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Pronombres relativos: quien

El pronombre relativo quien se utiliza propiamente refiriéndose a personas:

(1) No tardé en encontrar a Pablo, quien me recibió sorprendido y con agrado [Adelaida García Morales: La lógica del vampiro].

En (1) el relativo quien se refiere a Pablo. Si arrancamos de su contexto la oración introducida por quien, comprobaremos que en la posición que ocupaba este pronombre podemos poner tranquilamente el nombre Pablo:

(2) Pablo me recibió sorprendido y con agrado.

Pablo es en (1) el antecedente de quien.

Una vez que hemos entendido esto esto, hay que saber que cuando el antecedente está en plural, el pronombre tiene que adoptar obligatoriamente la forma quienes:

(3) Esto lo sabemos todos los traductores e intérpretes, quienes no obstante debemos estar siempre presentes en estos encuentros privados por tres razones principales [Javier Marías: Corazón tan blanco].

El antecedente de quienes en (3) es todos los traductores e intérpretes. Como está en plural, fuerza al pronombre a adoptar la forma de plural. Por tanto, sería incorrecto utilizar el singular quien en (3).

Hoy se admite también el uso de este pronombre con antecedentes referidos a entidades personificadas, a las que se les atribuye la capacidad de tomar decisiones, obrar, etc. (típicamente entidades formadas por agregaciones de personas, como gobiernos, partidos, sindicatos, empresas…):

(4) Este, ejem, ejem, individuo me fue remitido por el poder judicial, quien sabiamente dictaminó podía mejor ser tratado entre los muros de una casa de salud que entre los de una institución penitenciaria [Eduardo Mendoza: El misterio de la cripta embrujada].

Aunque se haya levantado el viejo tabú gramatical sobre este uso, desde el punto de vista del estilo no deja de chirriar. Mi consejo: mantente alejado de él en cualquier texto mínimamente serio. Ten en cuenta, por cierto, que en el ejemplo (4) el pronombre se utiliza para caracterizar el habla engolada de uno de los personajes de la novela.

Es siempre un error utilizar quien o quienes para referirse a cosas.

Las restricciones de arriba son semánticas, es decir, tienen que ver con el significado. Además, nuestro pronombre presenta restricciones sintácticas, que son las que dependen de meros factores formales y estructurales. La clave aquí es la presencia o ausencia de una preposición. Cuando quien va acompañado de preposición, puede introducir lo mismo oraciones de relativo especificativas (5) que oraciones de relativo explicativas (6):

(5) […] usted tendrá amigos con quienes comentar todo tipo de asuntos, ¿no? [Luis Landero: Juegos de la edad tardía].

(6) O no tan casualmente —añadió Brunswick, a quien los años no habían enseñado a desprenderse de sus recelos [Manuel de Lope: Madrid Continental].

En cambio, si no hay preposición, solamente puede encabezar oraciones explicativas:

(7) […] solo estuvo presente su hermano Roger, quien al parecer salió con prisas en un deportivo (quizá un Aston Martin) nada más terminar la ceremonia [Javier Marías: Todas las almas].

(8) Ha venido a buscarte el chico quien que te llamó el otro día.

En este artículo he explicado el uso de quien en oraciones de relativo con antecedente expreso. También puedes encontrar este pronombre en oraciones sin antecedente expreso y las denominadas perífrasis de relativo. De unas y otras habrá que tratar en otro momento.

Una última advertencia antes de terminar: no hay que confundir quien con quién. Pulsa en el enlace y descubrirás la forma de evitarlo.

Podcast: expresiones latinas

Las expresiones latinas son una china en el zapato de muchos hablantes. ¿Quién no ha dudado al decir o escribir motu proprio, grosso modo o statu quo? Alberto Bustos y David Callejo te dan pautas para manejar las expresiones latinas de uso más corriente, pero no olvides que lo mejor para que una china no te moleste es librarte de ella.

 

 

Puedes seguirnos en la radio en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER de Madrid Norte y Madrid Sur o en el Blog de Lengua.

La semana que viene hablaremos sobre la pronunciación de la equis, que tiene más dificultades de lo que parece a simple vista.

