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Una duda muy frecuente es la que plantea el uso de las diferentes formas del determinante cualquiera:

Cualquier

Cualquiera

Cualesquiera

El que aparezca una u otra depende de dos factores:

a) la posición respecto del nombre (si aparece antes o después de este)

b) el número del nombre (singular o plural)

La forma cualquier es singular y aparece antepuesta al nombre. Como vemos en el ejemplo siguiente, el nombre al que se refiere puede ser tanto femenino (cosa) como masculino (sitio):

(1) […] el [teléfono] móvil es el mejor disfraz, el que te permite disimular cualquier cosa, camuflar cualquier sitio, el que hace que el enemigo no sepa dónde mirar cuando te está buscando [¿Quién es Juan? / e-life, acceso: 26-4-2008]

Cualquiera es también singular, pero aparece pospuesto al nombre, que puede ser masculino o femenino:

(2) Trabaja en una oficina cualquiera, en un polígono cualquiera [Ideario Personal sin Censuras, acceso: 26-4-2008]

El comportamiento es el mismo que con otras palabras que tienen una forma plena y otra apocopada (acortada), como, por ejemplo, el determinante posesivo mi, mío: decimos mi primo, pero un primo mío. La forma apocopada aparece antes del nombre, mientras que la forma plena aparece detrás.

Cualesquiera es la forma de plural. Hoy es rara, salvo en textos formales. Esta forma aparece pospuesta al nombre. El género sigue siendo indiferente:

(3) Una mañana cualquiera, en un tren cualquiera, unos ojos cualesquiera [Más de Cien Mentiras, acceso: 27-4-2008]

En el ejemplo (3) podemos ver no solo el uso de cualesquiera sino también su contraste con la forma de singular. Creo que así se percibe mejor cuándo se utiliza cualquiera y cuándo cualesquiera. La tendencia en el habla corriente es a la pérdida de la forma de plural y su sustitución por la de singular, pero lo norma aún no ha dado ese paso.

Virtualmente, existe también una forma apocopada de plural cualesquier. En la práctica no se usa. En lugar de decir cualesquier problemas, se dice cualquier problema (en singular) y ya está.

Además, hay un uso como pronombre. En este caso, lógicamente, no hay sustantivo, y se emplean tan solo las formas plenas cualquiera y cualesquiera, según se trate de singular (4)  o plural (5):

(4) Como sabe cualquiera, en un principio todos los elfos eran blancos: formas blancuzcas de niebla, espíritus claros [Escritos e ideas, acceso: 27-4-2008]

(5) Cualesquiera que sean su cuna o ascendencia común, lo cierto es que en la época del profeta Mahoma […] existían varios dialectos entre las tribus de la Península Arábiga [Silvia Peralta Morillo, acceso: 27-4-2008]

Palabras inventadas

25 de Abril de 2008

Las palabras nuevas raramente se inventan de la nada. Lo normal es reutilizar material léxico preexistente mediante diferentes procedimientos de formación de palabras o recurriendo a préstamos de otras lenguas.

No obstante, a veces sí que se crean palabras completamente nuevas. Se habla entonces de acuñación ex nihilo (’de la nada’). El único ámbito donde este procedimiento es relativamente frecuente es el de las marcas comerciales, como Kodak o, en España, Alaris (un tren que circula de Valencia a Madrid).

No es fácil aportar ejemplos porque, aparte de que son de por sí escasas, las palabras inventadas plantean un problema metodológico de base: es imposible demostrar que algo no existe. Nunca podemos tener la certeza de que una palabra no se basa en otra. Quizás sí que tiene un antecedente, pero lo desconocemos. Por ejemplo, ¿cómo puedo estar seguro yo de que el inventor de la palabra Alaris no tuviera en la cabeza un acrónimo como A la rica sangría? No puedo.

Leísmo de cortesía

23 de Abril de 2008

El leísmo de cortesía es muy frecuente cuando nos dirigimos a una persona a la que tratamos de usted. Está aceptado en la norma. Consiste, como cualquier leísmo, en utilizar el pronombre le(s) para el complemento directo. Lo característico de este tipo específico es que va asociado a la forma de respeto de la segunda persona: usted(es). Se da en masculino y en femenino (aunque es más frecuente el primero), y tanto para el singular como para el plural.

