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Plural de palabras terminadas en -j

Los sustantivos y adjetivos terminados en jota forman el plural añadiendo -es:

(1) el reloj > los relojes

(2) el boj > los bojes

(3) el carcaj > los carcajes

Se trata de un grupo de palabras extremadamente reducido: apenas encontramos una docena. Aparte de las citadas arriba, se puede mencionar algún préstamo reciente:

(4) el sij > los sijes

Las palabras de origen extranjero, cuando ya están suficientemente integradas en el español pasan a formar el plural según los modelos disponibles en nuestra lengua.

Plural de palabras terminadas en -k

Los sustantivos y adjetivos terminados en ka forman el plural añadiendo -s:

(1) El ebook > los ebooks

(2) El anorak > los anoraks

Como se puede ver por los ejemplos, se trata de palabras de origen extranjero. Son relativamente frecuentes porque muchas de las palabras del inglés presentan esta terminación. Como es sabido, esta lengua es la principal fuente de préstamos lingüísticos en el español actual.

Ejercicios: excavar, escarbar

Excavarescarbar son dos verbos que algunas personas confunden aunque no significan lo mismo. En este ejercicio tienes que decidir cuál de los dos utilizar.

a) Mira, hay un conejo e_________ando entre las matas.

b) Este verano lo voy a pasar e_________ando en Egipto con un equipo de arqueólogos.

c) Es necesario e_________ar para mejorar la cimentación del edificio.

d) La candidata afirmó que no era bueno e_________ar en el pasado del país.

e) No hace falta e________ar demasiado en los datos para darse cuenta de que ha aumentado la desigualdad.

f) ¿Qué haces ahí, e_________ando en la basura?

g) Un equipo de historiadores e_________ará en el convento de las trinitarias en busca de los restos de Cervantes.

h) E_________ar una galería con una tuneladora resulta más rápido y más barato.

i) El e_________ar es un comportamiento natural para los perros.

j) El e_________ar, en cambio, es un comportamiento natural para los arqueólogos y ciertos tipos de ingenieros.

Te están esperando las soluciones.

Soluciones: cuándo se convierte ‘o’ en ‘u’

Vamos a resolver el ejercicio sobre el paso de la conjunción u. Como de costumbre, cada respuesta correcta vale un punto.

a) César u Octavio

b) Antonio o Hugo

c) Pancracio u Olegario

d) 7 000 u 8 000

e) hidrógeno o nitrógeno

f) distinciones u honores

g) o sea

h) beneficio o utilidad

i) escribir o o u

j) viento o sol

Puedes usar como referencia el artículo sobre cuándo o se convierte en u.

Ejercicios: cuándo ‘o’ se convierte en ‘u’

Ya sabes que la conjunción o a veces se convierte en u. En este ejercicio tienes que decidir cuál de las dos formas debes poner en los huecos.

a) No sé si llamar a mi hijo César ___ Octavio.

b) Aunque también podría ponerle Antonio ___ Hugo.

c) También podría ser Pancracio ___ Olegario. No sé, estoy indeciso.

d) Yo creo que voy a comprar 7 000 ___ 8 000 cabezas de ganado.

e) ¿Qué era lo que había que añadir a la mezcla, hidrógeno ___ nitrógeno?

f) No era persona que se interesara por distinciones ___ honores.

g) Es nuevo, ___ sea, inexperto.

h) ¿Cuál es el beneficio ___ utilidad que se espera de esta reforma?

i) No sé si debo escribir o ___ u.

j) Debemos decidir si la base de la producción eléctrica ha de ser viento ___ sol.

Supongo que querrás ver ahora las soluciones.

Las palabras compuestas se escriben juntas

Las palabras compuestas se escriben juntas, por ejemplo: abrelatas, guardabarros, salvapantallas, metomentodo, robaperas, maxilofacial, esternocleidomastoideo, rojiblanco, hojalata, aguanieve, etc.