Puedes descargar el archivo haciendo clic con el botón derecho del ratón en el enlace.

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Rehusar

Rehusar algo es rechazar algo, como en este ejemplo:

(1) Villaamil rehusó cortésmente el obsequio y los otros dos se sentaron para tomar a gusto, en vaso muy colmadito, el brebaje aromático que es alegría y consuelo de las oficinas [Benito Pérez Galdós: Miau].

Al utilizar este verbo debemos tener cuidado con varias cosas. La principal es probablemente esta: muchas personas creen que es una forma más fina de decir negarse. Como no están acostumbrados a utilizar rehusar, simplemente calcan la construcción del otro verbo, que es el que tienen en ese momento en la cabeza y el que saben usar:

(2) se negó a hacer algo > se rehusó a hacer algo

Así se construyen oraciones como esta, que es incorrecta:

(3) El presidente se rehusó a contestar las preguntas de los periodistas.

Sin embargo, el verbo que deberían tomar como modelo es rechazar:

(4) rechazar algo > rehusar algo

La oración (3) se construye así correctamente:

(5) El presidente rehusó contestar las preguntas de los periodistas.

También son incorrectas las construcciones con la preposición de: rehusar de. El modelo correcto no incluye ninguna preposición: se dice rehusar algo, rehusar hacer algo.

Conviene tener presente que las formas rehúso, rehúsas, etc., tienen que llevar tilde según lo previsto en la regla de acentuación de los hiatos. La hache intercalada es indiferente a efectos de acentuación gráfica.

Esa hache intercalada tiene que estar ahí para que no confundamos rehusar con formas derivadas de usar, puesto que uno y otro verbo no tienen nada que ver.

A este verbo y a cualquier otro conviene aplicarle este consejo: si no sabes lo que estás diciendo, no lo digas. Sustituye esa palabra por otra menos rebuscada que te permita expresar tu idea y que resulte correcta en ese contexto.

A + infinitivo con valor imperativo

Normalmente, el uso del infinitivo con valor de imperativo es incorrecto. Sin embargo, existe una construcción de infinitivo con la preposición a que es coloquial, pero perfectamente correcta. Me refiero a secuencias como las siguientes:

(1) ¡A comer todo el mundo!

(2) ¡A callar!

(3) ¡A dormir ahora mismo!

Estos usos son propios del lenguaje coloquial, familiar incluso. Los encontraremos preferentemente en la lengua oral, aunque también aparecen en textos escritos que imitan la oralidad o que se acercan por sus características a lo oral (piensa, por ejemplo, en lo que ocurre con los mensajes de móviles).

Hablar correctamente no consiste en hablar como un libro, sino en saber utilizar en cada ocasión los recursos más adecuados. Tan correcto puede ser lo popular como lo formal; todo depende de cuándo y dónde.

Soluciones: gerundio de posterioridad

Aquí tienes resuelto el ejercicio sobre el gerundio de posterioridad. Las soluciones que se presentan son ejemplares. Puede haber otras posibilidades que te permitan evitar el gerundio de posterioridad. Debes encontrar la tuya. Cada apartado solucionado correctamente vale un punto.

a) El vuelo procedente de Madrid tuvo un trayecto plagado de incidencias, siendo imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia [aquí hay un gerundio de posterioridad; te propongo un par de soluciones: “… por lo que fue imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia”, “… y fue imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia].

b) Escapó de Alcatraz cavando un túnel con una cucharilla [este es un uso correcto del gerundio: primero cavamos el túnel y después nos escapamos, como debe ser].

c) Susanita estudió su carrera en cuatro años, encontrando un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional [para evitar el gerundio de posterioridad podemos recurrir a formulaciones como las siguientes: “… y a continuación encontró un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional”, “… tras lo cual encontró un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional”].

d) Te tengo dicho que no hables comiendo [está hablando y comiendo al mismo tiempo; puede que no sea lo más recomendable desde el punto de vista de los modales, pero la gramática no tiene nada que objetar].