Este leísmo de cortesía explica que, frecuentemente, la fórmula de despedida en una carta formal sea Le saluda atentamente, lo mismo para un hombre que para una mujer. Teniendo en cuenta que saludar es un verbo transitivo (o sea, que rige complemento directo), lo que sería de esperar aquí es La saluda atentamente si nos dirigimos a una mujer o Lo saluda atentamente si nos dirigimos a un hombre (contando con que quien escribe no sea leísta).

Este fenómeno se constata incluso para hablantes que por lo demás no son leístas. Introduce una diferenciación en el pronombre átono para dos personas verbales que normalmente coindidirían en la forma de dicho pronombre:

2.ª persona (forma de respeto): No le había reconocido [a usted]

3.ª persona: No lo había reconocido [a él]

Si nos atenemos simplemente al régimen verbal, lo que sería de esperar en los dos ejemplos anteriores es simplemente No lo había reconocido (siempre que el hablante no sea leísta, insisto). La forma leísta tiene a su favor en este caso que se percibe claramente como más respetuosa.

El leísmo es un fenómeno muy complejo en el que se cruzan norma y uso. Además, no es un fenómeno unitario, sino que coexisten tipos diferentes con diversa consideración normativa y diverso prestigio. No es de extrañar que los hablantes leístas corregidos (o sea, la mayoría de los castellanos con un cierto nivel educativo) se sientan a menudo inseguros en el uso de los pronombres átonos de tercera persona.

Urbi et orbi

7 de Abril de 2008

Esta expresión latina, como casi todas, tiene bastante mala idea y le gusta ponernos la zancadilla. Mi consejo con los latinajos es evitarlos siempre que se pueda, aunque es cierto que este puede estar justificado, pues bendición urbi et orbi designa de manera clara e inequívoca una institución católica: la bendición que imparte el Papa desde el balcón de la Basílica de San Pedro el domingo de Pascua y el día de Navidad.

He aquí un ejemplo en que se usa correctamente:

Benedicto XVI impartirá hoy a mediodía la bendición Urbi et Orbi, a la Ciudad y al Mundo, después de felicitar la Pascua en gran número de idiomas [Abc (España), 23-3-2008]

Podríamos sustituirla por bendición para la ciudad (de Roma) y para el mundo, pero esto probablemente es menos claro. No está de más, en cualquier caso, explicar en castellano a qué nos referimos, como hace el redactor del ejemplo de arriba, pues no todo el mundo tiene por qué entendernos.

Con lo que hay que tener cuidado es con la terminación de los dos nombres, que es -i, aunque algunos cambian la expresión en urbi et orbe por analogía con el castellano orbe.

También se acepta su uso con el significado figurado de ‘universalmente, por todas partes, por todo el mundo’:

Almodóvar ha triunfado urbi et orbi con su original reelaboración posmoderna de tradiciones culturales tan nuestras como la picaresca, el sainete, el melodrama, el esperpento y la astracanada [Bitácora Almendrón, acceso: 7-4-2008]

Existen unos pocos nombres cuyo acento cambia de sílaba al formar el plural:

Carácter > caracteres

gimen > remenes

Escimen > espemenes

Como vemos, el acento recae sobre una sílaba diferente, pero la posición relativa se mantiene. Así, para carácter, la sílaba tónica en singular es -rac- frente a -te- para el plural; pero la palabra es llana en singular y lo sigue siendo en plural, pese a que el sufijo de plural -es añade una sílaba.

En el caso de carácter y espécimen, algunos hablantes utilizan un singular regresivo que se forma a partir del plural, quitándole la terminación y manteniendo el acento en la misma sílaba que estaba acentuada en plural:

Caracteres > caracter

Espemenes > especimen

Estos singulares regresivos no están admitidos en la norma.

El singular agudo caracter se suele utilizar con el significado de ‘letra, signo de un sistema de escritura’ (por ejemplo, teclado de 104 caracteres, un caracter del alfabeto cirílico). De esta forma, se reserva carácter para ‘rasgos de la personalidad’ (Pedro tiene buen carácter) y se crea una nueva denominación para ’signo de la escritura’. La norma solo acepta la forma llana carácter para los dos casos.

¿Tabús o tabúes?

23 de Marzo de 2008

Tabú es un nombre que termina en -u tónica. Las palabras con esta terminación admiten como norma general dos plurales:

a) Plural en -s: tabús, por ejemplo:

Sitios de convivencia virtual como MySpace o SecondLife son […] sitios de exploración en donde todo el tiempo se rompen tabús y códigos de ética [Blog de Octavio Islas, acceso: 23-3-2008]

b) Plural en -es: tabúes:

¿Existen los temas tabúes en la literatura infantil? [Guía de letras, acceso: 23-3-2008]

La opción entre uno y otro sufijo tiene que ver con algunas tendencias.

