Archivo para la categoría ‘lengua oral’
¿Cómo se pronuncia ‘Liechtenstein’?
26 de Febrero de 2008
Liechtenstein es un pequeño principado de habla alemana situado entre Suiza y Austria.
Hasta aquí, todo bien. El problema viene al pronunciar su nombre.
Una forma levemente castellanizada es “líj-tens-tain” (la jota suena como jota).
Otra solución, quizás la menos lucida pero la más honrada, es pronunciarlo tal como se escribe. Es algo que siempre se ha hecho en los territorios de habla española y, al fin y al cabo, uno no tiene por qué conocer todas las lenguas del mundo.
He oído muchas veces decir “liéchestein”, quitando la sílaba -ten- y convirtiendo el principio en una especie de cruce entre leche y lichi. No parece lo más recomendable.
La pronunciación exacta en alemán (para quien tenga conocimientos del alfabeto fonético internacional) es [ˈlɪçtənʃtaɪn]. Tampoco parece muy aconsejable en nuestra lengua porque contiene un par de sonidos palatales que nos resultan extraños: [ç] y [ʃ]. El primero es peculiar del alemán. Para entendernos, podríamos describirlo como una jota que se articula en una posición más adelantada. El segundo es el mismo sonido que encontramos en inglés she o francés chez.
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Haplología: de ‘impudicicia’ a ‘impudicia’
18 de Enero de 2008
La hapolología es un proceso fonológico que consiste en la eliminación de una secuencia de sonidos cuando en posición contigua aparece la misma secuencia u otra muy semejante, por ejemplo:
Impudicicia > impudicia (’falta de pudor’)
Pronunciar sonidos iguales seguidos resulta a veces complicado. Por eso, puede ocurrir que se simplifique la palabra eliminando la repetición. Impudicicia era la forma salida del latín impudicitia. Todavía se recoge en el diccionario, pero ya nadie la utiliza. Fue desplazada por la forma reducida impudicia.
El término haplología está formado sobre dos raíces griegas: haplóos ’simple’ y logía (de logos ‘palabra, habla’). Es decir, etimológicamente viene a significar ’simplificación de una palabra’.
El anterior es un caso recogido en la norma, pero hay otros ocasionales o frecuentes que no están aceptados, por ejemplo:
Imposibilidad >
imposilidadParálisis >
paralís
Este tipo de fenómenos se producen frecuentemente en el habla como resultado de lapsus, sobre todo cuando estamos siendo muy cuidadosos, procurando esmerarnos en la pronunciación, que es cuando solemos caer en errores garrafales.
La marca Nike
6 de Diciembre de 2007
El nombre Nike viene del griego clásico níke. Su significado es ‘victoria’, lo que, desde luego, resulta muy adecuado para una marca de material deportivo.
Su pronunciación más habitual en España es “náik”. Esta pronunciación no es desconocida en inglés, aunque en los registros más esmerados de esta lengua se prefiere “náiki”.
Parece que en los últimos años los hablantes se van apartando, sobre todo para el inglés, de la tendencia tradicional a pronunciar las palabras extranjeras a partir de la escritura leyendo como si fuese castellano. Esto probablemente tiene que ver con el prestigio de lo anglosajón. Lo que ocurre es que tampoco se acierta siempre con la pronunciación inglesa o, por lo menos, con la forma más prestigiosa.
En la imagen se puede ver la Victoria (o Níke) de Samotracia.
¿Cómo se pronuncia Kaczyński?
2 de Noviembre de 2007
Muchos locutores dudan sobre cómo pronunciar el apellido polaco Kaczyński. Simplemente hay que decir:
“Kachínski”
En polaco cz se pronuncia como nuestra che.
Un poquito más complicado es el nombre completo de los dos políticos polacos, famosos entre otros motivos por ser gemelos. Las grafías polacas pueden desorientarnos, pero los sonidos están al alcance de cualquier hablante de castellano, con mínimas adaptaciones. La pronunciación de andar por casa es esta (la jota es jota):
Lech Aleksander Kaczyński “Léj Alexánder Kachínski”
Jarosław Kaczyński “Iarósuaf Kachínski”
Para quienes sean un poco más exigentes y tengan conocimientos del alfabeto fonético internacional, ahí va la transcripción exacta:
Lech Aleksander Kaczyński [’lɛx alɛ’ksandɛr ka’ʧɨɲskʲi]
Jarosław Kaczyński [ja’rɔswaf ka’ʧɨɲskʲi]
También le puede interesar esta otra entrada: “Cómo se pronuncia Donald Tusk“. A partir de ahora, oiremos juntos con frecuencia los apellidos Kaczyński y Tusk, pues las personas que los llevan cohabitarán como Presidente y Primer Ministro de Polonia, respectivamente.
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¿Cómo se pronuncia ‘Donald Tusk’?
23 de Octubre de 2007
El ganador de las elecciones legislativas polacas se llama Donald Tusk. Su nombre se pronuncia tal cual en español:
“Dónal Túsk”
La u en polaco se lee u exactamente igual que en español.