e) Milón se puso fuerte paseando un toro en brazos [lógica y temporalmente lo que ocurre es que primero paseamos el toro y después (como consecuencia de ello) nos ponemos fuertes; lo ideal es empezar cuando es un ternerito y pasearlo un rato en brazos todos los días; así podremos levantarlo sin esfuerzo cuando sea un toro hecho y derecho; desde el punto de vista gramatical no hay nada que objetar].

f) Milón puso en práctica con constancia su famoso método del toro, desarrollando una fuerza extraordinaria [aquí la gramática opina que estamos haciendo las cosas al revés; podemos evitar el gerundio de posterioridad con formulaciones como estas: “… gracias a lo cual desarrolló una fuerza extraordinaria”, “… y desarrolló una fuerza extraordinaria”].

g) Hemos rediseñado nuestra estrategia de ventas, logrando un incremento de la facturación del 23 % [el lenguaje comercial redicho siente una especial predilección por el gerundio en general y, si es de posterioridad, mejor que mejor; es preferible expresar esto así: “… con lo que hemos logrado un incremento de la facturación del 23 %”, “… lo que nos ha permitido lograr un incremento de la facturación del 23 %”].

h) Trabajó como minero durante muchos años, desarrollando silicosis al final de su vida [ayudaremos a nuestro lector y evitaremos problemas gramaticales si marcamos claramente el tipo de relación lógica que mantienen las dos acciones que se expresan en el ejemplo: “Trabajó como minero durante muchos años. Como consecuencia, desarrolló silicosis al final de su vida”].

i) Habiendo oído a los testigos, el juez dio por finalizada la sesión [nada que objetar: primero se oye a los testigos y después se da por finalizada la sesión; así es como debe ser en los juicios y en la gramática].

j) Probaron con un láser, pero al final hubo que depilarle las cejas tirando con unos alicates [me puedo imaginar el dolor de métodos de depilación tan expeditivos, pero nos queda el consuelo de que la gramática no ha sufrido: todo era correcto].

Para más información, consulta el artículo sobre el gerundio de posterioridad.

Ejercicios: gerundio de posterioridad

En este ejercicio vas a encontrar una serie de gerundios destacados en negrita. Tienes que decidir si se trata de casos de gerundio de posterioridad o no. Si lo son, debes corregirlos.

a) El vuelo procedente de Madrid tuvo un trayecto plagado de incidencias, siendo imposible efectuar la correspondencia en Filadelfia.

b) Escapó de Alcatraz cavando un túnel con una cucharilla.

c) Susanita estudió su carrera en cuatro años, encontrando un puesto de trabajo como ingeniera en una multinacional.

d) Te tengo dicho que no hables comiendo.

e) Milón se puso fuerte paseando un toro en brazos.

f) Milón puso en práctica con constancia su famoso método del toro, desarrollando una fuerza extraordinaria.

g) Hemos rediseñado nuestra estrategia de ventas, logrando un incremento de la facturación del 23 %.

h) Trabajó como minero durante muchos años, desarrollando silicosis al final de su vida.

i) Habiendo oído a los testigos, el juez dio por finalizada la sesión.

j) Probaron con un láser, pero al final hubo que depilarle las cejas tirando con unos alicates.

¿Ya has terminado? Ve rápidamente a la página de soluciones.

Soluciones: infinitivo fático

Vamos a corregir ahora el ejercicio de infinitivo fático. Cada respuesta correcta vale un punto.

a) Por último, agradecerles les agradecemos que hayan escuchado este discurso soporífero sin salir corriendo. [Esto era un caso evidente de infinitivo fático. En lugar de les agradecemos puedes tener deseamos agradecerles o alguna otra fórmula. De lo que se trata es de que haya un verbo en forma personal].

b) En definitiva, escuchar este discurso soporífero sin salir corriendo tiene mérito. [Aquí no había ningún infinitivo fático. El verbo principal de la oración es tiene, que está debidamente conjugado].

c) En resumen, exigir lo que es nuestro no es ningún delito. [Este es un uso completamente normal y correcto del infinitivo].