Esta es la regla que hay que seguir. Sin embargo, son muchas las personas que dudan a la hora de escribir este tipo de palabras porque no están seguras de qué es lo que se considera una sola palabra (1) y cuándo estamos ante una secuencia de palabras independientes (2):

(1) el sacamantecas

(2) el hombre lobo

Cuando dudes, te tienes que fijar en la pronunciación. Las palabras compuestas se pronuncian como una sola palabra con un solo acento prosódico, o sea, con una sola sílaba fuerte:

(3) [sakamankas]

En (3) podemos apreciar que toda esa secuencia se pronuncia de manera unitaria, con un solo acento al final. Esto es así porque es, de hecho, una sola palabra. Prueba a leer en voz alta los ejemplos del primer párrafo y verás que ocurre lo mismo con todos ellos. Lo apreciarás mejor si lo pronuncias dentro de una oración. Incluso uno que encierra tres componentes en su interior como esternocleidomastoideo, se pronuncia con un solo golpe de voz al final:

(4) [esternokleidomastoio]

En cambio, una secuencia de dos palabras independientes como hombre lobo mantiene un acento independiente en cada una de ellas:

(5) [ómbre bo]

Cualquier hablante nativo diferencia perfectamente en el habla el cariñoso insulto robaperas y la orden roba peras (o sea, que robes peras):

(6) ¡Tú! ¡Robaperas!

(7) [ | rrobaras]

(8) ¡Tú! ¡Roba peras!

(9) [rróba ras]

Si eres capaz de oír la diferencia, deberías estar en condiciones de escribir los compuestos correctamente. No obstante, para mayor seguridad, puedes formar el plural. Los compuestos solamente tienen una marca del plural al final:

(10) un sabelotodo > dos sabelotodos

Nunca diríamos dos sabenlotodo. No es lo mismo dos lavavajillas que dos lavan vajillas o dos atrapapolvosdos atrapan polvos.

Fíjate, en cambio, en este otro plural:

(11) un cabeza rapada > dos cabezas rapadas

El ejemplo de (11) se escribe separado y los plurales también van separados. Un poco más complicado es este otro caso:

(12) un hombre lobo > dos hombres lobo

Aquí la marca de plural solo aparece en una de las dos palabras, pero lo interesante es que va en medio, que es, precisamente, donde no puede aparecer en los compuestos: lo que une la ortografía no lo separará el plural.

En definitiva, lo más importante para escribir correctamente las palabras compuestas es prestar atención a lo que pronunciamos: si se pronuncian juntas, no las escribas separadas. Podemos terminar de asegurarnos formando el plural, pero no es imprescindible.

Te interesa leer también el artículo sobre el uso de la tilde con las palabras compuestas.

Nota: El procedimiento que se ha explicado arriba deja un pequeño resto sin resolver, que es el de las secuencias que se suelen unir con guion, como franco-español. En el peor de los casos, si las escribimos juntas, utilizaremos una forma poco frecuente, pero tampoco sería propiamente una falta de ortografía. De hecho, cuando se utilizan mucho, acaban escribiéndose así, como ocurre con latinoamericano. Nos ocuparemos de ellas en su debido momento. Hacerlo ahora nos llevaría demasiado lejos.

Plural de palabras terminadas en -z

Los sustantivos y adjetivos que terminan en -z forman el plural añadiendo -es:

(1) el juez > los jueces

(2) el alférez > los alféreces

(3) la codorniz > las codornices

Las palabras con esta terminación por lo general forman parte del léxico patrimonial del español; es decir, se trata de palabras de toda la vida cuyo plural no presenta mayor dificultad. La única precaución que hay que tener es estar atento al cambio de la consonante final, pues al entrar la zeta en contacto con la e de la terminación, se convierte en ce:

(4) -z > -ces

Tales alternancias de consonantes para una misma palabra son las que suelen inducir a error a quienes tienen dificultades ortográficas.

Esta regla se aplica siempre que la zeta no vaya acompañada de más consonantes, pues de lo contrario entraría en funcionamiento lo previsto para el plural de palabras terminadas en dos o más consonantes.

Plural de palabras terminadas en -ch

En español apenas hay un puñado de sustantivos y adjetivos terminados en -ch. Por lo general se mantienen invariables en plural:

(1) el zarévich > los zarévich

Algunos de los más frecuentes forman el plural añadiendo -es:

(2) el sándwich > los sándwiches

Otros vacilan todavía entre las dos posibilidades:

(3) el brunch > los brunch / los brunches

Como es fácil apreciar por los ejemplos, se trata en todos los casos de palabras tomadas de otras lenguas y además tienden a mostrar a las claras su condición de extranjerismos. Es esta falta de adaptación a nuestra lengua lo que da pie a las vacilaciones en la formación de su plural, que resultan más notables en aquellos que presentan menor frecuencia de uso.