En realidad, el nombre completo es Donald Franciszek Tusk, que en una pronunciación ligeramenta españolizada da: “Dónal Franchísek Túsk” (en polaco todas las palabras son llanas). Pero con que le llamemos Donald Tusk ya hemos cumplido.
Inmediatamente han empezado a asomar por ahí pronunciaciones a la inglesa (”Dónal Tásk”). No hay necesidad de tomar la pronunciación de una tercera lengua cuando en este caso la pronunciación polaca es la solución más sencilla (por una vez y sin que sirva de precedente).
Esto es un ejemplo más de la manía de pronunciar cualquier nombre extranjero como si fuera inglés y se parece un poco a la visión del mundo que tenía mi abuela. Para ella la Tierra se dividía en dos grandes regiones: España y el extranjero. Y por eso te preguntaba qué se comía en el extranjero, cómo eran las casas en el extranjero o qué lengua hablaban en el extranjero… Y demasiado sabía la pobre para la época que le había tocado vivir y las oportunidades que había tenido de aprender.
Para quien tenga conocimientos del alfabeto fonético internacional, esta es la transcripción del nombre completo:
Donald Franciszek Tusk [’dɔnalt fran’ʧiʃɛk ‘tusk]
También le puede interesar cómo se pronuncia el nombre de Lech Kaczyński, rival político de Tusk y actual Presidente de Polonia.
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Influencia de la ortografía en la pronunciación
12 de Octubre de 2007
La palabra escrita, por su valor cultural, goza de un enorme prestigio. La mayoría de los hablantes tienen interiorizado el prejuicio de que la lengua escrita es la correcta, mientras que lo oral supone una acumulación de desviaciones respecto de ese patrón. Por eso, la ortografía influye a menudo en la pronunciación. El filólogo venezolazo Ángel Rosenblat se refería a este tipo de prejuicios como el fetichismo de la letra.
En realidad, la lengua es primariamente oral, es palabra hablada. Y esto es así tanto en la historia de los individuos como en la de las comunidades lingüísticas. Las personas aprenden primero a hablar. Algunas, no todas, aprenden después a escribir. Lo mismo vale para las comunidades lingüísticas. Todas las lenguas se hablan en primer lugar. Solo algunas de ellas (ni siquiera la mayoría) llegan a escribirse con el tiempo. No conviene perder de vista tampoco que muchas lenguas se hablan, pero no se escriben; mientras que no hay ninguna que solo se escriba sin hablarse y solo se haya escrito durante toda su historia.
La interferencias de la ortografía en la pronunciación del castellano son numerosas. Un ejemplo clásico es la reposición de los grupos consonánticos cultos (-ct-, -gn-, -pt-, etc.) por la Academia en el siglo XVIII, que contribuyó a asentar su pronunciación. En el español clásico eran frecuentes grafías y pronunciaciones como benino, efeto, conceto:
[…] aquellos á quien Dios nos hizo tanto bien que nos puso debajo de cetro de Príncipe tan benino [Hernán Cortés: Carta a Sebastián Caboto, tomado de CORDE, 12-10-2007]
Las vacilaciones en la grafía y la pronunciación eran constantes; pero una vez que la ortografía académica repone definitivamente esos grupos de origen latino en la escritura, los hablantes se sienten en la obligación de pronunciarlos. Fíjense en que hoy, precisamente, hay una gran variación en la pronunciación de esos grupos. Los hablantes vacilan para acto entre “ákto”, “ázto”, “átto” y hasta “ájto”.
También por influencia de la grafía muchos hablantes pronuncian “téksas” (Texas) o “siménez” (Ximénez) donde la norma y la tradición piden una buena jota (véase La x de México).
La equis nos da guerra también en posición final de sílaba: texto, expediente. Lo más natural en castellano es pronunciar aquí simplemente una ese (”tésto”, “espediénte”). No solo es natural, sino que es perfectamente correcto. Sin embargo, muchos hablantes creen que es menos correcto y se esfuerzan (con diferentes grados de éxito) en pronunciar “ks”. Esa es una pronunciación que normalmente se reserva para el habla muy formal o muy enfática.
A veces asoma también por ahí la pronunciación de v, sobre todo en la lectura, como hacían algunos maestros en los dictados (también para ayudar a los alumnos un poquito con la ortografía). En castellano estándar no hay diferencia alguna en la pronunciación entre b y v.
Hablantes de variedades seseantes de español se sienten frecuentemente en la obligación de diferenciar ese y ce o de reponer las eses en posición final de sílaba (estantes), en contra de lo normal y adecuado en su variedad de español. De hecho, una consecuencia más del prejuicio generalizado a favor de lo escrito es que las variantes con una pronunciación más próxima a la ortografía tienden a considerarse más correctas.
También los signos de puntuación influyen en nuestra manera de hablar y nos inducen en ocasiones a introducir pausas erróneamente en la lectura. Por ejemplo, se escribe sí, señor porque una regla de puntuación exige que los vocativos se separen con comas; pero no debemos detenernos entre esas dos palabras (y, de hecho, no lo hacemos cuando hablamos de manera espontánea). A todos nos han enseñado que los signos de puntuación sirven para representar en la escritura las pausas de la lengua oral. Esto era verdad en la Edad Media. Hoy ya no lo es tanto. Pero de eso ya nos ocuparemos otro día.
