Archivo para la categoría ‘etimología’

La palabra bárbaro viene del griego bárbaros, aunque a nosotros nos llega por intermediación del latín. Originariamente servía para referirse a los extranjeros y después, por extensión, a quienes son rudos e incultos.

Su origen está en una onomatopeya, bar-bar, y dice mucho sobre la incomprensión entre los pueblos. Bar-bar es el equivalente de nuestro bla, bla, o sea, de un parloteo que resulta ininteligible. El extranjero es el que no sabe hablar como Dios manda, el que solo es capaz de decir bla, bla, bla, bla, bla.

El hablante ingenuo es chovinista por naturaleza. Para él las lenguas del mundo se dividen en dos: la suya, que es la buena, y otra —el extranjero— que es la mala (y prueba de ello es que no se entiende). Con mi abuela solía mantener diálogos de este tipo:

—Hijo, ¿y cómo se dice pan en extranjero?

—Pues depende, abuela, es que el extranjero es muy grande.

—Yo qué sé, en extranjero, en lo que hablen por ahí.

Bread, abuela, se dice bread —le contestaba yo por decir algo.

—Pues qué tontos, ¡con lo fácil que es decir pan!

Mi abuela no lo sabía, pero ella participaba de la misma idea que tenían los griegos de todos los demás.

Aunque si le hubieran preguntado al bárbaro, seguramente hubiera dicho que él pensaba lo mismo de los griegos.

[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, ¿De dónde viene la palabra 'bárbaro'?]

alfil, siglo XVEl árabe proporcionó una gran masa de vocabulario al castellano, la más importante después del latín. Pero su papel no se limitó a aportar su propio léxico patrimonial, sino que también sirvió de vehículo para conceptos y formas lingüísticas procedentes de otras culturas y lenguas con las que entró en contacto.

Este es el caso de alfil, que procede del árabe al ‘el’ y fīl ‘elefante’, tomado a su vez del persa pīl ‘elefante’, porque en el primitivo juego del ajedrez esta pieza era representada por dicho animal. En la imagen se puede ver un alfil del siglo XV con dos puntas en las que aún se pueden reconocer los colmillos. La hendidura del alfil moderno es un vestigio de esta antigua forma.

Como es sabido, el ajedrez se originó en la India. Desde allí se difunde a los países vecinos, incluida Persia, donde lo encontrarán los árabes, que lo llevarán hasta el Magreb y Al-Andalus. Al traer el juego también trajeron consigo las palabras para nombrar a las piezas. Nada más lógico.

[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, ¿De dónde viene la palabra 'alfil'?]

El nombre Jesús es la forma que nos llega a nosotros a través del griego y el latín del hebreo Yehošua, que significaba ‘Yahvé es el salvador’.

En los países de habla española no tiene nada de particular llamarse así: ¿quién no tiene un amigo o familiar con ese nombre? Sin embargo, personas procedentes de otros países de tradición cristiana se quedan a menudo sorprendidas con esta costumbre tan hispánica. Que alguien se llame Jesús les resulta a ellos tan extraño como nos resultaría nosotros que un padre quisiera ponerle a su hijo Cristo o, incluso, Dios.

Detrás de esta escasez del nombre Jesús hay una mezcla de devoción y temor religiosos. En Alemania llegó a estar prohibido dárselo a los niños porque se consideraba que podía herir los sentimientos de la comunidad cristiana. En 1998 el tribunal de Fráncfort del Meno lo autorizó argumentando que si nadie se escandalizaba porque hubiera personas llamadas María tampoco tendría por qué pasar nada si alguien se llamaba Jesús. La nota de prensa relativa a la sentencia (en alemán) se refería explícitamente a lo corriente del nombre en los países de habla española, de notoria tradición cristiana, como prueba de que nadie tenía por qué ofenderse.

Que paséis todos unas felices fiestas.

[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, ¿De dónde viene el nombre ‘Jesús’?

¿De dónde viene ‘ojalá’?

8 de Diciembre de 2009

Ojalá es uno de los muchos arabismos que tenemos en castellano. Viene de la expresión wa shā’ llah ‘quiera Dios’.

La memoria de este significado se ha perdido y únicamente lo podemos reconstruir mediante la etimología. Quien dice hoy ojalá no piensa en Dios ni deja de pensar, tan solo le da a la oración un matiz optativo (ojo, entiéndase esta palabra como término lingüístico con el significado de ‘deseo de que se realice algo’). Pero curiosamente el significado etimológico sigue encajando a la perfección en los contextos en que aparece esta interjección. Si no me crees (que no tienes por qué creerme), prueba a sustituir ojalá por quiera Dios (que) en unas cuantas oraciones. ¡Ojalá funcione!

