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Podcast: cambios en las reglas de acentuación

La nueva versión de la Ortografía de la lengua española de 2010 trajo algunos cambios en las reglas de acentuación del español. Varios años después todavía hay quien no se ha puesto al día.

Pues bien, ya no hay excusa para no darse por enterado: David Callejo y yo te contamos los cambios en una agradable conversación.

Ya sabes que nos puedes oír todas las semanas en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER de Madrid Norte y Madrid Sur o, con toda la tranquilidad del mundo, en el Blog de Lengua.

 

 

Si quieres, puedes descargar el archivo de audio para guardarlo en tu móvil o en tu ordenador.

Si después de oírnos te has dado cuenta de que necesitas ponerte al día, me permito recomendarte mi Manual de acentuación.

La semana que viene hablaremos sobre cómo se pronuncian los grupos consonánticos cultos.

Coma y corchetes

Cuando en una misma posición coinciden una coma y un fragmento de texto encerrado entre corchetes, la coma tiene que ir siempre detrás de los corchetes:

(1) En el momento en que se produce esta batalla [238 a. de C.], los romanos aún no dominan la península ibérica.

La coma nunca puede ir antes de los corchetes:

(2) … esta batalla, [238 a. de C.] los romanos… (incorrecto)

Tampoco puede haber una coma justo antes del corchete de cierre:

(3) … esta batalla [238 a. de C.,] los romanos… (incorrecto)

Esas son posiciones en las que bajo ninguna circunstancia puede ponerse una coma. Si esta tiene que aparecer, lo hará obligatoriamente justo detrás del corchete de cierre, sin espacio que la separe de este y separada por un espacio en blanco de la palabra que viene a continuación.

Soluciones: hay, ahí

Vamos a ver qué tal has resuelto el ejercicio en el que diferenciamos hay y ahí. Cada respuesta correcta vale un punto.

a) ¿Qué hago con el paquete?  Déjamelo ahí.

b) Hijos míos, hay que ser más formales.

c) No hay necesidad de ponerse groseros.

d) Ahí te quiero yo ver.

f) Eres de lo que no hay.

g) Quítate de ahí ahora mismo.

h) Me voy a dar una vuelta por ahí.

i) Hay lotería de Navidad.

j) Si yo solo pasaba por ahí

Ejercicios: hay, ahí

Tienes que decidir cuál es la forma que debes escribir en los huecos que encontrarás a continuación: hay o ahí. Las soluciones están a tu disposición, por supuesto. Te puede interesar un truco para diferenciar hay de ahí.

 a) ¿Qué hago con el paquete? Déjamelo _____.

b) Hijos míos, _____ que ser más formales.

c) No _____ necesidad de ponerse groseros.

d) _____ te quiero yo ver.

f) Eres de lo que no _____.

g) Quítate de _____ ahora mismo.

h) Me voy a dar una vuelta por _____.

i) _____ lotería de Navidad.

j) Si yo solo pasaba por _____…

Podcast: ¿es fácil la ortografía del español?

La eterna discusión sobre la ortografía de nuestra lengua es si esta es fácil o complicada. Nos dicen que las hay peores: la del inglés y la del francés tienen fama de ser temibles. En comparación, la del español debería ser pan comido; pero, entonces, ¿por qué se cometen tantas faltas?

En este podcast repaso junto con David Callejo las principales dificultades que presenta la escritura alfabética en español. Al final, deberías estar en condiciones de darte una respuesta informada a la pregunta sobre su dificultad.

Ya sabes que nos puedes oír en el programa Hoy por hoy dentro de la zona de cobertura de la Cadena SER de Madrid Norte y Madrid Sur o, con toda comodidad, a través del Blog de Lengua donde quieras y cuando quieras.

 

 

También puedes descargar el archivo de audio para almacenarlo en tu ordenador o teléfono móvil.

La semana próxima también habrá podcast. Nos ocuparemos de los cambios en el uso de la tilde que se introdujeron en la última reforma ortográfica.

No hay coma con el complemento directo

El complemento directo es un elemento que va unido íntimamente con el verbo, tanto en el plano del significado como en el de la construcción de la oración. Por eso mismo no debemos separarlo con una coma.

En el siguiente ejemplo tenemos una oración muy sencilla con un complemento directo breve y sin complicaciones:

(1) Mi padre ha vendido el coche.

La idea de vender no se puede concebir sin que haya algo que se venda; de ahí la relación tan estrecha que se da entre el verbo y ese complemento.

No se suelen cometer errores de puntuación cuando el complemento directo es breve y evidente como el de (1). Sin embargo, la cosa cambia cuando ese complemento se empieza a complicar:

(2) Los representantes de la asociación de vecinos exigimos que el ayuntamiento ponga los medios para resolver los problemas de inseguridad de nuestro barrio.

En (2) toda la secuencia destacada en negrita constituye el complemento directo y ahí sí que pueden empezar a surgir tentaciones de poner una coma (exigimos, que). Pues bien, no debes hacerlo. Da igual que el complemento directo sea largo o breve, sencillo o complicado. Este complemento no se se separa del verbo con coma.