Las palabras pertenecientes a registros cultos suelen tomar la terminación -es. Un buen ejemplo puede ser nuevamente tabú. Las dos formas son correctas, pero hay una marcada preferencia por tabúes que podemos comprobar mediante una sencilla búsqueda con Google: mientras que para tabús encontramos 69 100 apariciones en toda Internet, para tabúes hay 301 000 [23-3-2008].

Esta preferencia de los registros cultos por la forma -es incluye a adjetivos de procedencia geográfica, étnica o religiosa como zulú, bantú o hindú. Coexisten (y son correctas) las formas hindús e hindúes, pero se suele elegir la segunda.

Como es de esperar, las palabras que remiten a realidades más cotidianas, más de andar por casa, tienden a tomar la terminación -s. En algunos casos, esta es la única que se considera aceptable, por ejemplo, para menús o champús.

De las dos terminaciones, la única que sigue teniendo vitalidad hoy día en castellano es -s. Su competidora -es supone, en este caso, un resto de un procedimiento de formación del plural que hoy solo afecta a palabras terminadas en -u, -i acentuada, pero que antiguamente también se aplicó a las que acababan en -a, -o acentuada (quedan vestigios en formaciones como faralaes o noes). Por eso, si hoy se crea una nueva palabra terminada en -u tónica, su plural se formará con -s. Un ejemplo puede ser cazús (un cazú es un instrumento musical de viento).

En definitiva, aquí más que una norma rígida tenemos tendencias. Por un lado, hay una tendencia general a la simplificación de estos plurales que favorece formas en -s como menús. Por otro lado, hay una tendencia en los registros cultos a preservar el plural -es para las palabras que ya lo tienen, aunque no se les aplique a las nuevas.

Acortamiento de palabras

25 de Enero de 2008

El acortamiento es un procedimiento de formación de palabras que consiste en eliminar un fragmento de la palabra originaria sin que cambie su significado ni la clase de palabras a que pertenece. Se denomina también truncamiento.

Hay tres posibilidades:

a) Se elimina el final de la palabra. Se denomina apócope. Es lo más frecuente, por ejemplo:

(1) Heterosexual > hetero

(2) Universidad > uni

(3) Motocicleta > moto

b) Se elimina el principio. Su nombre técnico es aféresis. Es menos frecuente:

(4) Omnibus > bus

(5) Weblog > blog

c) Muy raramente el fragmento eliminado está en el interior de la palabra. Este caso se conoce como síncopa. Así surge Frisco, que es una denominación coloquial de la ciudad de San Francisco.

El acortamiento tiende a operar sobre palabras largas. Los compuestos se ven frecuentemente afectados.

En algunos casos la forma truncada es la única de uso corriente, de modo que la forma plena solo se usa en lenguajes de especialidad o en el lenguaje administrativo: a nadie se le ocurre decir que va al otorrinolaringólogo, en el lenguaje cotidiano eso es el otorrino.

A veces el truncamiento da lugar a formas coloquiales (6) o afectivas (7), por lo que resulta muy frecuente en el lenguaje infantil o también en el que usan los adultos para dirigirse a los niños (8)-(10).

(6) Bolígrafo > boli

(7) Compañero > compa

(8) Colegio > cole

(9) Chuchería > chuche

(10) Cumpleaños > cumple

Muchas formas de confianza de nombres propios surgen así, como (11) y (12):

(11) Francisco > Francis

(12) Fernando > Nando

Las palabras resultantes de este proceso suelen mantener el género (13), aunque este a veces (raramente) cambia (14):

(13) El hipermercado > el híper

(14) La pornografía > el porno

Los resultados del acortamiento pueden tener diferente consideración normativa: algunos acaban convirtiéndose en formas estándar (15 y 16), mientras que otros no (17):

(15) Taxi (< taxímetro)

(16) Radio (< radiodifusión)

(17) Peli (<película)

En definitiva, este es un proceso con mucha fuerza en la lengua actual, sobre todo entre los hablantes más jóvenes, y que va creando nuevas palabras que aumentan el caudal léxico del castellano. Este tipo de innovaciones se producen constantemente. Unas triunfan hasta el punto de desplazar a la palabra originaria, otras se hacen un sitio en el léxico coloquial o de ciertos grupos, y otras —la mayoría— no pasan de ser creaciones individuales del momento que caen en el olvido tan pronto como se pronuncian.

