Archivo de la categoría: morfología

Plurales en -es

La desinencia -es es la que tradicionalmente se utiliza para formar el plural de los sustantivos y adjetivos terminados en consonante. La encontramos en los que acaban en -d, -j, -l, -n, -r, -s, -y, -z, que vienen a ser las consonantes que pueden aparecer en posición final de palabra en el léxico patrimonial del español. He aquí algunos ejemplos:

(1) la pared > las paredes

(2) el reloj > los relojes

(3) el árbol > los árboles

(4) el cañón > los cañones

(5) el color > los colores

(6) el anís > los anises

(7) la ley > las leyes

(8) la nuez > las nueces

Hay que hacer algunas advertencias sobre la lista anterior. Para empezar, solamente algunos de los sustantivos y adjetivos terminados en -s forman el plural de esta manera. A estos se les han añadido en tiempos más recientes algunos de los préstamos terminados en -x por la sencilla razón de que en la lengua hablada terminan en -s, por más que la ortografía enmascare este hecho. Respecto de los que terminan en -y conviene saber que la desinencia -es únicamente se aplica a los que terminan en vocal + -y (y ni siquiera a todos). Los terminados en consonante + -y constituyen un grupo especial que presenta sus propias dificultades. Lo más recomendable para todos estos casos es leer los artículos correspondientes.

Con el tiempo han ido entrando en el vocabulario de nuestra lengua préstamos de diversas lenguas terminados en consonantes que no son las anteriores, pero estos toman la terminación de plural -s. No obstante, hay que hacer mención aparte de los terminados en -ch. Estos siguen a veces el modelo de plural en -es, aunque tienden más bien a no añadir ninguna terminación.

Encontramos la terminación -es, asimismo, en algunos de los sustantivos y adjetivos terminados en o en -ú. Excepcionalmente, además, aparece en alguna palabra terminada en o en -ó.

Otro de sus reductos es el plural de las vocales.

Última advertencia: las palabras terminadas en dos o más consonantes no siguen este modelo aunque la última sea alguna de las mencionadas arriba. Cuando se agrupan consonantes, nos pasamos al bando de los plurales en -s.

Como ves, la formación del plural es más complicada de lo que parece. Intuitivamente está bastante claro cuándo se aplica cada terminación, pero en cuanto empezamos a descender al detalle, las cosas se van enredando.

Cada uno de los enlaces de este artículo conduce a explicaciones más detalladas para los casos concretos que se mencionan.

Soluciones: concordancia del adjetivo con dos o más sustantivos

Estas son las soluciones al ejercicio de concordancia del adjetivo con dos o más sustantivos. Cada respuesta correcta vale un punto.

a) un tractor y un remolque negros

b) una vaca y una oveja lecheras

c) una cabra y un tractor franceses

d) extraordinario riesgo y dificultades

e) con gigantescas ampollas y callos en los pies

f) galletas y chocolate suizos

g) una vaca y un reloj de cuco suizos

h) vacas, cabras y ovejas extranjeras

i) toros y vacas extranjeros

j) magníficas reses y relojes de cuco

Ejercicios: concordancia del adjetivo con dos o más sustantivos

A continuación vas a encontrar diez oraciones en las que debes añadir las terminaciones correctas para los adjetivos. Se indican en negrita los sustantivos con los que concuerda el adjetivo. Te puede servir de ayuda el artículo en que se explica la concordancia del adjetivo con dos o más sustantivos. Para acceder a las soluciones solo tienes que pinchar en el enlace.

a) Me he comprado un tractor y un remolque negr___.

b) Tengo una vaca y una oveja lecher___.

c) Tengo una cabra y un tractor frances___.

d) El ganadero ascendió a los Alpes con extraordinari___ riesgo y dificultades.

e) El ganadero descendió de los Alpes con gigantesc___ ampollas y callos en los pies.

f) Él es nuestro proveedor de galletas y chocolate suiz___.

g) Me han regalado una vaca y un reloj de cuco suiz___.

h) El señor Schmidt colecciona vacas, cabras y ovejas extranjer___. Tiene ya la granja a reventar.

i) El señor Schmidt colecciona toros y vacas extranjer___. Tiene ya la granja a reventar.

j) Este país produce magnífic___ reses y relojes de cuco.

Plurales en -s

Tradicionalmente, en español los plurales en -s estaban reservados para los sustantivos y adjetivos terminados en vocal:

(1) la vaca > las vacas

(2) el coche > los coches

(3) el panoli > los panolis

(4) el gorro > los gorros

(5) la tribu > las tribus

Eran especiales, no obstante, los plurales de palabras terminadas en -i tónica, en -u tónica y en vocal + y, puesto que aquí se daban alternancias entre la terminación -s y la terminación -es.

