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Cuando ninguno funciona como sujeto de la oración, se nos plantea el problema de cuál es la concordancia correcta para el verbo, que tendrá que tomar el número y la persona que le marque el sujeto. La concordancia en español presenta algunas complicaciones y el caso de ninguno requiere que examinemos varias posibilidades.
En el caso más sencillo, ninguno funciona como un pronombre de tercera persona singular. Se comporta, simplemente, como el contrario de alguno. Esto es lo que encontramos en el ejemplo (1), donde el verbo (bate) toma la tercera persona y el número singular que le marca el sujeto (ninguno):
(1) El tiempo no les sienta bien a los planes de pensiones: ninguno bate la inflación a largo plazo [Cotizalia (España), acceso: 18-4-2013]
Este primer caso de concordancia no presenta ninguna dificultad. Tampoco debería presentarla el siguiente. Aquí el pronombre ninguno va expandido por un complemento que se introduce con la preposición de y que tiene en su núcleo un sustantivo en plural:
(2) Ninguno de los dos equipos jugó bien [El Observador (Uruguay), acceso: 19-4-2013]
Efectivamente, en el ejemplo (2), a ninguno se le une un complemento (de los dos equipos). El núcleo de ese añadido es equipos, pero es el pronombre ninguno el que le impone el número y la persona al verbo (jugó). Es un error hacer concordar aquí el verbo con equipos: Ninguno de los dos equipos jugaron bien. En ejemplos como este, ninguno sigue comportándose como el contrario de alguno. Decimos Alguno de los dos equipos jugó bien y nunca se nos ocurriría algo así como Alguno de los dos equipos jugaron bien.
Hasta aquí todo resulta bastante lógico. La cosa se nos complica cuando aparece de por medio la idea de ‘nosotros’, ‘vosotros’ o ‘ustedes’. Esta puede presentarse de forma explícita, como en los ejemplos siguientes:
(3) Ninguno de nosotros es tan bueno como todos juntos [Río Negro (Argentina), acceso: 18-4-2013]
(4) Habéis sido mimados y consentidos: ninguno de vosotros es alguien especial [El Confidencial (España), acceso: 18-4-2013]
En (3) y (4) la concordancia del verbo se hace con ninguno; por eso aparece en ambos casos la forma es. Esto es lo más lógico y es lo propio de la lengua culta. Sin embargo, la norma del español también acepta en estos casos otro tipo de concordancia:
(5) [...] ninguno de nosotros permitiríamos que nuestros hijos aprendieran a manejar vehículos automotores para que se lanzaran desde un precipicio [ElSalvador.com (El Salvador), acceso: 18-4-2013]
(6) Ninguno de vosotros sois héroes [Torre de Babel, acceso: 18-3-2013]
En (5) y (6) la concordancia se hace, respectivamente, con nosotros y vosotros. Este tipo de concordancia es correcto, aunque resulta más presentable en el habla coloquial. Pues bien, de aquí sale un tipo de concordancia que resulta muy interesante. A veces la idea de ‘nosotros’, ‘vosotros’ o ‘ustedes’ no aparece de forma explícita, sino que va embebida dentro del pronombre ninguno. La concordancia se hace entonces obligatoriamente como si fueran esos pronombres los que estuvieran ahí. Fíjate en lo que ocurre con los ejemplos (5) y (6) cuando, por decirlo de alguna forma, embutimos la idea de ‘nosotros’ o ‘vosotros’ en ninguno:
(7) Ninguno permitiríamos que nuestros hijos aprendieran a manejar vehículos para que se lanzaran desde un precipicio
(8) Ninguno sois héroes
En estos casos, ninguno se está comportando como el contrario de todos (Todos permitiríamos…, Todos sois héroes). Esta es, además, la construcción que hay que emplear en lugar de la incorrecta Nadie queremos.
Esto ha sido solo una pequeña incursión en el fascinante mundo de la concordancia en español. Habrá más. Recuerda, eso sí, que la concordancia es uno de los puntos donde más rápidamente se retrata un hablante, con el consiguiente riesgo de dejar al descubierto vergüenzas lingüísticas de las que quizás no sea consciente el que habla, pero sí muchos de los que le escuchan.
En las abreviaturas se conserva la tilde que le pudiera corresponder a la palabra originaria, siempre que la abreviatura contenga la vocal que debe llevar dicha tilde:
(1) González y Cía.