Pronunciación de palabras extranjeras
10 de Octubre de 2007
En la pronunciación de los extranjerismos, globalmente, más que de normas, podemos hablar de tendencias y usos. En los casos concretos, no obstante, sí que puede haber norma. Me plantea Nieves (amiga y ex alumna) un caso muy interesante: el de élite. Para este galicismo coexisten tres pronunciaciones diferentes:
a) [élite] (esdrújula)
b) [elíte] (llana)
c) [elít] (a la francesa)
Digo que es interesante porque aquí se resumen las tres posibilidades de pronunciación de los extranjerismos:
a) Una pronunciación castellanizada a partir de la grafía, o sea, leerlo como si fuera español
b) Una pronunciación castellanizada que no coincide ni con la grafía ni con la pronunciación en la lengua original
c) Una pronunciación lo más cercana posible a la de la lengua original
En el uso existe una clara preferencia por élite (al menos en España); la pronunciación llana elite es minoritaria; y la pronunciación a la francesa se siente como pedante.
En la norma encontramos dos posibilidades: se consideran correctas élite y elite. La Academia patrocinó activamente la forma llana, pero ha acabado por reconocer que tiene mayor aceptación la esdrújula y ya la da como preferente. Esto se refleja en el orden en que aparecen en el lema del artículo correspondiente en el DRAE:
élite o elite
El DPD acepta las dos pronunciaciones pero explica que es más frecuente élite.
En español (y en otras lenguas de nuestro entorno, como el francés y el inglés), hay una tradición de pronunciar los extranjerismos según la grafía como si fueran palabras autóctonas. Esta es la posibilidad a) de arriba. En otras lenguas, con otra tradición, como el alemán, se valora el conseguir una pronunciación fiel al original o, al menos, lo más cercana posible. Esto también tiene sus límites. Es imposible conocer la pronunciación de todas las lenguas y no siempre es fácil imitar la pronunciación extranjera. A veces da pena ver a los presentadores de televisión en Alemania sudando tinta china para pronunciar el nombre de los mandatarios en las cumbres de la Unión Europea.
En los últimos años se aprecia en España un mayor interés por mantener la pronunciación original (posibilidad c), sobre todo para el inglés. El resultado muchas veces son pronunciaciones made in Spain (posibilidad b), o sea, pronunciaciones anglicanizantes que son en realidad invento nuestro; por ejemplo, Tom Cruise pronunciado “Tom Cruis” (en lugar de “Crus”, que sería lo más parecido a la pronunciación originaria).
Un poco irritante es la manía de pronunciar como si fuera inglés todo lo que sea extranjero (muy frecuente con nombres propios). Así, al pobre Paul Klee (que era de un pueblo de al lado de Berna y no de Milwaukee), le convierten en “Pol Kli”, cuando bastaría con leer tal cual “Paul Klee” para que saliera una forma levemente castellanizada y, al mismo tiempo, cercana al original. Al antiguo presidente del Banco Central Europeo (Wim Duisenberg) muchos le llamaban en España “Uim Díusenber”. La pronunciación a la holandesa hubiera dado (en versión española) algo así como “Bim Dóisemberj”, con jota al final (muy complicado). Otros, en cambio, preferían atenerse a nuestra socorrida tradición de leer el nombre como se escribe.
La x de México
12 de Septiembre de 2007
La x de México es un arcaísmo gráfico. Esta grafía representaba en castellano antiguo el mismo sonido que tenemos hoy en palabras de otras lenguas como, por ejemplo:
Francés: chez
Gallego: xunta
En castellano antiguo se escribía con x no solo México sino también otras palabras como Xerez, dexar o texer. Este sonido no existe en castellano actual porque a partir del siglo XV se va imponiendo la pronunciación que tenemos hoy en Jerez.
En la Ortografía de 1815 la Academia establece para estas palabras la grafía j:
dexar > dejar
Como suele ocurrir, quedaron rastros de la grafía antigua en los nombres de lugares (México, Oaxaca, Texas) y de personas (Ximénez).
En el caso de los nombres de lugares, es correcta la grafía con x o con j (Texas/ Tejas), pero se prefiere la forma con x. En el caso de México, es incluso una deferencia hacia los mexicanos el utilizar la x, pues ellos lo prefieren así.
Para los nombres de personas, la grafía correcta es la que se haya mantenido tradicionalmente en cada familia.
Sin embargo, una cosa es la escritura y otra la pronunciación. No debemos dejarnos confundir por la x de estas palabras, que se tiene que pronunciar como una j. Se dice:
Un rastro de la antigua pronunciación se encuentra en la palabra inglesa sherry. En la época en que los ingleses empezaron a comprar vino en Jerez, el nombre de la ciudad todavía se pronunciaba Xerez. Ellos llamaban a ese vino en su lengua sherris. Después la -s final se confundió con una forma de plural y se formó el falso singular sherry, que es la forma que todavía hoy se utiliza.
NOTA: la pronunciación de los archivos de sonido corresponde a un hablante de Castilla.