La prueba que nos revela que eso es un complemento directo es la sustitución por un pronombre:

(3) Los representantes de la asociación de vecinos lo exigimos.

Si podemos sustituirlo por los pronombres lo o la, es un complemento directo.

Otra cosa sería que entre el verbo y el complemento se insertara un par de comas, como las comas que separan los incisos. En ese caso sí que podría haber coma, pero nunca una sino dos.

Coma delante de ‘así que’

La expresión así que sirve para introducir una consecuencia. Debemos anteponerle una coma para separarla del resto de la oración:

(1) Manolo estaba aburrido, así que se comió un bocadillo para entretenerse.

Lo que no debemos hacer es ponerle una coma detrás, como no sea que aparezca un inciso; pero entonces no se trataría de una coma normal y corriente, sino de uno de los famosos casos de comas en pares.

Coma con ‘no obstante’

En la lengua actual la expresión no obstante se aísla con comas del resto de la oración en la que aparece. Se pueden dar tres situaciones dependiendo de la posición que ocupe:

(1) No obstante, Sisebuto no se dejaba asustar fácilmente.

(2) Sisebuto, no obstante, no se dejaba asustar fácilmente.

(3) Sisebuto no se dejaba asustar fácilmente, no obstante.

En (1) aparece en posición inicial y, por tanto, se separa con una coma del resto de la oración, que viene después. Esta posición es la más frecuente. Si se presenta en el interior, tal como vemos en (2), son dos comas las que necesitamos para aislar esta expresión. Por último, y aunque no es lo más normal, podemos encontrar no obstante al final de una oración. En ese caso, necesitamos nuevamente una sola coma, pero en esta ocasión hemos de anteponerla.

Cuando no obstante va precedido de una conjunción se puede prescindir de las comas para no recargar la puntuación, sobre todo si ya hay una antes de la conjunción, como aquí:

(4) Carolina estaba decidida a ir a Segovia, pero no obstante le preocupaban las críticas de su familia.

En (4) podríamos aislar no obstante entre comas, pero al hacerlo acumulamos tres seguidas. Como no se produce confusión al quitarlas, podemos prescindir de ellas tranquilamente y así aligeramos la puntuación y la lectura. Lo mismo se aplica a secuencias como y no obstante, aunque no obstante, si no obstante, etc. Ten en cuenta, eso sí, que en casos como estos tienes que quitar las dos comas o mantener las dos. No puedes suprimir  solamente una.

No pierdas de vista tampoco que en muchas de estas combinaciones lo que se puede eliminar tranquilamente es no obstante. Prueba a hacerlo en (4) y comprobarás que la complicación no estaba en el uso de las comas, sino en la forma de redactar.

Comas en pares

Algunas comas son como los calcetines: siempre van de dos en dos. Si pones la una y no pones la otra, algo has hecho mal.

Las comas más importantes que se usan por pares son las de los incisos que se incrustan en el interior de una oración. Es un error escribir solo una de estas comas:

(1) La marquesa, herida por las palabras de su amante se encerró en su habitación. [incorrecto]

Lo que se debería escribir aquí es esto otro:

(2) La marquesa, herida por las palabras de su amante, se encerró en su habitación. [correcto]

Las comas de los incisos no se ven afectadas por restricciones básicas de puntuación como la que impide separar sujeto y verbo con una coma.

También se tienen que usar por pares las comas de los vocativos:

(3) Es mi obligación advertirte, querida Carolina, que toda la familia reprueba tu relación con ese tal Sisebuto.

Cuando un inciso o un vocativo aparecen al principio o al final de una oración, únicamente encontraremos escrita una coma, pero lo que tenemos que considerar aquí es que las de los extremos se caen:

(4) Herida por las palabras de su amante, la marquesa se encerró en su habitación.

(5) Es mi obligación advertirte que toda la familia reprueba tu relación con ese tal Sisebuto, querida Carolina.

No debemos olvidar tampoco las comas que acompañan a ciertas correlaciones, como ya… ya…, bien… bien…, etc.:

(6) Carolina seguirá adelante con su relación, ya sea con la aprobación de sus familiares, ya sea enfrentándose a ellos.

Si únicamente escribiéramos una de ellas y no la otra, estaríamos cometiendo una falta de puntuación.

El tener claro que algunas comas se utilizan por pares y otras, en cambio, se utilizan aisladas, simplifica el aprendizaje de las reglas de puntuación.

Coma con ‘ya…, ya…’

Cuando una oración incluye una secuencia introducida por ya… ya…, hay que escribir coma antes de estas dos palabras, como en este ejemplo:

(1) Sisebuto y la marquesa siempre andaban en lenguas de sus conocidos, ya por sus escandalosas excursiones a Segovia, ya por la extravagancia de su relación.

Esta regla puede entrar en conflicto con una regla básica del sistema de puntuación del español: la que nos impide separar con coma el sujeto y el verbo. Si esto ocurre, debemos prescindir de la primera de las comas, pero no de la segunda. No obstante, dada la frecuencia de uso de este tipo de construcciones, las posibilidades de que te encuentres con este caso son más bien reducidas.