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Plural de palabras terminadas en -k

Los sustantivos y adjetivos terminados en ka forman el plural añadiendo -s:

(1) El ebook > los ebooks

(2) El anorak > los anoraks

Como se puede ver por los ejemplos, se trata de palabras de origen extranjero. Son relativamente frecuentes porque muchas de las palabras del inglés presentan esta terminación. Como es sabido, esta lengua es la principal fuente de préstamos lingüísticos en el español actual.

Plural de palabras terminadas en -z

Los sustantivos y adjetivos que terminan en -z forman el plural añadiendo -es:

(1) el juez > los jueces

(2) el alférez > los alféreces

(3) la codorniz > las codornices

Las palabras con esta terminación por lo general forman parte del léxico patrimonial del español; es decir, se trata de palabras de toda la vida cuyo plural no presenta mayor dificultad. La única precaución que hay que tener es estar atento al cambio de la consonante final, pues al entrar la zeta en contacto con la e de la terminación, se convierte en ce:

(4) -z > -ces

Tales alternancias de consonantes para una misma palabra son las que suelen inducir a error a quienes tienen dificultades ortográficas.

Esta regla se aplica siempre que la zeta no vaya acompañada de más consonantes, pues de lo contrario entraría en funcionamiento lo previsto para el plural de palabras terminadas en dos o más consonantes.

Plural de palabras terminadas en -ch

En español apenas hay un puñado de sustantivos y adjetivos terminados en -ch. Por lo general se mantienen invariables en plural:

(1) el zarévich > los zarévich

Algunos de los más frecuentes forman el plural añadiendo -es:

(2) el sándwich > los sándwiches

Otros vacilan todavía entre las dos posibilidades:

(3) el brunch > los brunch / los brunches

Como es fácil apreciar por los ejemplos, se trata en todos los casos de palabras tomadas de otras lenguas y además tienden a mostrar a las claras su condición de extranjerismos. Es esta falta de adaptación a nuestra lengua lo que da pie a las vacilaciones en la formación de su plural, que resultan más notables en aquellos que presentan menor frecuencia de uso.

Jueza

El femenino jueza tiene una larga historia en español como forma popular. Se empleaba tradicionalmente en el sentido de ‘mujer de‘, tal como se hace en esta novela de Emilia Pardo Bazán publicada en 1886:

(1) La tanda empezó por la señora jueza de Cebre [Emilia Pardo Bazán: Los pazos de Ulloa].

La jueza de Cebre no es sino la mujer del juez de esta localidad. Incluso en el siglo XIX podemos encontrar algún ejemplo en el que posee el significado de ‘mujer que juzga':

(2) Cuando todos se hubieron reunido y la reina estaba como jueza en su trono, se acercó uno y dijo que había labrado en su pueblo un hermoso hospital para los pobres [Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber): Clemencia].

En (2) la función de juzgar se ejerce de manera circunstancial. El motivo de que no encontremos ejemplos de esta época en los que jueza sea una funcionaria del Estado es sencillo: no les estaba permitido.

Esta realidad cambia definitivamente en el siglo XX. Por fin hay mujeres que acceden a la judicatura. Se plantea entonces la necesidad de nombrar algo que es nuevo. La manera inmediata y evidente de llenar el hueco que de pronto se abre es echar mano de lo que ya existe, o sea, utilizar el femenino jueza. Podemos ilustrar su uso con un ejemplo reciente que da testimonio de su vigor en nuestros días:

(3) La jueza Raquel Robles sustituirá a Elpidio José Silva [20 minutos (España), 23-4-2014].

La otra posibilidad consiste en hacer borrón y cuenta nueva. Se desecha el término existente y se sustituye por uno de nuevo cuño. La forma de hacerlo es tomar el masculino juez y forzar su reconversión en femenino: el juez – la juez. Para decirlo técnicamente, a partir de un sustantivo masculino se crea uno común en cuanto al género. Esta solución se ha adoptado también en otros casos, como el de los femeninos de los grados del ejército.