¿Másteres o másters?

22 de Enero de 2008

Las universidades españolas están en pleno proceso de reforma de sus enseñanzas. Esto incluye la implantación del máster como título oficial. Algunos sufridos colegas me preguntan cuál es el plural correcto.

El plural de máster es másteres según la norma académica. Este nombre se comporta en esto como otros de origen extranjero terminados en -r (suéteres, escáneres, etc.). Veamos un ejemplo:

[…] ya empiezan a proliferar licenciaturas y másteres diseñados por empresas [Ideas Renovadas, “Digamos no al plan Bolonia”, acceso: 21-1-2008]

Como cualquier palabra de origen extranjero que ya está asentada en nuestra lengua, se acentúa siguiendo las reglas generales (máster es una forma reducida del latín magíster ‘maestro’ que nos llega por mediación del inglés).

Caucus

14 de Enero de 2008

En estos días se está utilizando mucho la palabra caucus porque se están desarrollando las primarias para elegir al nuevo Presidente de Estados Unidos.

Dentro del complejo sistema electoral de este país, los caucus son asambleas de los partidos políticos que sirven en algunos Estados para elegir delegados que tendrán un papel directo o indirecto en la designación del candidato a Presidente. Iowa, por ejemplo, utiliza este sistema.

No voy a entrar aquí en los detalles de qué es un caucus. Para eso remito al lector al artículo correspondiente en la Wikipedia en inglés o en español. Lo que me interesa es el uso de esta palabra en nuestra lengua.

Si vamos a buscarla a los diccionarios académicos, veremos que no aparece ni en el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) ni en el DPD (Diccionario panhispánico de dudas). Eso no quiere decir que su uso sea incorrecto (¡cuidado!). Esta es una de tantas palabras que no están recogidas en el diccionario pero que son necesarias. Y probablemente acabará incorporándose cuando se sienta que está lo suficientemente arraigada en nuestra lengua.

Su uso en relación con el proceso electoral estadounidense está más que justificado, puesto que es un nombre necesario para referirnos a esa realidad específica. Si lo sustituyéramos por uno castellano como asamblea o convención, ganaríamos quizás en casticismo, pero no en precisión ni en claridad.

Eso sí, debemos tener la precaución de escribir caucus en cursiva (como se está haciendo en esta entrada) para indicar que es un extranjerismo.

Su plural es caucus, invariable. Sigue el modelo de las palabras españolas terminadas en -s que no son agudas, como virus:

El virus > los virus

El caucus > los caucus

Veamos un ejemplo de este plural en un texto periodístico de hace unos días:

El ex Gobernador de Massachussetts, Mitt Romney, ganó hoy los caucus del Partido Republicano en el Estado de Wyoming […] [La Vanguardia (España), 5-1-2008]

Debe evitarse el plural a la inglesa caucuses.

En resumen:

a) Caucus es un extranjerismo necesario que nos permite referirnos de manera precisa e inequívoca a una institución determinada.

b) Como es un extranjerismo, debemos escribirlo en cursiva

c) Utilizamos para el plural la misma forma que para el singular: caucus.

El plural de referéndum es referéndums, con -s al final.

La norma general es que las palabras latinas acabadas en -m forman su plural en castellano añadiendo una -s:

Pódium > pódiums

Memorándum > memorándums

Factótum > factótums

Ítem > ítems

Esta es la solución adoptada por las Academias en el DPD (artículo sobre plural, secciones 1.h y 1.k).

Las siguientes posibilidades no triunfaron y ya no se consideran válidas:

a) Atenerse al plural etimológico, es decir, formarlo como en latín: debemos evitar formas como referenda.

b) Utilizar la forma singular para el plural: fue durante mucho tiempo la solución propuesta, por ejemplo: los referéndum.

Los hablantes mostraban una preferencia clara por el plural terminado en -s y la norma ha terminado por dar cuenta de este hecho.

Lo que sí nos aconsejan nuestros académicos es que utilicemos la forma castellanizada siempre que esté disponible. O sea, es preferible decir el referendo, los referendos a el referéndum, los referéndums.

Hay un par de excepciones a la regla:

a) Las locuciones (expresiones fijas formadas por más de una palabra) se mantienen invariables en plural: los currículum vítae (no se añade -s a ninguno de los integrantes de la locución)

b) Álbum tiene un plural ya asentado álbumes, por lo que no se debe formar solamente con -s

Como se puede ver por los ejemplos anteriores, estos latinismos se acentúan siguiendo las normas generales.