También se presentaba ocasionalmente la desinencia -s en el plural de las onomatopeyas terminadas en consonante:

(6) el tictac > los tictacs

Sin embargo, en las últimas décadas el español ha recibido un gran aporte de préstamos que proceden mayoritariamente del inglés. Estas palabras suelen terminar en consonantes que resultan ajenas a la estructura tradicional de nuestra lengua, donde las posibilidades para que un sustantivo o adjetivo acabaran en consonante estaban muy limitadas: solamente eran admisibles en español las terminaciones -d, -j, -l, -n, -r, -s, -x, -y, -z.

Como consecuencia de la incorporación de préstamos se han unido al modelo de formación del plural en -s toda una serie de palabras que terminan en -b, -c, -f, -g, -k, -m, -p, -t, -v, -w, por ejemplo:

(7) el kebab > los kebabs

(8) el airbag > los airbags

(9) el kayak > los kayaks

A estos hay que añadirles los sustantivos y adjetivos que terminan en combinaciones de dos o más consonantes, pues también forman su plural añadiendo -s:

(10) el gong > los gongs

En este último grupo, no obstante, hay que hacer mención aparte de los que terminan en -ch, ya que vacilan entre el modelo de plural en -s y el modelo en -es.

El modelo en -s ha terminado por recoger a todos los préstamos que terminan en consonantes raras. De ahí que una palabra que hemos adoptado recientemente del turco, como kebab (7), pluralice también de esta manera. Es más, incluso han quedado incluidos aquí los latinismos de uso corriente que terminan en las consonantes mencionadas. Estos nunca forman el plural a la manera latina, sino que añaden, sin más, una ese. Pensemos, por ejemplo, en los currículums.

Así, el plural en -s se ha convertido en el modelo general para la formación del plural de cualquier sustantivo o adjetivo procedente de cualquier lengua que presente una consonante final ajena a la morfología del español.

Siguiendo los enlaces de arriba accederás a explicaciones más detalladas sobre la formación del plural correspondiente a cada una de las terminaciones individuales.

Masculinos en -o

La desinencia más típica para el masculino en español es -o. Muchos sustantivos y adjetivos masculinos presentan esta terminación, por ejemplo:

(1) el niño

(2) un gato negro

Podemos comprobar que es la terminación la que expresa el género en los ejemplos (1) y (2) porque si la sustituimos, este se modifica:

(3) la niña

(4) una gata negra

Es importante aclarar que, en el caso de los sustantivos, únicamente podemos hablar de terminaciones de género para los que tienen moción de género, es decir, para los que cambian de género para adaptarse al sexo del ser al que nombran, tal como ocurre con los ejemplos de arriba. Además de estos existen los denominados sustantivos de género  inherente, cuyo género es fijo: o son masculinos o son femeninos, y no alternan entre un género y el otro. Es cierto que para estos también se suele cumplir que los que terminan en o son masculinos, por ejemplo:

(5) el gazpacho

(6) el libro

Sin embargo, esto no es así necesariamente. Aunque sean menos numerosos, también existen sustantivos terminados en o de género femenino:

(7) la mano

(8) la libido

Pero, sobre todo, no se produce un cambio de género cuando modificamos la terminación; simplemente, se destruye la palabra:

(9) mana

(10) libida

Esto lo que nos indica es que la condición de masculino o femenino en el caso de los sustantivos de género inherente no está asociada a un segmento específico dentro de la palabra, sino que es toda ella en su conjunto la que le sirve de soporte.

Imperfecto de subjuntivo con valor de indicativo

A veces podemos encontrar las formas del imperfecto de subjuntivo (amara) empleadas con valor de pretérito de indicativo, como aquí:

(1) De hecho, el que fuera el segundo candidato más votado en las últimas elecciones cree que Bartomeu es merecedor de una moción de censura [Lainformacion.com: 11-11-2014].

Lo que se nos están queriendo decir en este ejemplo es en realidad esto otro:

(2) El que había sido el segundo candidato más votado en las elecciones cree que Bartomeu es merecedor de una moción de censura.

Este es un uso que, si bien no se puede considerar incorrecto, requiere unas cuantas advertencias:

a) Solamente aparece en contextos muy limitados; por lo general, en oraciones de relativo, tal como ocurre en (1): el que…

b) Únicamente es posible con las formas en -ra del imperfecto de subjuntivo (amara), nunca con las formas en -se (amase). Es un error utilizar estas últimas con este valor. Este es uno de los pocos casos en que una y otra no son plenamente equivalentes. El motivo se desprende de lo que explicaremos en c).

c) Se trata de un arcaísmo. La forma amaveram tenía en latín el valor de pluscuamperfecto de indicativo, por lo que se traduce al español como ‘yo había amado’. Esa forma latina fue adquiriendo en castellano su valor actual de subjuntivo y al hacerlo confluyó con amase. Ocasionalmente, en usos como el de (1) puede reaparecer su viejo valor latino. Esto no es posible, en cambio, con amase porque nunca tuvo tal valor.

d) No es un estilo muy aconsejable, ni siquiera medianamente pasable. Si lo que quieres decir es ‘el que había sido’ o ‘el que fue’, dilo. No te enredes tú y no enredes a tus lectores. Te evitarás además caer en posibles errores.