Hoy coexisten o, más bien, compiten las dos posibilidades. No se puede señalar a una de ellas como clara vencedora. Cuál de las dos se acabará imponiendo solo lo dirá el tiempo.

El término jueza es polémico, desde luego, pero conviene ser conscientes de dónde reside el foco de la disputa. Como bien sabe la sociolingüística desde hace tiempo, las discusiones lingüísticas por lo general tienen poco que ver con el idioma y mucho con la realidad: cómo es, cómo nos gustaría que fuera, cómo no queremos que llegue a ser.

Femenino de nombres de profesión: esposa de

Antiguamente existía la costumbre de referirse a la mujer por el oficio del marido. Así surgieron en el habla popular muchos femeninos de nombres de profesión a los que se daba la interpretación de ‘esposa de':

(1) la alcaldesa

(2) la jueza

(3) la generala

Nombres como los de arriba se utilizaban para hablar de la mujer del alcalde, la del juez o la del general. En (4) encontramos un ejemplo tomado de un relato del siglo XIX:

(4) [...] largó tres discursos el alcalde; batió palmas la alcaldesa; otorgaron tres veces los concejales [José María de Pereda: Tipos y paisajes].

Se aprecia claramente que la alcaldesa es aquí la mujer del alcalde porque a este se le menciona justo antes y es quien pronuncia el discurso. Cualquiera que posea unas nociones de historia sabrá además que en el siglo XIX las mujeres no podían ejercer ese cargo.

Algunos de estos femeninos han pasado a utilizarse ya para designar a la mujer que ejerce esa profesión o cargo. Hoy, cuando hablamos de una alcaldesa, nos estamos refiriendo normalmente a la mujer que rige una ciudad. De este uso tradicional es de donde sale también el femenino jueza, que compite con la juez y que ha sido criticado a menudo, aunque no es precisamente de invención reciente.

Otros de estos femeninos, en cambio, no han cuajado como forma de referirse a la mujer que desempeña una profesión. Entre estos podemos citar generala. Como ya hemos visto en otro artículo, los femeninos de los grados del ejército utilizan la forma del masculino convirtiéndola en común en cuanto al género. Se dice, por tanto, la general.

El significado de ‘mujer de’ no se ha perdido, pero va quedando relegado por la sencilla razón de que el mundo ha tomado otro camino. Es posible que algún día quede solamente en los diccionarios como recuerdo de una época pasada.

Nota: El ejemplo (4) está tomado del CORDE (Real Academia Española: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. <http://www.rae.es> [9 de abril de 2014]).

Plural de palabras terminadas en -b

Los sustantivos y adjetivos terminados en be forman el plural añadiendo -s:

(1) web > webs

(2) esnob > esnobs

(3) kebab > kebabs

Como es fácil comprobar por los ejemplos, las palabras con esta terminación son préstamos de otras lenguas.

La excepción a la regla anterior la constituye club, que tiene dos plurales correctos:

(4) clubs

(5) clubes

La forma de (4) sigue la regla general. En cambio, la de (5) se aparta de este patrón, pero como tiene una larga tradición se sigue aceptando.

Lo mismo vale para los compuestos y derivados de club:

(6) cineclubs, superclubs

(7) cineclubes, superclubes

La excepción de club es la única dificultad que presenta el plural de estas palabras.

Nombres de profesión: femenino que coincide con nombre de disciplina

La formación del femenino de los nombres de profesión suele plantear dudas. A veces, nos encontramos con que ese femenino coincide con la denominación de una disciplina, arte, actividad, etc.

