘desarmado'; de lo que nos están hablando aquí es de unos cuerpos sin vida].

i) abigarrado abarrotado de gente [abigarrado no significa ‘abarrotado’].

j) detentan desempeñan puestos [detentar implica la idea de ‘ilegítimo'; lo que nos querían decir es que se desempeñan puestos].

Ejercicios: impropiedades léxicas

En este ejercicio vas a encontrar una serie de palabras que se utilizan impropiamente, es decir, atribuyéndoles un significado del que carecen. Tienes que localizarlas y corregirlas. Una vez que lo hayas hecho, podrás consultar las soluciones.

a) Este niño me tiene desesperada: adolece de energía, no quiere estudiar… Yo no sé lo que voy a hacer con él.

b) Estas políticas conllevan a un empobrecimiento general de la población que puede desembocar en mayor inestabilidad social.

c) La Universidad Complutense es uno de los campus más potentes en investigación de toda España.

d) Los presupuestos están prácticamente cerrados, a expensas solamente de que el Gobierno pueda admitir alguna pequeña enmienda a última hora.

e) Contra más estudio para los exámenes de Lengua, peores notas saco. No me lo explico.

f) Tampoco debemos olvidar que es obligatorio tributar por todas las rentas obtenidas durante el año, incluidos los pagos en especias que hayamos podido recibir de nuestra empresa.

g) El granizo ha infringido graves daños a las cosechas de la región. Esto puede llegar a causar la ruina de aquellos agricultores que no cuenten con un seguro.

h) La Guardia Civil ha hallado los cuerpos inermes de los excursionistas que desaparecieron durante la tormenta del pasado fin de semana.

i) El sábado estuve en el concierto de Los Melenas, pero estaba todo tan abigarrado de gente que no se podía ni respirar.

j) Los alcaldes y concejales, que detentan puestos para los que han sido elegidos democráticamente, deben ser los primeros en dar ejemplo de integridad.

Rehusar

Rehusar algo es rechazar algo, como en este ejemplo:

(1) Villaamil rehusó cortésmente el obsequio y los otros dos se sentaron para tomar a gusto, en vaso muy colmadito, el brebaje aromático que es alegría y consuelo de las oficinas [Benito Pérez Galdós: Miau].

Al utilizar este verbo debemos tener cuidado con varias cosas. La principal es probablemente esta: muchas personas creen que es una forma más fina de decir negarse. Como no están acostumbrados a utilizar rehusar, simplemente calcan la construcción del otro verbo, que es el que tienen en ese momento en la cabeza y el que saben usar:

(2) se negó a hacer algo > se rehusó a hacer algo

Así se construyen oraciones como esta, que es incorrecta:

(3) El presidente se rehusó a contestar las preguntas de los periodistas.

Sin embargo, el verbo que deberían tomar como modelo es rechazar:

(4) rechazar algo > rehusar algo

La oración (3) se construye así correctamente:

(5) El presidente rehusó contestar las preguntas de los periodistas.

También son incorrectas las construcciones con la preposición de: rehusar de. El modelo correcto no incluye ninguna preposición: se dice rehusar algo, rehusar hacer algo.

Conviene tener presente que las formas rehúso, rehúsas, etc., tienen que llevar tilde según lo previsto en la regla de acentuación de los hiatos. La hache intercalada es indiferente a efectos de acentuación gráfica.

Esa hache intercalada tiene que estar ahí para que no confundamos rehusar con formas derivadas de usar, puesto que uno y otro verbo no tienen nada que ver.

A este verbo y a cualquier otro conviene aplicarle este consejo: si no sabes lo que estás diciendo, no lo digas. Sustituye esa palabra por otra menos rebuscada que te permita expresar tu idea y que resulte correcta en ese contexto.

Soluciones: colocaciones

Te propongo unas soluciones para el ejercicio de colocaciones. No son exhaustivas. Quizás puedas encontrar alguna posibilidad más que sea igualmente correcta.

a) impartir un curso, dictar un curso

b) celebrar una reunión

c) presentar una solicitud

d) adoptar medidas

e) Podría valer se había ganado muchos enemigos, pero lo más de lo más es se había granjeado muchos enemigos.

f) contrajo una grave enfermedad

g) asestó una puñalada

h) emiten un documental

i) conciliar el sueño

j) planteó una pregunta, formuló una pregunta

Un procedimiento muy eficaz para elevar el estilo de un texto consiste en sustituir los verbos generales por verbos específicos en las colocaciones de verbo y sustantivo.