(2) Se llama Miguel Ángel Sánchez, pero siempre firma como Miguel Á. Sánchez para ser más original
Compañía se suele abreviar como Cía. Como la i forma parte de la abreviatura, mantenemos su tilde. Lo mismo ocurre con las letras mayúsculas, pues, como es sabido, las mayúsculas se acentúan. En (2) tenemos un ejemplo. El nombre Ángel se escribe con tilde según las reglas de acentuación. Si lo abreviamos, se queda en Á.
Si la vocal tildada se pierde al abreviar, dicha tilde desaparece con ella.
Todas estas abreviaturas se escriben con punto abreviativo, como no podía ser menos.
Nadie es el contrario de alguien y por eso se comporta exactamente igual que él cuando impone su género, número o persona a otros elementos de la oración, o sea: es un pronombre de tercera persona, masculino y singular. Para que esto quede claro, lo mejor es ver un par de ejemplos en los que la concordancia es correcta:
(1) Nadie supo explicarlo [Jorge Volpi: En busca de Klingsor]
(2) Pues sí, nadie es perfecto [Almudena Grandes: El corazón helado]
En la oración (1) nadie funciona como sujeto. Hemos dicho que es un pronombre de tercera persona y singular. Por eso el verbo adopta la forma supo en lugar de supimos, supisteis o supieron. En (2) podemos ver además que es masculino porque no solo el verbo concuerda en tercera persona singular (es), sino que el adjetivo perfecto tiene terminación masculina. No sería posible aquí Nadie somos perfectos, Nadie es perfecta ni nada por el estilo. Basta con hacer una pequeña modificación en los ejemplos para comprobar que la concordancia replica la de alguien:
(3) Alguien supo explicarlo
(4) Pues sí, alguien es perfecto
Nunca se nos ocurriría decir alguien supimos explicarlo o alguien somos perfectos. En definitiva, nadie es pariente de alguien, también a efectos de concordancia.
Por lo que acabamos de explicar, ya podemos ver que uno de los usos incorrectos de nadie consiste en tratarlo como si llevara dentro un nosotros y hacer concordar el verbo entonces en primera persona del plural, por ejemplo:
(5) Si nadie queremos a Fulgencio, ¿por qué tiene que ser él presidente de la comunidad de vecinos?
Para el error de (5) tenemos dos soluciones. Si queremos mantener el nadie, tenemos que dejarlo así:
(6) Si nadie quiere a Fulgencio, ¿por qué tiene que ser él presidente?
Si lo que intentamos es resaltar la implicación de quien habla y de quienes tiene a su alrededor, tenemos que echar mano de ninguno, que sí aguanta esto:
(7) Si ninguno queremos a Fulgencio, ¿por qué tiene que ser él presidente?
Cuidado, porque es igualmente erróneo convertir el nadie en nadie de nosotros:
(8) Lo que está claro es que nadie de nosotros quiere que Fulgencio sea presidente de la escalera
También es un error tratar a nadie como si llevara dentro un vosotros o un ellos, que es lo que se hace en estos ejemplos:
(9) Nadie decíais nada
(10) Nadie sabían que estábamos allí
Para estos dos ejemplos es correcta la concordancia en tercera persona singular:
(11) Nadie decía nada
(12) Nadie sabía que estábamos allí
En resumen, la concordancia de nadie sigue el modelo de alguien. Si no podemos decir alguien queremos, tampoco diremos nadie queremos. Es alguien quiere y nadie quiere.
Cuando se utiliza correctamente, la expresión a expensas de significa ‘a costa de’, como en este ejemplo, tomado de un diario estadounidense en lengua española:
(1) Los miembros del personal siguen cenando [...] a expensas de la compañía en restaurantes de alto nivel [El Nuevo Herald, acceso: 26-2-2013]
Lo que nos quiere decir el autor del ejemplo es que quien paga la cena es la compañía (y además lo dice bien).
En cambio, a expensas de no significa ‘a falta de’ o ‘a la espera de’, por lo que hemos de considerar que se ha hecho un uso impropio en el siguiente ejemplo, adaptado de un texto periodístico:
(2) A partir de ahí, dice estar a expensas de tener el informe del interventor para convocar el pleno
Podemos solucionar el problema de (2) recurriendo a cualquiera de las dos expresiones mencionadas arriba:
(3) Dice estar a falta del informe para convocar el pleno
(4) Dice estar a la espera del informe para convocar el pleno
Como vemos en (3) y (4), también nos podemos librar del verbo tener, con lo que obtenemos una expresión más económica que concentra la atención sobre lo esencial.