En definitiva, estos giros del tipo el que fuera presidente forman parte de esas construcciones de las que no se puede decir estrictamente que estén mal, pero tampoco que estén bien. Más vale buscar alternativas más claras y más sencillas.

Podcast: femeninos de nombres de profesión

Los femeninos de nombres de profesión son polémicos, nos hacen dudar… ¿Quién no se ha visto alguna vez envuelto en una discusión sobre si es mejor decir la juez o la jueza? ¿Quién no ha dudado al ir a decir la médica?

En este podcast repaso junto con David Callejo los mecanismos de formación de estos femeninos. Examinamos también algunos de los escollos que a veces impiden o retrasan la adopción de la forma femenina.

Por cierto, no te pierdas la semana que viene el podcast que te tenemos preparado. Intentaremos responder a una cuestión muy concreta: ¿es fácil la ortografía del español? Estamos acostumbrados a que nos digan que no es tan difícil. Quizás nos llevemos alguna sorpresa.

 

 

Como todas las semanas, la sección Blog de Lengua se puede oír en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER de Madrid Norte y Madrid Sur si estás dentro de su área de recepción o, si no, a través del Blog de Lengua propiamente dicho desde cualquier lugar del mundo.

Plural de palabras terminadas en consonante + y

Los únicos sustantivos y adjetivos que mantienen en español la terminación consonante + y son los extranjerismos no adaptados, como, por ejemplo, baby o zloty. Estos forman su plural añadiendo una ese:

(1) mi baby > mis babys

(2) el zloty > los zlotys

En cuanto se adaptan al español, se cambia la terminación -y por -i. Eso es lo que ha ocurrido ya con muchos de ellos como brandy > brandi, curry > curri, derby > derbi, freaky > friki, etc. Una vez que se ha producido ese cambio, forman su plural de manera completamente regular añadiendo una ese:

(3) el derbi > los derbis

(4) el friki > los frikis

El que una palabra se mantenga como extranjerismo crudo o se adapte al español es sobre todo cuestión de tiempo y de uso.

Otro asunto diferente es lo que ocurre con el plural de las palabras terminadas en vocal + y.

Concordancia: señoría, excelencia, alteza, etc.

La concordancia de tratamientos como señoría, alteza, excelencia, santidad, majestad, etc. presenta sus dificultades.

Por un lado, hay que tener claro que su género gramatical es femenino. Esto obliga a que los determinantes y adjetivos de los que se rodean estos nombres concuerden con ellos en femenino, como en este ejemplo:

(1) A la 1:30 de la tarde su señoría ilustrísima se dirigió a la iglesia, en donde administró la confirmación a 542 niños [Ana Isabel Herrera Sotillo: Monseñor Thiel en Costa Rica].

(2) Como muestra de nuestro rechazo a esta orientación inapropiada, hemos tomado la decisión de llamar a consultas al embajador de nuestra majestad en Madrid por un periodo indeterminado [En Pedro Rojo Pérez (ed.): El 2007 visto por los árabes].

En el ejemplo (1) el adjetivo ilustrísima está en femenino a pesar de referirse a un hombre porque toma el género femenino del sustantivo señoría. Lo mismo ocurre en (2) con el posesivo nuestra.

Por otra parte, nunca desaparece del todo la idea de que son nombres que se refieren a personas y que estas personas tienen sexo. Por eso, cuando se refieren a un hombre, el género masculino reaparece en cuanto nos alejamos del entorno inmediato del tratamiento en cuestión. Esto es lo que podemos observar en el siguiente ejemplo:

(3) He visto que su excelencia es habilísimo en conspiración, intriga y golpes de Estado [José Saramago: Cuadernos de Lanzarote I].

En (3) el adjetivo habilísimo no concuerda con el género femenino de excelencia, sino con la idea de masculinidad que va asociada al portador de ese título. Esta es la forma correcta de hacer esta concordancia. El género masculino es el que emplearemos fuera de los determinantes y adjetivos que arropan directamente al tratamiento honorífico.

Tampoco está de más recordar que los tratamientos y títulos honoríficos se escriben siempre con minúscula.