Ejercicios: colocaciones

Las colocaciones son una parte fundamental del vocabulario de las lenguas. Por eso resulta imprescindible aprenderlas. Te propongo para ello un ejercicio en el que tienes que sustituir diez verbos generales por otros más específicos (por ejemplo: dar un discurso > pronunciar un discurso). Este ejercicio, naturalmente, tiene sus soluciones.

a) El profesor Facúndez se ha marchado a Cincinnati para dar un curso sobre la cría del gusano de seda en la Capadocia.

b) Esta tarde se va a hacer una reunión para decidir el calendario de reuniones del próximo mes.

c) Voy a echar una solicitud para trabajar de socorrista en la piscina de mi pueblo.

d) El Gobierno va a tomar medidas para averiguar cuáles fueron los resultados de sus medidas anteriores.

e) El profesor Facúndez se había hecho muchos enemigos por sus posturas un tanto radicales sobre la historia del gusano de seda.

f) El profesor cogió una grave enfermedad por observar a los gusanos de seda a campo abierto durante la noche.

g) Bruto dio una puñalada a César.

h) Esta tarde echan un documental en la televisión sobre los gusanos de seda de la Capadocia. No te lo pierdas. Es apasionante.

i) No consigo coger el sueño por las noches.

j) Un alumno hizo una pregunta muy comprometedora sobre la alimentación del gusano de seda.

Sargenta

La palabra sargenta puede significar varias cosas en español. En la lengua actual se usa sobre todo con el significado de ‘mujer mandona’. Esta acepción es propia del lenguaje coloquial y está cargada de tintes claramente despectivos. Veamos un ejemplo:

(1) […] la bisabuela Carmen lo que necesitaba era compañía, pero compañía de verdad, no la de aquella sargenta cacatúa que quería mangonearlo todo […] [Eduardo Mendicutti: El palomo cojo].

En usos antiguos y populares tenía el significado de ‘mujer del sargento’. Era, por tanto, uno de esos femeninos de nombres de profesión que habían adquirido el significado de ‘esposa de‘. El ejemplo siguiente da testimonio de ello:

(2) […] en los tiempos de Barcelona, cuando Robles era mi sargento, a su legítima la llamaban la Sargenta […] [Lorenzo Silva: La marca del meridiano].

Esta acepción ya prácticamente ha caído en desuso, aunque todavía se pueden encontrar casos esporádicos como el del ejemplo (2), que tiene una intención humorística.

No debemos utilizar la forma sargenta con el significado de ‘mujer que tiene el grado de sargento en el ejército’. Para el femenino de los grados del ejército ya se ha llegado a una solución unificada que consiste en utilizar la forma masculina cambiando el artículo al femenino:

(3) Me recibía en un despacho una sargento de uniforme, guapa, fría y esforzadamente profesional [Javier Cercas: La velocidad de la luz].

De esta manera, lo que era un nombre masculino se convierte en común en cuanto al género.

La palabra sargenta nos permite apreciar cómo los usos del vocabulario se van modificando a medida que cambia la sociedad.

Podcast: Nike, Ajax, Audi, Volvo

El español y todas las lenguas de Europa están plagados de palabras de origen griego y latino. Las lenguas y las culturas de la Antigüedad clásica gozan de un gran prestigio y constituyen la base de la civilización occidental. No debe extrañarnos, por tanto, que algunas marcas traten de capitalizar la admiración que aún hoy sentimos por los pueblos que estaban detrás de ellas.

En este podcast repaso junto con David Callejo, periodista de la Cadena SER de Madrid Sur, la conexión con Grecia y Roma que mantienen cuatro grandes marcas de nuestros días a través de sus nombres: Nike, Ajax, Audi y Volvo.

La próxima semana hablaremos sobre el origen de la palabra tenis. Te aseguro que tiene su interés.