Estar a expensas de tampoco significa ‘depender de’, que es el valor que se le atribuye incorrectamente en esta oración, también adaptada de un diario:
(5) El presidente del club afirmó que está a expensas de que le pague el ayuntamiento parte de la deuda para no desaparecer
Nuevamente, es fácil subsanar el problema utilizando la alternativa propuesta:
(6) Afirmó que depende de que le pague el ayuntamiento parte de la deuda para no desaparecer
Usos como los de (2) y (5) dan indicios de un deficiente conocimiento del léxico y a veces, incluso, de un deseo de realzar el discurso echando mano de formas que comprendemos solo a medias, pero que nos suenan importantes.
El prefijo ex se escribe unas veces junto y otras separado. ¿De qué depende esto?
Lo normal es que se escriba junto. Esto es lo que ocurre cuando se refiere a una sola palabra:
(1) En este despacho es donde guardamos a los expresidentes
En cambio, cuando se refiere a una sucesión de palabras, se escribe separado:
(2) —¿Quién es el ex teniente coronel? —El señor ese del bigote que está allí al fondo.
Excepcionalmente, se escribe unido con guion a la palabra a la que modifica. Esto solo es posible cuando dicha palabra empieza por mayúscula (3) o es una sigla que se escribe íntegramente en mayúsculas (4). En todos los demás casos, es una falta de ortografía:
(3) En Sri Lanka (ex-Ceilán) se cría muy bien el búfalo de agua
(4) Dicen que el ex-CEO de Apple suele tomar peras de postre
Nótese que en estos casos el prefijo se escribe con minúscula.
Además existe el sustantivo ex (en el sentido de ‘antigua pareja’):
(5) Te ha llamado tu ex
La única particularidad que presenta es que se mantiene invariable en plural:
(6) A ver si me presentas a tus ex
Esto constituye una excepción a la regla de formación del plural de las palabras terminadas en -x.
La escritura en una sola palabra del prefijo ex ha sido una novedad aportada por la Ortografía de la lengua española de 2010. Por eso lo encontraremos separado en textos antiguos y en alguno moderno que todavía no se haya enterado.
Corpore insepulto es una expresión latina que significa literalmente ‘con el cuerpo sin enterrar’. Tiene un equivalente castellano: de cuerpo presente. Como se suele aconsejar con los latinismos, es preferible que utilicemos la versión castellana. Si estamos dispuestos a adentrarnos por el resbaladizo terreno del latín, más vale que empleemos la expresión de marras correctamente. Podemos guiarnos para ello por este ejemplo:
(1) Al terminar la misa corpore insepulto, el féretro fue trasladado desde la plaza de Oriente hasta el Arco de la Victoria [Ernesto Ekáizer: Yo, Augusto]
Esta expresión suele aparecer en las colocaciones misa corpore insepulto y funeral corpore insepulto. Fuera de ahí tiene poco uso.
Se utiliza sin preposición, tal como se hace en el ejemplo seleccionado. Son incorrectas las expresiones misa de corpore insepulto o funeral de corpore insepulto. La expresión que nos ocupa ya lleva embebida la idea de la preposición, como sabe cualquier estudiante de primero de latín. El añadírsela en español solo sirve para indicar desconocimiento.
El adjetivo insepulto se escribe en una sola palabra, igual que intocable o imposible.
Se debe destacar en cursiva o, si estamos escribiendo a mano, entrecomillándola. La Ortografía de la lengua española de 2010 determina que las expresiones latinas se han de tratar como cualquier otra expresión tomada de una lengua extranjera. Por eso mismo, ya no se escribe tilde en las expresiones latinas (aunque sí en algunas palabras simples). No está de más, por ello, indicar aquí que su pronunciación es [kórpore insepúlto].
Y, por supuesto, es incorrecta la expresión córpore insepulcro, que, si acaso, significaría todo lo contrario.
Los sustantivos y adjetivos terminados en -r forman el plural añadiendo la terminación -es. Encontramos numerosos ejemplos en español: menor – menores, labor – labores, castañar – castañares, tahúr – tahúres, elixir – elixires, taller – talleres, etc.
Los préstamos de otras lenguas, una vez que se encuentran lo suficientemente asentados en la nuestra, se amoldan a esta regla. Este es el estado en que se encuentran ya palabras como máster, escáner, suéter, gánster, etc., cuyos plurales másteres, escáneres, suéteres y gánsteres tenemos ejemplificados a continuación:
(1) Los esfuerzos de los alumnos no se verán ya recompensados con diplomaturas o licenciaturas, sino con grados o másteres [El Mundo (España), acceso: 27-11-2012]
(2) Unas 17 cárceles del país contarán con escáneres corporales [Panorama (Venezuela), acceso: 27-11-2012]
(3) Pancartas, suéteres del Real Madrid y Barcelona, equipos en los que militan las máximas luminarias de España, encendieron el ambiente para sorpresa de los jugadores ibéricos [Crítica (Panamá), acceso: 27-11-2012]
(4) Año tras año hay cineastas que no dejan de retratar la psicología de los criminales, sobre todo de los gánsteres [La Prensa (Honduras), acceso: 27-11-2012]
Un caso excepcional es el de carácter, que añade -es para formar el plural, pero desplaza el acento: carácter – caracteres. Se puede consultar una explicación más detallada siguiendo el enlace anterior.