d) En primer lugar, rogarles les rogamos que no se agolpen en las entradas. [Infinitivo fático: hay que sustituirlo por un verbo conjugado].

e) Que quede claro desde el principio: pedirles que renuncien a sus derechos es un abuso. [Correcto].

f) En resumen, el comer y el rascar todo es empezar. [Correcto].

g) No tocar. Peligro de muerte. [Esto es una orden impersonal en infinitivo y es correcta].

h) Al principio mucho prometer y después nada. [Correcto, coloquial pero correcto].

i) Antes de despedirnos, recordarles les recordamos que mañana estaremos aquí a la misma hora. [Infinitivo fático].

j) Recordarles antes de despedirnos que mañana estaremos aquí a la misma hora se ha convertido ya en una costumbre. [Esta oración es enrevesada, pero correcta. Prueba a sustituir Recordarles antes de despedirnos que mañana estaremos aquí a la misma hora por esto. Lo verás claramente].

Para aclarar dudas, consulta el artículo sobre el infinitivo fático.

Ejercicios: infinitivo fático

En las oraciones siguientes vas a encontrar infinitivos. En algunos casos son infinitivos fáticos que debes corregir. Los demás son infinitivos normales y corrientes, que no presentan ningún problema y están ahí simplemente para ver si eres capaz de distinguir los unos de los otros.

a) Por último, agradecerles que hayan escuchado este discurso soporífero sin salir corriendo.

b) En definitiva, escuchar este discurso soporífero sin salir corriendo tiene mérito.

c) En resumen, exigir lo que es nuestro no es ningún delito.

d) En primer lugar, rogarles que no se agolpen en las entradas.

e) Que quede claro desde el principio: pedirles que renuncien a sus derechos es un abuso.

f) En resumen, el comer y el rascar todo es empezar.

g) No tocar. Peligro de muerte.

h) Al principio mucho prometer y después nada.

i) Antes de despedirnos, recordarles que mañana estaremos aquí a la misma hora.

j) Recordarles antes de despedirnos que mañana estaremos aquí a la misma hora se ha convertido ya en una costumbre.

¿Qué tal te habrá salido? Se impone mirar las soluciones.

Ejercicios: quesuismo

Este es un ejercicio para aprender a evitar el quesuismo. Tienes que decidir si las secuencias destacadas en negrita en las oraciones siguientes son correctas. Si no lo son, corrígelas.

a) Es un jugador que su mayor virtud consiste en no tener ninguna.

b) Me ha dicho que su primo no puede venir mañana.

c) El cuadro que el padre compró era un espanto.

d) Sí, hombre, la chica aquella que el coche siempre estaba averiado…

e) Que su padre sea policía no quiere decir que él pueda aparcar donde quiera.

f) El estudiante que su rendimiento no es muy bueno debe esforzarse más.

g) Los indirectos son normalmente los impuestos que las subidas hacen más daño a las rentas modestas.

h) Todos creen que son más importantes que sus vecinos.

i) Es una regla que su única razón de ser consiste en entorpecer el trabajo.

j) Que el comer y el rascar todo es empezar…

Ahora, corrige el ejercicio.

Soluciones: plural de palabras terminadas en -n

Aquí tienes las soluciones al ejercicio sobre el plural de las palabras terminadas en -n.

a) adoquines: es un plural perfectamente regular. Nótese el cambio en la acentuación gráfica entre el singular y el plural. Encontrarás cambios parecidos en otras palabras de la lista.

b) razones

c) regímenes: en esta palabra el acento se desplaza al formar el plural (pero no el acento gráfico, sino el acento prosódico).

d) trenes

f) especímenes: encontramos aquí el mismo tipo de desplazamiento acentual que en c).

g) trávelin: esta palabra se mantiene invariable en plural por ser esdrújula.

h) ciclámenes

i) hipérbatos: la formación del plural de hipérbaton es excepcional.

j) administraciones

Puedes solucionar las dudas consultando el artículo sobre el plural de los sustantivos y adjetivos terminados en -n. Como habrás podido ver por las soluciones de arriba, estos plurales pueden presentar alguna complicación.