 

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Soluciones: nombres de ciudades extranjeras

¿Te ha salido bien el ejercicio de nombres de ciudades extranjeras? ¿Conocías los nombres en español de todos esos lugares? Vamos a verlo. Cada nombre correcto vale 0,5 puntos.

Un buen día me encontraba en mi casa soñando con cómo sería mi vida si hubiera nacido en otro lugar y en otra época. Me hubiera gustado, por ejemplo, ser el primer portugués que salió de Oporto y llegó hasta Bombay. Seguramente, en mi recorrido, hubiera hecho escala en Ciudad del Cabo, aunque quizás por aquel entonces todavía no se llamara así o ni siquiera estuviera fundada. Quién sabe…

Fantaseaba también con la idea de ser uno de los fundadores de ciudades norteamericanas como Nueva Orleans o Filadelfia [solamente se adapta la grafía, pero hay que adaptarla], aunque más frecuentemente mi imaginación vagaba por Europa. ¡Quién hubiera podido vivir en Asís en la época de San Francisco, trabajar en Padua en el taller de Tiziano o ser un ciudadano de Turín en la época de Víctor Manuel II, cuando esta ciudad era la capital de Italia!

Si hubiera vivido en el Sacro Imperio Romano Germánico, sin duda, hubiera sido un soldado y hubiera participado en las guerras de religión. Me hubiera desplazado a las órdenes del emperador desde Tréveris a Ratisbona, desde Colonia a Aquisgrán o puede que hasta hubiera tenido que ir a Friburgo. Aunque, desde luego, hubiera preferido trabajar en Maguncia en la imprenta de Johannes Gutenberg. Es más tranquilo y va más con mi carácter. Y tampoco le hubiera hecho ascos a ser un habitante de Dresde [cuidado con esa ene final del nombre alemán, que se pierde en español] e inventar la porcelana europea.

Desde luego, convendría evitar Burdeos en la época de la filoxera o Nimega en la Segunda Guerra Mundial. Para eso, más vale ser banquero en Basilea o Lausana.

¿Y si hubiera nacido en Gotemburgo? No lo sé, déjame pensar qué hubiera hecho yo si hubiera nacido en medio de Suecia…

Ejercicios: nombres de ciudades extranjeras

En el siguiente ejercicio vas a encontrar veinte nombres de ciudades extranjeras que tienen equivalentes en español. Sustitúyelos y, a continuación, consulta las soluciones.

Un buen día me encontraba en mi casa soñando con cómo sería mi vida si hubiera nacido en otro lugar y en otra época. Me hubiera gustado, por ejemplo, ser el primer portugués que salió de Porto y llegó hasta Mumbai. Seguramente, en mi recorrido, hubiera hecho escala en Capetown, aunque quizás por aquel entonces todavía no se llamara así o ni siquiera estuviera fundada. Quién sabe…

Fantaseaba también con la idea de ser uno de los fundadores de ciudades norteamericanas como New Orleans o Philadelphia, aunque más frecuentemente mi imaginación vagaba por Europa. ¡Quién hubiera podido vivir en Assisi en la época de San Francisco, trabajar en Padova en el taller de Tiziano o ser un ciudadano de Torino en la época de Víctor Manuel II, cuando esta ciudad era la capital de Italia!

Si hubiera vivido en el Sacro Imperio Romano Germánico, sin duda, hubiera sido un soldado y hubiera participado en las guerras de religión. Me hubiera desplazado a las órdenes del emperador desde Trier a Regensburg, desde Köln a Aachen o puede que hasta hubiera tenido que ir a Freiburg. Aunque, desde luego, hubiera preferido trabajar en Mainz en la imprenta de Johannes Gutenberg. Es más tranquilo y va más con mi carácter. Y tampoco le hubiera hecho ascos a ser un habitante de Dresden e inventar la porcelana europea.

Desde luego, convendría evitar Bordeaux en la época de la filoxera o Nijmegen en la Segunda Guerra Mundial. Para eso, más vale ser banquero en Basel o Lausanne.

¿Y si hubiera nacido en Göteborg? No lo sé, déjame pensar qué hubiera hecho yo si hubiera nacido en medio de Suecia…