También constituyen una excepción las palabras esdrújulas, como mánager, que se mantienen invariables en plural: los mánager.
Los sustantivos súper e híper, construidos por acortamiento de supermercado e hipermercado, se mantienen también invariables en plural: los súper, los híper.
La teoría está muy bien, pero ahora te conviene un poco de práctica.
¿Es correcto el plural de las palabras y expresiones que aparecen destacadas en negrita? Si no es correcto, corrígelo. Cuando termines, consulta las soluciones. Te puede venir bien leer la entrada sobre el plural de las palabras terminadas en -m.
1. Estamos revisando los currícula de los aspirantes al puesto de director.
2. Ya no sé qué hacer con tantos álbums de fotos.
3. Parece que últimamente se han puesto de moda los referéndums.
4. ¿Dónde podríamos almacenar todos estos curriculums vitae?
5. Me estoy entrevistando con todos los imames de las mezquitas de la zona.
6. Estamos redactando unos nuevos memorándums que publicaremos la próxima semana.
7. Este paraguas cuesta veinte dírham.
8. Me siento observado con tantas webcams a mi alrededor.
9. Todos los módemes se han colapsado.
10. ¿Dónde le instalamos los solárium, señora?
Se escribe mayúscula después de los puntos suspensivos cuando el enunciado se da por cerrado, como en (1):
(1) Pues no sé… Pásese por aquí mañana por si le podemos informar
En cambio, se escribe minúscula si el enunciado únicamente queda suspendido para retormarse a continuación:
(2) Los jueves… a mí… no es que me venga muy bien
Nótese que cerrado no es aquí lo mismo que completo. Por su naturaleza, los puntos suspensivos tienden a dejar los enunciados incompletos, pero si ya no vamos a continuar con ese enunciado, sino que vamos a empezar otro diferente, utilizaremos la mayúscula a continuación. Si, por el contrario, retomamos el hilo y acabamos lo que habíamos dejado a medias, habrá que escribir con minúscula para indicar que nos mantenemos dentro de un mismo enunciado.
Con estos ejercicios puedes comprobar si conoces el uso básico de los pronombres átonos de tercera persona o si tiendes a incurrir en leísmo, laísmo o loísmo. Cuando termines, consulta las soluciones.
1. Rellena los huecos con el pronombre adecuado (le, les, lo, los, la, las):
a) A Obdulia ____ gustan los ejercicios de leísmo, laísmo y loísmo.
b) ¿Dónde se mete tu hermano, que hace mucho que no ____ veo?
c) —¿Y el trombón? —¡Ay, me ____ he dejado en casa!
d) Llama a tus primas, lláma____, que no se pierdan la final del campeonato de ajedrez.
e) Cuando por fin regresó la orquesta sinfónica de su gira, toda la ciudad ____ estaba esperando.
f) Esa salsa tienes que mezclar____ bien con las verduras.
g) Dicen que a aquellos biólogos todo el mundo ____ perseguía para pedirles autógrafos.
h) A Fortunata aquello fue lo que ____ llevó a la ruina.
i) A ver, ¿dónde habéis metido el botón rojo? Devolvédse____ a vuestro padre ahora mismo.
j) —¿Qué fue de los directivos de aquel banco? —____ detuvieron cuando intentaban cruzar la frontera.
2. Indica si los pronombres destacados en negrita son correctos o incorrectos. Si son incorrectos, corrígelos.
a) A Teodoro sus padres solo le daban disgustos.
b) Qué bien le sienta a tu sobrina la mitra, parece mentira.
c) No la pegues más a la pobre alfombra.
d) Dalo una vueltecita y listo.
e) Dila a tu hermana que deje de imitar a la niña de El exorcista.
f) ¿Pero este es tu hijo? Si no le conocía con esos piercings.
g) ¿Pero esta es tu hija? Si no le conocía con esos piercings.
h) ¿Pero este es tu hijo? Si no lo conocía con esos piercings.
i) Las principales agencias de inteligencia del mundo llevaban varios años espiándoles.
j) Me quedé allí agazapado escuchándolos.