Prueba a poner estos nombres de profesión en femenino y verás a qué me refiero:

(1) el músico

(2) el político

(3) el físico

Para todos estos casos, la solución que se ha impuesto consiste en formar el femenino de manera normal y corriente con la terminación -a:

(4) la música

(5) la política

(6) la física

La extrañeza que pudieran producir esos femeninos en un primer momento se va disipando con el uso. Podemos (y debemos) decir tranquilamente Mi prima es químicaLas políticas lo tienen más difícil para abrirse camino en la vida pública.

Plural de palabras terminadas en dos o más consonantes

Los sustantivos y adjetivos que terminan en dos o más consonantes forman el plural añadiendo -s:

(1) stock > stocks

(2) cíborg > cíborgs

(3) holding > holdings

(4) warrant > warrants

(5) script > scripts

(6) short > shorts

No hay más que echar un vistazo a la lista de ejemplos para darse cuenta de que todos ellos son préstamos de otras lenguas, principalmente del inglés.

Hay que hacer mención especial de los que terminan en -st. Estos pueden formar el plural siguiendo la regla general:

(7) los podcasts

(8) los tests

Sin embargo, esas terminaciones -sts son, como mínimo, difíciles de pronunciar para los hablantes de español. Por eso se admite también emplear la forma del singular para el plural:

(9) los podcast

(10) los test

Las que terminan en zeta precedida de otra consonante simplemente se mantienen invariables:

(11) el kibutz > los kibutz

En cualquier caso, estas combinaciones son poco frecuentes, por lo que no deberían preocuparnos demasiado.

Forman un grupo especial las palabras que terminan en -ch.

El verbo concuerda en singular con los nombres colectivos

Cuando el sujeto de una oración está formado por un nombre colectivo, el verbo debe concordar con él en singular:

(1) A eso de las nueve, el grupo entraba en Jerusalén [Juan José Benítez: Caballo de Troya I].

(2) [...] una muchedumbre invadió la capilla de la Reina en el palacio de Somerset y destruyó el altar [Otero Lisandro: Temporada de ángeles].

Debemos huir en estos casos de la concordancia en plural: el grupo entrabanuna muchedumbre invadieron.

La confusión se produce porque hay una discordancia entre el significado y el número gramatical. Es cierto que sustantivos como grupo, muchedumbre, gente, pareja, etc., encierran una idea de pluralidad, pero si nos fijamos en el artículo que los acompaña, veremos inmediatamente que lo que tenemos delante es un singular con todas las de la ley:

(3) el grupo

(4) una muchedumbre

Pues bien, eso es lo único que le importa al verbo y a eso es a lo que nos debemos atener para hacer la concordancia.

No obstante, el tema de la concordancia del verbo con el sujeto es muy complejo. La concordancia de infinidad, cantidad y multitud es especial a veces. Habrá que ocuparse también en su debido momento de sujetos como un grupo de personas, la mayoría de los ciudadanos, etc., que siguen una regla especial porque combinan un sustantivo en singular y otro en plural.

Nota: Los ejemplos (1) y (2) están tomados del CREA (Real Academia Española: Corpus de referencia del español actual, acceso: 14 de febrero de 2014).

Soluciones: plural de palabras terminadas en -n

Aquí tienes las soluciones al ejercicio sobre el plural de las palabras terminadas en -n.

a) adoquines: es un plural perfectamente regular. Nótese el cambio en la acentuación gráfica entre el singular y el plural. Encontrarás cambios parecidos en otras palabras de la lista.

b) razones

c) regímenes: en esta palabra el acento se desplaza al formar el plural (pero no el acento gráfico, sino el acento prosódico).

d) trenes

f) especímenes: encontramos aquí el mismo tipo de desplazamiento acentual que en c).

g) trávelin: esta palabra se mantiene invariable en plural por ser esdrújula.

h) ciclámenes

i) hipérbatos: la formación del plural de hipérbaton es excepcional.

j) administraciones

Puedes solucionar las dudas consultando el artículo sobre el plural de los sustantivos y adjetivos terminados en -n. Como habrás podido ver por las soluciones de arriba, estos plurales pueden presentar alguna complicación.