Etimología de ‘miércoles’

4 de Noviembre de 2009

Hermes-Mercurio, Lee Lawrie, fotografía de Carol HighsmithMiércoles es, etimológicamente, el día de Mercurio. Este era para los romanos el dios del comercio, el protector de los viajeros y el emisario de los dioses.

En latín clásico, el nombre del día de la semana era Mercuri dies ‘día de Mercurio’. De ahí tenía que haber salido miércole si todo hubiera seguido su curso; pero se coló una -s antietimológica por analogía con martes, jueves y viernes, que eran Martis dies, Jovis dies y Veneris dies, respectivamente. Siguiendo ese modelo, la gente empezó a decir Mercuris dies. Eso mismo es lo que le pasó a lunes.

En castellano, miércoles perdió el elemento dies porque se impuso la versión abreviada Mercuris. Sin embargo, en otras lenguas románicas sí que se conserva dicho elemento embebido en el nombre. En francés e italiano va al final (mercredi, mercoledi) porque vienen de la versión Mercuris dies. En cambio, en catalán dimecres aparece antepuesto porque salió de dies Mercuris.

[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, Etimología de miércoles]

Galleguismos

15 de Octubre de 2009

En castellano tenemos un puñado de palabras tomadas del gallego. Algunas tienen que ver con la gastronomía, como albariño, ribeiro, queimada, grelo o vieira. Otras, con rasgos que se consideran típicos del carácter gallego, como morriña (aunque para compensar tenemos nada menos que sarao, ¡quién lo diría!). También hemos tomado alguna que otra de la cultura popular, como meiga, o de la cultura material, como botafumeiro o pazo. Encontramos incluso una afección de la piel: el sarpullido.

No son muchos los galleguismos, y, además, algunos se mueven en un terreno dudoso porque no siempre es fácil discernir si un préstamo determinado procede de la lengua gallega o de su hermana, la portuguesa. Es lo que ocurre, por ejemplo, con achantarse y chamizo.

Podemos decir que ha sido mucho más intenso el influjo del castellano sobre el gallego que al revés, lo que no es de extrañar si tenemos en cuenta cuáles han sido las relaciones de poder en la Península Ibérica durante siglos.

Si quieres ayudar a completar esta breve lista, serás bienvenido.

[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, Galleguismos]

Hígado viene de higo

23 de Septiembre de 2009

Cabeza de ocaNo hace falta ir a Oxford ni a Salamanca para darse cuenta del parecido que hay entre hígado e higo. Esto no es casualidad ni se trata de un caso de etimología popular. Nuestro hígado viene de la expresión latina iecur ficatum ‘hígado alimentado con higos’.

Al parecer, la culpa de todo la tienen Apicio y las ocas. Apicio fue un cocinero romano, famoso por su sofisticación y extravagancia. A él se le atribuye una técnica de alimentación forzada de la oca a base de higos, lo que producía una inflamación del hígado del animal y permitía producir el preciado foie-gras.

Tal fue el éxito del iecur ficatum que el imperio entero se olvidó de que ‘hígado’ se decía iecur y se quedó solamente con ficatum, siguiendo un procedimiento de abreviación parecido al que encontramos hoy cuando algunas personas llaman a los espárragos trigueros simplemente trigueros. Por eso hoy no solo decimos hígado en castellano, sino que también en gallego y portugués es fígado; en catalán, fetge; en francés, foie; en italiano, fegato; y en rumano, ficat.

[Blog de Lengua Española de Alberto Bustos, Hígado viene de higo]

Internacionalismos

23 de Julio de 2009

Los internacionalismos son palabras que están presentes en un gran número de lenguas con una forma muy similar. Lógicamente, también tienen que compartir un significado.

Las palabras internacionales nos facilitan la vida cuando estamos en el extranjero. Por ejemplo, si queremos ir a un museo, lo tendremos muy fácil en Londres, Berlín, Ámsterdam, Copenhague, Estocolmo y hasta en Yakarta, pues en inglés, alemán, neerlandés, danés, sueco e indonesio, esta palabra se escribe museum y tiene también pronunciaciones similares. Tampoco nos debería ofrecer grandes dificultades en francés (musée), portugués (museu), checo o polaco (muzeum) y estonio (muuseum). Y debería ser pan comido en italiano o —lo que son las cosas— finés, ya que en estas dos lenguas es simplemente museo.

Los internacionalismos son el resultado de múltiples préstamos a partir de una fuente común en última instancia. El español, sin ir más lejos, ha exportado así una parte de su vocabulario, por ejemplo, guerrilla, siesta o sangría. También sirvió de intermediario para internacionalizar palabras de las lenguas nativas de América, como chocolate (náhuatl), patata (caribe), alpaca (aimara), maíz (taíno), etc. Esto se explica porque las palabras suelen seguir a las realidades a las que nombran.

