La tilde diacrítica

La tilde diacrítica es la que sirve para diferenciar palabras que por lo demás se escriben igual. Esto es lo que ocurre con pares como de (preposición) y  (verbo) o el (artículo) y él (pronombre), según vemos, respectivamente, en los ejemplos (1)-(4):

(1) Millones de familias viven en crisis permanente.

(2) El objetivo de estos premios es que el premiado prestigio al premio y no al revés.

(3) El padre vivía en casa de Pilar.

(4) Él la observaba.

No basta con que haya dos palabras que se escriban igual pero tengan significado diferente. Para que se eche mano de la tilde diacrítica es necesario además que una sea tónica y la otra átona. Por eso no la hay en el par son (‘sonido agradable’, sustantivo) y son (del verbo ser), pues las dos tienen su propio acento prosódico:

(5) “La Martiniana” es un son mixteca, un poema hermoso.

(6) Estas novelas son fáciles de leer.

Por este motivo, en la Ortografía de la lengua española de 2010 se han eliminado dos casos tradicionales de tilde diacrítica: la de los pronombres demostrativos y la del adverbio solo. La tilde no diferenciaba aquí una palabra tónica de otra átona, pues los dos miembros del par eran tónicos.

Posiblemente, el de la tilde diacrítica haya sido uno de los ámbitos que se han visto más afectados por las reformas de esta última edición de la ortografía académica, puesto que también se ha eliminado la que según las reglas antiguas se colocaba sobre la conjunción ó cuando iba entre cifras. Se pasa a escribir así, a partir de ahora, simplemente, 15 o 16.

Después de las reformas, la tilde diacrítica queda reducida a tres ámbitos, a saber:

En primer lugar, ocho pares de monosílabos (los enlaces conducen a explicaciones detalladas, también puedes hacer unos ejercicios):

a)  mí – mi (pronombre personal frente a posesivo),

b) tú – tu (pronombre personal frente a posesivo),

c) él – el (pronombre personal frente a determinante),

d) sí – si (pronombre personal o afirmación frente a conjunción),

e) té – te (nombre de una planta o infusión frente a pronombre personal),

f)  dé – de (verbo frente a preposición),

g) sé – se (verbo frente a pronombre personal, marca de impersonalidad, etc.),

h) más – mas (comparativo de superioridad frente a conjunción).

En segundo lugar, los interrogativos y exclamativos:

a)  qué,

b) cuál,

c) quién,

d) cómo,

e) cuánto,

f) cuán,

g) cuándo,

h) dónde.

Por último, el adverbio aún/aun. También puedes hacer unos ejercicios para el par aún/aun.

Para terminar, conviene aclarar que cuando no hay posibilidad de confusión porque no existe otra palabra homógrafa, tampoco es necesaria la tilde diacrítica. Esto es lo que ocurre con el pronombre ti, que muchos escriben erróneamente con tilde por analogía con y sí.

Descárgate ahora mi manual de acentuación.

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6 pensamientos en “La tilde diacrítica

  1. Cecilio

    Alberto, gracias por el excelente trabajo que vienes realizando en tu ‘BLOG DE LA LENGUA ESPAÑOLA’. Te sigo desde las primeras entradas y puedo asegurarte que has contribuido a disipar algunas de mis dudas. Es un acierto el tono didáctico de los artículos, válidos no sólo para estudiantes. Cualquiera que se exprese en castellano puede enriquecerse con el seguimiento de tu ‘BITÁCORA DE UN HABLANTE DE CASTELLANO’.

    Seguiré aprovechándome de tu esfuerzo.

  2. Alberto Bustos

    Hola, gracias a todos. Ya estoy otra vez actualizando el blog. A veces se le complica a uno la vida y tiene que dejar aparcados proyectos que le interesan, como este. Ahora estoy escribiendo desde Estados Unidos. Los próximos meses los voy a pasar en Caifornia como “visiting scholar”. Saludos a todos.

  3. Nico

    ¡Hola Alberto! Además de “ti”, hay otra palabra a la que se le pone tilde muy a menudo incorrectamente, que es “fe”. No sé por qué las tengo asociadas mentalmente y siempre que veo una me acuerdo de la otra.
    Es la primera vez que comento aquí, y aprovecho para darte otra vez la enhorabuena por el blog. Buena suerte en California y saludos desde el otro lado del (otro) charco.

  4. Alberto Bustos

    Hola, Nico, eso es lo que yo llamo “acentuación preventiva”: en caso de duda, acento al canto. Gracias por tu comentario y buena suerte para ti también al otro lado de este otro charco al que nos hemos venido de momento.

  5. Mónica Orduña

    Muchas gracias por tu trabajo y tu generosidad que nos permite disfrutar de tu conocimiento aquí.
    Mónica

Los comentarios están cerrados.