Jueza

El femenino jueza tiene una larga historia en español como forma popular. Se empleaba tradicionalmente en el sentido de ‘mujer de‘, tal como se hace en esta novela de Emilia Pardo Bazán publicada en 1886:

(1) La tanda empezó por la señora jueza de Cebre [Emilia Pardo Bazán: Los pazos de Ulloa].

La jueza de Cebre no es sino la mujer del juez de esta localidad. Incluso en el siglo XIX podemos encontrar algún ejemplo en el que posee el significado de ‘mujer que juzga':

(2) Cuando todos se hubieron reunido y la reina estaba como jueza en su trono, se acercó uno y dijo que había labrado en su pueblo un hermoso hospital para los pobres [Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber): Clemencia].

En (2) la función de juzgar se ejerce de manera circunstancial. El motivo de que no encontremos ejemplos de esta época en los que jueza sea una funcionaria del Estado es sencillo: no les estaba permitido.

Esta realidad cambia definitivamente en el siglo XX. Por fin hay mujeres que acceden a la judicatura. Se plantea entonces la necesidad de nombrar algo que es nuevo. La manera inmediata y evidente de llenar el hueco que de pronto se abre es echar mano de lo que ya existe, o sea, utilizar el femenino jueza. Podemos ilustrar su uso con un ejemplo reciente que da testimonio de su vigor en nuestros días:

(3) La jueza Raquel Robles sustituirá a Elpidio José Silva [20 minutos (España), 23-4-2014].

La otra posibilidad consiste en hacer borrón y cuenta nueva. Se desecha el término existente y se sustituye por uno de nuevo cuño. La forma de hacerlo es tomar el masculino juez y forzar su reconversión en femenino: el juez – la juez. Para decirlo técnicamente, a partir de un sustantivo masculino se crea uno común en cuanto al género. Esta solución se ha adoptado también en otros casos, como el de los femeninos de los grados del ejército.

Hoy coexisten o, más bien, compiten las dos posibilidades. No se puede señalar a una de ellas como clara vencedora. Cuál de las dos se acabará imponiendo solo lo dirá el tiempo.

El término jueza es polémico, desde luego, pero conviene ser conscientes de dónde reside el foco de la disputa. Como bien sabe la sociolingüística desde hace tiempo, las discusiones lingüísticas por lo general tienen poco que ver con el idioma y mucho con la realidad: cómo es, cómo nos gustaría que fuera, cómo no queremos que llegue a ser.

Femenino de nombres de profesión: esposa de

Antiguamente existía la costumbre de referirse a la mujer por el oficio del marido. Así surgieron en el habla popular muchos femeninos de nombres de profesión a los que se daba la interpretación de ‘esposa de':

(1) la alcaldesa

(2) la jueza

(3) la generala

Nombres como los de arriba se utilizaban para hablar de la mujer del alcalde, la del juez o la del general. En (4) encontramos un ejemplo tomado de un relato del siglo XIX:

(4) [...] largó tres discursos el alcalde; batió palmas la alcaldesa; otorgaron tres veces los concejales [José María de Pereda: Tipos y paisajes].

Se aprecia claramente que la alcaldesa es aquí la mujer del alcalde porque a este se le menciona justo antes y es quien pronuncia el discurso. Cualquiera que posea unas nociones de historia sabrá además que en el siglo XIX las mujeres no podían ejercer ese cargo.

Algunos de estos femeninos han pasado a utilizarse ya para designar a la mujer que ejerce esa profesión o cargo. Hoy, cuando hablamos de una alcaldesa, nos estamos refiriendo normalmente a la mujer que rige una ciudad. De este uso tradicional es de donde sale también el femenino jueza, que compite con la juez y que ha sido criticado a menudo, aunque no es precisamente de invención reciente.

Otros de estos femeninos, en cambio, no han cuajado como forma de referirse a la mujer que desempeña una profesión. Entre estos podemos citar generala. Como ya hemos visto en otro artículo, los femeninos de los grados del ejército utilizan la forma del masculino convirtiéndola en común en cuanto al género. Se dice, por tanto, la general.

El significado de ‘mujer de’ no se ha perdido, pero va quedando relegado por la sencilla razón de que el mundo ha tomado otro camino. Es posible que algún día quede solamente en los diccionarios como recuerdo de una época pasada.

Nota: El ejemplo (4) está tomado del CORDE (Real Academia Española: Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. <http://www.rae.es> [9 de abril de 2014]).