Los internacionalismos son cada vez más frecuentes y constituyen una muestra de la tendencia a la convergencia de las lenguas en el marco de la globalización. No hay más que pensar en el vocabulario de las famosas TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), con palabras que están hoy presentes a escala mundial, como Internet, DVD, router, escáner, email, spam, etc. Como el sagaz lector habrá advertido a estas alturas, el inglés no tiene hoy competidor en este terreno.

Los internacionalismos, por un lado, favorecen la comunicación y, por otro, la homogeneización; pero me gustaría saber qué opinión te merece a ti todo esto y también si nos puedes proporcionar más ejemplos. Nos vemos en los comentarios.

Etimología de ‘pincel’

3 de Julio de 2009

Pincel viene del catalán pinzell, procedente, a su vez, del latín penicillus, diminutivo de penis ‘cola’, pero no por lo que piensas, ¡malpensado! Lee con atención lo que escribió Covarrubias allá por el siglo XVII y lo entenderás todo:

PINCEL, la plumilla con que el pintor assienta las colores, del nombre Latino pennicilus, diminutivo de pennis.is. la cola del animal de do tomó el nombre: porque los pinceles se hazen de los pelos estremos de las colillas de las hardas, fuinas, y martas, y de otros animales. Los pinceles gruessos que llaman brochones por ser grosseros, y redondos se hazen de cerdas de javali [Covarrubias: pincel, acceso: 2-7-2009]

Harda es un nombre antiguo para ardilla (nótese el diminutivo) y fuina es garduña. Según Covarrubias, por tanto, el origen está en una metonimia: el pincel se hace de la cola de algunos animales y de ahí toma el nombre.

Palabras españolas en inglés

12 de Junio de 2009

Hay quien se queja de que nuestra lengua contiene cada vez más palabras del inglés. El intercambio de vocabulario es un proceso normal entre lenguas que están en contacto, y el español y el inglés lo han estado siempre; primero en Europa y después en América. Por eso también el inglés ha tomado y toma palabras del castellano.

Casi todas tienen que ver con realidades hispánicas que se han exportado a otras culturas. Dentro de estas tiene un papel muy importante la comida. Ahora que estoy en California me encuentro a diario en inglés con nombres de comidas como burrito, fajita, chile, quesadilla o tortilla. Esta última no se refiere a nuestra tortilla española a base de patatas y huevo sino a la mexicana de maíz; pero también la gastronomía española ha deslizado en la lengua inglesa el nombre de algunas de sus especialidades. Sangría es ya todo un internacionalismo, como lo es paella y, sobre todo, las tapas.

Una institución hispánica que ha triunfado en el mundo entero es la siesta y con el hábito de echar una cabezadita hemos exportado la palabra. Otra institución hispánica que se tiene muy presente en otras culturas, ya sea con admiración, ya sea con espanto, son los toros. En inglés encontramos las palabras torero, toreador, matador y, por supuesto, olé. Por cierto, alguna vez me he encontrado con algún español indignado por esa forma toreador, que les parece una deformación de torero. Lo cierto es que esa palabra existe en español, aunque es una forma que ha caído en desuso. Ya que estamos hablando de la relación del hombre con los animales, hay que mencionar también el rodeo.

Dentro del vocabulario más popular y expresivo no podemos olvidar cojones. Quizás hubiéramos podido darle al mundo anglosajón algún concepto relacionado con las ciencias, las artes o la espiritualidad, pero por el motivo que sea parece que este tuvo más éxito. Quizás por eso mismo triunfaran también dos ideas asociadas a la más rancia tradición hispánica como macho y machismo. Esperemos que todo esto se pueda compensar, al menos en parte, con uno de mis préstamos favoritos: amigo. Y si no, seguro que podrán con ello nombres tan delicados como muchacha y señorita.

En relación con la exploración y conquista del continente americano tenemos palabras como conquistador y eldorado. En esta época el castellano actuó como mediador para la difusión de vocabulario de las lenguas nativas de América a otras lenguas del mundo. Así, tomate, patata, chocolate o tabaco se convirtieron en corrientes bajo las formas anglicadas tomato, potato, chocolate, tobacco. También han quedado topónimos como California, San Francisco, Los Ángeles, Colorado, Nevada o Florida, por mencionar solo unos pocos.

La historia y la política, generalmente convulsas, de los territorios de habla española también han dado nombres como guerilla, que se popularizó a partir de las guerras napoleónicas, junta, en el sentido de grupo de militares que detenta el poder por la fuerza, o incluso barbudos por los de la revolución cubana.

La literatura ha aportado amantes legendarios como Don Juan o visionarios como Don Quijote (Don Quixote).

Estos son solo un puñado de ejemplos. Muchos de ellos se los debo a mis amigas Iris, Sharon y Gabrielle, a las que les dedico esta entrada.

Pero probablemente tú conoces más palabras españolas que se utilizan en inglés o en otras lenguas. ¿Por qué no las compartes con los demás dejando tu comentario?